En medio de un país convulsionado por las protestas sociales, el mensaje a la Nación del presidente Ollanta Humala, además de ser un recuento de las obras (4.500 millones de soles para proyectos de servicios básicos, construcción de 600 km de carretera, etc.), trato de ser conciliador con Dios y con el Diablo (indirectamente con los involucrados en el tema de los narcoindultos), destacar el “crecimiento con inclusión social”, expresando así un giro más acentuado a la derecha.

Y en efecto, Ollanta, en el punto referente al Trabajo, se afirmó en la Ley Servir al decir que, “…No se busca reformar con despidos, sino fortalecer el Servicio Civil, premiando la meritocracia con rendición de cuentas…”, mientras que en la Plaza San Martin, habían miles de trabajadores estatales esperando que el presidente dé marcha atrás en esta ley antidemocrática.

Y es que nadie se opone a la meritocracia. Pero, ¿Quiénes van a evaluar a los trabajadores?, ¿Los mismos burócratas neoliberales de siempre? Y segundo, ¿Por qué no comprende la ley servir a los trabajadores de sectores clave como el Congreso, MEF, BCR, SUNAT, Contraloría y los cargos de confianza, etc.?, ¿Tienen corona?, ¿Son incorruptibles y más eficientes?

Sobre educación, destaco el programa de Becas 18 (14 mil beneficiados), etc. planteando la necesidad de una reforma educativa, que fue aplaudida por la lidereza socialcristiana Lourdes Flores Nano. Con respecto al agro no mencionó gran cosa.

Con relación a la minería atino a decir que se combatirá la minería informal, mientras que sobre el sector energético planteo el fortalecimiento de la refinería de Talara y el posicionamiento de Petroperú en la bolsa de valores. Ollanta dijo que se ejecutará un proyecto de masificación de gas natural con conexiones domiciliarias a más de 200 mil familias en 11 provincias. Otro paso atrás en comparación con la iniciativa del año pasado donde se plateó el Gasoducto del Sur (GANSUR).

Sobre la economía dijo, “…Los precios y demanda externa empiezan a retroceder, señales de que el ciclo que favoreció nuestro crecimiento económico está llegando a su fin, es posible, pero tenemos con qué defendernos…”, señalando que el Perú está preparado para los efectos de la crisis económica mundial (por sus reservas internacionales) e indicando que este año creceremos 6%.

Y si es así, ¿Por qué no invierte ese dinero en infraestructura hospitalaria y vacunas para la gripe AHN1 y aumentar el salario miserable de los médicos y enfermeras del sector salud que están en pie de lucha hace más de dos semanas?

Luego, manifestó que, “…se combatirá a la lacra de la corrupción…”, pero sin mencionar cómo logrará este objetivo.

Fue un discurso más a la defensiva. “Sin sorpresas”, había anunciado Ollanta días antes y con ausencias graves en el tema de la inseguridad ciudadana.

Y donde el presidente afirma la continuidad del modelo económico neoliberal al no escuchar el sentir de las protestas populares (no minorías como dijo luego a la prensa), de los trabajadores estatales, médicos, enfermeras, estudiantes, la juventud y sectores de la clase ilustrada, que demandan una reforma política profunda para evitar nuevas repartijas en el Congreso de la República.

Este mensaje a la Nación le ha valido a Ollanta los aplausos de García Miro, presidente de la Confederación Nacional de Empresarios del Perú (CONFIEP), quién dijo que, “…contribuye a tranquilizar al país…” (diario El Comercio, 28-07-13). Mientras que para la oposición política, “…fue intrascendente y sin propuestas políticas…”.

Y el ex presidente Alan García, acusado de liberar a narcotraficantes delincuentes, no desaprovecho la oportunidad para “golpear”, al decir que, “…Presidente no se chupe: falso que el ciclo de crecimiento se agota…no pierda oportunidades como los 5 mil millones listos para el gasoducto al sur perdidos por indecisión…”.

