Con el respaldo de los diputados uruguayos al Banco del Sur en diciembre de 2012 son ya cinco los países que han ratificado su adhesión al Banco del Sur creado en septiembre de 2009. Uruguay se unió a Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela en la aprobación del órgano legislativo para llevar adelante el proyecto integrador, que resulta de una iniciativa de la Unión de Naciones del Sur (UNASUR).

El Banco del Sur es parte de la nueva arquitectura financiera regional, cuyos países fundadores son Argentina, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Brasil y Paraguay, aunque los dos últimos aun no ratifican la suscripción a través de sus parlamentos. Sin embargo, en diciembre del año pasado el presidente de Ecuador Rafael Correa afirmó que “ya se tiene el mínimo necesario para empezar a funcionar” y subrayó que “el Banco del Sur es una aspiración y una necesidad para Sudamérica”.

Según sus estatutos y reglamentos, el banco podrá funcionar un año después de contar con el aval de los países adherentes, lo cual sucedió el año pasado. El apoyo de la mayoría de los diputados uruguayos hizo posible la entrada en vigor del Convenio, ya que así se superan las dos terceras partes del aporte de capital necesario para el funcionamiento del Banco.

Para el lanzamiento concreto de la institución, con Caracas como sede en La Paz y Buenos Aires como subsedes, es suficiente la mayoría simple de los países firmantes cuyo capital participativo supere el 66,3% del total acordado. El presidente ecuatoriano anunció que el Banco del Sur comenzaría a funcionar en abril de este año, y solo faltaría que dos de los siete países miembros, Brasil y Paraguay, ratifiquen su protocolo.

El Canciller Ricardo Patiño indicó que está en marcha toda la parte técnica para que el banco abra sus puertas en 2013. Reconoció que “es difícil crear un banco internacional, plurinacional y con participación de distintos países”, pero a la vez dijo estar emocionado con que arranque por los proyectos regionales que puede impulsar.

Por supuesto, la participación total de Brasil es de suma importancia, debido a su peso específico económico y financiero en la región, así como por sus intensos vínculos comerciales con el resto de las naciones suramericanas. El otro país que faltaría por ratificar su participación es Paraguay, donde aún no se ha producido el voto legislativo.

Según funcionarios brasileños, la presidenta Dilma Rousseff cree que la idea del Banco del Sur debería caminar un poco más rápido y decidió por ello acelerar el envío del proyecto para su aprobación en el Congreso Nacional. El asesor especial de la presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, dijo que el gobierno negociará con los legisladores para acelerar la discusión del texto legal.

Tras indicar que el Banco del Sur no sólo es un proyecto gubernamental, sino de toda la nación, el asesor brasileño precisó que permitirá a la región enfrentar y protegerse de la actual crisis de crédito internacional. Casi paralelamente el canciller paraguayo Jorge Lara subrayó la necesidad de acelerar la entrada en funcionamiento del Banco regional, por el papel que debe desempeñar para ayudar a los países suramericanos a enfrentar las dificultades.

En el Convenio Constitutivo se establece que se trata de una alternativa de financiamiento para el desarrollo económico, social y ambiental de los países miembros y para protegerse de las crisis financieras que estremecen actualmente al mundo. Uno de los graves problemas en América del Sur y en América Latina en general es el no contar con organismos financieros independientes, por lo que la mayor parte de sus reservas monetarias se encuentran en Estados Unidos y Europa.

Para los créditos, los países suramericanos dependen de instituciones tales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero para acceder a ellos deben por lo general aceptar condiciones leoninas. Es costumbre exigir la aplicación de políticas antisociales y la reducción de los gastos dedicados a salud, educación y empleo, lo cual ha conducido en gran medida al empobrecimiento de amplias capas de la población del continente.

El propósito del Banco del Sur es totalmente diferente, pues todos sus integrantes dispondrán de igual representatividad en el directorio a la hora de tomar decisiones y aprobar fondos y proyectos. En los órganos de dirección del Banco se aplicará la regla de un país un voto, contrariamente a lo que ocurre en el BM o el FMI, donde el voto de cada cual vale según su cuota de participación.

Banco del Sur, una opción para la integración financiera

El Banco del Sur, instrumento financiero de nuevo tipo, surge con fuerza como una opción válida para la integración regional frente a la volatilidad generada por la crisis en los centros económicos de Europa y Norteamérica. El sistema vigente a nivel mundial, con entidades rectoras como el FMI, los bancos BM y BID tiene ahora una propuesta diferente con el nuevo organismo sudamericano.

El Banco del Sur tiene además como elemento característico el derecho a un voto para cada país miembro, independientemente del monto de recursos aportados al capital inicial. De esa forma, establece diferencias con el FMI, donde los votos están asociados con el volumen de recursos de sus integrantes, situación que facilita a Estados Unidos y las potencias europeas la definición de los lineamientos del ente multilateral.

