La Habana, (PL).- El Departamento de Estado norteamericano anunció el otorgamiento de visas múltiples válidas por cinco años a ciudadanos de la isla que visiten Estados Unidos por motivos personales. La disposición no cambia la esencia de la política de Washington hacia la isla, confirmó la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA).

El pasado 14 de enero, en la isla entró en vigor una actualización migratoria que flexibiliza trámites, como la eliminación de la solicitud del permiso de salida para los viajes al extranjero y el requisito de la carta de invitación, además de la extensión de 11 a 24 meses de la permanencia fuera del país sin perder la residencia.

El gobierno de Cuba ratificó su voluntad de fortalecer los vínculos entre la nación y su emigración, postura refrendada con medidas que entraron en vigor a partir del 14 de enero de 2013. Trámites eliminados o simplificados y flexibilizaciones para la permanencia en el exterior, la salida de menores,la repatriación y la entrada al país de personas que lo abandonaron de manera ilegal, conforman la actualización de la política migratoria anunciada en octubre.

Se trata de decisiones soberanas que no responden a presiones y sí a las genuinas aspiraciones y sentimientos profundos de la nación cubana, incluidos aquellos que residen en el exterior, señaló el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta. En una comparecencia televisiva para explicar las nuevas medidas que recogen varias normas, el funcionario precisó que la actualización responde además a las características en las últimas décadas del flujo de personas relacionado con la isla.

Con el paso del tiempo, la emigración ha cambiado de forma considerable, de una eminentemente política, en los primeros años de la Revolución, a otra motivada por razones económicas, en sintonía con el comportamiento del fenómeno a escala regional y global, apuntó. El triunfo del 1 de enero de 1959 generó la salida de Cuba de muchos individuos cercanos a la derrotada dictadura de Fulgencio Batista, como represores y depredadores del tesoro público, además de profesionales y empresarios en desacuerdo con la política socio-económica del naciente proceso.

También abundaron las víctimas de la manipulación sembrada por el gobierno de Estados Unidos, expresada a través de campañas de descredito. Especialistas en las relaciones La Habana-Washington consideran la Operación Peter Pan uno de los ejemplos ilustrativos de esa política. Más de 14 mil niños y adolescentes, de seis a 18 años de edad, viajaron a Estados Unidos sin sus padres entre 1960 y 1962, en medio de una cruzada que atribuía a la Revolución cubana la supuesta intención de privar a los progenitores de la patria potestad sobre sus hijos, con el objetivo -entre otros- de enviarlos a la Unión Soviética.

Diferentes administraciones norteamericanas han utilizado el tema migratorio como un arma política, eso ha sido parte de sus planes de desestabilización, advirtió la académica Ileana Sorolla. Según la directora del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana, con los años el movimiento de personas desde Cuba comenzó a acercarse al escenario regional y global, el cual está regido sobre todo por motivaciones económicas. En sintonía con esa valoración, fuentes oficiales aseguran aquí que la inmensa mayoría de los cubanos asentados en más de 150 naciones mantienen nexos estables con su país y sus familiares.

Las nuevas medidas

Las primeras medidas fueron anunciadas el 16 de octubre, entre ellas la eliminación del procedimiento de solicitud de permiso de salida para los viajes al extranjero y del requisito de la carta de invitación. Otras decisiones consistieron en la extensión de 11 a 24 meses de la permanencia fuera del país sin perder el estatuto de ciudadano residente, la reducción de trámites y la posibilidad de salida de menores de 18 años previa autorización de sus padres o representantes legales.

También se informó que los emigrados podrán visitar la isla por hasta 90 días, a diferencia de los 30 fijados anteriormente.

Pocos días después, el gobierno cubano informó sobre la normalización de la entrada temporal de quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994 con Estados Unidos, si han transcurrido ocho años de su salida. En igual situación estarán los profesionales de la salud y deportistas de alto rendimiento que abandonaron el país luego de 1990, si han pasado más de ocho años de ese hecho, exceptuando por razones de seguridad nacional a quienes salieron a través de la Base Naval de Guantánamo.

