Washington, Helsinki y Moscú (PL).- La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) reconoció por primera vez su participación en el golpe militar de 1953 en Irán que derrocó al entonces primer ministro Mohammed Mossadeq. La organización Archivos de Seguridad Nacional dependiente de la Universidad George Washington hizo el anuncio sobre la base del análisis de documentos secretos publicados recientemente por la CIA.

El golpe de estado que derrocó a Mossadeq y devolvió el poder al Sha Mohamed Reza Pahlevi el 19 de agosto de 1953 fue dirigido por la agencia de espionaje estadounidense como parte de una decisión de política exterior de la Casa Blanca, señala el texto citado por la entidad académica. El documento es una porción de un informe interno titulado “La batalla por Irán” preparado en la década de los años 70 por un especialista de la CIA y publicado por primera vez en 1981, pero sin el acápite que describía detalles de los eventos relacionados con el golpe.

Durante su Gobierno, Mossadeq provocó reacciones adversas de Estados Unidos y Reino Unido al defender la nacionalización de la industria petrolera de Irán y adoptar otras medidas de corte nacionalista. Washington y Teherán mantienen actualmente un conflicto en torno al programa nuclear del país persa, cuyas autoridades, en el poder tras la Revolución islámica de 1979, aseguran es con fines pacíficos, pero Estados Unidos y sus aliados lo califican como un proyecto con objetivos bélicos.

La CIA envió millones al presidente afgano

Por otro lado, decenas de millones de dólares fueron enviados durante más de una década por la CIA al presidente afgano Hamid Karzai, informó el diario The New York Times. Los fondos fueron trasladados en maletas, mochilas e incluso bolsas de plástico a las oficinas del mandatario de esa nación centroasiática y que se hicieron regularmente una vez al mes. Estados Unidos invadió ese territorio en 2001 con el apoyo de una coalición multinacional.

“Lo llamamos dinero fantasma”, afirmó Khalil Roman, quien fue jefe adjunto de personal de Karzai de 2002 a 2005. De acuerdo con el ex empleado gubernamental, el dinero “llegaba de manera secreta y se dejaba en secreto”. Valoraciones de un funcionario de Washington, también recogidas por el Times, señalan que esos recursos pretendían comprar la influencia de la CIA en ese país, fomentaron la corrupción y dieron más poder a los llamados señores de la guerra, lo cual socava la estrategia de salida de Afganistán (prevista para 2014). “La mayor fuente de corrupción en Afganistán fue Estados Unidos”, ratificó la propia fuente sin ser identificada.

Según el material, gran parte del dinero fue a parar a jefes militares y políticos, no pocos vinculados con el tráfico de drogas y, en algunos casos, con el Talibán. Los pagos en efectivo parecen no estar sujetos a la supervisión y las restricciones impuestas a la ayuda oficial estadounidense a Afganistán o a los programas de asistencia oficiales de la CIA, ni tampoco violar las leyes de la Casa Blanca.

El 6 de mayo el presidente afgano Hamid Karzai reconoció haber recibido pagos durante una década por parte de Estados Unidos con “diferentes propósitos”. “La oficina de Seguridad Nacional ha estado recibiendo apoyo de los Estados Unidos durante los últimos 10 años”, admitió ante la insistencia de periodistas sobre el artículo publicado por The New York Times.

Karzai dijo, sin embargo, que no eran “grandes cantidades”, sino “pequeñas sumas que se han utilizado para distintos propósitos” como operaciones de provisión de asistencia para heridos, enfermos y para alquileres de casa. La ayuda fue muy útil y estamos agradecidos por ello, confesó el mandatario del país asiático, atacado por Washington en octubre de 2001, con el anunciado propósito de apresar al saudita Osama Bin Laden, responsabilizado con los atentados de septiembre de ese año en Nueva York.

La CIA compiló ilegalmente registros sobre Noam Chomsky

La CIA compiló y pudo haber destruido ilegalmente registros relacionados con el politólogo y activista contra la guerra Noam Chomsky, reveló la revista Foreign Policy. Durante años, la CIA negó que tuviera un archivo secreto de Chomsky referido a sus actividades en la década de 1970, pero un memorando en virtud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) demuestra lo contrario.

El memo, obtenido por el abogado Kel McClanahan, confirma que la CIA estaba monitoreando desde esa época los movimientos del profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, uno de los principales críticos de la guerra de Vietnam. También se verificó que todo el expediente de la CIA sobre Chomsky fue borrado de los archivos de Langley, lo que plantea interrogantes respecto a cuándo y bajo qué autoridad se hizo eso.

