Acreditados historiadores de diferentes nacionalidades y posiciones ideológicas, llamados revisionistas, entre ellos Paul Rassinier, Robert Faurisson, David Irving, Thies Christophersen, Arthur R. Butz Benedikt Kautzky han demostrado ampliamente que el holocausto judío, en la Alemania Nazi durante la segunda guerra mundial, es absolutamente falso. Porque no se encontró las cámaras de gas, los hornos crematorios y ni un solo documento que haga referencia al exterminio de seis millones de judíos. Por tanto ni un solo judío murió dentro el concepto holocausto.

Robert Faurisson, nacido en Francia el año 1929, fue profesor en la Soborna y en la Universidad de Lyon; por su posición revisionista se le prohibió la enseñanza. Después de múltiples reincidencias como revisionista fue formalmente condenado por los tribunales. En Francia, prensa, radio y televisión están cerradas para él, lo mismo que a todo revisionista. (1) A todo ello hay que agregar diez agresiones físicas.

Faurisson, en su texto Las victorias del Revisionismo, comienza con un primer subtítulo que denomina “Resumen” haciendo referencia a la triple acusación en el tribunal de Núremberg (1945-1946), dirá: “Las pretendidas cámaras de gas hitlerianas y el pretendido genocidio de los judíos forman una sola y misma mentira histórica que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera, cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán – pero no sus dirigentes – y todo el pueblo palestino”. (2)

Más adelante Faurisson afirmará que El “Holocausto” persiste… como la única religión oficial de Occidente (…) que se perpetúa atropellando a millones de familias a través de tácticas más desvergonzadas. Entre ellas señalará: Exposición de montones de gafas, de cabellos, de zapatos o de equipajes presentados como las “reliquias” de “los gaseados”, “fotografías falsificadas o desviadas de su significado, utilización de documentos inofensivos alterados o interpretados al revés, puestas en escena de testigos profesionales, multiplicación hasta el infinito de monumentos, de ceremonias, de espectáculos, machacamiento shoático desde la escuela, excursiones organizadas hacia los lugares santos del pretendido martirio judío y procesos espectaculares con llamadas al linchamiento”.

En el subtítulo Las conclusiones de la investigación revisionista, Faurisson afirmará que “… el Tercer Reich querían extirpar a los judíos de Europa, pero no exterminarlos… buscaba…. una solución final territorial de la cuestión judía y no una solución final en el sentido de eliminación física (…)”. Los alemanes, escribe: tuvieron campos de concentración pero no campos de exterminio (…) Utilizaron cámaras de gas para la desinfección que funcionaban especialmente con un insecticida denominado Zyklon B (a base de ácido cianhídrico) pero jamás tuvieron cámaras de gas homicidas o camiones de gas homicidas. Utilizaron hornos crematorios para la incineración de cadáveres y no para quemar allí seres vivos.

Sobre las fotografías llamadas “atrocidades nazis” que expusieron los aliados al final de la segunda guerra mundial aseverará (…) muestran enfermos, moribundos o muertos, pero no asesinados. A causa del bloqueo de los aliados, a causa de sus bombardeos generalizados y a causa de (…) la hambruna y las epidemias, especialmente de tifus (…)”

En otro parágrafo el académico francés indicará que: En una guerra moderna, los civiles de las naciones beligerantes sufren a veces tanto, si no más, que los soldados. “Durante el conflicto que, de 1933 a 1945 (…) los judíos europeos han tenido pues que sufrir, pero infinitamente menos que lo que se atreven a afirmar con aplomo. Más adelante declarará que A veces, los judíos fueron ejecutados por sabotaje, por espionaje, por terrorismo y, sobre todo, por actividades guerrilleras a favor de los aliados, principalmente en el frente ruso, pero no por la simple razón de que fueran judíos. Jamás Hitler ordenó o permitió que se matara a nadie en razón de su raza o de su religión”. (3) Respecto a la dígito de seis millones de judíos muertos alegará que “(…) es una pura invención que jamás ha recibido justificación a pesar de los esfuerzos en este sentido del Instituto Yad Vashem de Jerusalén”.

