La Habana, Kigali, Dakar, Gaborone y Luanda (PL).- La elección al Parlamento de Ruanda de un 63,85% de mujeres devino récord mundial y colocó al Estado africano como ejemplo de lo que pueden lograr las féminas. Con 51 de los 80 escaños en disputa en esas legislativas, las ruandesas tomaron distancia de lo registrado en esas instancias por ellas en cualquier latitud y en particular de África y Medio Oriente, según datos de la Unión Interparlamentaria (UIP).

Ese resultado estuvo determinado por la incorporación de mujeres a las listas electorales previas a esos comicios del 16 al 18 de septiembre, conforme con un sistema de representación proporcional empleado en Ruanda. Ello refleja la voluntad de poner a las mujeres en posición de igualdad con los hombres respecto a la representación de ellas dentro del panorama político, declaró Zeina Hilal, funcionaria del programa de género de la UIP, con sede en Ginebra.

Otro aspecto influyente en ese ascenso es el devenir histórico del Estado africano que ha transformado a la sociedad ruandesa en más receptiva a las mujeres como políticas, acorde con estudios locales y de la UIP. Desde el genocidio de los años 90, en el que murieron alrededor de 800 mil ruandeses, sucesivos gobiernos de ese país asumieron medidas en busca de la igualdad de sexos, explicó Hilal.

El principio de equidad entre mujeres y hombres está consignado en la Constitución de 2003, la cual establece para ellas el derecho de al menos un 30% de los puestos en las instancias del Estado que toman decisiones. De los 53 escaños reservados a partidos políticos, las ruandesas conquistaron 27, lo cual fue favorecido porque 24 de esos puestos, equivalentes al 30%, están reservados a mujeres, según un sistema de cuotas que impera en el país.

El porcentaje de representatividad parlamentario conquistado por las mujeres de ese Estado representó también un salto en comparación con el 56,3% conseguido en la legislatura anterior, según la Comisión Electoral Nacional. Los logros de Ruanda encajan en el concepto actual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), respecto a que son los avances educativos y políticos los más importantes de las mujeres en el planeta durante los últimos años, luego de conseguir el derecho al voto.

¿Y en el resto de África?

Los avances de las mujeres ruandesas eran apenas soñados a mediados del siglo XX, por hablar de tiempos menos remotos en que ni siguiera el sufragio universal estaba a su alcance, pero la realidad del resto de la región dista mucho de ese nivel. Solo el 16,8% de las mujeres africanas están representadas en sus legislativos, afirma la UIP.

Cualquier viajero por territorios africanos conoce también las grandes diferencias persistentes entre hombres y mujeres, siempre en beneficio de los primeros en actividades como el trabajo. En las sociedades africanas rurales predomina, como en las urbanas, una situación femenina inferior a la masculina en muchos aspectos de la vida familiar, cultural y política. La mayor parte de los trabajos en el campo -desde el cuidado de la casa y de los hijos, la recogida de agua y leña o la preparación de alimentos, hasta los agropecuarios-, habitualmente son realizados por ellas.

Existen, no obstante, señales de ascenso político, como la elección de la sudafricana Nkosazana Dlamini Zuma como presidenta de la Unión Africana y la reelección de Ellen Johnson Sirleaf como jefa de Estado de Liberia, ambas durante el pasado 2012. También desde ese año es presidenta de Malawi Joyce Banda, quien ascendió al cargo tras la muerte del anterior jefe de Estado, Bingu wa Mutharika, y había sido vicepresidenta desde 2009.

El 19 de agosto la ex vicepresidenta sudafricana Phumzile Mlambo asumió como nueva directora ejecutiva de la Entidad de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU-Mujeres). La designación de Mlambo cubre la vacante dejada en marzo último por la renuncia de la ex mandataria chilena Michelle Bachelet, actual aspirante a la presidencia de Chile en las elecciones de noviembre próximo.

La dirigente sudafricana fue vicepresidente de su país entre 2005 y 2008, bajo la dirección del entonces jefe de Estado Thabo Mbeki, y antes fue diputada, viceministra de Comercio e Industria y titular de Minerales y Energía y de Cultura, Ciencia y Tecnología. También trabajó en diferentes funciones vinculadas a los asuntos femeninos, entre ellas la dirección de la Organización de Mujeres de Natal (provincia sudafricana).

