El Suma Qamaña no es un concepto que permita entender qué está pasando en el país, las prácticas sociales e individuales que están (des)estructurando las multifacéticas sociedad(es) boliviana(s), sino más bien para intervenir sobre ella; de ahí que la pregunta no debe ser qué es el Suma Qamaña, sino cómo opera en el mundo real como discurso, qué tipo de prácticas sociales y realidades genera, a qué tipo de relaciones de poder y dominación está articulado.

“El Suma Qamaña no existe en la realidad etnográfica ni popular. No existe, fuera de las cabezas de algunos intelectuales ilusos”: Alison Sppeding.

¿Existe el Suma Qamaña?

En una reciente presentación del libro de Mario Torres, Suma Qamaña y Desarrollo. El T’hinku necesario, en la ciudad de Cochabamba, Simón Yampara, intelectual aymara, creador, junto a otros como Javier Medina, del discurso del Suma Qamaña/Sumaj Kausay/Vivir[1], ratificaba uno los argumentos del libro: la dualidad como rasgo fundamental del Suma Qamaña, más allá de la lógica monista de la civilización occidental, donde la pareja sería la expresión mayor de tal dualidad, el “chacha-warmi”. Y respondiendo a las críticas de Alison Spedding respecto a este discurso[2], decía que la antropóloga británica, a pesar de vivir más de cuarenta años en el país, no podría encontrar, menos entender el Suma Qamaña, porque es mujer sola; la Spedding no tiene pareja, por tanto no entiende la dualidad; más aún, el matrimonio en la región andina incluye un t‘hinkhu (encuentro de opuestos) entre las dos familias, de la mujer y el hombre, previamente haber recibido las energías del sol al amanecer; luego de conversaciones, comida y bebida viene la recomendación de ambos padres a la pareja, para que se porten bien, en armonía y complementariedad, ahí viene la palabra qamaña. Alison, no solo que es impar, sino que no ha visto tales rituales, perdiendo la oportunidad de descubrir el Suma Qamaña. La anécdota sintetiza una de las aristas autoritarias del discurso del Suma Qamaña/Sumaj Kausay/Vivir Bien, a los que deseo referirme en el presente artículo.

Pero, ¿qué es el Suma Qamaña? Según Torres el Qamaña, como lugar y espacio material de seres de sentimientos e instintos, es la conexión y articulación energética espiritual del universo y la tierra (Torres, 2012:25), es el bienestar de la comunidad en el ayllu (Ídem, 2012:13), aunque también puede pervivir en “las comunidades de la ciudad” (Ídem, 2012:14). Pero, el origen de la palabra y como paradigma está relacionado con la pareja humana, por ello el buen deseo a la pareja dirá “Ustedes, como nueva pareja, van a vivir y convivir bien con todos los miembros de la familia y la naturaleza” (Ídem, 2012:297).

De entrada llama la atención la ambigüedad del concepto, su escasa operacionalidad; por ello es que sus creyentes tienen interpretaciones diversas; Álvaro García Linera considera que el socialismo comunitario, actualmente en construcción en el país, está basado en el “vivir bien” (García Linera, 2009:3); por el contrario, el canciller Choquehuanca lo define como “buscar la vivencia en comunidad, (pues) lo más importante no es el humano (como plantea el socialismo) ni el dinero (como postula el capitalismo), sino la vida.” (Choquehuanca, 2010:2); mientras, para los prologuistas del libro de Torres, funcionarios de la cooperación internacional, el aporte del autor ha sido mostrar el Suma Qamaña como concepto equivalente, en el sistema aymara, al concepto occidental de Desarrollo, y llamar por su necesaria complementariedad (En Torres, 2012:9).

Por otro lado, el concepto del Suma Qamaña es ideal; los padres de los novios, en el ejemplo de Yampara, que hacen las recomendaciones a la nueva pareja, están expresando y repitiendo un ideal de bienestar, presente en la cultura aymara, sobre cómo quisieran que viva la pareja, de acuerdo a las normas y valores del grupo, buscando la armonía y el equilibrio, pero en ningún caso hacen referencia a una práctica social existente, del mundo material. El Suma Qamaña no se encuentra en el mundo material porque es un ideal de vida, por tanto no podemos confundir los planos. Un ejemplo del libro, se afirma que las familias de las alturas bajan a los yungas y ch‘umis (tierra virgen) en el invierno y retornan luego, y así año tras año, a veces formando comunidades más estables (Torres, 2012:66); en realidad hoy la migración en los Andes es una constante, ya no temporal, como el censo de 2012 lo ha mostrado: regiones enteras están abandonando sus comunidades de origen, principalmente jóvenes, por tanto la agropecuaria, alejado totalmente de la imagen armoniosa presentada por el autor; cómo cohesionar la sociedad boliviana desde el Suma Qamaña, es un deseo, antes que un dato de la realidad.

Dado estos rasgos ambiguos e ideales del concepto, el desafío para los intelectuales y gobernantes es cómo acercar a este ideal, para ello desarrollan esfuerzos por operacionalizarlo, traducirlo en algo tangible y medible: hoy se invierten esfuerzos y dinero en construir indicadores del vivir bien, para lograr determinar la distancia a este ideal.

