El soldado estadounidense Bradley Manning, acusado de filtrar información confidencial al sitio digital WikiLeaks, fue declarado inocente del cargo de ayudar al enemigo, pero una corte marcial dictaminó que es culpable de al menos 10 cargos por robo y espionaje. Así, aunque fue absuelto del cargo más grave, podría ser condenado a 150 años de cárcel y pasar el resto de su vida en prisión sin derecho a libertad condicional.

El soldado estadounidense Bradley Manning, de 24 años, fue arrestado en mayo de 2010, acusado de entregar más de 700 mil documentos secretos al sitio digital Wikileaks entre 2009 y 2010. Los fiscales militares aseguran que Manning tuvo acceso a información sensible para la seguridad nacional de Estados Unidos, pero la divulgó a través de Internet y permitió que llegara a manos del enemigo. Aducen que el líder de la organización extremista Al Qaeda Osama Bin Laden, ejecutado por fuerzas estadounidenses en 2011, había recibido algunos de los cables clasificados que Manning entregó a Wikileaks.

El soldado Manning permaneció encarcelado desde hace casi tres años sin ser sometido a juicio, pese a que la ley militar estadounidense establece un plazo máximo de 120 días para realizar procesos legales contra los acusados. El soldado fue puesto bajo máxima custodia por nueve meses en la base de Quantico, estado de Virginia, por orden directa de altos funcionarios castrenses. Durante todo ese tiempo estuvo confinado en un calabozo pequeño, sin ventanas y con una única vista al pasillo a través de las rejas. Gracias a las continuas manifestaciones y protestas de activistas y defensores de derechos humanos en Estados Unidos, el joven soldado fue trasladado a una prisión de menor seguridad en Fort Leavenworth, Kansas, en abril de 2011.

Las audiencias previas al juicio comenzaron hace más de un año. Durante el proceso, cientos de abogados y activistas de derechos civiles denunciaron en repetidas ocasiones las duras condiciones en las que Manning permaneció detenido tras su arresto en Irak en mayo de 2010, en particular los abusos que sufrió durante su reclusión de casi un año en la prisión de Quantico.

El ex analista militar en Irak reconoció haber hecho públicos más de 700 mil archivos clasificados con el objetivo de abrir un debate público sobre el papel del Ejército de Estados Unidos en el mundo, involucrado en las guerras de Irak, Afganistán y otros conflictos. El abogado defensor David Coombs argumentó que su cliente, un joven inocente bien intencionado, filtró el material secreto porque creía que esa era una forma de mejorar el mundo.

Los abogados defensores de Manning alegaron que el alcance de los hechos era menos grave de lo denunciado por el gobierno, y aseguraron que el acusado estaba dispuesto a admitir 10 de los 22 de delitos que se le imputaron, con una sentencia máxima de 20 años de prisión. Sin embargo, rechazaron la acusación de ayudar al enemigo y poner en peligro la vida de militares estadounidenses, un delito sancionado con cadena perpetua.

El 28 de febrero de este año Manning se declaró inocente de esa imputación, aunque aceptó asumir la culpabilidad por 22 cargos relacionados con el manejo inadecuado de información clasificada, posesión no autorizada y transmisión de datos a una tercera parte sin derecho a tenerlos.

Luego de tres años de reclusión ilegal, finalmente el soldado estadounidense fue sometido a juicio desde el 3 de junio en Fort Mead, estado norteamericano de Maryland. Decenas de expertos consideraron que el proceso judicial fue demasiado largo y tedioso, pues se celebraron decenas de audiencias previas envueltas en un manto de misterio y falta de transparencia, describió el diario especializado en temas militares Stars and Stripes. Es más, la falta de acceso público a los alegatos fue desafiada en una corte federal por el Centro de Derechos Constitucionales de Estados Unidos, el fundador del sitio Wikileaks Julian Assange, y más de 30 medios noticiosos.

La segunda etapa del proceso contra Manning coincidió con el escándalo desatado en torno a las acciones de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), lo que obligó a comparar a Manning con Edward Snowden, otro especialista en tecnología y empleado de una empresa contratista de la NSA, quien reconoció haber filtrado a la prensa esas informaciones para mostrar su desacuerdo con las acciones ilegales de las autoridades estadounidenses.

El pasado 8 de julio Manning solicitó al tribunal militar de Fort Meade, donde lo juzgan por presunto espionaje, que anulara el cargo más grave en su contra, ayudar al enemigo, y también una imputación sobre fraude informático, cargos por los que enfrentaría una pena de hasta cadena perpetua sin libertad condicional de ser hallado culpable. No obstante, el 18 de julio la jueza de la corte marcial, la coronel Denise Lind, negó la solicitud.

Especialistas en temas de inteligencia opinaron que el proceso judicial contra Manning constituye una vergüenza para el gobierno estadounidense debido a la falta de responsabilidad del mando militar, el cual permitió al acusado tener en su poder una cantidad abrumadora de información secreta sin el debido control. La Fiscalía sufrió un duro revés tras admitir que la administración militar había perdido el contrato firmado por el acusado, en el que se detallaban las condiciones de su acceso a información confidencial.

El 25 de julio culminó el juicio contra el soldado estadounidense y la Fiscalía presentó sus alegatos finales buscando la máxima condena por el cargo de ayudar al enemigo. En ese caso, Manning corría el riesgo de ser vinculado directamente con Osama Bin Laden. Al respecto, el fundador de WikiLeaks Julian Assange alertó sobre los riesgos para el periodismo de investigación si en Estados Unidos condenaban a Manning por cooperar con el enemigo: “Es un cargo militar, pero nos afecta a todos. Sería el fin del periodismo de seguridad nacional”, advirtió en una entrevista con CNN.

El 30 de julio la corte marcial se pronunció acerca de las 21 acusaciones: Manning fue declarado inocente del cargo de ayudar al enemigo, y de esta forma se libró de la pena de cadena perpetua. Sin embargo, la coronel Denise Lind lo declaró culpable de 19 de los 22 cargos, entre ellos cinco de robo de textos e igual número de acusaciones por espionaje, con lo que podrá ser condenado hasta 150 años de prisión.

Al día siguiente, fiscales militares anunciaron que presentarán unos 20 testigos durante la fase de sentencia al soldado Bradley Manning. De acuerdo con el programa de presentación de testigos, entre los cuales se incluyen expertos en contrainteligencia, la audiencia definitoria podría ser en agosto venidero.

Aunque Manning fue absuelto del cargo más grave, colaborar con el enemigo, podría pasar el resto de su vida en prisión sin derecho a libertad condicional por violar la ley de espionaje, lo cual implicaría al menos 136 años de cárcel, según la petición fiscal.

Con información del periodista de la redacción Norteamérica de Prensa Latina Roberto García Hernández.