Además, el pasado 7 de agosto el gobierno de Senegal nombró a la comisaria Anna Semou Faye como nueva directora general de la Policía Nacional, lo que la convierte en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia del país. El nombramiento se produjo como consecuencia de la destitución del comisario Abdoulaye Nang, acusado de estar implicado en un caso de narcotráfico. Faye, master en ciencias jurídicas, ingresó al Cuerpo de Policía de Senegal en 1983 como parte del primer curso de esa institución en Dakar. En sus 30 años de carrera ha dirigido los departamentos de Policía Judicial, Aires y Fronteras, y recientemente se desempeñó como coordinadora del Comité Interministerial Antidrogas.

Otros atisbos de mejoría en ese sentido se aprecian también en la decisión de Costa de Marfil y de Mali, de prohibir a los maridos que impidan trabajar a sus esposas. En Botswana las mujeres tendrán el derecho a heredar a partir de un fallo emitido por el Tribunal Constitucional, que revierte las tradicionales leyes tribales del sureño país africano. Pese a que la Carta Magna garantiza la igualdad de sexos, una antigua ley atribuía sólo el derecho a la herencia del primer varón nacido en una familia, lo cual fue considerado contradictorio por la justicia.

El juez Key Dingake declaró, una vez abolida la vieja ordenanza, que llegó el momento “para los jueces de este tribunal actuar como comadronas de la justicia para presidir el nacimiento de un nuevo mundo que busca emerger”. Para Priti Patel, vicedirectora de la agrupación de juristas del Centro de Litigios de África del Sur, el fallo resulta importante para los derechos de las mujeres no sólo en Botswana, sino para todas las féminas del sur del continente, “donde varios países se enfrentan a leyes discriminatorias similares”.

La situación de la mujer es una de las más inquietantes del mundo en cuestiones vitales como la violencia doméstica y los bajos niveles de participación en actividades vitales, asevera la UIP. En muchos casos, la elección del compañero matrimonial está supeditada al visto bueno de la familia, la cual mira más hacia sus intereses que a los de la futura esposa.

Una vez casada, la mujer no tiene voz ni voto en los asuntos familiares e, incluso, no se cuenta con ella si el marido va a tomar una nueva esposa, mientras en los núcleos urbanos muchas recurren a la prostitución. Sufren también por tradiciones humillantes como la ablación del clítoris, extendida a países del Cuerno Africano y que afecta al 90% de la población femenina en Somalia, Eritrea y Yibuti, acorde con la Organización Mundial de la Salud. Entre 80 y 100 millones de mujeres padecen en la actualidad esta mutilación en 28 de los 54 países africanos.

Hasta en muchos de los proverbios tradicionales africanos resalta la discriminación de género, como el que afirma que “las esposas y los bueyes no tienen amigos”. O aquel otro de origen Maasai que reza: “Tiene éxito, posee las cinco”, en alusión a que una vida exitosa necesita de una esposa, una vaca, una oveja, una cabra y un asno. Los Maasai kenianos, por cierto, nunca poseyeron tierras en propiedad y cuando el gobierno comenzó un plan de distribución de ese recurso, ignoró a las mujeres y se puso como titulares a los hombres de cada familia.

También la escolarización femenina es mucho menor que la masculina en la región, mientras el 70% de las subsaharianas carece siquiera de acceso a baños seguros, acorde con la Unión Africana. En general, la mujer rural africana vive como una esclava, nunca descansa, asegura la activista social keniana Frankie Gikandi.

Angoleñas en aras de la igualdad y el avance socioeconómico

En Angola, joven nación africana que vivió 27 años de guerra (1975-2002), las mujeres parecen no estar marcadas por aquellas circunstancias: ellas siempre sonríen en la cotidianidad del sacrificio y la entrega. Para muchas es fuente de inspiración la lucha que numerosas féminas desarrollaron desde antaño en pro de su participación social y autoafirmación, así como el logro de la equidad de géneros.

En los anales de la historia angoleña inscriben sus nombres con letras doradas mujeres como Deolinda Rodrigues de Almeida, Irene Cohen, Engrácia Paim, Lucrécia dos Santos y Teresa Afonso, que siguieron el ejemplo libertario anticolonial de la Reina Ginga, símbolo de africanismo contra la opresión extranjera. A su vez, las angoleñas muestran serenidad, temple y disposición para encarar desafíos como la superación técnica, cultural y académica. Las ansias de encontrar nuevos caminos son palpables en su incorporación a la campaña nacional de alfabetización, en la que instructores alaban la constancia en el aprendizaje para contribuir al desarrollo económico y social de este país africano.