Estado vs Autonomía

El discurso del Suma Qamaña es estadocéntrico, sus creyentes asumen que su realización pasa necesariamente por el Estado, de ahí la importancia de un presidente indígena que facilite ese proceso. Y su justificación se halla en la misma organización comunitaria aymara. El ayllu es considerado una “célula estatal con población, territorio y autoridad originaria con población, territorio y autoridad originaria”(Torres, 2012:21). El estado como horizonte a conquistar está presente a lo largo del libro; la fuerza de los pueblos en el Qullasuyu según Torres proviene de los tiwanakus, llegando luego a los Inkas quienes “llegan a Estado con naciones” (2012:121). Habla de la “reconstruccion del estado y la nueva economía” como el desafío del tercer Pachakuti, que tienen las nuevas generaciones de los pueblos “que enfrentan y reconstruyen el bienestar de los pueblos” (Ídem, 2012:177). Uno de los fundamentos del Sumaj Qamaña es la conformación de un centro rector abstracto con cabeza y corazón como cualidades (Ídem, 2012:180), un estado con vida propia, que hace posible el Suma Qamaña; de ahí a la política de demanda y dependencia clientelista del Estado, estamos a un paso. ¿Dónde está el imaginario comunitarista, horizontal que suele venderse aun en círculos radicales que han incorporado el discurso del vivir bien en su lenguaje contestatario?

Por el contrario, la autonomía es un tema prácticamente ausente en el discurso del Suma Qamaña; en el libro, cuando se lo plantea, es un ideal a conseguir con el Suma Qamaña, antes que una práctica social; de esa manera aparece como un principio rector: “se favorece y pronuncia la autonomía de las comunidades y el pluralismo de las formas de vida” (Torres, 2012:44). O se habla de una autonomía unitaria de las naciones y pueblos (Ídem, 2012:44), conceptualmente contradictorio pues la práctica autónoma exige la diversidad y pluralidad, antes que la unidad, el Estado.

El ideal de complementariedad y armonía

Torres y Yampara[3], asumiendo la realidad del Suma Qamaña en el mundo material de hoy, agitman la existencia de una complementariedad de la economía indígena, incluso a nivel inter ecológico e inter étnico, como la que existiría entre las llamadas tierras bajas y tierras altas. En un cuadro de complementariedad de pueblos y naciones del Qullasuyo, incluye a los chiriguanos, por ejemplo (Torres, 2012:43), pueblo estructurado más bien como “sociedad contra el estado” cuya cohesión residía en la guerra y la autonomía, y que como Thierry Saignes evidenció, mantuvo una relación conflictiva con los incas y pueblos altoandinos en su intento de conquistar los andes orientales (Saignes, 2007). De hecho, todo un capítulo del libro de Torres es dedicado tratar de conectar los Andes con lo Guaraní: “aquí por antonomasia se puede decir que el pensamiento Pachakuti tiene como complemento al pensamiento Paytiti.” (Torres, 2012:168).

El Suma Qamaña se basa en la idea de una comunidad armónica entre los hombres y mujeres y con la naturaleza; la complementariedad va junto con la armonía, y la hace posible: “…y en este medio están los pueblos y naciones originarias, que van existiendo en forma armónica, transcurriendo su vivencia de manera comunitaria y complementaria, todos los seres en mancomunidad” (Torres, 2012:174), de esta manera “las comunidades desarrollan su subsistencia con cierta forma de armonía con la naturaleza” (Torres, 2012:171).

En un cuadro sobre la mancomunidad de seres entre los pisos ecológicos, se incluye a la soya, proveniente de una bioregión amazónica; ¿se podrá construir complementariedad y armonía desde el sistema agroindustrial de la soya transgénica? (Torres, 2012:175); solo para mostrar la escasa conexión del texto con la realidad.

Los sargentos del sexo al poder

A pesar de la imagen del “chacha-warmi”, el discurso del Suma Qamaña tiene pulsiones machistas, homofóbicas y antiabortistas. Cuando habla de la fuerza productiva de la mujer, esta es considerada una fuerza continuada en lo social y biológico, mientras intermitente en lo económico y productivo, a diferencia del varón, fuerza intermitente en lo social y biológico, pero continuada en lo económico y productivo (Torres, 2012:24); ¿es que la participación de la mujer es intermitente en la producción y la economía? y ¿el mercado dominado por las mujeres? En un capítulo sobre la contaminación, distingue la contaminación ambiental y la social; uno de los efectos de la contaminación social en el desarrollo humano: según nuestro ideólogo del Suma Qamaña es “la promiscuidad y libertad sexual, el aborto, anticoncepción” (Ídem, 2012:293); gays, transexuales, abortistas, o las parejas que deciden no tener hijos, por ejemplo, se hallan fuera del horizonte del Suma Qamaña. Más aún, se naturaliza la dominación masculina y las jerarquías: dando un ejemplo de cómo la gestión y manejo de la tierra y el territorio son aprendidos del comportamiento de los animales, Torres afirma que la vicuña “enseña el comportamiento social de cómo deben organizarse las familias en la comunidad” (2012:219), pues los pequeños grupos de vicuñas, indicando cada grupo una familia, pero “dirigida por el macho y acompañada por la hembra” (Ídem, 2012:219).