De manera reiterada la FOIA obtuvo de la CIA como único comentario: “Nosotros no localizamos ningún registro en respuesta a su solicitud”, pero las negaciones nunca fueron del todo creíbles, dado el activismo contra la guerra de Chomsky, en los años 60 y 70 y el historial bien documentado de espionaje doméstico de la agencia durante la etapa de la guerra de Vietnam, enfatiza el material.

Una nota del 8 de junio de 1970 analiza las actividades de Chomsky y pide al FBI obtener más información acerca de un viaje de activistas al norte de Vietnam. El entonces autor del reporte, un funcionario de la CIA, dijo que el viaje tenía el “respaldo de Noam Chomsky” y pedía “cualquier información” acerca de las personas relacionadas con el mismo.

Foreign Policy recuerda que a tenor de la Ley de Registros Federales de 1950, se requiere que todas las agencias federales deben obtener aprobación previa antes de destruir documentos y los de Chomsky estarían bajo esa condición. En cualquier caso el hecho de que la CIA haya eliminado estos archivos plantea una pregunta aún más inquietante: el expediente de quién más se ha evaporado de Langley o qué otros capítulos de la historia de la CIA están en la sombra, acota el texto.

“Es importante saber que la CIA decidió destruir el archivo de Chomsky y por qué”, apuntan expertos, quienes sostienen que sin lugar a dudas, el de Chomsky no fue el único archivo evaporado por la CIA. “¿Cuántos más desaparecieron?”, se preguntan.

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos están bajo un escrutinio público y una crisis de credibilidad con pocos precedentes históricos en las últimas cuatro décadas. Los críticos de estas entidades de espionaje dentro y fuera del Congreso centran sus cuestionamientos en las controversiales técnicas de interrogatorios empleadas por la CIA, los golpes con aviones teledirigidos (drones), y ahora las actividades de vigilancia electrónica contra los estadounidenses, informa el diario The New York Times.

Las torturas y los drones de la CIA

En marzo de este año, el periodista Scott Shane del diario The New York Times reveló las conclusiones de un informe secreto del Senado que constituye un examen integral de la forma en que Estados Unidos utilizó técnicas de tortura en interrogatorios por parte de funcionarios de la CIA que forzaron a los prisioneros a desnudarse, los sometieron a bajas temperaturas, privación del sueño, posiciones incómodas, y al llamado waterboarding o simulacro de ahogamiento.

Según el articulista, el reporte elaborado por el Comité de Inteligencia de la cámara alta asegura que el programa de interrogatorios de la agencia de espionaje estuvo mal concebido y administrado, y fue mucho menos útil para obtener información de lo que dicen sus defensores. El estudio de seis mil páginas incluye acusaciones incendiarias de que durante años la CIA desinformó de forma sistemática a la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y el Congreso sobre dichas técnicas.

El documento señala con detalles exhaustivos la forma en que los oficiales de la CIA y quienes dirigían el programa dieron al Gobierno, al Congreso, y posiblemente al propio Brennan, una versión profundamente distorsionada de la naturaleza y eficacia de los métodos utilizados, añade Shane. La CIA ignoró un plazo que venció el 15 de febrero pasado para revisar el documento del Senado, que tiene más de 35 mil notas al pie referidas a cerca de seis millones de expedientes de la agencia de espionaje.

La CIA respondió a fines de junio con otro informe enviado al Congreso de Estados Unidos en el que trata de justificar sus métodos de tortura contra sospechosos de actividades terroristas. El alegato de la agencia de espionaje constituye la defensa más detallada hasta ahora sobre los programas más controversiales de su historia, que incluyó el llamado ahogamiento simulado y otras medidas brutales para obtener información, afirmó el diario The Washington Post.

Otro reporte secreto de la Junta de Asesoría de Inteligencia (IAB), entidad subordinada a la Casa Blanca, reconoce que los servicios de espionaje de Estados Unidos dedican demasiados recursos a operaciones militares y al empleo de aviones teledirigidos (drones), y descuidan su trabajo en áreas vitales para el país. El documento elaborado por el secretario de Defensa Charles Hagel y el ex senador demócrata por Oklahoma David L. Boren concluye que la CIA y otras agencias homólogas se concentran en misiones antiterroristas y esto tiene un impacto negativo para su trabajo.

El diario The Washington Post publicó una versión del texto de la IAB que se distribuyó a los principales funcionarios relacionados con la política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos. Desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la comunidad de inteligencia priorizó las operaciones de apoyo militar en zonas de guerra en Irak y Afganistán y descuidó otros países de mayor importancia, dijo al Post el copresidente del IAB David Boren.