Más adelante indicará que frente a las acusaciones lanzadas contra la Alemania vencida, los revisionistas han manifestado a los denunciantes “1) Muestren ustedes un solo documento que, en su opinión, pruebe que Hitler o cualquier nacional socialista ha ordenado y planificado el exterminio físico de los judíos. 2) Muéstrennos esa arma de destrucción masiva que habría sido una cámara de gas; muéstrennos una sola (…) creen ustedes, habrían sido destruidos por los alemanes y explíquennos como este arma de fantástico rendimiento ha podido funcionar bien sin entrañar la muerte de los ejecutores o de sus ayudantes (…) 3) Explíquennos como han llegado ustedes a su cifra de seis millones de víctimas. Finalizará este párrafo afirmando que (…) los historiadores-acusadores judíos o no judíos se han mostrado incapaces de aportar una respuesta a estas tres preguntas. Ellos acusan, pues, sin pruebas. Esto se llama calumniar”.

Pero hay algo más grave, denunciará Faurisson, los revisionistas han enumerado una serie de hechos reales que prueban que este exterminio físico, esas cámaras de gas y esos seis millones no han podido existir.

“El primero de estos hechos es que, durante toda la duración de la guerra, millones de judíos europeos han vivido o visto con conocimiento de todos que una buena aparte de ellos fueron empleados en fábricas porque los alemanes adolecían cruelmente de mano de obra, y estos millones de judíos no fueron asesinados. Más aun: los alemanes ofrecieron obstinadamente a los aliados, hasta los últimos meses del conflicto, liberar a tantos judíos como desearan con la condición expresa de que ello no fuera para enviarlos a Palestina, y esto en consideración hacia ‘el noble y valiente pueblo árabe’ ya agobiado por los colonos judíos”.

“El segundo de estos hechos, que se nos oculta cuidadosamente, es que los excesos eventualmente cometidos contra los judíos podían entrañar las más severas sanciones; Dicho de otro modo, los judíos que vivían bajo administración alemana, si respetaban los reglamentos en vigor, continuaban gozando de la protección de la ley penal, incluso frente a las fuerzas armadas”.

“El tercero de estos hechos es que las pretendidas cámaras de gas nazis de Auschwitz o de otro lugares, son simplemente inconcebibles por razones físicas o químicas que son evidentes: nunca, después del pretendido gaseamiento con gas cianhídrico de cientos o miles de personas en un local, hubieran podido penetrar otros hombres en un verdadero baño de ese veneno para manipular y extraer allí tantos cadáveres que, impregnados de cianuro tanto por fuera como por dentro, se habrían hecho intocables”.

Por tanto – siguiendo a Faurisson – las supuestas cámaras de gas de Auschwitz que aparentemente han servido para ejecutar a muchedumbres de individuos, día tras día, no han podido ni existir ni funcionar. (…) entonces, se preguntará, Faurisson, “(…) ¿qué ha sido de todos esos judíos los cuales, según hemos concluido nosotros los revisionistas de nuestras investigaciones, no han sido jamás asesinados?” Para a continuación responder:

“En 1945, los judíos ‘supervivientes’ o los ‘del milagro’ se contaban por millones y formaron enjambres en una cincuentena de países del mundo, comenzando por Palestina. (…) Millones de ‘milagrosos’ supervivientes judíos no es un milagro; es un milagro falso, es una mentira, es un fraude (…) las imaginarias cámaras de gas hitlerianas y el pretendido genocidio de los judíos forman una sola y misma mentira histórica (…)”.

Finalizará el subtítulo afirmando que no obstante “(…) las victorias obtenidas por el revisionismo (…) desgraciadamente, permanecen aún en nuestros días casi desconocidas para el gran público. Los poderosos han hecho todo para ocultarlas al mundo. (…) Su dominio y su reparto del mundo están de alguna manera fundados sobre la religión del pretendido ‘Holocausto’ de los judíos. Poner en cuestión el ‘Holocausto’, desvelar públicamente la extraordinaria impostura, arrancar su máscara a los políticos, a los periodistas, a los historiadores, a los universitarios, a los hombres de iglesias, de clanes, de capillas que, durante más de sesenta años han predicado la falsificación enarbolando el anatema contra los impíos, constituye una peligrosa aventura”.