Suma Qamaña o el “Deep Ecology” de los Andes

El discurso del Suma Qamaña es próximo al llamado ecologismo profundo (“deep ecology”), pero con Estado y sin autonomía. Para los altoandinos todo tiene vida en la naturaleza, nos dice Torres (2012: 34), todos somos miembros de la “comunidad eco-biótica natural, por tanto una hormiga tiene el mismo ‘derecho‘ a vivir que un ser humano”. El ecologismo profundo postula similares afirmaciones desde la década del 60’, así que no hay novedad en esto; más allá de creer o no en estos postulados, por lo menos el movimiento practicaba y reivindicaba formas descentralizadas, autónomas de organización, con una profunda postura antiestatal.

El Suma Qamaña en la práctica

El Suma Qamaña no es un concepto que permita entender qué está pasando en el país, las prácticas sociales e individuales que están (des)estructurando las multifacéticas sociedad(es) boliviana(s), sino más bien para intervenir sobre ella; de ahí que la pregunta no debe ser qué es el Suma Qamaña, sino cómo opera en el mundo real como discurso, qué tipo de prácticas sociales y realidades genera, a qué tipo de relaciones de poder y dominación está articulado.

El discurso del Suma Qamaña en realidad legitima un régimen que paulatinamente se torna más autoritario, condenando y persiguiendo toda disidencia, un estado que cada vez más vigila y asume control de las vidas de la gente, una sociedad donde la diferenciación socioeconómica racializada se profundiza, donde la gente está abandonando el campo y concentrándose en las ciudades del eje, en espacios cada vez más segregados y degradados ambientalmente; un país que basa su seguridad alimentaria en la agroindustria cruceña -incluidos transgénicos, antes que en la pequeña producción campesina y comunitaria, a pesar que vivimos una época donde nunca como hoy se habló tanto de lo indígena, en fin, una crisis ecológica y climática en muchos casos irreversible que ya está afectando a las poblaciones más vulnerables, pobres; indígenas, mujeres, niños, viejos.

El discurso del Suma Qamaña ha servido para que el Estado intervenga en el TIPNIS. Desde el pasado año, el gobierno habla de elaborar una agenda del TIPNIS “para el vivir bien”. En diciembre del 2012, en el marco de la firma de un acuerdo con el gobierno, el dirigente del TIPNIS Carlos Fabricano, presidente de la subcentral Sécure, funcional al gobierno, demandando proyectos productivos, de salud, radios comunitarias, señalaba que “el Estado conoce nuestros derechos, no nos pueden prohibir nuestros derechos de vivir bien”. (http://boliviasol.wordpress.com/tag/tipnis/). “Concluida ya la consulta, nosotros estamos elaborando el informe final y este informe va a incorporar el Plan del Vivir Bien”[4], decía el ministro Vladimir Sánchez anunciando el informe final de la consulta trucha realizada por el gobierno.

El libro de Mario Torres es un esfuerzo por dialogar con el discurso del desarrollo. Así como en los 80’s el concepto de desarrollo sostenible solo sirvió para dar un barniz verde a la expansión del capitalismo global, el Suma Qamaña opera como un dispositivo conceptual para dar el rostro humano a la nueva vuelta de tuerca de explotación de la naturaleza y sus servicios en la que se halla el país, y la sociedad de control que se está estructurando, del cual Evo Morales solo es una tornillo más.

Notas:

[1] A pesar de las diferencias que según Yampara existen entre los tres conceptos, me interesan los patrones comunes, por tanto los asumo como conceptos similares.

[2] Entiendo el Suma Qamaña como un discurso, en términos de producción de sentido y realidad.

[3] Hay más de un capítulo que ha sido escrito producto de diálogos con Yampara, o escritos con él y hasta un texto del mismo Yampara producto de la plática.

[4] “Gobierno prevé puente o túnel para proteger núcleo del TIPNIS”.

http://www.la-razon.com/nacional/Gobierno-puente-proteger-nucleo-TIPNIS_0_1739226110.html

Referencias:

Choquehuanca, David (2010) 25 postulados para entender el “Vivir Bien”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100068. 5 pp.

García Linera, Álvaro (2009) Discurso del Vicepresidente Álvaro García Linera en la posesión del presidente Evo Morales, 22 de enero de 2009. http://www.pidhdd.org. 4 pp.

Saignes, Thierry (2007) Historia del pueblo chiriguano. La Paz: IFEA/IRD/Plural Editores. 332 pp.

Torres, Mario (2012) Suma Qamaña y Desarrollo. El t‘hinkhu necesario. La Paz: Programa Nacional Biocultura/COSUDE. 314 pp.