La “Polcía” nacional

Carlos F Toranzos

septiembre 20, 2013Publicado el: 3 min. + -

La verde y justa policía boliviana ha estado siempre a la saga de todo tipo de manejos y malentendidos. Durante muchos años la policía ha vivido sin más organización que la que demandaba el ministerio del interior entonces y el ministerio de gobierno ahora. La policía boliviana ha sido siempre la cenicienta, todo el trabajo y reconocimiento, cero. La policía no ha sabido hacer carne de su rol, un rol que ellos mismos definen a su entidad como:

"La Policía Boliviana es una entidad líder, con características altamente técnicas, basadas en principios y valores éticos y morales con disciplina, imagen institucional confiable y con prestigio que interactúa acciones preventivos con la sociedad civil organizada. Entidad generadora de normas y proveedora de servicios de seguridad actualizados, oportunos, confiables, sostenibles e integrales que ejecuta políticas, programas y proyectos orientados a la defensa de la sociedad y la conservación del orden público y el cumplimiento de las leyes en todo el territorio nacional."

Esto unido a que sus trabajos no siempre son los más fáciles, no cuenta con la comprensión de los ciudadanos. Una policía que es incapaz de ganar la confianza de la ciudadanía es una policía destinada a la sospecha.

La policía nacional ha sido quizá la cara fea de todos los gobiernos. La cara que se da porque se tiene que mantener el orden, porque al orden se llama todo aquello que molesta a los ciudadanos.

Quien ha tenido la oportunidad de encontrarse con la policía como víctima de algún crimen relatará la manera del trato recibido. ¡Señor policía yo soy la víctima, por favor no me grite! ¿Por qué tengo que permanecer más de lo necesario aquí? Etc. son las revelaciones blandas. Les garantizo que peores hay.

La policía ha hecho de la coima su razón de ser. Ha hecho del cobro indebido de cualquier cosa su naturaleza. Una noche a las 9.30 pm en el puente de Cala Cala fui parado por la policía, estaban haciendo revisión de papeles. Yo tenía todos pero me faltaba un sello en uno de ellos, un sello que por lo que supe después ni existía ni era necesario. El policía me dijo que tenía que esperar a la autoridad superior para poder continuar mi camino. Llegó un policía de grado mayor y me preguntó lo que pasaba le expliqué y me dijo que no era importante y que me podía ir pero que colaborara con la rifa para un proyecto policial de ayuda a niños abandonados.

Me quedé con la boca abierta, no tenía los bolivianos que costaba el cupón y le dije que podía comprarlo al día siguiente. Me dijo que bueno y me fui. Al día siguiente me fui a la policía en la plaza principal para cumplir mi palabra. Entré en las dependencias, pregunté donde podía comprar los cupones para la rifa, el de información no sabía nada. Llamó a su superior quien tampoco sabía nada. Apareció un tercero de grado superior y me dijo que no había rifas de ningún tipo.

Me fui con la sorpresa de que de una rifa tan importante no sabía nadie, solo el policía de mayor grado que me quería vender esa trampa. Qué miserable el ejemplo comparado con lo que se ha detectado en el Alto, y en los EEUU; sin embargo dice mucho de cómo la corrupción en la policía ya es endémica y algo urgente hay que hacer.

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