San José y La Habana (PL).- Los asistentes a la segunda reunión de la CELAC sobre Migración avanzaron en la concertación de una posición común que el mecanismo integracionista presentará a la reunión que celebrará la ONU en octubre sobre Migración y Desarrollo, y en el diálogo de alto nivel que habrá en noviembre entre Latinoamérica y el Caribe con la Unión Europea (UE).

La Segunda Reunión de Migraciones de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Costa Rica el 5 y 6 de septiembre, concluyó con coincidencias en muchas de las posiciones sobre los temas tratados. Así lo consideró en sus palabras de clausura del evento Rafael Dausá Céspedes, director de asuntos consulares y de cubanos residentes en el exterior de la cancillería de Cuba, quien encabezó la delegación de su país, que ejerce la presidencia Pro Témpore de este grupo regional integracionista.

Significó que uno de los aspectos más importantes de esta reunión fue que se pudo avanzar en el logro de consensos sobre cuáles serán las posiciones de América Latina y el Caribe en dos importantes reuniones que tendrán lugar antes de que finalice el año. Esos eventos son el Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo de Naciones Unidas y la Reunión CELAC-Unión Europea sobre Temas Migratorios a celebrarse en noviembre en Bruselas, señaló.

En opinión de Dausá, resultó impresionante en esta reunión el compromiso de los participantes con los migrantes de nuestra región, observó y recordó que el tema migratorio se ha convertido en un problema global que afecta a la inmensa mayoría de los países del mundo. Dijo que por eso resulta imperativo reconocer la necesidad de que la comunidad internacional aborde de manera seria y responsable estos temas y recordó que los países desarrollados tienen una responsabilidad muy grande como Estados receptores de migrantes.

Estamos en presencia de un tema en el que el respeto a la integridad, la dignidad y el bienestar de los migrantes como seres humanos es fundamental, remarcó ante las delegaciones presentes, integradas por funcionarios de las cancillerías de los países miembros. Consideró que el año último en Comayagua (Honduras), la CELAC marcó un hito en el trabajo de estos temas y ahora en San José ha continuado su avance y deberá seguir dando pasos concretos y profundos para establecer políticas sobre ese asunto.

En ese sentido remarcó que la plena realización del derecho al desarrollo de los países pobres constituye el verdadero camino para equilibrar los flujos migratorios. También llamó a los miembros de la CELAC a actuar de forma unida y convertir a ese grupo integracionista en un mecanismo de consenso sólido que lo mantenga con una posición común ante los países desarrollados receptores de migrantes.

Los países ricos no han querido reconocer que se benefician de la mano de obra de los inmigrantes para desarrollar más su economía y han demostrado no tener voluntad política ni interés para revertir esa realidad, observó. Los países desarrollados no pueden continuar escuchándonos como humildes reclamadores de oportunidades, sino tenemos que lograr que entiendan que estamos exigiendo nuestros derechos como países y los de nuestros ciudadanos, aseveró.

Las sesiones

Durante las sesiones de esta reunión, los funcionarios de diversas cancillerías, embajadores, cónsules y representantes de la ONU y de la Organización Internacional de Migraciones tuvieron oportunidad de manifestar criterios y aportaron iniciativas. El representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, Gabriel Servetto, dijo que hay que identificar las violaciones de derechos que sufren los ciudadanos de países de la CELAC en los de la Unión Europea. Entre todos debemos detectar las medidas de la Unión Europea que afectan a los migrantes latinoamericanos y hay que hacer un diagnóstico actualizado y activo para saber lo que vamos a reclamar sobre el tema, puntualizó.

En tanto el diplomático guatemalteco Roque Arriega Martínez dijo que su país tiene muchas personas en el exterior y sólo en lo que va de año Estados Unidos ha deportado a 33 mil de ellos que ahora requieren atención. También el embajador de Tegucigalpa, Juan Alberto Lara Buezo, dijo que a lo largo del presente año Estados Unidos ha deportado a más de 16 mil hondureños que forman parte del conjunto de compatriotas que aportan más de dos mil millones de dólares en remesas familiares.