De igual manera se amplían las causas de repatriación, por ejemplo, para los que dejaron Cuba con menos de 16 años, y también por razones humanitarias. El gobierno enmarca estas medidas en la actualización del modelo socio-económico cubano, en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la nación y su emigración. Además, explica que se trata de una decisión soberana, para la cual tuvo en cuenta la hostilidad de Estados Unidos, expresada en el bloqueo económico comercial y financiero mantenido por más de medio siglo, el robo de cerebro, el estímulo a la subversión y la manipulación del tema migratorio.

Para La Habana ese panorama ratifica la necesidad de defenderse de la agresividad de Washington, que en el tema migratorio favorece a través de la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos pies mojados “el tráfico de personas y el despojo del capital humano formado por la Revolución”. “Es por ello que, mientras persistan las políticas que favorecen el robo de cerebros (…) Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente”, señaló un editorial del diario Granma, publicado el propio 16 de octubre. A partir de lo anterior, las nuevas leyes fijan requisitos para la salida al exterior de algunas personas que desempeñan cargos o labores vitales de cara al desarrollo y la seguridad del país caribeño.

De acuerdo con el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, Cuba no puede desconocer en sus decisiones la hostilidad de la Casa Blanca. El funcionario denunció en particular la conducta estadounidense en una cuestión tan sensible como la emigración, expresada en la política de estímulo al flujo ilegal de personas, el robo de cerebro y la manipulación mediática del tema.

A finales de octubre, Acosta expuso cifras que desnudan la actitud mantenida por décadas de sucesivas administraciones norteamericanas. Washington ha sembrado desde el propio 1959 la opinión de que los cubanos están supuestamente encerrados en su país y deseosos de abandonarlo por razones políticas.

Según Acosta, desde 2000 hasta el 31 de agosto de 2012, han recibido permiso de salida temporal o definitiva el 99,4 por ciento de los ciudadanos que lo solicitaron. En ese propio período, viajaron al exterior por asuntos particulares casi un millón de cubanos, y de ellos no retornó apenas un 12,8 por ciento, añadió.

El funcionario expresó que de esas personas que salieron al extranjero, más de 150 mil eran universitarias, cantidad de la cual solo el 10,9 por ciento no regresó. Los datos ilustran que pese a los mecanismos eliminados, el permiso de salida y la carta de invitación, cifras importantes de cubanos, incluidos graduados de nivel superior han viajado al exterior y en su inmensa mayoría retornan, opinó.

La reforma migratoria de Cuba confirma que la política de Estados Unidos hacia la isla es fallida e inviable, subrayó el investigador Jesús Arboleya, Premio Casa de las Américas 2013. El autor del ensayo “Cuba y los cubanoamericanos: Un análisis de la emigración cubana”, dijo en entrevista exclusiva con Prensa Latina que “se abren nuevas perspectivas para bien de la nación. Estamos listos para una política de absoluto reconocimiento al derecho de los cubanos a salir y entrar del país”.

El doctor en ciencias históricas apuntó que será beneficioso para la economía, para el prestigio de Cuba y para desmantelar campañas contra la revolución. “Las medidas migratorias en la isla pusieron en crisis la estrategia norteamericana que mantuvo el mito de que los cubanos huían del país, no emigraban”. Refirió que la política migratoria de Estados Unidos “siempre fue un componente de sus planes subversivos contra la isla que dejó de ser funcional y reclama de reformas”. La Ley de Ajuste Cubano es un hueco a las restricciones para el ingreso de inmigrantes ilegales en territorio norteamericano”, enfatizó.

“Es común que muchos latinoamericanos se hagan pasar por cubanos para obtener asilo y otros beneficios. Ello supone una revisión al menos en la interpretación de la política de pies secos, pies mojados”, consideró. Llamó la atención que sea la extrema derecha cubanoamericana quien más reclame el fin de la Ley de Ajuste. “Están tratando de demorar la inserción de los nuevos emigrados en la vida política miamense, porque esa gente votará contra ellos”, aseguró.

Para el especialista eso demuestra que la nueva emigración ya no sirve para desacreditar a la revolución, ni integra la base política de la contrarrevolución. “El emigrante cubano es bien recibido por el mercado internacional del trabajo, porque es portador de un desarrollo humano que no tienen en otras latitudes”, agregó.

