Damasco (PL).- Abu Sakkar es una celebridad mediática que ejemplifica el horror al cual llegó la guerra en Siria: comer las entrañas de un soldado ante cámaras evidencia el pensamiento que guía a quienes algunos insisten en llamar “rebeldes”. El suceso puso los pelos de punta a internautas y televidentes: “Juro que comeremos vuestros corazones e hígados, soldados de Bashar” (al-Assad, el presidente sirio), amenazó el hombre del vídeo publicado el 12 de mayo en las redes sociales.

Mercenarios en Siria: un fenómeno en ascenso

Diversos grupos de la llamada oposición armada siria, integrada en su mayoría por mercenarios de casi 40 países de la región y de lugares tan distantes como Australia, España y Reino Unido, intentan derrocar al gobierno constitucional de Siria con abierto apoyo logístico, financiero y mediático de administraciones occidentales y de la zona. El preponderante papel que alcanzan día a día los mercenarios dentro del conflicto que sacude al país desde hace 29 meses desmiente los esfuerzos de quienes insisten en calificarlos como “rebeldes”.

Grupos como el Frente al-Nusra, asociado a Al Qaeda, se han responsabilizado de los más mortales ataques terroristas que han asesinado a miles de civiles inocentes y destruido buena parte de la infraestructura nacional. Durante las últimas semanas, los radicales islámicos han sido responsabilizados de la masacre de centenares de civiles, entre ellos niños, mujeres y ancianos, así como de asesinatos de integrantes de minorías confesionales como alauitas, drusos, cristianos, al igual que de nacionales kurdos. (1)

Luego de más de dos años de combates, ataques, sabotajes, masacres, ataques con armas químicas y amenazas de intervención militar externa, un porcentaje significativo de la infraestructura de esta nación mesoriental se encuentra destruida, mientras unos cuatro millones de los 23 millones de sirios mantienen la condición de desplazados. (2) Unos 50 mil militares del Ejército Árabe Sirio murieron desde el inicio del conflicto armado en marzo de 2011 y unos cinco mil militares permanecen desaparecidos o secuestrados. (3)

Durante este periodo la red terrorista Al Qaeda y su presunta filial aquí, el Frente al-Nusra, ganaron preponderancia hasta convertirse en la formación más organizada y mejor equipada de las huestes de irregulares, lo que les ha permitido controlar considerables áreas del territorio nacional. En dichos lugares, los extremistas imponen la sharia o ley islámica a punta de espada, dada su voluntad de fundar un califato que sustituya al Estado laico sirio.

Casi desde el inicio de las hostilidades en 2011, las autoridades sirias denunciaron el significativo porcentaje de combatientes extranjeros que eran alentados a venir a esta nación levantina para derrocar al gobierno del presidente Bashar al-Assad. De igual forma, Damasco criticó el abanderado papel de administraciones como Catar, Arabia Saudita, Turquía y Estados Unidos, entre otras, en el armamento, financiamiento, entrenamiento y cobertura mediática a dichos grupos.

El diario londinense The Times reveló que 10 mil extranjeros luchan en Siria afiliados a los grupos opositores armados, de los cuales 150 poseen ciudadanía británica. El rotativo citó a fuentes de inteligencia estadounidenses que destacan la presencia de miles de europeos en los combates contra el Ejército Árabe Sirio, además de referirse al incremento en la afluencia de los yihadistas -los que llaman a la Yihad o Guerra Santa en territorio levantino-, durante los últimos dos o tres meses.

Durante su estancia en Tel Aviv, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos general Martin Dempsey reconoció la infiltración y control de al-Qaeda y del Frente al-Nusra en la llamada oposición siria. Otros altos cargos militares y políticos norteamericanos catalogan la presencia del elevado número de yihadistas como el mayor desafío que enfrentan Washington y sus aliados en el mundo.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores francés Philippe Lalliot admitió recientemente que los grupos terroristas representan una amenaza en el contexto de la evolución de la situación en Siria y los países vecinos, y reconoció que preocupa la creciente violencia entre los grupos extremistas. Muchos expertos advierten que la caída del gobierno sirio y la desaparición del Estado convertirían a la nación mesoriental en un terreno fértil para la expansión del terrorismo mundial y su rápida llegada a naciones europeas.

