El viceministro de Educación Superior de Formación Superior Benecio Quispe renunció a su cargo alegando razones de “discriminación frontal” por su condición indígena por parte del ministro de Educación Roberto Aguilar, según la nota oficial enviada por el renunciante al Presidente Evo Morales el 10 de julio de 2013.

Quispe, un sociólogo aymara proveniente de la provincia Carangas del departamento de Oruro, presentó carta de renuncia al Presidente Morales alegando que desde que asumió el cargo, en agosto de 2012, “se trabajó en condiciones totalmente adversas, en una realidad de mentiras, calumnias, difamaciones, obstrucciones y desautorizaciones”.

En la carta enviada al Presidente, Quispe denuncia que “desde el primer minuto de mi llegada al Ministerio he recibido una oposición y discriminación frontal por parte de la (Máxima Autoridad Ejecutiva) MAE (ministro Aguilar). En los siguientes meses de 2012, en tres oportunidades de conversación con el Sr. Ministro he intentado solucionar este problema (casi con ruego) y no tuve éxito. A partir de ella hasta el presente trabajamos en una realidad totalmente adversa, de mentiras calumnias y difamaciones, obstrucciones, de permanentes desautorizaciones por parte de la MAE, etc”.

La ex autoridad asegura haber tenido “mucho cuidado para que esta amarga realidad no salga afuera, porque los medios lo distorsionarían; sin embargo he intentado visibilizar con algunas notas internas. A pesar de todo esto, se ha cumplido con lo planificado a través de las diferentes Direcciones y atención a la sociedad civil. No se puede seguir en este conflicto interno mezquino, hay cosas más importantes por la cual luchar. La descolonización del país y la construcción del Estado Plurinacional y socialismo comunitario. Como soldado comprometido con este proceso de cambio vital y militante del MAS-IPSP, ahora con mayor coraje y razón, seguiré trabajando y dando la cara desde el llano”.

Quispe envió otra carta al ministro Aguilar en la que revela que fue designado como Viceministro de Educación Superior de Formación Profesional por “invitación y decisión del Señor Presidente el 24 de agosto de 2012”. “El acto de mi posesión que debió ser público, simbólico y capaz festivo, usted, señor Ministro, lo convirtió en un acto reservado de humillación y desprecio hacia mi persona en su oficina, seguramente por mi origen sociocultural aymara, por tanto, indígena”, reprocha la ex autoridad.

Según Quispe, “esta acción cobarde y racista, seguramente, usted y las personas que lo acompañaban, lo han planificado previamente. Nunca pensé, que en este proceso de descolonización, por ser designado como Viceministro por el Señor Presidente, pueda yo sufrir un racismo tan cruel, refinado, pero oculto. Decidí sufrir y aguantar esta humillación, no dar a conocimiento público, por mi lealtad al ‘Proceso de Cambio‘ y a mi Presidente, porque ambos son el resultado de la lucha y sangre del pueblo, sobre todo de las organizaciones sociales indígena originaria campesinas y populares urbanas”.

Además, el ex Viceministro relata que después de sus posesión el ministro Aguilar no le quiso recibir y le “cerró las puertas. Después de casi 17 días (13 de septiembre) tuve que solicitarle audiencia por escrito y por fin se dio la oportunidad de reunirnos y capaz empezar a coordinar”. El dicha reunión, prosigue Quispe en su carta al Ministro, “usted me manifestó que el ‘Presidente le había impuesto mi designación‘, por eso le habría causado resentimiento. Señor Ministro yo no tengo la culpa, es más, ‘nunca‘ debió permitir semejante imposición y no es correcto descargar su enojo sobre mi persona. A pesar de todo, usted lo recordará, acordamos trabajar juntos. Honestamente, pensé que la realidad y nuestra relación iba a cambiar, pero no fue así, en mi ingenuidad de provinciano e indígena, me equivoque”.

Quispe reprocha al ministro Aguilar porque “desde el principio (quiso) asfixiarme y hacerme ‘desertar‘, como se rumoreaba en los pasillos. El despido del Señor Jaime Calle H. (técnico de la Dirección General de Formación Técnica), dizque porque se habría alegrado por mi retorno al Ministerio de Educación y habría dicho que faltaba que Patzi retorne. Este despido, al parecer fue una muestra, de cuál sería el camino que les espera a los servidores que se atrevieran a coordinar conmigo, le suplique que modificara esta decisión, precisamente por el mensaje que se estaba dando, no fue posible”.

“A pesar de todo, me resigné a trabajar con el equipo que el anterior Viceministro había conformado, porque finalmente los servidores no son los culpables. Sin embargo, la desautorización permanente y pública por parte de su autoridad hacia mi persona, ante los técnicos y Directores Generales, indicando que deben coordinar directamente con usted, ya fue intolerable. Esta situación ha creado un ambiente laboral de desconfianza y complicación con el personal del Viceministerio. De la misma forma, usted ha ido indicando a algunas instituciones y/o organizaciones, que la coordinación deberán hacerlo directamente con su autoridad”, deplora Quispe en su misiva.

“Las mentiras frecuentes, difamaciones y calumnias contra mi persona ya fueron insoportables (nunca propuse convertir a las Universidades indígenas en Autónomas y con cogobierno). Los comentarios racistas, etc. Todas ellas, al parecer, estaban dirigidas a generar un ambiente de miedo y persecución que afectó negativamente en mi desempeño y pasión laboral. Las suspensiones unilaterales a última hora de actividades importantes del Viceministerio, aprobadas con mucha anticipación por su autoridad (por ejemplo el Taller con todas las autoridades de las Universidades del Estado, que tenía que realizarse el 4 y 5 de julio), parecían estar orientadas a hacer quedar mal a mi persona”, se queja Quispe en la carta enviada a Aguilar.

Quispe enfatiza que “la discriminación frontal hacia mi persona de todas las actividades institucionales, reuniones, encuentros, etc. ha llegado al límite de la tolerancia, ya no puedo más. Sus mentiras permanentes para justificar estas acciones es algo increíble, usted miente sin medir las consecuencias ni el daño que puede ocasionar, o capaz con un cálculo premeditado, pero, honestamente Ie tengo muchísimo miedo, como le manifesté en otras oportunidades”.