(PL y Bloomberg).- Detroit, cuna de la industria automotriz estadounidense y antaño la cuarta ciudad más poblada del país, se declaró en bancarrota y solicitó a la Justicia la suspensión de pagos de su abultada deuda de 16.700 millones de dólares. Se trata de la mayor quiebra municipal en la historia nacional, destacan diversos medios de prensa, mientras que el Comité de Actividades Económicas del Congreso federal informó que otros estados norteamericanos en situación monetaria irregular son Illinois, Texas y Carolina del Norte.

En abril de 2012 se conoció que unas 24 ciudades en California se encontraban en bancarrota o en emergencia financiera y con un déficit presupuestario estatal que ascendía a 15.700 millones de dólares. Tenemos un déficit de casi 16 mil millones de dólares, mayor que el desbalance de 9,2 mil millones que habíamos previsto en enero de 2012, admitió un vocero californiano de la Oficina de Gobernación.

La situación financiera de California empeoró cuando la administración del presidente Barack Obama se negó a aportar millones de dólares del programa federal de salud y además menguó la recaudación estadual de impuestos.

Stockton, capital para empleados públicos de California, una ciudad de 300 mil habitantes y 40% de población hispana, fue la más grande comunidad urbana en declararse en bancarrota. Su deuda bordeaba los 225 mil millones de dólares y tenía un déficit de 87 mil millones.

Siguiendo los pasos de Stockton y Mammoth Lakes, el 2 de agosto de 2012 las autoridades de San Bernardino presentaron una solicitud de emergencia ante una corte local para declarar la ciudad en bancarrota. A principios de julio los gastos de la ciudad excedían en 45 millones de dólares los ingresos.

Urbes como San Jose, Watsonville, San Bernardino, Compton y Stockton mantienen las finanzas en rojo desde finales de 2012 y el panorama completo amenaza a un fondo millonario destinado a las pensiones públicas.

Detroit pide auxilio

Detroit fue conocida en la década de 1940 como la capital del motor de Estados Unidos. A mediados del siglo XX Michigan era uno de los ocho estados norteamericanos que en conjunto producían un 36% del Producto Interno Global, y Detroit era la mayor metrópolis manufacturera del mundo.

Un reportaje del diario The New York Times recuerda que Detroit se expandió a un ritmo impresionante en la primera mitad del siglo XX con la llegada de la industria del automóvil, para luego decaer en las últimas décadas a un ritmo igualmente notable. La capital del motor lleva en caída libre desde la década de los 90, luego de erradas gestiones de alcaldes que desde 2005 han enmascarado sistemáticamente sus débitos fiscales con préstamos.

La crisis financiera de 2008 indirectamente golpeó a las compañías General Motors y al Grupo Chrysler, y luego a las arcas departamentales. Finalmente, una ciudad que fue el símbolo del poder industrial de la nación, con 1,8 millones de habitantes en 1950, es ahora el hogar de solo 700 mil personas, y con decenas de miles de edificios abandonados, lotes baldíos y calles sin energía eléctrica, reseñó el Times.

En enero de este año un reporte de la organización Data Driven confirmó que alrededor del 60% de los niños en la norteña ciudad viven en la pobreza. Las cifras actuales significan un repunte de 64,7% de este flagelo social desde 1999 hasta la fecha. El mismo estudio indica que entre 2000 y 2010 un gran número de familias decidieron mudarse de la otrora urbe industrial, donde además es preocupante el alto porcentaje de embarazos infantiles y entre adolescentes.

El 1 de marzo de 2013 el gobernador de Michigan, el republicano Rick Snyder, declaró emergencia financiera en Detroit por su abultada deuda y de esa manera le quitó el poder al alcalde de la ciudad, la sexta del territorio en quedar bajo poder federal. Snyder dio ese paso por recomendación de una comisión estadual que no vislumbró una salida inmediata al déficit presupuestal de 327 millones de dólares, los más de 14 mil millones de deuda a largo plazo y los recurrentes problemas de liquidez.

Snyder nombró a Kevyn Orr como director de emergencias de la llamada ciudad motor para que abordara el complejo tema de la deuda a largo plazo, que se estimaba en unos 18.500 millones de dólares, y pidió al presidente Obama que envíe un fiscal o gerente especial desde Washington para ayudar a resolver el millonario desbalance presupuestario. Snyder recordó a la Casa Blanca que la ciudad necesitaba al menos 100 millones de dólares de subsidios adicionales antes del 30 de junio so pena de caer en bancarrota, y que, por otro lado, ya acarreaba un débito paralelo de mil millones.

A mediados de mayo la crisis financiera de la ciudad estadounidense se tornó insostenible y amenazaba con afectar millonarios fondos de pensiones y seguros de salud para jubilados. Después de una investigación de 45 días, Orr presentó a reporteros y al Departamento del Tesoro un bosquejo del panorama financiero en la mayor ciudad del estado de Michigan y reveló que la deuda de Detroit había ascendido a 133 millones de dólares.

Acorde con el analista de emergencias, la urbe carece de capacidad para obtener nuevos préstamos y ya el flujo de los capitales administrativos está corriendo en rojo. Orr auguró que las autoridades tendrán que aplicar cesantías, recortes en beneficios de salud y liquidaciones de subsidios, medidas que afectarán a miles de trabajadores.

A mediados de junio las autoridades de Detroit comenzaron a planear los recortes sociales de 30 mil trabajadores y jubilados. Orr recordó que la municipalidad tiene en suspenso cerca de 39 millones de dólares en pagos de pensiones y está en la mira de consultorías de crédito como Fitch Ratings, que recortó su grado de confiabilidad hasta la letra D.

Un comité de economistas vinculado a la Asamblea Legislativa de Michigan confirmó que las deudas citadinas ascendían a 16.700 millones de dólares a inicios de julio. Y en vista de que Orr no pudo llegar a un acuerdo fuera de los tribunales con los tenedores de bonos, fondos de pensiones y otros acreedores, el gobernador republicano de Michigan Rick Snyder solicitó a la Justicia que se le permita acogerse al capítulo 9 de protección por bancarrota.

Con reportes de la periodista de Prensa Latina Deisy Francis Mexidor.