Además, los créditos están exentos de los condicionamientos característicos establecidos por el fondo para la aprobación de financiamientos. Aún están frescos los recuerdos de situaciones complejas vividas en Brasil (años 90 del pasado siglo) y Argentina (2001), de ahí la relevancia de contar con un órgano propio de ese tipo, capaz de apoyar el desarrollo en Sudamérica.

Creado en diciembre de 2007 en Buenos Aires (Argentina), el organismo sobresale en la región con el fin de impulsar el desarrollo de sus miembros, la reducción de las asimetrías entre ellos y el fortalecimiento de la integración. Casi dos años después, en septiembre de 2009, se firmó su convenio constitutivo, en Porlamar, Venezuela, que entró en vigencia en abril del año pasado. Este documento establece que la entidad contará con recursos autorizados por 20 mil millones de dólares y un capital suscrito de 10 mil millones de dólares, con un aporte inicial de los socios de siete mil millones de dólares.

Con Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Uruguay, Paraguay (suspendido temporalmente) y Venezuela en sus filas, es uno de los pilares de la Nueva Arquitectura Financiera Regional (NAFR), estrategia mediante la cual se da el salto hacia la transformación de la base productiva de los países miembros.

Los cambios incluyen también la activación del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre), con seis países participantes (cuatro de ellos miembros del Banco del Sur). La principal ventaja de este esquema, basado en principios de complementariedad, respeto a la soberanía y solidaridad, es que permite realizar transacciones entre los estados integrantes sin la necesidad de utilizar divisas. Precisamente, mediante la NAFR también se busca una protección eficaz y oportuna frente a los embates de la crisis financiera internacional.

Entre los múltiples elementos de este proyecto figura el énfasis en una integración multidimensional (política, productiva, comercial, cultural y ambiental). Además, destaca su enfoque hacia las necesidades humanas y la calidad de vida, la prioridad de la inversión social y la reducción sustancial de los plazos para la aprobación de proyectos. Una vez operativo, el Banco del Sur podrá financiar programas y proyectos de desarrollo económico, social y ambiental, así como de expansión de infraestructura y cadenas productivas de los países miembros.

Banco del ALBA oficializa adhesión de Dominica

El 8 de junio el Banco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) formalizó en Caracas la adhesión de Dominica como nuevo integrante de este organismo financiero. Una vez que ese país caribeño cumplió con los requisitos necesarios, hizo su entrada como miembro accionista clase A de la entidad bancaria y de ese modo pasa a ser un integrante más que fortalecerá los proyectos sociales sostenibles y el desarrollo económico de integración.

En ese sentido, el presidente del ente financiero Rafael Isea expresó que “el Banco del ALBA es y será una herramienta de los pueblos libres y soberanos”. Asimismo, señaló que esa entidad “es un organismo de carácter financiero creado para dar respuesta a todos los proyectos que impulsen la sustentabilidad, la reducción de la pobreza, las asimetrías y el intercambio económico armónico y equitativo entre los países miembros”.

El acceso de Dominica ocurrió en el contexto de la IV Reunión Ordinaria del Consejo Ministerial y XXV Reunión del Directorio Ejecutivo del ALBA. El Banco de la ALBA forma parte de las iniciativas del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien fuera gran defensor de una nueva arquitectura financiera en manos de los pueblos libres y soberanos de América Latina y el Caribe, según fue definido.

Por otro lado, el presidente del Banco de la ALBA anunció a fines de junio que supervisa proyectos financiados por ese bloque en Bolivia destinados a la cría de truchas y al desarrollo de la quinua. Isea firmó un convenio con el Ministerio de Desarrollo Productivo de Bolivia para aumentar el fondo de operaciones comerciales con Venezuela y se trasladó a la ciudad de Cochabamba para conocer los avances en el proyecto de producción natural de truchas.

En la ciudad Oruro se realiza otro programa conjunto con Venezuela destinado al desarrollo de la quinua, el milenario cereal de los Andes. Ambos proyectos están financiados por el Banco de la ALBA con inversiones superiores a los 400 millones de dólares.

Isea informó que su institución incorporará al fondo de operaciones comerciales con Bolivia unos 10 millones de dólares para impulsar la exportación de productos venezolanos a esta nación andina. Explicó que ese nuevo fondo se sumará al de 40 millones de dólares que ya existe para fomentar la inversión y el desarrollo en Bolivia.

Asimismo, sostuvo que el organismo destinará más de dos millones de dólares para apoyar la empresa de textiles boliviana Enatex, con vista a aumentar su producción. Isea informó que las operaciones comerciales entre Bolivia y Venezuela, como parte del proyecto del Banco, ascienden a 29 millones de dólares, lo que, en su criterio, permitirá avanzar a las dos naciones en una integración solidaria y soberana.

El programa de Financiamiento Intra ALBA Bolivia-Venezuela es administrado, además, por el Sistema Unitario de Compensación Regional Sucre y constituye un fondo rotatario para promover el comercio entre las dos naciones.

* Periodistas de Prensa Latina.