(ABI y PL).- El Presidente de Bolivia Evo Morales aceptó las disculpas que hicieron llegar los gobiernos de Francia, España, Portugal e Italia sobre la agresión que sufrió el 2 y 3 de julio pasado cuando los gobiernos de esas naciones prohibieron el sobrevuelo del avión presidencial FAB-001, pero se reservó el derecho de continuar con las acciones emprendidas.

Los gobiernos de Italia, Francia, España y Portugal impidieron al avión presidencial boliviano sobrevolar el espacio europeo cuando retornaba de Moscú, donde Morales participó en el Foro de Países Exportadores de Gas, poniendo en riesgo la vida de sus ocupantes.

Bolivia criticó duramente la posición del gobierno de España y en especial la de su embajador en Austria Alberto Carnero, quien intentó incluso revisar el avión de Morales. El gobernante boliviano denunció que ese diplomático demandó subir a la aeronave, a pedido de “amigos” que nunca reveló quiénes son y, ante la negativa del mandatario, hizo varias consultas por teléfono e intentó ingresar al aparato con la invitación de tomar una taza de café.

“Ese embajador es un irrespetuoso. Primero me consideró un mentiroso y después como un delincuente. Le dije que solo podía hablar de igual a igual con el presidente de España, no con un embajador”, criticó Morales.

En respuesta, el gobierno boliviano convocó a sus embajadores en Italia, Francia y España, una decisión adoptada en la reciente cumbre de los países del Mercado Común del Sur (Mercosur). La ministra de comunicación Amanda Dávila recordó que el repliegue de los diplomáticos bolivianos se decidió en el marco de Mercosur, “instancia que ha decidido convocar a todos sus embajadores que están acreditados en estos países, y así lo hemos hecho también nosotros, en protesta”.

El 15 de julio el gobierno de España pidió disculpas y ofreció explicaciones a Bolivia por el lamentable incidente. El embajador español Angel Vázquez Díaz entregó una nota escrita al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia en la que explica los hechos y luego sostuvo un encuentro con el canciller David Choquehuanca para pedir disculpas formales.

“España lamenta profundamente este hecho y sentimos que haya podido suceder. Presentamos nuestras excusas. Por lo tanto, dejamos por zanjada esta situación”, dijo el diplomático dos semanas después del cerco aéreo.

Posteriormente los demás gobiernos europeos involucrados en la agresión también solicitaron las disculpas correspondientes, las cuales fueron evaluadas por el gabinete ministerial y consideradas “en directa consulta” con los países miembros del Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y del Mercosur, informó Morales el martes.

Este miércoles el Presidente boliviano confirmó que su gobierno aceptó las disculpas de los cuatro países “como un primer paso porque queremos continuar con las relaciones de respeto entre nuestros países, las relaciones de complementariedad y solidaridad”. En esa dirección, confirmó que en coordinación con las cancillerías de los presidentes de la región se acordó el retorno de los embajadores.

El Jefe de Estado dijo que el movimiento indígena, al cual representa, no es vengativo; sin embargo, advirtió que el Estado Plurinacional se reserva el derecho de continuar con las acciones emprendidas ante organismos internacionales. “El Estado Plurinacional de Bolivia se reserva el derecho de acudir ante instancias que crea necesarias para lograr una completa reparación frente a esta agresión para que estos hechos no vuelvan a ocurrir nunca más”, remarcó.

Morales aseguró también que no guarda rencor ni resentimiento con los cuatro países europeos y expresó su convencimiento de la importancia de la integración para la liberación de los pueblos. “Este hecho nos ha comprometido a todo el mundo en la defensa de la dignidad y la soberanía de nuestros pueblos”, dijo.

Asimismo, Morales agradeció la solidaridad de las organizaciones sociales de Bolivia y del mundo entero, de los organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas, y de manera particular a los presidentes de la Unasur, del Mercosur, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), de la Alianza ALBA y de los países no alineados.