México (PL).- Azotados por la inseguridad, el desempleo y la pérdida progresiva de valores, los jóvenes constituyen uno de los grupos poblacionales más vulnerables de la sociedad mexicana. Alrededor de una cuarta parte de los 118 millones de habitantes con que cuenta esta nación tiene entre 15 y 29 años de edad. Entre los riesgos que enfrentan hoy, principalmente quienes viven en la pobreza, el mayor de todos es que sean captados por las diversas bandas de narcotraficantes extendidas por el país.

En un país donde los fallecidos como resultado de acciones violentas superan los 20 mil por año, no resulta raro que los homicidios sean la principal causa de muerte entre los jóvenes, seguidos por los accidentes del tránsito y los suicidios. Para enfrentar esta situación, el Gobierno puso en marcha el “Programa nacional para la prevención social de la violencia y la delincuencia” el cual contempla, entre otras, acciones preventivas y de desarrollo social.

Al presentar la nueva estrategia, el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación Roberto Campa expresó que “los jóvenes se ubican en el centro de violencia del país pues, además de ser sobre todo víctimas, son también perpetradores de este fenómeno”.

Tal afirmación es coherente con los resultados de una investigación de la Fundación Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), según la cual el 26,3% de los estudiantes de secundaria prefieren ser narcotraficantes o sicarios (matones a sueldo), antes que empresarios (17%); profesores (12,4%); y militares o policías (10,7%). El estudio se realizó entre agosto y noviembre de 2012 en ocho estados con una muestra de 1.400 estudiantes de entre 13 y 15 años de edad.

Por otro lado, un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) situó a México en el tercer lugar entre los 34 países miembros de esa agrupación con el peor índice de desocupación juvenil, solamente superado por Turquía (34,6) e Israel (27,6).

En su Panorama de Educación 2013, basado en información recopilada en 2011, la OCDE señaló que el 24,7% de los jóvenes mexicanos entre los 15 y los 24 años no estudia ni trabaja, en un contexto en el cual el 60% de toda la fuerza laboral del país se ubica en el sector informal de la economía. El porcentaje de los desvinculados del estudio y el trabajo -según el documento- aumenta con la edad: el 18,9% de los de 15 a 19 años; el 27% de los de 20 a 24; y el 29,5% de los de 25 a 29. Además, es mayor entre las mujeres (37,8%) que entre los hombres (11%).

La directora de gabinete de la OCDE Gabriela Ramos calificó como drama el que una cifra tan elevada de jóvenes de ambos sexos esté sin hacer nada y “no busquen su desarrollo personal y su contribución al país”. Otro dato interesante revelado por la publicación fue que en México la tasa de desempleo es inversamente proporcional al nivel escolar vencido. El 4% entre quienes están por debajo de la educación media superior, comparado con el 4,8% de los graduados universitarios. Esto -añade el texto- afecta particularmente a los jóvenes, quienes tienen hoy niveles educativos más altos, y son sin embargo más vulnerables al desempleo.

El estudio “Movilidad Social en México 2013: imagina tu futuro”, realizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), refleja la ausencia de políticas públicas efectivas para el ascenso de los más desposeídos y vaticina que el 48% de los nacidos en la pobreza vivirán así toda la vida. Según el informe, sólo el 5% de los nacidos pobres concluirá estudios universitarios, 11% llegará a la preparatoria y 72% quedará fuera del sistema de enseñanza, más allá de la educación primaria y secundaria.

Niños y adolescentes indígenas en México presentan hoy rezagos mayores, que llegan a ser severos o extremadamente altos, ante los de sus similares de otros países de América Latina. Tales diferencias se observan en cuanto al acceso a una vivienda digna, agua potable, educación e información, indicaron la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En su investigación sobre la pobreza en los pueblos indígenas y afrodescendientes en la región latinoamericana, ambos organismos internacionales destacaron que uno de cada cinco niños indígenas en esta zona geográfica es mexicano. Es que el país concentra el mayor porcentaje de población infantil indígena entre 17 naciones analizadas, con dos millones 733 mil menores que representan 21,3 por ciento del total regional, calculado en 12 millones 814 mil infantes de 700 etnias diferentes, consignó el diario La Jornada.

El documento puntualizó que en las comunidades indígenas hay más niños que adultos y en México este indicador representa el 45 por ciento, por encima del promedio regional. Además, se calcula que el 68,6 por ciento de los infantes de pueblos originarios viven aquí en zonas rurales, cuando el promedio en América Latina es de 61 por ciento.