Otra publicación británica, The Guardian, consideró que la crisis en Siria reveló la hipocresía de las potencias occidentales, las cuales no se atreven a decir la verdad de cuanto ocurre en la nación mesoriental por temor a contrariar a sus aliados de Arabia Saudita y Catar. Asimismo criticó a la Casa Blanca por avalar el envío de equipamiento bélico a los irregulares bajo el argumento de buscar un “equilibrio” en las operaciones sobre el terreno.

Los horrores de la guerra siria

Aunque los medios de comunicación y gobiernos occidentales insisten en llamarlos rebeldes y luchadores por la libertad, las acciones de las bandas armadas que combaten al gobierno de Bashar al-Assad desmienten sus supuestos propósitos de ayudar a la población. Cada vez son más las voces que reconocen el ascenso dentro de la llamada oposición armada de una facción fundamentalista liderada por el funesto Frente al-Nusra, autor confeso de los más letales ataques dinamiteros y suicidas durante los más de dos años de conflicto.

Desde el inicio del conflicto en marzo de 2011 se han divulgado por Internet un gran número de vídeos donde se muestra la violencia de los irregulares armados, financiados y respaldados mediáticamente por administraciones occidentales y de la región.

El antropófago Abu Sakkar, fundador de la Brigada Al Farouq, grupo de fanáticos religiosos que han cometido horrendos crímenes dentro de Siria, fue reconocido en las imágenes de un vídeo publicado el 12 de mayo, luego de trocear el torso de un uniformado muerto y morder uno de sus órganos. No era la primera vez que aparecía en grabaciones donde exhibía sus “victorias”.

Medios de prensa como la británica BBC abrieron sus cámaras a Jalid al Hamad -verdadero nombre del caníbal-, a fin de que “explicara” a la opinión pública mundial el por qué de su acción. “No quería hacer algo así. Tuve que hacerlo. Debemos aterrorizar al enemigo, humillarlo”, justificó el comandante de 27 años, bajo y fornido, con una piel curtida por el sol incesante y una mirada fija perturbadora, según describió el medio de comunicación.

No obstante, amenazó con que si los grupos opositores armados no recibían la ayuda prometida por gobiernos occidentales y de la región, “si no aprueban una zona de exclusión aérea, si no nos dan armas pesadas, haremos cosas mucho peores. Aún no han visto nada…”.

Sakkar adujo que su acto de antropofagia se debió a que el uniformado muerto presuntamente había violado mujeres y niñas, y conservaba en su teléfono móvil las grabaciones. Sin embargo, tales grabaciones que probarían el supuesto crimen del miembro del Ejército Árabe Sirio jamás fueron divulgadas, cuando los irregulares son tan proclives a subir a las redes sociales los vídeos de sus acciones, observación que pasó inadvertida para el medio de prensa.

Para un funcionario del Ministerio sirio de Información, consultado por Prensa Latina, resulta irresponsable, falto de ética y escrúpulos poner al servicio de un terrorista una tribuna para que se exprese y se justifique. Es parte del absurdo mediático occidental para tratar de justificar una guerra que han financiado y tienen a todas luces perdida, aseveró. Habría que ver si la BBC invitaría a sus estudios a cualquier hipotético caníbal que hubiese ejercido sus dotes en las calles de Londres o Birmingham, cuestionó.

En junio, las autoridades responsabilizaron a la entidad que pretende imponer aquí un califato regido por la sharia (Ley islámica) de la masacre de 60 civiles, entre ellos mujeres y niños, en la aldea de Hatla, en la oriental provincia de Deir Ezzor. El asesinato masivo contra ciudadanos inocentes se debió a su negativa a cooperar con los terroristas en sus planes para derrocar al gobierno.

Varios vídeos en Internet mostraron a los extremistas celebrando la masacre en la aldea de confesión chiíta, lo cual presupone el carácter cada vez más sectario que adquiere el actual conflicto armado. En una de las grabaciones difundidas, se aprecia a un grupo de hombres armados gritando “Alla Akbar” (Dios es grande), mientras el camarógrafo se acerca a un cadáver en un patio y afirma: “Este es chiiíta, es un cuerpo chiíta, éste es el final para él”, lo cual revela el carácter sectario del hecho.

También en junio, los de al-Nusra asesinaron en Alepo, en el norte del país, al adolescente de 13 años Mahamed Qataa, delante de sus padres, supuestamente por haber proferido una blasfemia e insultado a Dios (Alá). Incluso una organización opositora como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, entidad con sede en Londres, rechazó el hecho y exigió que los asesinos sean llevados ante la justicia.

