¿Cuál es el verdadero sentido de los 13 pilares de la Agenda Patriótica que el Presidente Evo Morales planteó en la Asamblea Legislativa Plurinacional el 13 de enero de 2013, en ocasión de brindar informe de gestión? Al respecto y desde entonces se han planteado diversos criterios; en unos casos se ha sostenido que se trata del intento por esbozar un programa electoral que respalde su postulación presidencial en las elecciones del 2014. En otros casos se ha criticado la Agenda Patriótica, asimilándola al modelo (emergente del periodo neoliberal) y traducido en los Objetivos del Milenio que se aprobaron en el seno de las Naciones Unidas a fines de los años 90, cuando se trazaron similares metas para cumplir hasta el año 2015.

También se ha sostenido que dicha Agenda podría constituir el Programa Político ausente que llene el vacío existente en la Tesis Política aprobada por el IPSP/MAS y donde se propugna y sostiene la construcción del socialismo comunitario para Vivir Bien en armonía con la naturaleza. Como se puede apreciar, no solo existen diverso tipo de opciones y enfoques para encarar la Agenda Patriótica, sino que cada una de ellas implica también diverso tipo de resultados sobre el desarrollo de Bolivia.

El análisis que sigue adoptará como hilo conductor de las reflexiones, el planteamiento oficial que ha sido transmitido por el propio Presidente del Estado Plurinacional, como por el delegado presidencial nombrado específicamente para llevar adelante la construcción de dicha Agenda Patriótica.

En el primer caso, en el mismo discurso de presentación de la Agenda Patriótica, el Presidente Morales afirmó que “ahora nos toca construir con claridad los pilares fundamentales para levan­tar una nueva sociedad y estado más incluyente, más participativo, más democrático sin discriminación sin racismo sin odios sin división como manda la Constitución Política del Es­tado”. En el segundo caso, en entrevista publicada por el periódico Página Siete de 2 de junio de 2013, César Navarro afirma que “estos 13 puntos que plantea el Presidente son una mirada de largo plazo, es la materialización de la Constitución Política del Estado y esa materialización implica la construcción del Estado, de la economía y de la sociedad plurinacional”. Como se puede apreciar, en ambos casos resaltan 2 aspectos centrales: la necesidad de construir un nuevo Estado, una nueva sociedad y una nueva economía, que a su turno esté en consonancia y responda a la Constitución Política del Estado.

Para efectuar un balance sobre los propósitos oficiales enunciados para construir la Agenda Patriótica, revisemos la Constitución Política del Estado, a fin de precisar algunos aspectos centrales referidos al tipo de Estado, la economía y la sociedad que allí se han perfilado.

Lo que dice la Constitución Política del Estado

El artículo 1 referido al Modelo de Estado, señala que éste debe constituirse en “libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”.

El artículo 8 del Capítulo Segundo, referido a los Principios, valores y fines del Estado, en su inciso segundo, señala que “el estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien”. Es muy clara la adopción de principios y valores que son diametralmente opuestos a la competencia, el consumismo, el individualismo, etc., que corresponden al sistema capitalista imperante y, por lo mismo, representan una visión y paradigma alternativos al modelo occidental.

En el artículo 9, referido a los fines y funciones del Estado, resalta el inciso 1, donde se plantea “construir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social”;(el subrayado es nuestro en ésta y las siguientes citas de la Constitución Política del Estado).

En cuanto a la Estructura y Organización Económica del Estado, que corresponde a la Cuarta Parte de la Constitución, en el artículo 306 de las disposiciones generales, el inciso I) afirma que “el modelo económico boliviano es plural y está orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y bolivianos”. El inciso III) sostiene que “la economía plural articula las diferentes formas de organización económica sobre los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, seguridad jurídica, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia. La economía social y comunitaria, complementará el interés individual con el vivir bien colectivo”.

