Funcionarios del gobierno autónomo municipal, vecinos y dirigentes de más de 600 juntas vecinales de La Paz han salido de madrugada a bloquear las calles de sus barrios, y a esta hora efectivos policiales intentan despejar las vías principales de la urbe, a palazos y con profusión de gases lacrimógenos.

Los paceños cumplen este miércoles un paro cívico en protesta contra los “amañados” resultados del Censo 2012, que restan a La Paz población y recursos estimados en 155 millones de bolivianos anuales. “¡Qué casualidad que La Paz sea la única ciudad capital de la cual desaparecen sus habitantes!”, dijo el alcalde Luis Revilla del MSM.

El Alcalde y la Asamblea de la Paceñidad denunciaron que el gobierno de Evo Morales despliega una estrategia coordinada para sabotear el proceso de transformación de la ciudad. Esta estrategia tiene que ver con la reducción de la población del municipio, con el bloqueo institucional al acceso a créditos internacionales, y con la falta de voluntad política para resolver los conflictos limítrofes que estrangulan al gobierno municipal.

Desde muy temprano desfilaron por el canal de televisión estatal algunos ministros de gobierno para “informar” a la población que las actividades en la sede de gobierno transcurrían con normalidad, al extremo que el ministro de Gobierno Carlos Romero aconsejó a los padres de familia que manden a sus hijos a la escuela. Pocos minutos después el mismo ministro aventurero describió que La Paz vive un “ataque organizado contra el pueblo, montado por la Alcaldía” controlada por el Movimiento sin Miedo (MSM).

Por orden del Ministro de Gobierno, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FLECC) secuestró dos vehículos de la Alcaldía que trasladaban escombros y tierra hasta los puntos de bloqueo. Hace pocos minutos la policía intentó desbloquear por cuarta vez la autopista que vincula las ciudades de La Paz y El Alto, pero los vecinos se reagruparon y nuevamente cortaron la ruta.

A la gente de a pie le llama mucho la atención el doblez de los uniformados que hoy hacen respetar con dureza el “derecho al libre tránsito”, pero en dos movilizaciones anteriores permitieron que los choferes afines al gobierno bloqueen y chicoteen a los transeúntes.