Sobre los radicales islámicos y mercenarios pesan además acusaciones sobre el uso de armamento químico en reiteradas ocasiones, como ocurrió el 19 de marzo en la localidad Khan al-Asal, norteña provincia de Alepo, cuando el lanzamiento de un misil cargado con material tóxico mató a 25 personas y dejó heridas a unas 110.

El 9 de julio Rusia presentó pruebas a la ONU donde se corroboraría que fueron los irregulares los responsables del acto terrorista en Khan al-Asal. Los resultados de las pruebas recogidas por nuestros expertos sobre el terreno indican claramente que se empleó gas sarín y hay razones suficientes para creer que fue la oposición armada la que usó esas armas químicas, aseveró el embajador ruso Vitaly Churkin.

Damasco había advertido a Naciones Unidas, en carta del 8 de noviembre de 2012, su seria preocupación por la disposición de algunas administraciones a suministrar tal tipo de armamento a los extremistas, para luego esgrimir que era el Gobierno el que las utilizaba contra civiles. Aunque las autoridades solicitaron de inmediato a la Organización de Naciones Unidas (ONU) el envío de un equipo para investigar el hecho, el tema fue manipulado por miembros del Consejo de Seguridad como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, para inculpar al gobierno del presidente Bashar al-Assad.

La prensa siria reveló varios incidentes sobre el uso de tan mortíferas armas en el territorio nacional, de los cuales responsabiliza al Frente al-Nusra. Por ejemplo, el 30 de abril los medios refirieron que los radicales esparcieron un polvo blanco en la calle Shabur, en la entrada sur de la propia localidad, lo que produjo asfixia, convulsiones y complicaciones respiratorias a los ciudadanos.

El 2 de mayo se denunció otro incidente en el cual murieron al menos cinco ciudadanos en Sarakeb, noroccidental provincia de Idleb, por la inhalación de gases tóxicos contenidos en bidones ocultos en la casa de Ibrahim al-Rahma, un supuesto contrabandista de material químico. Se explicó que los de al-Nusra, quienes llevaban máscaras antigases y obligaron a rehenes a inhalar los gases, retiraron los cuerpos y los trasladaron hacia territorio turco con el objetivo de inculpar a las autoridades por el hecho.

A inicios de julio, en la ciudad de Banias, en la provincia de Tartous, las Fuerzas Armadas allanaron un depósito custodiado por grupos opositores armados que contenía 281 barriles llenos de químicos peligrosos como polietilenglicol, monoetilenglicol, monoetanolamina, dietanolamina y trietanolamina. Al denunciar el hecho ante Naciones Unidas, el representante permanente sirio ante el organismo Bashar Jaafari alertó que el arsenal detectado era suficiente para destruir una ciudad o un país entero.

Una semana después, el mando militar halló un taller para la fabricación y almacenamiento de sustancias tóxicas en un refugio de irregulares ubicado en el barrio de Jobar, en la periferia de Damasco. Grandes cantidades de cloro permanecían en el local clandestino, mientras que otras sustancias eran de manufactura extranjera, algunos con la inscripción: Hecho en Arabia Saudita, mostró el canal oficial de noticias. En la redada fueron confiscados decenas de obuses de morteros vacíos, los cuales estaban siendo preparados para colocarles en el interior las letales sustancias y lanzar ataques con ellos.

Falsimedia occidental

Pese a la tropelía mediática que privilegia en despachos cablegráficos, planas y pantallas las acusaciones sin pruebas verificables de políticos y organizaciones contra Damasco, extrañamente pasaron “inadvertidas” para los medios varias informaciones que podrían revertir la preparación del teatro de operaciones para la guerra. Aunque con casi nulo destaque en la prensa internacional, por ejemplo, una reciente investigación de una periodista norteamericana develó que la mano del jefe de la inteligencia de Arabia Saudita Bandar Bin Sultan podría haber estado detrás de la muerte de civiles en Ghouta Oriental.

Luego de múltiples entrevistas con residentes e irregulares de esa zona, la corresponsal de la agencia Associated Press (AP) Dale Gavlak explicó días atrás que el hecho se debió a una mala manipulación de agentes tóxicos en poder de bandas mercenarias. La reportera reveló además que las letales armas fueron enviadas por coordinación de Bin Sultán. Las armas, algunas “con una estructura de tubo” y otras como “una enorme botella de gas”, estaban destinadas al Frente al-Nusra; sin embargo, la facción que las recibió, menos experta en su manejo, las manipuló erróneamente y causaron el incidente. (4)

Recientes revelaciones del diario británico The Times sobre la participación del gobierno de Arabia Saudita en el financiamiento y armamento de grupos mercenarios en Siria respaldan las acusaciones al respecto. A partir de fuentes de seguridad en el golfo Pérsico, el rotativo detalló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos supervisa nuevas operaciones de transferencia de equipos bélicos hacia Riad y otros países de la región como Turquía, Catar y Jordania. Tales armas van dirigidas a los calificados en Occidente como rebeldes que buscan el derrocamiento por la fuerza del gobierno del presidente Bashar al-Assad.