Consideró que la migración de personas puede ser beneficiosa en un contexto en el que el mercado laboral interno es incapaz de absorber todo el capital formado. “Uno de los grandes retos del socialismo cubano es cómo incorporar a la emigración en el proyecto de desarrollo nacional. Ello explica que hay todo un camino por recorrer y serán bienvenidas nuevas acciones”. “Lo más importante es que la nueva política migratoria no responde a factores externos, sino a necesidades y reclamos de la sociedad cubana. Estamos hablando de un fenómeno interno bien evaluado y aplicado”, concluyó.

EE.UU. sin cambios en política migratoria tras actualización cubana

Funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) informaron que se mantiene invariable la política migratoria de su país hacia Cuba luego de la actualización puesta en vigor por la isla el pasado 14 de enero. Según explicó a Prensa Latina el cónsul general de la SINA, Timothy P. Roche, siguen vigentes los mismos requerimientos para la entrega de visas temporales o definitivas a los cubanos solicitantes del trámite en esa sede diplomática. “Para nosotros la eliminación del permiso de salida es algo bueno para los cubanos, pero realmente no ha cambiado nada por nuestro lado, o sea nuestras regulaciones, reglas, leyes no han cambiado en este aspecto”, apuntó.

A propósito del interés de la SINA de reiterar los procedimientos vigentes para viajar a Estados Unidos, precisó que para hacerlo deben de cumplirse requisitos, como llenar una planilla en Internet y someterse a una entrevista, para las visas de turista (temporales). Roche afirmó que la entrevista es el paso determinante para otorgar o no la visa, a partir de tres o cuatro minutos de preguntas que realizan vicecónsules “con mucha experiencia y expertos en nuestras leyes” sobre temas básicos como los motivos del viaje y su duración.

Reconoció que los jóvenes son el grupo etario más proclive a la denegación del trámite, porque son un segmento poblacional que suele “buscar oportunidades económicas fuera del país”, sobre todo en naciones menos desarrolladas, entre las que citó las pertenecientes a África y América Latina. En los casos de las salidas definitivas el proceso es diferente, porque el solicitante necesita de un familiar en Estados Unidos, un ciudadano norteamericano o residente permanente que realice los trámites ante el Servicio de Inmigración y Ciudadanía, agregó.

El funcionario señaló que son varias las razones para la denegación de la visa, a partir de la presunción de los funcionarios consulares de que las personas interesadas en viajes temporales son posibles inmigrantes, y de que los familiares de quienes pretenden hacerlo de manera definitiva pudieran carecer de recursos económicos, o por motivos de seguridad nacional.

Explicó que la SINA trabaja para reducir los tiempos de espera para las entrevistas -en lo cual mencionó avances- y que a partir de los cambios migratorios puestos en práctica por Cuba prevén aumentar la entrega de visas temporales. De acuerdo con Lynn Roche, jefa de la Oficina de Prensa y Cultura de la SINA, esa Sección busca promover el flujo legal, ordenado y seguro de ciudadanos.

El Gobierno cubano ha denunciado que la Ley de Ajuste Cubano y la aplicación de la llamada política de pies secos-pies mojados por Washington estimulan la emigración ilegal, al poner en peligro la vida de personas y permitir la entrada automática a Estados Unidos de individuos que cometen actos violentos. Estas disposiciones son aprovechadas también por redes del crimen organizado que lucran con el contrabando de emigrantes.

Interrogados sobre la existencia de una contradicción entre la expresada intención de garantizar un movimiento migratorio seguro y la continuidad de la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados y el robo de cerebros, los funcionarios de la SINA dijeron no tener comentarios, “por tratarse de decisiones a nivel de Gobierno”. Tampoco emitieron criterios sobre lo conveniente o no de reanudar en el actual escenario las rondas migratorias bilaterales, suspendidas unilateralmente por la Administración de Barack Obama desde 2011, después de que fueran retomadas con la llegada de este a la Casa Blanca en 2009.

Al respecto, Lynn Roche reconoció que hay dos leyes: una que Estados Unidos aplica en su frontera y otra en la que la SINA se basa para los procesos de visas. En su entrevista con Prensa Latina, los funcionarios también llamaron la atención sobre la importancia de conocer bien los requerimientos y trámites de visa para Estados Unidos, a partir de la proliferación de estafadores que -fundamentalmente desde el propio país norteño- tratan de sacar ganancias.

