El artículo intitulado “¿Será Bolivia el próximo Afganistán?”, suscrito por la columnista de extrema derecha Mary Anastasia O’Grady, publicado por The Wall Street Journal y amplificado por representantes políticos de la oposición en la Asamblea Legislativa Plurinacional, carece de fundamento objetivo, contiene al menos 13 falsedades en sus 16 párrafos y amplifica las temerarias intensiones de Gonzalo Sánchez de Lozada de desprestigiar al país y promover su división interna, afirmó el Ministerio de Gobierno en un comunicado público.

Según el Ministerio de Gobierno, O’Grady, conocida por su posición ultra liberal y repudio a los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, anteriormente expresó a través del mismo medio su respaldo a Sánchez de Lozada. El 26 de noviembre de 2009, antes de las elecciones nacionales del 6 de diciembre de ese año, O’ Grady anunció “El fin de la democracia boliviana” y calificó al Gobierno de Bolivia como “una dictadura que estimula la producción y distribución de cocaína” con “pocas esperanzas de labrarse una buena imagen internacional”.

Dijo que esos comicios iban a marcar “el fin oficial de lo que queda de la libertad boliviana tras cuatro años de gobierno represivo de (Evo) Morales”, recordó el gobierno boliviano y reiteró que, consecuente con su prestigio como editorialista sensacionalista y falaz, O’ Grady escribió: “Se prevé que Morales obtenga la reelección sin mayores inconvenientes, en parte porque en muchas áreas que controla los votantes serán escoltados a las mesas electorales para asegurarse de que elijan de forma correcta”.

Luego, en una posición de defensa a ultranza del autor de más 60 muertes en la “guerra del gas” en El Alto, O’ Grady dijo que “no hay que olvidar que en 2003 Bolivia tenía un presidente electo en Gonzalo Sánchez de Lozada”. “A los radicales de la izquierda dura no les gustó que Sánchez de Lozada propusiera la exportación de gas natural licuado a través de Chile. Lanzaron protestas violentas y bloquearon las autopistas del país”, escribió.

Justificó la masacre en El Alto con las siguientes palabras, también publicada por “el influyente” The Wall Street Journal, “cuando el presidente decidió usar al ejército para escoltar a camiones de aprovisionamiento, se desataron los enfrentamientos”.

Antes, otro redactor de extrema derecha también usó The Wall Street Journal para anunciar la posible desmembración de Bolivia. Mark Falkoff, el 26 de junio de 2004 y afirmó que “las repúblicas normalmente no cometen suicidio, pero Bolivia podría ser una excepción”.

Luego de protestar contra el entonces diputado por el MAS Evo Morales, Falkoff escribió que los movimientos sociales, a los que calificó como “los grupos más radicales”, “favorecen la nacionalización de todas las empresas estatales que se convirtieron en empresas de riesgo compartido”. En lo que parecía un anticipo de la arengas de “Potosí Federal” o “Adelante Santa Cruz con su independencia”, Falkoff postuló que la salida a la crisis política provocada por la caída de Sánchez de Lozada era una “solución federal”.

Ya en ese tiempo, Falkoff anticipó la formación de la “media luna” y adelantó que “Santa Cruz ni Tarija tendrían ningún interés en particular de mantenerse como parte de la república” y que serían acompañados en esa decisión por “Pando, Beni y el híbrido departamento de Chuquisaca, dejando a La Paz y las tierras altas con las drogas y la política, las dos cosas – posiblemente las únicas dos cosas – que saben hacer bien”.

Sin ningún respaldo, O’Grady argumenta en su artículo que “(el Presidente) Morales ha convertido a Bolivia en un centro internacional del crimen organizado y en un refugio para los terroristas”, entre otras mentiras. Según el Ministerio de Gobierno, las falsedades de O’Grady son dignas de un curso para enseñar lo que nunca debe hacer un periodista: Divulgar supuestos hechos inexistentes. Como ejemplo citamos el párrafo 7 donde insinúa que “hay informes no confirmados (¡) de que delincuentes mexicanos, rusos y colombianos han viajada al país para obtener parte del pastel (en alusión a las drogas)”.

Menciona sin pruebas que “Irán podría haber financiado total o parcialmente la construcción de una nueva instalación de entrenamiento militar del ALBA en las afueras de Santa Cruz”. Luego fantasea con el inexistente ingreso de 145 iraníes con pasaportes diplomáticos y hallazgo de cuerpos en circunstancias que parecen más bien narraciones de ficción y misterio literario.

En criterio del Ministerio de Gobiero, O’Grady con este artículo de marras consolida su prestigio como “periodista” parcializada, mitómana y tendenciosa que ya recibió duras críticas de la opinión pública de su país, e incluso del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter.