En el periódico “La Mal Hablada Nº 7” del grupo feminista “Mujeres Creando” se hace referencia al papel de las mujeres marxistas en su lucha a lo largo de la historia y, utilizando las figuras de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Flora Tristan, Bebel y Kollontay, se pretende demostrar que las marxistas subordinamos a un segundo plano la lucha por la emancipación de la mujer al objetivo mayor: la lucha por el socialismo.

Es una aberración colocar en primer plano el problema de la emancipación de la mujer sin tomar en cuenta que se trata de un problema social y económico, y, por tanto, imposible de resolver en el marco de la sociedad burguesa. Nuestra comprensión científica nos permite entender con toda claridad que la emancipación de la mujer no se reduce a una pelea entre vaginas y penes sino va más allá de la simple diferencia sexual; ¡es una lucha social!, enmarcada en la lucha de clases entre las dos clases polares de la sociedad capitalista: burguesía versus proletariado.

Cuando enarbolamos la bandera de la Revolución Proletaria hasta alcanzar la sociedad Socialista estamos enarbolando la lucha contra la opresión patriarcal, porque entendemos que esa opresión que apareció junto a la propiedad privada, sólo desaparecerá cuando destruyamos ésta. Por esto la lucha por la emancipación de la mujer no está subordinada, sino que es una sola lucha.

No se puede cambiar la opresión de la mujer a través de simples reformas que pretenden hacer creer en una falsa igualdad, y no se trata en esa lucha de separar mecánicamente las reivindicaciones propias de la mujer como el derecho al aborto en condiciones salubres, la exigencia de guarderías gratuitas a cargo del Estado, el salario igual al trabajo igual, etc. de las reivindicaciones de toda la sociedad por mejores condiciones de vida, como si las mujeres no fuésemos parte de ésta, y que hoy se expresan en la lucha por el salario igual a la canasta familiar con escala móvil, por la educación única, laica y gratuita en escuelas y universidades, por la seguridad social universal y totalmente a cargo de los patrones y Estado, por la jubilación al 100%, etc.

Las marxistas comprendemos a cabalidad que para poder emanciparnos como mujeres debemos ser un solo puño, el puño proletario levantado hasta destruir a este sistema capitalista que en su decadencia explota salvajemente, envilece, comercializa, viola, tortura, golpea, asesina a mujeres, hombres y niños.

En un foro debate realizado hace poco en Cochabamba, la representante de “Mujeres Creando” señaló que los marxistas engañan porque en los países socialistas tampoco se resolvió el problema de la mujer. Eso de atribuir al marxismo las aberraciones del estalinismo es uno de los argumentos favoritos de todas las corrientes reaccionarias que proclaman la vigencia eterna del capitalismo.

Cabe recordar a toda la canalla reaccionaria burguesa o pro-burguesa que a 73 años de su muerte, León Trotsky es sin lugar a dudas la expresión más consecuente de los intereses de la clase obrera a nivel internacional. Él tuvo el coraje de denunciar ante el mundo entero la monstruosa degeneración burocrática que representaba el estalinismo en su país y prevenir al mundo que acabaría restaurando el capitalismo si no se producía una revolución política en la URSS que apartara del poder al estalinismo. Trotsky sabía muy bien que la lucha que libraba le costaría la vida, sin embargo no abandonó ni un instante su combate contra sus adversarios; soportó persecuciones, presidios, destierros. Al final fue radicado en Coyoacán (México) donde fue asesinado a sus 60 años, por la mano de Mercader el 20 de agosto de 1940, enviado por el ser más mediocre y abominable que parió la Revolución Rusa de octubre en su decadencia: J. Stalin.

El pensamiento reformista pequeño burgués o el abiertamente reaccionario, atribuyen los crímenes del estalinismo al marxismo a nombre del “socialismo real”. Con este término se designó al estalinismo imperante en la Unión Soviética y otros países, que se consideraba como el único modelo viable frente a concepciones distintas del comunismo inspiradas en las ideas de Marx, Lenin y Trotsky.

* Tomado de Masas N. 2327, órgano de prensa del Partido Obrero Revolucionario (POR) de Bolivia.

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