Carmelo Flores Laura, un qulla de raíces fuertes, nos pone en dificultades propias de la edad. El 16 de julio cumplió 123 años… y es casi un guinnes record hecho en Bolivia, a plan de quinua, coca, oca izaño y papalisa. Ha transitado tres siglos, el XIX, el XX y el XXI.

Nació apenas habíamos perdido el mar en una invasión imperialista, colonialista y capitalista. Era un niño cuando la guerra federal Zarate el temible Vilka y José Manuel Pando en 1899 hacían de La Paz “Sede de gobierno”.

Cuatro años después Bolivia firmaba el tratado de Petropolis, resultado de la Guerra del Acre en 1903, Bolivia firmó en 1904 el nefasto tratado de 1904 con Chile.

Paso la masacre de Jesús de Machaca, la escuela indigenal de Warisata, el congreso indigenal del 45. Vio pasar también a German Busch y Gualberto Villarroel.

Fue combatiente en la guerra del Chaco (1932-35) una guerra para antropólogos crueles diría tiempo después René Zavaleta.

Vio el camino de la revolución del 52, la dictadura de Barrientos el 67, la Asamblea Popular de Juan José Torres el ‘70 y en 1971 vio el nacimiento de la dictadura genocida de Banzer.

Vio pasar la narco-dictadura de Luis García Mesa y la recuperación de la democracia el 82, la crisis de la UDP, la victoria de Víctor Paz y el neoliberalismo el 85, las guerrillas aymaras el 91, la “guerra del agua el 2001” y la “guerra del gas” el 2003.

Es testigo del primer gobierno indio, de la mano de otro indio igual que él y lo ha visto hace casi ocho años…

Ha pasado dos guerras mundiales, la guerra fría y la cortina de hierro… con todos los muertos que ese genocidio significó para los derechos humanos.

Ha pasado la revolución soviética, la china, la cubana, la nicaragüense… Siguen en pie los zapatistas, los chavistas y los correistas… Han pasado tres siglos sobre su memoria.

Eric Hobsbawm se dedicó a la historia, Carmelo Laura a vivir la historia en una patria lejana a las grandes urbes burguesas y las culturas letradas del poder euro-anglo-céntrico

Han pasado tres siglos sobre la retina de un qulla, y por lo visto aún tiene mucho por decir.

“Todo está cargado en la memoria, arma de la vida y de la historia. La memoria apunta hasta matar a los pueblos que la callan y no la dejan volar, libre como el viento”, dice la letra de una vieja canción del gaucho León Gieco.

Ha pasado el Convenio 157, 169 de la OIT relativo a los derechos de los pueblos indígenas, además de una Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indios el 2007.

Está en la retina de Carmelo, que entre los siglos XIX y XXI las mismas estrellas amanecen en el mismo lugar, el Tata Inti como la Mama Paxi, están ahí, viendo cómo pasa el tiempo y viendo como sus hijos pasamos entre generación y generación.

Carmelo a escuchado de Pablo Zarate Willca y Juan Lero, de Leandro Nina Quispe y Santos Marka T’ola, de los indios en las cárceles viviendo la revolución antes de la revolución.

El Achachila Carmelo, es sin duda la memoria de un pueblo libertario, de la comunidad que aspira ser universal.

* Director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.