En otro subtítulo – “Balance de estas victorias revisionistas” – recapitulará esas victorias afirmando: “Puestos contra la pared por los revisionistas, los historiadores oficiales del pretendido exterminio físico de los judíos, han terminado por reconocer que, desde el punto de vista histórico y científico, ya no les queda ningún argumento para sostener su atroz acusación”.

Veamos qué aspectos reconocen los historiadores oficiales: “1) Que no pueden invocar ningún documento que pruebe el crimen (…) 2) Que son incapaces de proporcionar la menor representación del arma del crimen (…) 3) Que no poseen pruebas ni incluso elementos de pruebas (…) 4) Que no pueden nombrar ningún testigo verídico (…) 5) Que su informe está podrido (bis), irremediablemente podrido y que está destinado a los cubos de basura de la historia (…) 6) Que las fuentes en otro tiempo invocadas se han revelado no solamente bastante más escasas de lo que se pretendía sino también dudosas (…) 7) Que las pretendidas huellas son poco numerosas, dispersas y de difícil interpretación (…) 8) Que ha existido por parte de ellos falsificación, disfraz y artificio (…) 9) Que en apoyo de la tesis oficial se ha invocado demasiado a menudo una ‘necia historia’ (sic) (…) 10) Que…Raúl Hilberg, ha reducido hoy a explicarlo todo, de manera extravagante, a través de supuestas iniciativas que, según él, la burocracia alemana habría tomado atrevidamente sin orden, sin plan, sin instrucción, sin control y simplemente gracias, según parece, a una increíble confluencia de mentes y a una transmisión del pensamiento consensual”. Concluye irónicamente Faurisson.

Más adelante, escribirá: “Acorralados contra las cuerdas del ring, los historiadores de corte han recurrido a los tribunales para condenar a los revisionistas, pero, contra lo esperado, se consiguió que los jueces hayan llegado a veces hasta a rendir homenaje a la probidad de los revisionistas o bien han manifestado su sorpresa ante la rareza o ausencia de pruebas documentales de parte de los acusadores. Entonces, primero en Francia y después en muchos otros países de Europa, estos acusadores han apelado a la promulgación de leyes especiales para hacer callar a los revisionistas. Allí han firmado su perdición”. Según Faurisson, apelar a leyes especiales, a la policía y a la cárcel, es reconocer su incapacidad para esgrimir argumentos de la razón, de la historia y de la ciencia.

Faurisson, cerrará el texto con una conclusión final, donde sostendrá:

“Nos ha sido otorgado el privilegio de asistir, en este principio del siglo XXI, a un serio cuestionamiento de una de las más grandes mentiras de la historia. El mito del ‘Holocausto’, por más que hizo brillar mil fuegos, en realidad se consume. Ha servido para justificar la creación en tierra de Palestina de una colonia guerrera que tomó el nombre de ‘Estado Judío’ y que se ha dotado de un ‘Ejército Judío’. Impone al mundo occidental el yugo de una tiranía judía o sionista que se ejerce en todos los ámbitos de la vida intelectual, universitaria y mediática. Envenena hasta el alma de un gran pueblo, Alemania. Ha permitido arrebatar a esta última, lo mismo que a otros muchos países del mundo accidental, sumas exorbitantes de marcos, de dólares o de euros. Nos agobia con películas, museos y libros que mantienen el fuego de un odio de carácter talmúdico. Permite llamar a la cruzada armada contra ‘el eje del mal’ y, para ello, fabricar a granel las más desvergonzadas mentiras sobre el modelo precisamente de la Gran Mentira del ‘Holocausto’, porque no hay ninguna diferencia entre las “armas de destrucción masiva” de Adolf Hitler y las de Saddam Hussein. Permite acusar casi al mundo entero y exigir por todas partes ‘arrepentimiento’ y ‘reparaciones’, sea por pretendidas acciones dirigidas contra ‘el pueblo elegido de Yahweh’, sea por una pretendida complicidad en el crimen, sea por una pretendida indiferencia general con respecto a la suerte de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Tiene en su activo oleadas de procesos trucados, empezando por el infame proceso de Núremberg”.