Para Cepal y Unicef, la mayor privación detectada está referida al derecho a la información, que es de 95,4 por ciento, pero que sube hasta 98 por ciento entre quienes residen en áreas rurales. La privación en educación afecta a 22,8 por ciento de los niños indígenas en México (llega a 25 por ciento en el caso de las niñas), cuatro puntos por encima del promedio regional y seis del que afecta al total de la población infantil nacional.

Respecto al acceso a una vivienda digna y segura en materia jurídica, con disponibilidad de servicios y asequible, se estima que el 88,7 por ciento de los menores indígenas mexicanos padecen privaciones en ese sentido. Mientras que en cuanto al agua potable: 67,5 por ciento están privados de este derecho, frente al promedio regional de 62,6 por ciento y de 36,5 por ciento de los niños no indígenas en el territorio mexicano.

El estudio del CEEY cifra esperanzas en el llamado Pacto por México, una alianza con proyecciones de desarrollo económico y social entre las principales fuerzas políticas de la nación y el poder ejecutivo, firmado el 2 de diciembre último, a raíz de la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto. El acuerdo incluye 95 compromisos, 37 de ellos relacionados con la movilidad social y el “Sistema nacional de la cruzada contra el hambre”, el cual incluye 53 de los 69 programas sociales.

El plan, concebido para los seis años de mandato del actual Gobierno, tiene objetivos parciales. Por ejemplo, la Cruzada contra el Hambre está dirigida a siete millones 400 mil personas de 400 municipios del país, cuando la cifra de hambrientos supera los 50 millones y la nación tiene más de dos mil municipios. Entre las críticas hechas a esa estrategia están la supuesta mala selección de los lugares con personas de mayor grado de necesidad de ayuda y de su uso con fines electorales.

El mayor riesgo de los jóvenes mexicanos

Entre los riesgos que enfrentan hoy los jóvenes mexicanos, principalmente quienes viven en la pobreza, el mayor de todos es que sean captados por las diversas bandas de narcotraficantes extendidas por el país. El fallecido escritor mexicano Carlos Fuentes alertó: el gran peligro que veo en México es que los jóvenes de menos de 30 años desvíen su destino y se vayan al crimen.

Datos del Instituto de Estadística revelan que la mitad de sus habitantes tienen 26 años de edad o menos. El sitio digital sipse.com.noticias publicó un reciente estudio de la ONU, el cual afirma que los ingresos del narcotráfico en México ascienden a 14 mil millones de dólares anuales, aunque otras fuentes consideran que esa cifra asciende a 20 mil millones. Por tanto, los capos cuentan en sus cajas fuertes con cuantiosas sumas de dinero para sus operaciones ilícitas, compras de armas, sobornos y captación de personal, con preferencia entre la juventud de pocos recursos.

Paralelamente, cada año miles de jóvenes que intentan ingresar a universidades públicas se quedan fuera de la matrícula, porque el cupo en las aulas es insuficiente para admitir a todos. En su última convocatoria, la Universidad Nacional Autónoma de México, la más grande del país, admitió sólo al 10% de los aspirantes. Asimismo, dos millones de jóvenes no pudieron ingresar en el bachillerato, a la vez que 600 mil desertan anualmente de esa enseñanza, en una edad peligrosa para estar en la calle, donde se incrementa la venta de drogas y la violencia.

De tal manera, ellos quedan así expuestos a las propuestas de las mafias, que les ofrecen dinero, bienes, recursos y otras tentaciones. Aunque una mayoría evade esa trampa, muchos sí caen. De acuerdo con fuentes de instituciones civiles, se estima que las agrupaciones delictivas en los últimos años han reclutado por lo menos a 35 mil jóvenes, adolescentes e incluso niños. Solamente las Fuerzas Armadas han detenido a más de cuatro mil menores de edad por estar vinculados con la delincuencia organizada.

Se les encargan misiones que van desde ser “halcones”, dedicados a la vigilancia de los movimientos de las fuerzas armadas y la policía; de “mulas”, destinados al traslado de droga; y hasta de secuestradores y sicarios. Beto, integrante de la Familia Michoacana, con menos de 17 años ya había asesinado a 18 personas. Gloria, de 13 años, cumplía diversas funciones para Los Zetas. Pero ni siquiera escapan de este peligro los mexicanos adolescentes que viven en Estados Unidos, especialmente aquellos que habitan en la zona fronteriza.

Una información de la agencia antidroga estadounidense (DEA) revela que ellos también son reclutados para usarlos durante el tráfico de estupefacientes en Estados Unidos, el país mayor consumidor del mundo. Los pagos que reciben dependen del grupo criminal que los recluta. Los Zetas y el cártel del Golfo pagan un salario más alto, unos 500 dólares por cada traslado.