Al respecto es importante destacar dos aspectos primordiales. Primero, que las diversas formas de organización económica que componen la economía plural deben cumplir los principios señalados en el inciso III) que corresponden a una visión no capitalista de la economía y que por tanto están orientados a construir el vivir bien (entendido éste como paradigma alternativo al capitalismo). Segundo, que no solo se respeta y reconoce la economía plural compuesta por formas de organización comunitaria, estatal, privada y social cooperativa, cuyas características y atribuciones se detallan en los artículos 307 a 310 de la misma Constitución, sino que en el caso de la economía social comunitaria, a diferencia de las otras 3, no solo es reconocida, respetada y protegida, sino que el Estado deberá promoverla, fomentarla y promocionarla en el área rural y urbana (Ver: inciso 6 del art. 311).

La precisión no es menor cuando parcial e interesadamente se busca destacar en forma aislada cada una de las formas de organización económica, como si se tratase de compartimentos estancos, para hacer prevalecer la privada (o la cooperativa, etc. según algún interés parcial y sectorial), sino que estas formas de organización económica, tienen como base el cumplimiento de los principios señalados en el tercer acápite mencionado más arriba y que forman parte de la construcción del paradigma alternativo al capitalismo y del socialismo comunitario para Vivir Bien.

El artículo 312, inciso I) refuerza estos criterios, porque sostiene que “toda actividad económica debe contribuir al fortalecimiento de la soberanía económica del país. No se permitirá la acumulación privada de poder económico en grado tal que ponga en peligro la soberanía económica del Estado”.

Finalmente, el artículo 313 señala que “para eliminar la pobreza y la exclusión social y económica, para el logro del vivir bien en sus múltiples dimensiones, la organización económica boliviana establece los siguientes propósitos: 1) generación del producto social en el marco del respeto de los derechos individuales, así como de los pueblos y de las naciones. 2) La producción, distribución y redistribución justa de la riqueza y de los excedentes económicos. 3) La reducción de las desigualdades de acceso a los recursos productivos. 4) La reducción de las desigualdades regionales. 5) El desarrollo productivo industrializador de los recursos naturales. 6) La participación activa de las economías pública y comunitaria en el aparato productivo”.

De esta somera revisión efectuada al modelo de Estado, la estructura y la organización económica del país que se busca construir y que se encuentran contenidas en la Constitución Política del Estado, queda claro que los aspectos centrales están dirigidos a:

1) consolidar y fortalecer la soberanía económica para la liberación nacional;

2) la descolonización (interna y externa);

3) la promoción y fomento de la economía social comunitaria, como base del socialismo comunitario, y

4) la construcción del paradigma alternativo del Vivir Bien en armonía con la naturaleza.

Operativización de la Agenda y las prioridades formuladas

Ahora bien, enumerados los aspectos centrales que la Constitución Política del Estado establece para construir el nuevo estado plurinacional, transformando aquella economía y aquella sociedad que correspondían al Estado republicano y neoliberal; veamos lo que sucede en la práctica para efectivizar dicho perfil.

Para obtener el criterio oficial acerca de la Agenda Patriótica, no es posible eludir la palabra del delegado presidencial, Cesar Navarro, que ha sido nombrado precisamente para llevar adelante esta iniciativa. Ahora bien, lo que él denomina como la necesidad de que la Agenda Patriótica materialice la Constitución Política del Estado y que dicha materialización implica la construcción del Estado, la economía y la sociedad plurinacional; este aspecto es traducido como:

“No debemos ver que el desarrollo es antagónico a la preservación de la Madre Tierra. Invertir en desarrollo económico es invertir en un hecho tangible (…) Estamos hablando de desarrollar el concepto de economía plural y esto implica la concurrencia simultánea del Estado de la economía comunitaria, familiar, privada etc., para que puedan ampliar nuestras capacidades productivas. Cuando hablamos de diversificación productiva y soberanía alimentaria estamos hablando de desarrollar la economía al interior de la sociedad. Nuestro objetivo para 2025 es que seamos garantes alimentarios de nuestra sociedad y para ello estamos planteándonos más inversión, más empleos y consumo interno. Eso es reducción de la pobreza.” [i]