Hay otros medios prácticos de luchar contra la tiranía del mito del “Holocausto”, comenzando por anunciar al mundo entero estas “victorias revisionistas” que le estaban ocultas hasta aquí, finalizará el historiador y ex profesor de la Sorbona y de la Universidad de Lyon. No se podía pedir una conclusión más exacta de todo lo que se construyó y destruyó [creación de Israel sobre los escombros y cadáveres de mujeres, hombres, ancianos y niños palestinos] a partir del falso holocausto judío en la Alemania de Hitler durante la segunda guerra mundial. Estamos sólo en los inicios de la noche más oscura de la historia que se nos aproxima. El ataque genocida de los norteamericanos a Siria estos últimos días, impulsado por el lobby judío (norteamericano), es únicamente el preludio… de lo que viene.

Ahmadinejad y el mito del Holocausto judío

Acreditados historiadores de diferentes nacionalidades y posiciones ideológicas, llamados revisionistas, entre ellos Robert Faurisson, han demostrado ampliamente que el holocausto judío es absolutamente falso. Porque no se encontró las cámaras de gas, los hornos crematorios y ni un solo documento que haga referencia al exterminio de seis millones de judíos.

Sin embargo de todo lo apuntado, un periodista de NBC en una entrevista ([4]) al Presidente de Irán Ahmadinejad, insiste sobre los supuestos seis millones de judíos muertos en el Holocausto. Quedando finalmente en ridículo ante las contundentes e incuestionables respuestas del líder iraní. Veamos:

El periodista de rostro serio y contrito al parecer honesto en la entrevista, dirigiéndose a Ahmadinejad le señala: “Hay algo que usted dice que molesta y asusta a mucha gente. Y molesta a muchos judíos en EEUU y alrededor del mundo cuando se refiere al holocausto como un mito. Hay gente que conozco que escapó del reinado de Hitler. Hay investigadores, hay académicos, que pueden enseñarle al respecto”. A continuación pregunta: …usted expresa dudas ¿Por qué?

El Presidente Ahmadinejad, con una actitud en extremo serena y profunda convicción en sus palabras responde: “Tengo que hacerle tres claras preguntas sobre eso. Usted sabe que pertenezco a una Universidad. Me interesa el punto de vista científico en todos los temas”.

La primera.- “En la segunda guerra mundial, más de 60 millones de personas perdieron la vida. Todos eran seres humanos. ¿Por qué es tan importante un grupo específico de ellos?”

El periodista desconcertado logra responder: “Porque hay una diferencia entre muertes productos de la guerra, y el genocidio”.

Ahmadinejad, con la misma compostura sosegada, prosigue frente a un periodista que ya manifiesta una clara actitud de abatimiento: “¿Cree Ud., que los 60 millones murieron sólo por la guerra? Hubo 2 millones de bajas entre militares. 58 millones eran civiles, que no jugaban un rol en la guerra… cristianos, musulmanes, fueron asesinados”.

Reanuda el Presidente de irán con la segunda pregunta que, según él es la más importante y nosotros la asumimos de la misma manera. Veamos porque: “…Si ese evento histórico ocurrió realmente, debería permitirse a todo el mundo investigarlo. Los hechos históricos están sujetos a revisión. Nosotros aún estamos revisando lo que pensamos de lo sucedido hace miles de años. ¿Por qué los que hacen estas preguntas son perseguidos? ¿Por qué surge esa sensibilidad contra futuros estudios sobre el tema? ¿Por qué podemos cuestionar abiertamente a Dios, los profetas… conceptos como libertad y democracia?”