Por su parte, Dausá insistió en la necesidad de rechazar las medidas coercitivas y que estimulan la emigración ilegal como son la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados. Denunció igualmente las políticas que continúan aplicando algunos países receptores de migrantes, que generan discriminación, racismo y xenofobia.

Además de conciliar ideas para alcanzar consenso en los planteamientos que hará la CELAC ante la ONU y la Unión Europea, algunos de los asistentes hicieron propuestas que fueron recogidas para un posterior análisis del grupo integracionista. Entre las iniciativas está la creación de consulados regionales en algunas partes del mundo que atiendan los problemas de los emigrados procedentes de países de la CELAC e, igualmente, establecer consulados itinerantes que permitan acercarse a los emigrados en lugares apartados.

Además, se propuso organizar cursos consulares de la región para intercambiar conocimientos y propiciar una mayor integración en esta actividad específica, así como poner énfasis en la labor humanitaria de los cónsules.

Esta reunión, que se efectúa anualmente, tiene como antecedente la realizada el 20 y 21 de agosto de 2012 en Comayagua, co-presidida por el Gobierno de Honduras y Chile, que entonces ejercía la presidencia Pro Témpore de la CELAC. Allí se denunció la política discriminatoria y selectiva que aplican los países ricos receptores contra los inmigrantes de las naciones pobres, a quienes utilizan como mano de obra en beneficio de sus economías desarrolladas.

Es por eso que la CELAC acordó celebrar anualmente estos encuentros para abordar temas como los derechos humanos de los inmigrantes, su reinserción social cuando regresan como deportados y otros aspectos vinculados al tema migratorio. Antes de concluir el encuentro de San José, los participantes acordaron aceptar la invitación del Gobierno de Ecuador para que la Tercera Reunión sobre Migración de la CELAC se celebre en ese país suramericano.

Nuevas promesas de Obama a Centroamérica

El presidente estadounidense Barack Obama hizo nuevas promesas a Centroamérica pero sin llegar a nada concreto durante su visita a San José el 3 y el 4 de mayo último. Sostuvo un primer encuentro con la presidenta anfitriona Laura Chinchilla, y luego se reunió con los mandatarios de Sistema de Integración Centroamericana (SICA), integrado por Costa Rica, Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

El diálogo no generó ningún acuerdo sustancial entre las partes, pero al menos permitió a los interlocutores intercambiar opiniones sobre aspectos políticos, económicos y sociales. Aunque los gobernantes allí reunidos tenían una agenda abierta, Obama centró sus preocupaciones en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, pero al final se vio obligado a abordar otras cuestiones.

Aseguró que “su gobierno no cree que la salida meramente militar sea la más conveniente para enfrentar el flagelo del narcotráfico y el crimen organizado en los países de América Central”. Dijo que decenas de miles de personas han muerto en esta región, pero olvidó la causa y es que por ella transita el 90 por ciento de la droga hacia Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de estupefacientes.

Naciones Unidas considera que por esa razón Centroamérica se ha convertido en una de las regiones más violentas del mundo, con 25 muertos por cada 100 mil habitantes, tasa que en Honduras se eleva a 86. “Nos concentramos mucho en la seguridad, pero también debemos reconocer que problemas como el narcotráfico surgen cuando un país es vulnerable debido a la pobreza o a instituciones que no trabajan para la gente”, admitió Obama.

Sin embargo insistió en que “habrá progreso en esa lucha si existe una policía eficaz, cooperación entre las instituciones armadas y se refuerza la capacitación del personal de seguridad en Centroamérica”. Finalmente pareció reconocer parte de la culpa, al aceptar que “el problema de las drogas no sólo es de producción, sino también de consumo”, y consideró “insuficiente” la inversión hecha por Estados Unidos en combatir el flagelo.