Al mismo tiempo, las nuevas generaciones son las principales víctimas del narcotráfico. En la ola criminal que estremece a México, que ya contabiliza unos 60 mil muertos, de cada 10 fallecidos, siete son jóvenes. Otra secuela de ese flagelo es la cifra de entre 30 mil y 40 mil niños huérfanos, muchos de los cuales quedan desprotegidos y expuestos a los abusos e influencia de los criminales.

México ocupa triste primer lugar en pornografía infantil por Internet

Al menos 12.300 cuentas personales de internet difusoras de pornografía infantil se detectaron de enero hasta mediados de junio en México, lo cual lo ubica en el triste primer lugar mundial en la emisión de este tipo de material ilegal. Con el título México primer lugar en pornografía infantil, el sitio Animal Político, reveló este lunes declaraciones de la fiscal especial de la Procuraduría General de la República (PGR), Nelly Montealegre, quien ofreció detalles de las 130 averiguaciones previas hasta ahora realizadas y el grave alza de esas conductas.

La experta a cargo del área de Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas en la PGR destacó que el incremento del número de esas cuentas es “desafortunadamente exponencial”. Señaló que el conteo de tales sitios online se inició en 2010 y en ese entonces fueron registrados 580 cuentas; en 2011, aumentaron a más de tres mil; en 2012 subieron a más de siete mil y, en lo que va de 2013, superan las 12.300.

Los 130 casos hasta ahora investigador, aunque cifra nada significativa, arrojó que los abusadores son básicamente hombres, aunque no se descarta que haya mujeres involucradas. Más de la tercera parte de los pedófilos son estudiantes de ingeniería, en sus distintas ramas, seguidos de contadores públicos, enfermeros y comunicólogos, según la investigadora, que asocia la afinidad pedófila no a la profesión, sino al acceso y facilidades a las nuevas tecnologías.

En los últimos 11 meses, según la fuente, fueron rescatadas de este denigrante negocio 13 víctimas y además 17 de los presuntos pedófilos enfrentan juicio en prisión. En todos los casos, señaló la fiscal, los abusadores y productores de material pornográfico pertenecían al primer círculo de la víctima menor de edad, y los primeros sorprendidos son los familiares, que a veces rechazan colaborar con la investigación porque no creen que un allegado esté abusando de un menor de la propia familia.

Los registros han sido posibles, detalla la fiscal especial, a partir de convenios signados con el Centro Nacional para Niños Perdidos y Explotados (National Center for Missing and Exploited Children), de Estados Unidos. Ello ha permitido que desde agosto de 2011, añadió, las autoridades mexicanas tengan acceso a la base de datos sobre cuentas de internet que han sido reportadas como transmisoras de pornografía infantil.

México es la nación más rezagada en América Latina en materia de leyes a favor de niños y adolescentes, denunció el secretario ejecutivo de la Red Latinoamericana y del Caribe por la Defensa de los Derechos de los Niños y Adolescentes Jorge Freyre al diario La Jornada. A juicio del experto, México está cerca de los siete países de América Latina y el Caribe (de 14 a escala mundial) con mayor número de homicidios violentos de niñas, niños y adolescentes, asociados en buena medida al crimen organizado y a las marcadas diferencias sociales.

En términos de gastos destinados a este grupo poblacional, Freyre reconoció un ligero incremento, pero los consideró aún insuficientes; mientras atribuye el déficit a la ausencia de una ley defensora de los derechos del niño, la cual debe estar acompañada de órgano rector encargado de representar sus intereses en las diferentes instancias de gobierno.

La insólita cruzada contra el diablo en Nueva Jerusalén

Durante una insólita cruzada contra el diablo, 270 niños de la Nueva Jerusalén estuvieron impedidos de iniciar su curso escolar por la negativa de la secta religiosa allí imperante a que se imparta enseñanza laica en esta comunidad mexicana. Los integrantes de la congregación, en cumplimiento de un mensaje de la Virgen del Rosario que le fuera trasmitido a sus líderes, según ellos afirman, derrumbaron e incendiaron las escuelas que existían en ese poblado e impiden se instale otra allí. El 6 de julio pasado el mandato de la deidad fue categórico, dijeron los alumbrados había que destruir sin miedo y con alegría la obra del demonio: los centros docentes del lugar.