Continúa Ahmadinejad con la tercera pregunta “…Si eso ocurrió ¿En donde ocurrió? ¿El pueblo palestino tiene algo que ver con eso? ¿Por qué deberían los palestinos pagar por eso? Estoy hablando de 5 millones de palestinos desplazados… Más de 60 años viviendo bajo amenaza… en los que han perdido miles de vidas. Sus hogares son destruidos a diario. Usted puede argumentar que los judíos tienen derecho a tener su Estado. Nosotros no nos oponemos. ¿Pero dónde? En un lugar donde la gente vote por ellos para que gobiernen. No a costa de desplazar a toda una nación y ocupar todo el territorio”.

El periodista de la NBC totalmente consternado balbucea una pregunta “¿No es ese un cambio en su posición de que Israel debería ser borrado del mapa? ¿Alguna vez aceptará usted sentarse a conversar con judíos, con académicos…? Con sobrevivientes de los campos de exterminio, donde murieron seis millones”. Finaliza su pregunta haciendo referencia a una pésima película “La Lista de Schindler” de un mediocre director. Veamos: “…Steven Spielberg es uno de los que está reuniendo las historias… de aquellos que aún están con vida y podrían contarle del programa para exterminar judíos”.

El líder iraní equilibrado como al inicio de la entrevista responde – a un periodista que ya nada puede decir y que sólo quiere terminar la entrevista – “Creo que hay un sentimiento de querer evadirse de lo que realmente les asusta (…) entre muchos políticos estadounidenses, así como algunos medios occidentales”.

Para finalmente Ahmadinejad cerrar la entrevista preguntando a un periodista que, abochornado, sólo se queda mudo mirándole: La pregunta principal es… ¿Si esto ocurrió en Europa, que culpa tienen los palestinos? Ese es el problema que tenemos hoy, no lo que ocurrió hace 60 años. Las vidas de los palestinos son destruidas hoy bajo el pretexto del Holocausto. Sus tierras están siendo ocupadas. ¿Según usted, que culpa tienen? ¿No son seres humanos? ¿No tienen derechos? ¿Qué rol jugaron ellos en el Holocausto? Algunos sólo quieren cambiar de tema. Como dije antes, asumiendo que el Holocausto ocurrió… Entonces, de nuevo: ¿qué tiene que ver con los palestinos? Nada en absoluto. Créame los palestinos son seres humanos y tienen sentimientos. Les gusta vivir en sus propias tierras y tener derecho de autodeterminación… Sentirse seguros en sus hogares, que sus niños no sean asesinados… que sus mujeres no sean expulsadas de sus propios hogares. ¿Cuál es el futuro que producirán esas medidas?

Notas:

1. El revisionismo no es una ideología sino un método inspirado por la investigación de la exactitud en materia histórica. Las circunstancias hacen que el revisionismo haya llegado a ser también la gran aventura intelectual del tiempo presente. FAURISSON, Robert, LAS VICTORIAS DEL REVISIONISMO

2. Como se trata de una reseña del texto LAS VICTORIAS DEL REVISIONISMO de FAURISSON, Robert, no se volverá a citar al pié de página. Sobreentendiendo que todo párrafo en cursiva y entrecomillado corresponder al texto reseñado

3. Las negrillas son nuestras.

4. La entrevista se encuentra en youtube

* Director del Centro Cultural y Biblioteca popular la Utopía, que tiene entre sus talleres uno que ha sido denominado “Contra Historia”, cuyo objetivo es revisar la historia oficial que se enseña en las escuelas, no obstante que, en algunos casos la evidencia histórica, es abrumadoramente contraria a esas historias. Es el caso del llamado Holocausto judío que es enseñada en las escuelas como una verdad absoluta. Este primer artículo es fruto del taller “Contra Historia” y que muy pronto publicará el primer escrito de una serie de libros sobre el mismo tema y reseñas de libros de los llamados revisionistas del holocausto judío; de la figura histórica y real de Hitler; [No el que nos muestra Hollywood]; la creación de Israel sobre los escombros y cadáveres de mujeres, hombres, ancianos y niños palestinos. Porque creemos que es un deber difundir el genocidio que viven millones de palestinos y con quienes nos solidarizamos. Jhonnylazoz@hotmail.com, torricomauricio@hotmail.com