Kim Dotcom, el fundador de la página de archivos Megaupload, cerrada a principios de 2012, mantiene una incesante puja con la justicia neozelandesa para evitar su extradición a Estados Unidos, proceso pospuesto hasta fines del 2013 o inicios del año próximo. Las incongruencias sobre el asunto bajan y suben como un termómetro, con evidentes contradicciones en el seno de los tribunales de Nueva Zelanda y la insistente demanda del Departamento de Justicia contra el ciudadano con doble nacionalidad, alemana y neozelandesa.

En el transcurso de 2012, en cortes judiciales de Auckland, la más poblada ciudad de Nueva Zelanda y sede de los negocios de Dotcom, se admitieron las ilegalidades de la operación policial contra el empresario, e incluso le fue devuelto un buen porcentaje del dinero y las propiedades que le confiscaron. De igual forma, el Alto Tribunal radicado en la mencionada localidad determinó improcedentes los métodos empleados por la Oficina Gubernamental de Seguridad y la colaboración al respecto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.

Desde entonces, el equipo de abogados de la defensa, encabezados por Ira Rothken, argumentó además que las investigaciones y documentos presentados por Estados Unidos sobre el caso carecen de transparencia, se efectuaron de mala fe y cuestionan cualquier legalidad sobre todo el proceso.

El Gobierno de Estados Unidos engañó deliberadamente al tribunal neozelandés, pasando por alto evidencias claves que demostraban la ilegalidad de todo el procedimiento contra Dotcom, incluidos el cierre de Megaupload y la solicitud de extradición, argumentaron los letrados. Añadieron que el defendido debe recibir una compensación de al menos cuatro millones de dólares por todo lo anterior, sumado al uso innecesario de la fuerza cuando realizaron el allanamiento a su lujosa mansión en las afueras de Auckland.

Para el equipo defensor del alemán-neozelandés, las acusaciones en su contra como haber causado pérdidas por más de 500 millones de dólares a los derechos de autor y el de piratería informática, no tienen validez. Tal situación provocó que la vista sobre la extradición fuera pospuesta en agosto de 2013 para fines de este propio año o principios del próximo.

Dotcom, cuya vida y acción empresarial ha sido filmada y expuesta en un libro, inauguró a mediados del 2013 una nueva página de archivos llamada Mega, a cuya dirección renunció recientemente para dedicarse por entero a su batalla contra la extradición a Estados Unidos. Mega resulta legal ante la justicia neozelandesa, utiliza sus propios servidores y hasta la fecha contaba con miles de usuarios inscriptos.

El empresario mantiene además sus enlaces en Facebook y Twitter, y un servicio de música en internet a través del sitio Baboo.com. Vikram Kumar, ejecutivo de esa entidad, hizo el anuncio en Wellington, capital de Nueva Zelanda, y añadió que no obstante mantiene sus acciones financieras y participará en el proceso eleccionario en ese país en 2014.

Tales maniobras, intensificadas a la luz de los momentos actuales, tienen que ver con la posición de Dotcom, quien argumentó extensamente que Estados Unidos quiere colonizar internet. Estados Unidos hace un juego a favor de las transnacionales del cine a cambio del aporte financiero a sus campañas políticas, añadió.

Un elemento novedoso se añadió a las continuadas incongruencias del caso, cuando revelaciones en la prensa neozelandesa señalaron que el asunto Dotcom puede estar relacionado con la red de vigilancia establecida por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Esas revelaciones apuntan que la NSA tenía una clasificación llamada Relevant to New Zealand-Five eyes (Relevante para Nueva Zelanda-Cinco ojos) y hace referencia al amplio programa de intercambio de inteligencia entre Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Sugiere que se utilizó para conformar datos sobre el caso Dotcom, quien aseguró además que los servicios de inteligencia neozelandeses no emplean su propia red de espionaje, basándose en lo que le proporcionan esas fuentes.

Por lo pronto, el empresario no parece tener todas las de ganar pero continúan las argumentaciones a su favor con un gran respaldo de su equipo de letrados. Igualmente se apoya en criterios como los del estadounidense Robert Levine, quien afirmó: “Las grandes compañías tecnológicas maniobran constantemente para socavar en su propio beneficio los derechos de autor en Internet”.

La clausurada página de Kim Dotcom contenía más de 10 millones de archivos legales, según datos divulgados por la prensa de Nueva Zelanda basados en un detallado estudio de la Universidad de Boston, Estados Unidos. Millones de personas quedaron sin contenidos legítimos que no infringían ningún derecho de autor, señaló el informe publicado en Wellington el 25 de octubre en diarios y estaciones de radio y televisión.

Las nuevas revelaciones complican todavía más el proceso contra Dotcom, ciudadano alemán con nacionalidad y residencia en Nueva Zelanda y cuyo juicio para extraditarlo, por petición del Departamento de Justicia estadounidense, sigue sin determinarse. Las propiedades y dinero confiscados a raíz de su detención y posterior liberación bajo fianza fueron devueltas al empresario, quien incluso demandó al Gobierno del primer ministro John Key por siete millones de dólares.

La demanda de Dotcom se basa en que la Oficina de Seguridad de las comunicaciones de Nueva Zelanda (GSCB,por sus siglas en inglés), lo espió ilegalmente y tal acción está prohibida por ley a ciudadanos nacionalizados y residentes en el país.

* Jefe de la redacción Asia y Oceanía de Prensa Latina.