Expuso The Times que en el reino de la península Arábiga y otros países árabes existe un profundo descontento con la decisión del presidente Barack Obama de delegar en el Congreso la decisión del anunciado ataque militar contra Siria por el presunto uso de armas químicas. La monarquía saudita intenta empujar desde hace varios meses a Washington para que lance una intervención militar y en este sentido el jefe de la inteligencia saudita efectúa continuas visitas a la capital estadounidense para convencer a la administración de tal acción. El tránsito de armas a grupos mercenarios en territorio sirio ocurre precisamente bajo supervisión de Bin Sultan, a través de las fronteras de Siria con Jordania y Turquía. (5)

Pocos medios refieren igualmente que los videos que dan la vuelta al mundo y se esgrimen como una “prueba de las atrocidades de al-Assad”, fueron colgados en las redes sociales un día antes de efectuar la denuncia, lo cual refuerza la tesis de que las imágenes constituyen una impostura.

Agnes-Mariam de la Croix, religiosa de una congregación que trabaja en este país árabe, alertó que las grabaciones resultan un montaje preparado con antelación. Llevo estudiando durante más de dos semanas todos los materiales relacionados con el ataque. Tengo pruebas y publicaré un informe para argumentar que todas las grabaciones fueron elaboradas intencionalmente, denunció el 5 de septiembre de la Croix en declaraciones reproducidas por la cadena televisiva Russia Today.

La integrante del monasterio de San Jacobo el Mutilado recordó que la agencia de noticias Reuters empezó a transmitir las imágenes a las 06:00 horas. Si el ataque ocurrió entre las 03:00 y 05:00 horas, ¿cómo es posible que hayan podido efectuar más de 10 audiovisuales, transportar 200 niños y más de 300 adultos y brindarles los primeros auxilios, entrevistarlos y grabarlos al mismo tiempo? ¿Cómo tuvieron tiempo para llegar a sus casas, ver a los afectados, coordinar a quiénes se podía o no transportar para socorrerles, y luego transmitir todo esto?, cuestionó.

Como parte de sus análisis, retrotrajo las masacres perpetradas por opositores armados en julio contra 12 aldeas de confesión alauita, en la costera provincia de Latakia, cuando fueron degollados más de 500 civiles, entre ellos niños, mujeres y ancianos; crímenes ignorados por la gran prensa y la opinión pública mundial.

Agnes-Mariam arrojó luz también sobre otro detalle: En las imágenes, el 90 por ciento de los cadáveres son niños pequeños. ¿Dónde están sus padres, cuál es su destino, de dónde los trajeron?, interrogó. Al respecto, el analista Therry Meyssan expone en un artículo reproducido por el diario sirio Al Watan que familias alauitas de Latakia reconocieran a sus hijos, secuestrados dos semanas antes por los “rebeldes”, entre las víctimas que aparecen en los videos.

Llama la atención Meyssan que solo hombres y menores del sexo masculino aparecen muertos, ante lo cual se pregunta si el gas venenoso usado resulta un nuevo compuesto “que no afecta a las féminas”. Además de insistir en la incongruencia sobre las informaciones respecto a la cifra de víctimas -se manejan datos que van desde 281 hasta 1.429 occisos-, cuestiona que los servicios de inteligencia estadounidenses y franceses no parecen extrañados de que los infantes tenían casi todos la misma edad y no había en los alrededores familiares dando muestras de dolor. (6)

Quizás la mayor de las inconsistencias, apunta el analista galo, es que los servicios de inteligencia de Washington, Londres y París, que perjuran a coro “la culpabilidad del régimen de al-Assad”, obtuvieron en horas resultados para los cuales el equipo de expertos de la ONU que estuvo en Siria necesitara semanas. Resulta entonces que estadounidenses, británicos y franceses han realizado sus análisis con procedimientos desconocidos para el mundo científico, que necesita un plazo mucho más largo para poder pronunciarse, sentencia Meyssan.