Washington otorga visas múltiples a cubanos

Meses después de la actualización de la política migratoria cubana, el Departamento de Estado norteamericano anunció el otorgamiento de visas múltiples válidas por cinco años a ciudadanos de la isla que visiten Estados Unidos por motivos personales. La disposición, solo admitida para los permisos de no inmigrantes del tipo B2, o sea, aquellos emitidos a personas que viajan como turistas, para visitar familiares, recibir tratamiento médico, o por otros motivos personales, no cambia la esencia de la política de Washington hacia la isla, afirmó el analista Ramón Sánchez-Parodi.

Explicó que la regulación, la cual entró en vigor el 1 de agosto, no cubre nada de los intercambios pueblo a pueblo ni las medidas de prohibición a sus ciudadanos de viajar a Cuba. Sin embargo, precisó Sánchez-Parodi, es práctica y conveniente políticamente para el Gobierno de Estados Unidos, sobre todo en el terreno de las relaciones públicas. En ese sentido, declaró al diario Granma que la medida le ahorra gastos, tiempo, recursos financieros y humanos, y al mismo tiempo le resulta favorable, pues va dando la imagen de flexibilización en sus relaciones con Cuba.

Según la página web de la SINA, a partir de inicios de este mes cambió la validez de la visa B2 de seis meses y una sola entrada a una visa de múltiples entradas por cinco años para los nacionales cubanos. Este cambio -explica- no afectará la validez de las visas B1, que se emiten para viajes de negocio, o la visa combinada B1/B2, para las cuales su validez continuará siendo por seis meses y de una sola entrada.

Asimismo, puntualiza que las personas a quienes recientemente se les ha otorgado una visa B2 de una sola entrada no podrán cambiar ni transferir esta visa ya recibida a una de múltiples entradas. Funcionarios de la SINA dijeron al Ministerio de Relaciones Exteriores que las visas múltiples por cinco años se concederán caso a caso y siempre a personas que anteriormente hayan viajado a la nación norteña y regresado.

La medida será aplicable “a discreción de un funcionario consular”, según publica la página web de la SINA, por lo cual este cambio no significa que se hayan modificado los requerimientos para la obtención de un visado estadounidense, afirmó Granma. Especificó que al aumentar el tiempo de validez de los visados se aligera la carga financiera para los cubanos, quienes pagan 160 pesos convertibles (equivalente a 160 dólares) en cada entrevista para solicitar el permiso, aunque no lo obtengan.

Los funcionarios del Departamento de Estado de ese país dejaron claro a la prensa que esta nueva posibilidad no implica un cambio significativo en la política del gobierno norteamericano hacia la nación caribeña. Según la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, la nueva disposición forma parte de la política general de Estados Unidos de mejorar las comunicaciones con los cubanos, promover la apertura y aumentar los lazos entre ambos países.

Al respecto, Sánchez-Parodi aseveró que la decisión mantiene la hostilidad hacia la isla y es una respuesta a las medidas que las autoridades cubanas han tomado en el terreno migratorio, así como es una fórmula útil para Estados Unidos con la cual se evita complicaciones eventuales con la Ley de Ajuste Cubano. Dicha legislación fue adoptada por el Congreso de Estados Unidos en 1966 con el deliberado propósito de incentivar las salidas ilegales desde la isla hacia ese país. Única de su tipo en el mundo, ofrece a los cubanos que llegan a la nación norteña por vías ilegales privilegios que no reciben ciudadanos de otra nacionalidad o país.

El gobierno de la nación caribeña ha denunciado en reiteradas ocasiones la Ley de Ajuste Cubano y la aplicación de la llamada política de pies secos-pies mojados por Washington, disposiciones que son aprovechadas también por redes del crimen organizado que lucran con el contrabando de emigrantes.

Para el investigador y ex diplomático Carlos Alzugaray, se trata de una decisión pragmática que aligera el trabajo de la Oficina Consular de la Sección de Intereses aquí y amplía algo a lo que se opone la derecha cubanoamericana, el incremento de contactos y acercamiento entre todos los cubanos. Alzugaray consideró que la disposición “saca a los cubanos de la situación discriminatoria en que se encontraban, pues esta facilidad se otorga a ciudadanos de otros países”.

* Periodistas de la Redacción Nacional de Prensa Latina.