En un mundo controlado por tecnologías de reciente generación es racional suponer que la adrenalina característica que inundaba a los brokers de las bolsas de valores será sustituida por la lógica y el razonamiento de los matemáticos. Las supercomputadoras del siglo XXI realizan trabajos complejos en los campos de topografía minera, bioinformática, diseño de animación e ingeniería del medioambiente marítimo, y hasta son capaces de generar algoritmos para controlar el tráfico en Internet mucho más eficaces que las fórmulas ideadas por humanos.

Un reporte publicado en BBCMundo trae a colación este tema y alerta sobre un presente que se distancia en suma de la imagen fílmica de los famosos corredores de bolsa en los mercados más importantes del mundo. Las matemáticas y sus programas más diversos cada día sustituyen a los inversores profesionales en los centros financieros, poniendo en brete la inteligencia humana.

Los edificios de operaciones bursátiles, que en algún momento constituyeron reinado para negociantes de bolsa y escenario de una batalla constante, la cual tenía en primer término la adrenalina de esas personas, ahora cambian de tono. En su momento, los brokers o corredores ejecutaban de manera agresiva las órdenes de los agentes, a su vez confiados en investigaciones, experiencia e instinto a los efectos de tomar una decisión e invertir. Ahora los ordenadores ocupan el estrado, aunque los brokers se mantengan como los dueños del universo de la inversión, con libertad para comprar y vender títulos.

Pero los algoritmos controlan esa esfera, y en sentido general el mundo. Las decisiones ya no las toman los financieros, sino los matemáticos con doctorados y los complejísimos programas de computadoras. En ese caso, la investigación básica y la intuición cambian, y ahora pasan el batón a las fórmulas algorítmicas; las operaciones básicas de métodos de análisis cuantitativo se transforman en un nuevo paradigma.

Los matemáticos desempeñan su papel vital en el manejo del riesgo de las instituciones financieras, y sus habilidades con números y ecuaciones entronizan cada vez más el poderío del dinero en esos mercados. Es el caso que las firmas corredoras en estos momentos contratan a estadísticos talentosos para encontrar patrones y tendencias de las bolsas. Para ello, los especialistas crean fórmulas con la finalidad de predecir los movimientos del mercado en el futuro, y las introducen en los ordenadores para establecer el camino correcto a la hora de comprar y vender.

Entre los ejemplos que apuntan los medios está el 6 de mayo de 2010, cuando el índice Dow Jones de industriales cayó en 700 puntos, pese a recuperarse en solo algunos minutos. Una cascada de ventas ordenadas por programas de comercio resultó el responsable de ese suceso. Los expertos comentan que si los programas no se corrigieran oportunamente ese hubiera sido uno de los peores días para la historia de Wall Street.

Dichos programas cuantitativos apuntalan todas las transacciones a partir de un sistema denominado alta frecuencia o HFT, por sus siglas en inglés, mediante el cual se conceptúa que las acciones pueden cambiar sucesivamente de dueños en cuestión de segundos. Algunos especialistas como el periodista Scout Patterson del Wall Street Journal, autor del libro The Quanta, ve similitudes con los aviones con piloto automático, donde el vuelo puede mantenerse sin problemas, pero en determinadas circunstancias el ser humano debe tomar el mando.

Esos programas de computadoras fueron ya usados durante el tiempo suficiente para aquilatar su éxito. Su desarrollo indica la dependencia de dichos softwares y en importantes compañías como HFT, Tadebot y Getco, responden por alrededor del 15 al 20% de todas las negociaciones de títulos en Estados Unidos. Un estudio con apoyo del gobierno británico determinó que los HFT o programas de bolsa representan un tercio y hasta la mitad de las transacciones en Europa, y más de dos tercios en Estados Unidos.

La indagación en el Reino Unido sobre el programa Foresight develó que ayuda a reducir los costos del comercio y a mejorar la liquidez, sin deficiencias, de cara al mercado. Ese estudio de Foresight no descubrió de manera directa que las transacciones automáticas incrementaran la volatilidad de los mercados, aunque otras voces están en desacuerdo y critican los medios tecnológicos.

El historiador del mercado de valores David Schwartz opina que el HFT desestabiliza a las bolsas y causa mucho daño, con perjuicios no solo para las empresas directamente dependientes de estas gestiones, sino otros sucesos económicos del mundo. Pese a estar completamente seguro de esas nefastas consecuencias, considera que el problema radica en probarlo.

Otras fuentes consideran que los matemáticos no entienden los mercados, y por ello pueden ocasionar problemas. Indican que el papel de estos especialistas estaba en evaluar riesgos, pero de esa responsabilidad pasaron a hacer dinero y no solo evitar pérdidas. De cualquier manera, se trata de un mundo sumamente complicado que define el rumbo de la economía mundial, y en ocasiones o bien depende de la codicia personal, de los errores mentales, o simplemente de fórmulas que olvidan las necesidades básicas de millones de personas en el mundo.

* Periodista de la redacción de Economía de Prensa Latina.