En un reciente foro de ministros sobre la Igualdad de Género en la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), la titular angoleña de la Familia y Promoción de la Mujer, Genoveva Lino, expresó que Angola labora por la integración femenina a diversos programas, entre ellos de paz y seguridad. Insistió, por otra parte, en que a nivel de la SADC prosigue la batalla por el acceso universal a la enseñanza, la reducción de la mortalidad materna e infantil, erradicación de la pobreza y la igualdad en el acceso a los recursos.

Para la diputada Angela Bragança, presidenta en el parlamento de la Comisión de Relaciones Exteriores, Cooperación Internacional y Comunidades Angoleñas en el Extranjero, las mujeres aquí van en ascenso desde el punto de vista de su afirmación en la sociedad. Las del sexo femenino elevan su preparación a partir de la independencia de este Estado, alcanzada el 11 de noviembre de 1975, “que nos dio la libertad y abrió el camino para la emancipación de las féminas”, afirmó en declaraciones exclusivas a Prensa Latina.

Insistió en que esa autonomía fue progresiva, “porque para hablar de emancipación también teníamos que hablar de educación”. Resaltó, en ese sentido, el papel de la Organización de la Mujer Angolana (OMA), la cual en los últimos años realizó un intenso trabajo para dar a las féminas una visión real emancipadora, aunque sin separarse de la familia, con conciencia de sus deberes, derechos y también responsabilidades. Esa responsabilidad está presente -dijo- en el cuidado de los niños, el trabajo, y sobre todo, en la cohesión familiar.

¿Cómo está representada la mujer angoleña en el parlamento?, le pregunto. “Actualmente su representatividad en la Asamblea Nacional, conformada por 220 diputados, es del 39%, índice con el que este Estado ocupa uno de los 10 primeros lugares en el mundo. “Ese logro es fruto de una trayectoria de lucha, de gran dedicación y determinación. Es la mujer integrada a la política, la economía, cuidado de los hijos como madre, esposa, y antes combatiente en la lucha libertaria”, subrayó.

Al referirse a las acciones que promueve el gobierno en pro del progreso de las féminas, valoró que se enfoca principalmente hacia el bienestar de la mujer rural, quien lleva adelante a la familia en medio de difíciles condiciones. Es ella generalmente -consideró- quien trabaja en el campo, camina largas distancias muchas veces por intrincados parajes en busca de agua y atiende a sus hijos pequeños, cargados a la espalda.

“Para el progreso de las féminas, el Estado angoleño implementa programas como el microcrédito. Como emprendedoras avanzan y con ayuda crecen. Existen numerosos ejemplos de cómo la mujer evoluciona con el microcrédito”, señaló. A nivel de municipio en las 18 provincias de este país africano, a las que viven en el campo se les ofrece atención médica, junto a sus hijos, lo que incide en la reducción de los índices de mortalidad materna e infantil.

En relación con el empleo, el cual dignifica al ser humano, apuntó que el Ministerio de la Familia y Promoción de la Mujer impulsa acciones para incorporar un mayor número de personas a la vida laboral, sobre todo jóvenes. Al abordar la recién aprobada Ley contra la violencia doméstica, promulgada por la Asamblea Nacional, Bragança consideró que es un mecanismo importante, potenciado por el Estado, porque permite proteger a la mujer y la familia.

La nueva legislación dignifica a la fémina, que cuando es violentada o agredida se torna vulnerable. Esa disposición, aprobada por la Asamblea Nacional, con sus 35 artículos, prohíbe los actos de violencia que dañan a la mujer, hombre, niño, anciano y adolescente, como sujetos vulnerables a agresiones. Define, por otra parte, tipos de violencia doméstica como la sexual, patrimonial, sicológica y verbal, así como el abandono familiar. La legislación considera, asimismo, que la violencia doméstica es toda acción u omisión que cause lesión o deformación física y daño sicológico temporal o permanente contra la persona.

Una muestra de lo que hacen las féminas emprendedoras en cooperativas agrícolas y otros sectores económicos lo constituyó la reciente II Feria Dinámica de las Mujeres para el Desarrollo, celebrada en un parque de la emblemática zona residencial de Miramar, en Luanda. Allí, en uno de los stands del recinto ferial, en el que mostraban sus productos 65 expositoras, Elisa Bernardo, de la provincia de Malanje, 350 kilómetros al este de Luanda, refirió que muchas mujeres en ese territorio se agrupan en cooperativas agrícolas.

Con esa estructura organizativa desarrollamos la producción de yuca, cebolla, plátano, papa, tomate, pepino y otros productos, y recibimos microcréditos a través del balcón de emprendedores, expresó en declaraciones a Prensa Latina. Aunque aún presentamos dificultades con el traslado de las cosechas de productos a la ciudad, lo que provoca pérdidas económicas, el Gobierno contribuye al avance del campo con el aporte de maquinaria e insumos diversos, manifestó.