Por su lado, Mario Huamán, secretario general de la CGTP, dijo que, “…El 10 de agosto se realizará la Asamblea Nacional de Delegados (de la CGTP) y ahí promoveremos el paro…”, (diario La República, 28-07-13).

Así las cosas, a pesar que Ollanta, no toco para nada los conflictos sociales para evitar provocar, pues, su mensaje político lo llevará a una mayor polarización con los trabajadores del país que está en lucha y los que se aprestan a ejecutar su huelga como los mineros artesanales, entre otros.

La crisis de la repartija

Que despertó al león dormido de la juventud no acaba con la anulación de la elección de funcionarios del TC, DP y BCR. Los partidos tradicionales creen que dando un paso atrás se resolverá la crisis, pero no es así. Y es que el carácter de fondo de las movilizaciones contra la repartija es la lucha por una verdadera democracia.

En este sentido, hay que señalar categóricamente que la democracia representativa a fracasado. Ahora, “la clase política” retrocede, pero en la próxima legislatura la elección tendrá los mismos vicios burocráticos y de componendas (claro que con candidatos menos rochozos).

Y es que como ha dicho el ex embajador Nicolás Lynch, el problema es constitucional. Y en efecto, los que luchamos contra la dictadura fujimontesinista (decenas heridos, detenidos, otros perdieron el ojo), lo hicimos no solo porque Fujimori, Montesinos y su mafia, vayan a la cárcel, sino también por el rechazo a una constitución que creó la matriz legal para la “repartija de bonos agrarios, nuestras empresas, recursos naturales, deuda externa, y salarios”.

Entonces, la lucha contra la repartija no es más que la continuidad de la Marcha de los 4 Suyos, por una transición a la democracia, que luego en el poder tanto Alejandro Toledo, Alan García como ahora Ollanta Humala, quieren revertir, a través de las componendas debajo de la mesa con los poderes facticos y sus agentes político partidarios en el Congreso.

En verdad, Ollanta, al igual que Toledo y García, creen que deslindando a última hora de “la repartija congresal”, podrán mantener su popularidad. Creen que el pueblo es cojudo porque una vez en el poder, “sacaron la vuelta al pueblo”. Al contrario, es sabio. Los que se equivocan son ellos. El pueblo tiene instinto de clase y los eligió porque eran el mal menor en ese momento.

A la marcha de los 4 Suyos, le siguió el Arequipazo, el Moqueguazo, Tacnazo y el Baguazo. Y todas estas semiespontaneas rebeliones sociales de masas (que creo Alditus no se atrevería enfrentar en la calle diciendo que son minoritarias), plantearon una crisis revolucionaria de poder que ni la izquierda formal ha podido resolver por su adaptación al sistema (un ejemplo: no incluyen al Movimiento por el Poder Popular, Toda las Voces, Integraciòn Estudiantil, etc. en su articulación como FAI).

Y la lucha contra la repartija hoy con la participación de connotadas y connotados periodistas, artistas, estudiantes e intelectuales como Claudia Cisneros, Jason Day, Juan De la Puente, Sinesio López, etc. Asì como colectivos populares luchadores como La Junta, Integraciòn Estudiantil, JotaC, Foro Juvenil de Izquierda, MTV, MPU, MPP, Juventud del PS, progresistas, anarquistas, marxistas, etc. demuestra como la rabia acumulada se convierte en fuerza política movilizada contra una falsa democracia neoliberal y que además logra victorias tanto en convocatoria de masas como en la anulación de la “repartija”.

No obstante, existe un peligro estratégico: Cambiar algo para que nada cambie. Es decir, luchar, luchar y luchar, bajo una estrategia sola y desesperadamente electoralista para “ser gobierno progresista o de izquierda”, cuando como lo que estamos viendo hoy con Ollanta (y antes frente a la revocatoria de Susana Villarán), es que la cuestión de fondo es la de: ¡Crear, forjar, PODER POPULAR! para enfrentar a los Poderes fácticos.