Recientemente el diario británico The Examiner citó a miembros de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos que declararon “que ellos no saben a ciencia cierta quién estaba detrás del ataque”. Sin embargo, los medios de prensa y políticos que aducen que “el gobierno sirio resulta el único actor capaz de desatar un ataque químico” parecieran pasar por alto un inquietante video colocado en Youtube a inicios de diciembre de 2012.

La grabación mostró a integrantes de la autodenominada Todopoderosa Brigada del Viento (Kateebat A Reeh Al Sarsar), otro de los grupos mercenarios, probando armas químicas en conejos de laboratorio y amenazando con usarlas contra civiles sirios. Varios medios se preguntaron en aquella ocasión: ¿Pudiera ser este el pretexto que lleve a algunos gobiernos a intervenir en el conflicto sirio para derrocar a al-Assad?

Poco difundida ha sido igualmente la versión del ataque químico ocurrido el 21 de agosto que la delegación de Rusia presentó a las misiones occidentales, durante una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual fue respaldada con documentos e imágenes captadas por satélites de los lugares del incidente. Según fuentes informadas, los estadounidenses no presentaron ningún documento que contradijera la tesis rusa porque las imágenes captadas por los satélites estadounidenses arrojan un solo resultado: quien perpetró el ataque químico fue la oposición armada, explicó el periodista Mohammad Ballout en un artículo publicado en el diario libanés As-Safir.

De acuerdo con la versión del texto, fueron miembros de la denominada Brigada Liwaa al-Islam, una de las bandas opositoras más importantes que opera en Ghouta Oriental, quienes dispararon desde la región de Douma el 21 de agosto a la 01:35 hora local, dos cohetes de fabricación artesanal con agentes químicos, en respuesta a la operación Escudo de Damasco, desarrollada por las Fuerzas Armadas en los accesos a la capital siria y que amenazaba con liquidar a los irregulares. (7)

Armas químicas: incongruencias de un pretexto bélico

Al pésimo guión y peor puesta en escena del ataque químico en la periferia de Damasco, que apuntan a un montaje estadounidense y de países árabes para culpar al gobierno sirio e intentar justificar una agresión militar, se suman las dudas en torno al momento y el lugar escogidos para el ataque: el 21 de agosto en Ghouta Oriental, a unos cuatro kilómetros de la capital de Siria.

Tres días antes del ataque había arribado a Damasco una delegación de la ONU que, invitada por el Gobierno, investigaba las acusaciones sobre uso de armas químicas en tres puntos del territorio nacional. Entretanto, el Ejército Árabe Sirio desarrollaba una exitosa ofensiva contra las bandas mercenarias y de radicales islámicos en los alrededores de la capital, mientras avanzaba en otras provincias como Homs, Latakia, Idleb y Alepo.

El presidente Bashar al-Assad comentó que resulta un sinsentido que un Ejército que está ganando una guerra por métodos convencionales recurra a armamento no convencional en un lugar donde se encuentran sus propias fuerzas, las cuales serían afectadas. Expertos concordaron que cometer un acto de esa naturaleza sería un suicidio político para las autoridades, con el cual ofrecerían los pretextos idóneos para una agresión foránea largamente deseada por administraciones occidentales y de Oriente Medio que abiertamente financian a los irregulares para derrocar a al-Assad.

No hemos usado armas químicas ni las usaremos jamás contra nuestro pueblo, algo que sí han hecho en reiteradas ocasiones los grupos mercenarios y extremistas aliados a Al Qaeda, insistió el presidente de la Asamblea del Pueblo (Parlamento) Mohammad Jihad al-Laham, tras denunciar una vez más la falsedad de las acusaciones esgrimidas por Estados Unidos y algunos de sus aliados para justificar una campaña de bombardeos contra la nación árabe.

Quienes hacen sonar los tambores de la guerra no solo evaden presentar pruebas fidedignas que permitan calzar tales imputaciones, sino que pretenden que el mundo acepte sus alegaciones como un acto de fe, olvidando que la manipulación del tema de las armas de destrucción masiva, usado hace una década para invadir Irak, dejó de ser un guión convincente, por falso.

Baten cada vez con mayor fuerza las cornetas llamando a una guerra que como las más recientes, emprendidas todas por Estados Unidos desde Kosovo (1999) a Libia (2011), pasando por Afganistán (2001) e Irak (2003), han sido fabricadas con espurios pretextos. Todavía frescas se encuentran en la memoria colectiva mundial las maniobras de Collin Powell, ex secretario de Estado norteamericano, mostrando en la ONU planos y pruebas que “demostraban” que Sadam Hussein disponía de armas de destrucción masiva.