De lo señalado por el delegado presidencial, queda claro que no existe ninguna mención que rescate el contenido de la Constitución Política del Estado y oriente la Agenda Patriótica a la construcción del socialismo comunitario, o el paradigma del Vivir Bien como alternativa al modelo capitalista predominante. (Cuán importante sería por ejemplo establecer indicadores para medir el Vivir Bien…). Tampoco se plantea contribuir a la consolidación de la soberanía económica para garantizar la liberación nacional y la descolonización externa; más bien, se puede apreciar que el propósito está en plena consonancia con la visión desarrollista de los organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID o la CAF (que de hecho ya han expresado que “prestarán” –como significa literal y metafóricamente el costo y endeudamiento económico y de soberanía que implican acceder a sus servicios- todo el apoyo necesario para impulsar la Agenda Patriótica), puesto que ello conlleva únicamente, a decir del propio delegado presidencial, “más inversión, más empleos y consumo interno”, para ampliar la capacidad productiva y desarrollar la economía interna.

En esos términos, el delegado presidencial no se plantea, ni por un momento cuestiona el sistema capitalista y occidental imperante, y mucho menos piensa en contribuir a la construcción de uno alternativo. Solo se trata de “equilibrar” desarrollo y preservación (en este caso de la Madre Tierra) que equivale a aquel antiguo postulado del desarrollo sostenible, que ampara el extractivismo, la economía verde y la mercantilización de los recursos naturales y sus servicios.

Un razonamiento de este tipo es engañoso porque pretende hacer creer que los organismos internacionales no tienen (o no representan) determinado tipo de intereses y, por tanto, obedecen las decisiones supuestamente soberanas que adopta Bolivia en el campo del desarrollo, la explotación de sus recursos naturales y su economía; sino que además están dispuestas a colaborar con un proceso de cambio y transformación que se encuentra en la antípoda del modelo capitalista y neoliberal que ha dado origen a estos organismos internacionales. En realidad, dichos organismos de financiamiento no solo han encontrado el camino más expeditivo para continuar obteniendo buenos réditos de sus negocios, sino que “apoyan” emprendimientos desarrollistas, extractivistas, etc., acordes a sus propios intereses y el modelo imperante. Por tanto, optar por el desarrollo y fortalecimiento económico, solo con el propósito de garantizar la provisión de servicios y el bienestar de la población, reducir las brechas de desigualdad y la pobreza, o asegurar el abastecimiento alimentario, equivale a alinearse detrás y al final de un modelo de desarrollo (el occidental, capitalista, neoliberal y extractivista) que no solo se encuentra en crisis, sino que está en decadencia.

Es decir, equivale a apostar a perdedor, pero con el agravante de que al hacerlo no solo se hipoteca y abandona un proceso de cambio y transformación que se propuso construir una sociedad, un Estado y una economía diferentes y alternativos al sistema dominante, sino que lo hace a nombre de ese proceso, pero utilizando los mismos argumentos y medios que han erosionado sus propias bases de sustento (de ese capitalismo decadente) y que constituyen la causa y origen de los desastres ambiental y ecológico, la crisis económica, la convulsión social y la pobreza que de hecho están padeciendo actualmente.

Es más, inclusive en el campo de la lucha contra la pobreza y el achicamiento de las brechas de desigualdad que representan algo así como la voluntad expresa para apoyar (o emprender) procesos económicos y sociales llamados progresistas y aún transformadores; debe tomarse en cuenta que mientras ello suponga ampliación del mercado, la creación de nuevas oportunidades de negocios, la redistribución de los ingresos y la riqueza nacional, e inclusive la reducción drástica y constante de las desigualdades económicas entre los más pobres y los más ricos (que está dando lugar a la ampliación y creación de nuevos sectores y clases medias); se trata de iniciativas que no afectan y más bien refuerzan el sistema de explotación dominante.