En México la educación básica es obligatoria y en los planteles públicos se excluye la instrucción religiosa. Pero esos sectarios expresan que la enseñanza laica atenta contra sus tradiciones y forma de vida. Esta situación provocó un enfrentamiento a golpes entre los intolerantes y los padres disidentes que exigen el comienzo de las clases para sus hijos, como así ocurre desde el 20 de agosto en el resto del país.

En busca de una solución al conflicto, las autoridades de ese estado, Michoacán, construyen actualmente aulas provisionales en la localidad cercana de La Injertada para estos infantes y declararon que en breve ya estarán en condiciones de iniciar el ciclo escolar. Pero los familiares de los menores discrepan de esa alternativa, aluden lo peligroso del camino hasta La Injertada para los niños, quienes tendrían incluso que cruzar un río, aunque queda la posibilidad de que la acepten por el momento.

La solución consecuente, consideran, es la edificación de los colegios en la misma comunidad. Mientras tanto, alrededor de 200 policías permanecen movilizados a la puerta del poblado para impedir más enfrentamientos entre fanáticos y padres de alumnos.

En la Nueva Jerusalén, de unos cuatro mil habitantes, esta secta denominada Iglesia Católica Tradicional de La Ermita, fundada en 1973, ejerce el gobierno real en ese territorio por encima de cualquier otra entidad. A la entrada, carteles dejan claros su ley: la virgen del Rosario es la regidora y sus guías religiosos son los únicos con la gracia de comprender las visiones de ella y de transmitirlas al pueblo.

Sus miembros creen que dicha virgen se apareció allí el 13 de junio del año de su constitución para anunciarles el próximo fin del mundo y convocarlos a que crearan una religión propia, disidente de la iglesia católica. En su práctica dogmática, cumplen ciegamente los supuestos mensajes que su patrona transmite regularmente a los videntes y las órdenes impartidas por sus líderes.

Las mujeres visten un hábito de monja y llevan el pelo cubierto con paños de varios colores, mientras los hombres portan una cruz. Ambos sexos no comparten en la calle y sólo se hablan por necesidades imperiosas. Asimismo, deben caminar con la mirada baja, asistir a misa a las cuatro de la mañana, dedicar una hora al día para ir a cantarle a la virgen y rezar el rosario comunitariamente al atardecer.

Tienen prohibido acceder a la prensa, ver televisión y escuchar radio y sólo pueden leer los textos autorizados por sus autoridades. También creen que las nuevas tecnologías son asuntos diabólicos. Para salir del pueblo están obligados a pedir permiso. Y si lo hacen para ir a trabajar, una parte de sus ganancias se entrega a la iglesia. Son comunes las penitencias, entre estas recorrer de rodillas la localidad, para lograr la salvación celestial.

De acuerdo con el libro La Virgen María en la Tierra, uno de los pocos textos autorizados en la comunidad, la divinidad se le apareció a una anciana, Gabina Sánchez, a quien pidió comunicara al sacerdote local que iniciara una cruzada para salvar al mundo de la destrucción. El elegido fue el sacerdote Nabor Cárdenas, quien abandonó su parroquia para oficiar las ceremonias místicas en una ermita construida en el sitio de la supuesta aparición, una hondonada conocida como El Callejón.

Este se proclamó patriarca de la nueva secta y predicó los preceptos que la caracterizan, inspirados en las órdenes que según él dicta la divinidad. El renegado sacerdote fue excomulgado por el Vaticano y entonces decidió llamarse Papá Nabor, hasta su muerte en 2008. Su sucesor es Martín de Tours, aunque una minoría de los creyentes no lo acepta con esa jerarquía al acusarlo de usurpador de la misma.

La Nueva Jerusalén es una de las 285 sectas que existen en México, las cuales registran un aumento en los últimos años, según diversas fuentes. Son conocidos los casos de grupos de fanáticos cuyos guías se aprovecharon de esa fe absoluta para obtener recursos económicos y otros beneficios, incluso sexuales.

Entre estos hechos se encuentra el ocurrido en Tapachula, estado de Chiapas, cuando en noviembre de 2011 las autoridades detuvieron al líder de la denominada Misiones de Shaddai, Darinel López, acusado de explotar laboralmente a sus fieles, incluidos menores de edad. Otro suceso se presentó en enero de 2009, en la propia capital del país, cuando se conoció de la desaparición de menores en los albergues Casitas del Sur, operados por la llamada Iglesia Cristiana Restaurada, por lo cual sus dirigentes están acusados de secuestro y tráfico de infantes.

* Silvia Martínez es corresponsal en México y Jacinto Granda, corresponsal jefe de Prensa Latina.