Las personas que habitan nuestras ciudades cada vez las consume más el tiempo. Hombres y mujeres venden su vida a las empresas en empleos absurdos con horas extra y hasta más de dos empleo si es posible, pues para eso también está la noche. Me pregunto ahora y disculpen la redundancia: ¿Qué vida se puede vivir si tengo cosas, pero no tengo tiempo para dedicarle a mi vida?

El trabajador y la trabajadora llegan a casa cansados, cabizbajos, encienden la TV mientras se sientan a comer y luego cuando los vence el sueño se acuestan a dormir y, ¿la familia? ¿Qué pasa con la relación necesaria entre los seres humanos? Son varias preguntas que me rondan la cabeza y no encuentro más respuesta que la de aceptar que muchos vecinos, amigos y familiares se han dejado impregnar de la cultura capitalista donde lo más importante es el dinero y las cosas que se puedan comprar con él.

Nos han enseñado que somos y valemos sólo por las cosas que tenemos, entonces vuelven las preguntas, ¿Dónde queda el ser humano? Realmente necesitamos una transformación cultural urgente, donde primen los humanos por su ser y no por su tener.

La situación laboral anterior se da sólo para las personas que en este canibalismo han logrado obtener un empleo formal, porque hay otras y son la mayoría a quienes les ha tocado un trabajo más duro, el llamado trabajo informal: vendedores ambulantes, lustradores de zapatos, coteros, carretilleros, limpia vidrios, empleadas de casa o qué sé yo lo que se te ocurra y te de para diario vivir y el sustento de tu familia.

En últimas no tenemos que pensar más que en producir y producir dinero. Claro que siempre encontramos los polos, si eres rico: explotas a otros para tener más y si eres pobre: trabajas y trabajas para conseguir algo, alguito que te sane el hambre.

Ahora, en este mundo tan ocupado ¿Cuál podría ser la nuestra salida? Desocuparnos tomando consciencia y así no seguirle el juego al sistema capitalista; ser capaz de arriesgarse y lanzarse al abismo de resistir y luchar para que el mundo sea mejor; ser capaz de desprenderse de las cosas materiales; dejar de pensar sólo en mí, tener en cuenta y padecer a los otros; cambiar ese trabajo explotador por la calle a protestar, pelear y exigir el bienestar social para todos.

La solución es el cambio. Es tener voz y no ser un mediocre conformista ni un sufrido que sólo se queja y no es capaz de jugarse la vida por la transformación social. Hay que darse cuenta que uno cuenta y que si no hacemos parte ni apoyamos los procesos de trasformación social nadie lo va a hacer por uno, somos nosotros aquí y ahora quienes debemos sublevarnos por un futuro mejor.

Pero, ¿de qué manera se le puede explicar, motivar y preparar al pueblo para ello? Por medio de las manifestaciones culturales: El arte, que además de divertir y ser bello tiene la capacidad de concientizar porque es un medio de comunicación vivo, presente, tangible; que por su esencia comunicativa produce un mensaje, es allí donde los artistas consecuentes con el socialismo entramos a actuar, ese es nuestro campo de lucha: la preparación del mensaje que le presentamos al pueblo.

El arte puede ayudar a acercar gente al proyecto socialista, por medio de este el público puede padecer, vivir e identificarse con las temáticas que les expongamos, ello podría llevar al espectador a conocer la realidad social y a soñar una mejor y más justa.

No hay que hacer arte por el arte ésta es una manera muy fácil de autoproclamarnos artistas, los artistas que no somos capaces de observar la realidad no somos capaces de conmover, por lo tanto no estaremos haciendo arte, sólo adornos superfluos y fugaces que no provocan ni trascienden más allá de una bonita presentación.

Sabiendo que el arte es un medio de trasformar conciencias, éste debe asumirse y contribuir en el trabajo ideológico y político del ELN; debe mostrar de manera bella, divertida y no violenta la realidad que agobia a nuestro pueblo, además puede dar propuestas de acción que cada espectador acogerá o no, pero que seguramente lo pondrá a pensar.

Desde el arte: la música, las artes plásticas, visuales y escénicas se puede crear crisis de gobernabilidad si los artistas cercanos y militantes de la organización, nos lo proponemos. Debemos crear estrategias para sacar el arte del museo y los teatros, llegando a las calles del barrio, sacar la gente de su agobio, desconectarla de la TV, ir casa por casa invitando a las personas al espectáculo artístico, mostrar que hay otras cosas que hacer aparte de trabajar y ganar dinero, tenemos que untarnos de pueblo.

Podemos hacer ver que los medios masivos comunican a favor del capitalismo dándole legitimidad a sus intereses y gobiernos de turno. Entonces, ¿por qué nosotros no lo hacemos? ¿Qué nos impide contrarrestar esa información y despertar las mentes? ¿Qué, no hay artistas?

Estoy segura que más de un militante tiene en su sangre la vena artista y puede sacar a flote sus potencialidades o, ¿es que los artistas no son guerrilleros? Si lo somos y conozco muchos que estamos dispuestos a denunciar por medio del arte las atrocidades que nos ocurren en el país, sé también que muchos artistas están leyendo estas letras que encadeno con el objetivo único de animarlos a dinamizar la lucha desde nuestro quehacer artístico, ayudando a la transformación social y la legitimidad de nuestro accionar guerrillero.

Recalco que el arte es un medio comunicativo y que dependiendo del mensaje que queramos transmitir puede ser el motor dinamizador del cambio. El arte es, tal vez, una solución a esta cultura esclavista, mafiosa y consumista que proclama el capitalismo.

Te lo dice un artista más que enfila las líneas guerrilleras del ELN.

* Tomado de la Revista Política Interna N. 385, agosto 2013.