Debe tomarse en cuenta que cuanto más se reduzcan las brechas económicas entre pobres y ricos, y más se amplíe y crezca la base social de los sectores y clases medias, entonces lo que sucederá es que ellas mismas abandonarán el proyecto que los sacó de la pobreza, así como las luchas y demandas sociales por igualdad y no exclusión que abanderaban antes, para encarar la defensa de su nueva situación, la ampliación de los privilegios que corresponden a su nueva situación y la exigencia para que se les otorgue las condiciones para acumular riqueza y mejorar sus beneficios.

Es por ello que se afirma que los procesos de transformación que no avanzan, terminan estancándose y retrocediendo. Al respecto, es muy elocuente que siendo la Agenda Patriótica un instrumento que debería construirse en consonancia al mandato de la Constitución Política del Estado y, por tanto, profundizar el proceso de cambio y transformaciones; sugestivamente no solo no ha merecido ningún rechazo de los sectores conservadores y de la oposición que podrían ver amenazados sus intereses, y más bien ha sido recibida y ponderada muy favorablemente por entidades y organismos internacionales, tradicionalmente caracterizados por impulsar políticas neoliberales.

Para finalizar, sea oportuno destacar otra idea fuerza que el delegado presidencial para la Agenda Patriótica se ha encargado de subrayar: la necesidad de una planificación ampliamente participativa para establecer una política de Estado en el largo plazo.

Al respecto, César Navarro sostiene que la Agenda Patriótica “es un diálogo que devuelve la condición de sujeto político constituyente a la sociedad civil… ese sujeto político que luchó por aprobar la Constitución hoy tiene que luchar por la materialización de la Constitución. Por lo tanto, la Agenda no es más que instaurar e institucionalizar ese diálogo horizontal entre la sociedad y Estado…”. [ii]

La importancia de estas afirmaciones radica en el hecho de que como se puede colegir también en otras entrevistas realizadas al delegado [iii], el énfasis principal está orientado a destacar la importancia de lograr la más amplia participación ciudadana en el proceso de construcción de la Agenda, antes que subrayar y promover los objetivos estratégicos que debe (por mandato constitucional) perseguir la construcción de la misma. Bajo el argumento de que se trata de “un salto cualitativo que está rompiendo las viejas lógicas de planificación, donde las sociedades son constructoras de su Estado y su economía”, sustituye el objetivo estratégico por el sujeto social. Sabiendo que se trata de definir un norte y una nueva visión del Estado, la economía y la sociedad, pero que esté acorde al mandato constitucional; se conforma con promover una amplia participación social, asignándole un protagonismo que, por lo demás, ya viene siendo cada vez más una práctica regular y ordinaria para consensuar políticas.

En realidad parece un artilugio por el que se hace el ejercicio de cambiar algo (elaborar participativamente una política que antes era definida cupularmente, en el gobierno o por comisiones especialmente conformadas), para que nada cambie y se continúe haciendo más de lo mismo, sobre todo en lo que respecta al modelo de Estado, la sociedad y la economía. Una confirmación adicional de lo mencionado es posible verificar, cuando los reportes periodísticos dan cuenta de las reuniones que se realizan con el tema de la Agenda Patriótica, donde lo importante no es lo que se discute y aporta, sino quiénes participan.

De continuarse en esta lógica, es claro que no solo se habrán abandonado los postulados y objetivos estratégicos del proceso de cambio y transformación, sino también el mandato constitucional emergente de las luchas populares.

Notas:

[i] Ver: Periódico Página Siete, La Paz, Bolivia. 2 de junio de 2013. Pags. 4 y 5.

[ii] Ver: Periódico La Razón. Suplemento Animal Político. 9 de junio de 2013.

[iii] Ver por ejemplo, Periódico Página Siete, La Planificación una deuda histórica de Bolivia. 3 de julio de 2013. Periódico Página Siete. Entrevista. Desayuno Trabajo. 2 de junio de 2013. Periódico La Razón. Suplemento Animal Político. 9 de junio de 2013.

* Sociólogo boliviano. Cochabamba, Bolivia, Julio 15 de 2013.