Frente a la impresionante noticia de detención domiciliaria bajo cargo de atentado a la salud pública de una mujer trabajadoras sexual en la ciudad de Sucre, la Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer (ONAEM), organización social de y para mujeres trabajadoras sexuales con presencia en todo el país y afiliada a la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (RedTraSex), manifestamos nuestro repudio e indignación ante estas acciones discriminatorias y la vulneración de los Derechos Humanos.

Una vez más, las mujeres trabajadoras sexuales somos estigmatizadas y acusadas como si fuéramos responsables de la epidemia del VIH/SIDA. Esto atenta contra nuestros derechos como ciudadanas, plasmados en artículo 14 de la Constitución Política del Estado y en el artículo 6 de la Ley contra el racismo y toda forma de discriminación. Una vez más, por ser trabajadoras sexuales avasallan nuestros derechos humanos, nuestro derecho a tener un debido proceso, con presunción de inocencia y el derecho a defendernos.

La forma de tratar la noticia, generalizando la situación de una persona hacia el colectivo de trabajadoras sexuales, incita a la persecución y estigmatiza nuestro trabajo; reproduciendo ideas erróneas y contraproducentes para manejar la epidemia de VIH/SIDA. Vivir con VIH no es un delito, la epidemia no es un asunto de trabajadoras sexuales, la lucha contra el VIH es asunto de todos y todas. Es más, de acuerdo a los datos epidemiológicos que brinda el mismo Programa ITS, VIH/SIDA para la gestión 2012, la prevalencia del virus entre mujeres trabajadoras sexuales es de solo 2.9 por millón de habitantes, frente a 54.4 del total de mujeres. Como ya lo hemos repetido muchas veces, aquí en Bolivia y como parte de la RedTraSex, las Trabajadoras Sexuales no somos parte del problema, somos parte de la solución y manifestamos permanentemente nuestro compromiso en lucha contra las ITS, y el VIH/SIDA, ejerciendo una sexualidad responsable.

Por otro lado, preocupan las declaraciones de Carola Valencia, directora del Programa Nacional ITS, VIH/SIDA y de Lily Cortez, dirigente de la Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN), quienes parecen justificar estas acciones discriminatorias, en lugar de promover el respeto de los derechos humanos y los derechos garantizados a las personas que viven con VIH y SIDA en la Ley 3729.

Desde la ONAEM, repudiamos la forma en que se ha divulgado esta noticia, repercutiendo no solamente en desmedro de la compañera de Sucre, sino de todas las mujeres trabajadoras sexuales. Una vez más, señalamos las contradicciones del marco legal boliviano, que no reglamenta ni prohíbe el trabajo sexual pero nos condiciona al porte de un carnet sanitario, que sirve aun como justificativo de todo tipo de violencias y atropellos. Estas acciones de violencia y discriminación, acompañadas de una difusión irresponsable y declaraciones erróneas, en lugar de colaborar a la lucha contra el VIH/SIDA, solo estigmatizan y relegan a la clandestinidad a las personas con diagnóstico positivo, con peores consecuencias para su salud y la salud pública en general.

Las Mujeres Trabajadoras Sexuales somos sujetas de derechos, como cualquier otras ciudadana, cualquier otra trabajadora.

Perseguir y criminalizar a una, es criminalizarnos a todas. Las Trabajadoras Sexuales somos Mujeres Dignas y Valiosas.

* Presidenta Nacional ONAEM, La Paz 13 de septiembre de 2013.