“Obama se llevó una grata recomendación que consideró oportuna, de que no sólo hay que trabajar en la represión del delito, sino también en la prevención”, comentó al respecto el presidente salvadoreño, Mauricio Funes. Para Funes, la pobreza, la desigualdad y la inseguridad son las principales preocupaciones de los países del área y la atrasada realidad económica y social se manifiesta en niveles intolerables de exclusión, pobreza y desigualdad.

Por su parte, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, insistió en que hay un tema fundamental que interesa a todos los centroamericanos, el combate a la pobreza (…) y eso crea las mejores condiciones para enfrentar el narcotráfico, dijo. También aprovechó la ocasión el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, para reiterar su iniciativa de entablar un debate sobre la despenalización de las drogas, propuesta no bien vista por el inquilino de la Casa Blanca.

Sobre el tema migratorio se pronunciaron Fúnez, Pérez y el presidente hondureño, Porfirio Lobo, quienes reclamaron protección para los inmigrantes centroamericanos en Estados Unidos. Al respecto, Obama reiteró su compromiso de reformar este año la legislación vigente en Estados Unidos para dar tranquilidad a 11 millones de indocumentados, aunque aclaró que eso depende del Congreso.

El tema es importante porque cinco millones de centroamericanos residen en Estados Unidos y muchas de sus familias viven de las remesas, que en 2012 alcanzaron los 12 mil millones de dólares, el siete por ciento del PIB regional. Ese mismo Congreso en el que Obama dice confiar que apruebe una reforma migratoria integral, promesa pendiente desde su campaña electoral, lo decepcionó recientemente cuando desechó una propuesta para limitar la venta de armas que generan muertes en Estados Unidos y Centroamérica.

También Obama consideró que bajo el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica el intercambio se duplicó y opinó que en la medida en que la región modernice su economía, seguirá atrayendo más inversiones. Pero según cifras oficiales, ese TLC no ha resultado equitativo, porque aumentó en 80 por ciento las exportaciones de Estados Unidos a países centroamericanos y éstos solamente incrementaron sus ventas al mercado estadounidense en 55 por ciento.

Los centroamericanos también le comentaron su interés por la negociación de un Tratado Transpacífico, pues consideran que se debe incluir a todos los países de la región si va a tener mayores ventajas que el Tratado de Libre Comercio. Por sugerencia de la anfitriona, Laura Chinchilla, Obama se llevó una solicitud de la región para que los países del área puedan recibir suministros de gas de parte de Estados Unidos bajo alguna condición preferencial, algo que prometió analizar. Igualmente Obama recogió una propuesta del presidente panameño, Ricardo Martinelli, de que los países centroamericanos abran espacio a eventuales inversiones de Estados Unidos en el campo de las energías renovables y “limpias”.

Martinelli insistió en que utilizar fuentes de energía costosas hace que bienes importantes como los alimentos suban de precio y las economías centroamericanas pierdan competitividad. En el transcurso de su visita, Obama elogió al gobierno aliado de Chinchilla y aseguró que Costa Rica es un candidato excepcional para lograr su anhelado ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Antes de despedirse el mandatario estadounidense, se reunió con empresarios que le pidieron ayuda para mejorar la infraestructura energética, de transporte y fronteriza, para lograr mayor competitividad. La presencia de Obama fue repudiada por grupos de jóvenes estudiantes y trabajadores costarricenses que protagonizaron protestas pacíficas contra una profundización de los lazos de dependencia de esta región. Entre las consignas enarboladas por piquetes del Nuevo Partido Socialismo en Costa Rica y el de los Trabajadores estuvieron “No queremos y no nos da la gana ser una colonia norteamericana” y “‘ni militares ni petroleras, Obama fuera”.

* Jefe de la redacción Centroamérica y Caribe de Prensa Latina, y enviado especial a Costa Rica.