La invasión a Irak se consumó y destruyó al país, pero nunca fue hallado rastro alguno de dicho armamento. Esta vez no es la excepción: Washington, Londres, París, Ankara, Riad, Doha, Ottawa, entre otros, refieren que resulta incuestionable que la administración del presidente Bashar al-Assad usó armas químicas contra la población y “debe ser castigado”.

El eje que parece dispuesto a invadir Siria pasando por encima de la autoridad de Naciones Unidas, del Consejo de Seguridad y de la legislación internacional, ni siquiera toma en cuenta que en Damasco se encuentra un grupo del organismo mundial que efectúa pesquisas sobre el uso de gases tóxicos y debe ser escuchado su veredicto.

Notas:

1. Integrantes de bandas extremistas que combaten al gobierno de Bashar al-Assad confesaron ante las cámaras de la televisión nacional varios de sus atentados y proyectos terroristas. Admitieron su afiliación al Frente al-Nusra, detallaron la forma en que contrabandean armas y municiones desde territorio libanés, hablaron sobre cómo recibían órdenes y dinero del exterior, particularmente de Arabia Saudita, y revelaron que vigilaban a destacadas personalidades, empresarios y funcionarios con el fin de asesinarlos.

2. Unas 2.535 escuelas en Siria han sufrido algún tipo de afectación debido a los ataques de los opositores armados y otras 1.992 fueron convertidas en centros de acogida temporal para las familias que han perdido sus casas o han sido obligadas a abandonar sus hogares. El viceministro de Educación Farah Suleiman reveló que los daños en el sector ascienden a 615 millones de dólares. (Agencia SANA) Por su parte, el ministro de Salud Saad al-Nayef denunció que las bandas mercenarias sabotearon 482 ambulancias, de las cuales 176 se encuentran fuera de servicio. A nivel nacional, 652 centros de salud han sufrido algún tipo de afectación y 418 han debido cerrar sus puertas, mientras que 37 hospitales y 22 fábricas de medicamentos fueron destruidos. Además, hasta fines de julio habían muerto 87 trabajadores de salud, otros 100 resultaron heridos y 21 continuaban secuestrados.

3. De los uniformados fallecidos, unos 30 mil son de las provincias costeras de Tartous y Latakia, de mayoría alauita, grupo confesional de la rama del chiismo al cual pertenece el presidente Bashar al-Assad. La ciudad que más mártires ha aportado es Yabbla en la provincia de Latakia, con 4.477 decesos, revelan estadísticas de la Oficina de Mártires a las cuales tuvo acceso Prensa Latina.

4. No nos dijeron qué tipo de armas eran, ni cómo usarlas, confesó una combatiente a la corresponsal de AP, que la denominó como “K”. No podíamos imaginar que eran armas químicas. Cuando el príncipe Bandar (jefe de la Inteligencia saudí) entrega esas armas debería hacerlo a quienes saben cómo usarlas, se quejó.

5. Casi desde el inicio del conflicto, en marzo de 2011, las autoridades sirias han culpado a Arabia Saudita, así como a Catar y Turquía, entre otros países, de apadrinar de forma abierta a los terroristas. Numerosos reportes de prensa e informes de inteligencia estiman que entre un 50 y un 80 por ciento de los opositores armados son militantes de la red terrorista Al Qaeda y de otras entidades fundamentalistas que abogan por la destrucción el Estado laico sirio y la imposición de un califato regido por la sharia o ley islámica.

6. Meyssan recuerda que el director de Inteligencia de Estados Unidos adujo que sus servicios vieron cómo los militares sirios mezclaban los componentes químicos durante los cuatro días anteriores a los hechos, “y sin embargo, Washington observó los preparativos del crimen sin hacer nada por evitarlo”. Analiza otras incongruencias, como la luz cenital apreciada en las imágenes -supuestamente el ataque ocurrió en horas de la madrugada-, lo cual indica que el sol se encontraba en su punto más alto y ello no corresponde con el horario señalado “y, por lo tanto, se grabaron por adelantado”.

7. Fuentes del bando opositor reconocieron que los mercenarios se retiraron de Jobar a las 01:00 horas, minutos antes del lanzamiento del misil que cayó en el lugar, lo cual explica el hallazgo de pocos cadáveres de opositores armados entre las víctimas, en comparación con la gran cantidad de civiles muertos.

* Corresponsal de Prensa Latina en Siria.