El uso de estos aviones teledirigidos tanto en Estados Unidos como en otros países es motivo de críticas por organizaciones defensoras de los derechos humanos. Además, el escrutinio del Congreso estadounidense se incrementó después de que en febrero pasado medios de prensa revelaron un memorando confidencial del Gobierno que autoriza el empleo letal de drones en cualquier parte del mundo contra ciudadanos norteamericanos sospechosos de terrorismo.

El 7 de agosto The Washington Post informó que el presidente Barack Obama autorizó operaciones de ataques con drones en Yemen en los últimos 10 días para neutralizar planes de acciones terroristas de la organización Al Qaeda contra instalaciones estadounidenses, lo que provocó el cierre temporal de embajadas de Estados Unidos en una veintena de países islámicos.

Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca, cuya identidad no fue revelada, informaron al Post que no está claro si estas acciones ofensivas suprimieron el supuesto peligro, porque no existen indicios de que ningún alto directivo de Al Qaeda resultara muerto en las acciones aéreas. El reinicio de la campaña está relacionado directamente con informaciones de inteligencia sobre órdenes emitidas por el liderazgo de Al Qaeda a sus afiliados en territorio yemenita para atacar intereses de Washington en la nación árabe. Según la organización no gubernamental New America Foundation, la CIA y el Pentágono han realizado 16 ataques con drones en Yemen este año, mientras en 2012 se ejecutaron 54 golpes.

Dice el Times que la opinión pública critica al Gobierno por abusar de sus facultades y ocultar las arbitrariedades de las agencias de espionaje; los ciudadanos norteamericanos ya no están de acuerdo con dar prioridad automática a la seguridad nacional por encima de sus libertades civiles. El intenso debate que tiene lugar muestra el profundo impacto que tuvieron en la opinión pública las revelaciones recientes del ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden.

La CIA colmó la paciencia rusa

La detención de un empleado de la CIA con fachada diplomática en medio de un amplio despliegue mediático fue una de las notas más relevantes en Rusia a mediados de mayo de este año. La intención de dar un escarmiento se evidenció en la amplia información gráfica, escrita y electrónica sobre el incidente e incluso de la presencia en la Cancillería de un atribulado embajador estadounidense Michael McFaul ante las cámaras, quien fue convocado.

Medios impresos y audiovisuales reiteraron con lujo de detalles las imágenes de la captura de Ryan Christopher Fogle, estigmatizado ya por el ruso de a pie como “el hombre del bisoñé” por la peluca rubia que llevaba en el momento de su aparatosa captura. El Servicio Federal de Seguridad (FSB por sus siglas en ruso) confirmó el arresto en la noche del 13 al 14 de mayo, cuando el espía intentaba reclutar a un oficial de alta jerarquía de ese cuerpo, responsabilizado con la lucha antiterrorista en el Cáucaso Norte.

A Fogle, con cargo de tercer secretario en la sección política de la legación, le fueron ocupados dispositivos técnicos especiales, instrucciones para el agente al cual intentaba contratar, una gruesa suma de dinero en efectivo y medios para cambiar de aspecto. Una vez capturado “in fraganti”, el empleado de la CIA fue conducido a las oficinas del FSB, donde se dejó constancia escrita y gráfica del delito cometido, y tras varios trámites fue entregado a representantes de la embajada, en honor a la inmunidad diplomática. La televisión transmitió grabaciones en las que el espía ofrecía a su contacto 100 mil dólares en efectivo y un millón posteriormente a cambio de una respuesta afirmativa inmediata sobre cooperación a largo plazo.

En los últimos tiempos, el aparato estadounidense de espionaje ha intentado reclutar agentes dentro de los cuerpos de seguridad rusos, casos registrados y controlados por el FSB. Una nota del Ministerio de Asuntos Exteriores confirma que Fogle fue declarado “persona non grata” por lo cual deberá abandonar Moscú lo más pronto posible. Semejantes acciones inspiradas en el espíritu de la Guerra Fría no contribuyen al fomento de la confianza recíproca, deploró la Cancillería en un texto publicado.

Al comentar la detención de Fogle, el diputado de la cámara baja parlamentaria Vladimir Ovsiánikov denunció que Estados Unidos trata de provocar inestabilidad en el Cáucaso Norte para que Moscú se desgaste en conflictos internos y no respalde a Siria. Recientemente el presidente Vladimir Putin informó que entre los asesores de Anatoli Chubais, arquitecto de las privatizaciones en Rusia en los años 90 y actualmente jefe de la corporación nacional de nanotecnología, había agentes de la CIA. Esa práctica no ha cesado desde entonces, y en los últimos tiempos tomó un carácter más agresivo, según declaró a la televisora Russia Today un portavoz del FSB.

La detención de Ryan Fogle se hizo pública para castigar el descaro de la CIA. Han cruzado la “línea roja”, comentó el representante de la autoridad.