Para María de la Concepción, coordinadora de una cooperativa integrada por 10 féminas en Kwanza Sul, pese a que no disponemos aún de créditos agrícolas, ni de agua para el riego de plantaciones, la entidad prospera económicamente mediante el trabajo colectivo. Como resultado del proceso de integración de las angoleñas, ellas marcan su espacio de manera evolutiva, sobre todo en las áreas política, de participación social y en defensa de sus derechos, resumió Inés María, directora de Política de Género del Ministerio de la Familia y Promoción de la Mujer.

Al referirse a ese avance paulatino “in crescendo”, la funcionaria, presente en el evento expositivo, puntualizó que a diferencia de antes, hoy las mujeres en la esfera pública devengan iguales salarios que los hombres, lo cual forma parte de la igualdad de géneros. Recordó que el Ministerio y organizaciones femeninas promueven en el seno de las familias el enfoque de género, al insistir en que los niños y las niñas deben tener iguales derechos, deberes y obligaciones.

Todavía en muchos hogares los padres y familiares toleran que los varones, tras ir a la escuela, se dediquen sólo a los juegos, en tanto las hembras tienen que realizar los quehaceres de la casa y compras en el mercado, entre otras actividades, detalló. Indicó que, como paso de avance, Angola ratificó el Protocolo de la SADC sobre Género y Desarrollo, el cual insta a los 15 gobiernos de la región, integrantes de ese organismo, a elevar la participación social femenina. El documento, que refrenda la paridad de géneros y se basa en la Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos, entre otros documentos, también promueve la lucha contra la discriminación de las mujeres en África.

Angola, país del suroeste de África, con más de 17 millones de habitantes, destierra poco a poco el rostro de la feminización de la pobreza, con el desarrollo de acciones para elevar el nivel educacional y combatir el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Para evitar que el rostro de los grandes males en Angola sea femenino, también se labora en la alfabetización y capacitación de grandes conglomerados de mujeres y jóvenes, de modo que puedan acceder a fuentes de empleo.

En la extensa geografía de este país africano, bordeado por el océano Atlántico, la obra de las féminas con vistas al progreso y bienestar social está presente en cada aldea y comunidad, como pilar para el desarrollo de esta nación, otrora colonia portuguesa.

En Medio Oriente y otras regiones

A escala global, durante los últimos 50 años los derechos de las mujeres mejoraron significativamente, según distintas fuentes. Pero en 28 estados, la mitad de ellos de Medio Oriente y el norte de África y en otros 11 de la región subsahariana, las leyes prescriben 10 o más distinciones entre los derechos de hombres y mujeres.

Alrededor del 25% de los países encuestados en un reciente estudio del Banco Mundial, en su mayoría también de Medio Oriente y el norte de África, carecen de leyes para enfrentar la violencia doméstica. El desequilibrio legal entre los géneros incide en que sea mayor la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres, y cada vez un menor número de ellas posean propiedades o negocios propios, lo cual, a la vez, aumenta los indicadores de pobreza, según el ente.

La presencia de la mujer dentro de los Parlamentos de otros estados del mundo, de acuerdo con las citadas estadísticas, sitúan después de Ruanda a Andorra, a Cuba y a Suecia en porcentajes del total de legisladores, pero es casi nula en numerosos países. Poblaciones como las de Egipto y Japón ocupan los últimos lugares en porcentajes de damas en sus legislativos, mientras Catar o Arabia Saudita no reportan ninguna representación femenina en ellos.

El adelanto dentro de esferas de mando o influencia como el poder ejecutivo son aún insuficientes en regiones y países donde, sin embargo, ramas determinantes como la económica para la mujer y su familia gozan de prosperidad. Arabia Saudita, uno de los Estados de mayores recursos por sus ingresos petroleros, por ejemplo, encabeza la lista de países con leyes que más limitan el potencial económico de las mujeres, según las mencionadas fuentes.

Los estados del sur de Asia, Medio Oriente y el norte de África figuran también entre los de menores progresos en los últimos 50 años respecto a oportunidades financieras y materiales para las féminas. Yemen y Egipto retiraron hace poco de sus Constituciones las prohibiciones a la discriminación de género vigentes en sus textos, otro paso atrás contra las féminas de ambos países.

* Antonio Paneque es periodista de la redacción África y Medio Oriente y Oscar Bravo, corresponsal de Prensa Latina en Angola.