Algunos dicen escandalizados que es inconcebible, otros lo celebran, o se resignan, pero quizás por primera vez en la historia jóvenes, adolescentes y hasta niños tienen algo que enseñar a maestros y padres: cómo vivir en el ciberespacio. Solo esa noción basta para comprender cuán revolucionarias son para el mundo de hoy las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, que además de ordenadores, Internet y conexiones inalámbricas, cada temporada sacan al mercado un nuevo aparato más sofisticado, con capacidades y aplicaciones superiores.

Imposible seguir el ritmo, dice la gente, y esto es válido tanto para la mente como para el bolsillo, porque quien desee estar siempre a la vanguardia tecnológica tendrá que cambiar su equipamiento electrónico, como mínimo, una vez al año. Por otro lado, cuando forzudos de rostro agrio repletan hoy filmes de acción, la actualidad tecnológica reclama más entre sus héroes a personajes de escasa musculatura, vestir humilde y recio pensamiento, para muchos bautizados como Nerd.

A esos individuos por lo general se les vinculaba con un gran margen de tiempo conectados a estudios, sin embargo, ahora también se le tiene en cuenta en el mundo como una especie de protagónico muy necesario. Algunos estudiosos identifican el término con soso, o cerebrito, de acuerdo como sea el vocabulario y el país, mientras sus connotaciones negativas van dejando espacio a lo positivo que existe en el dominio de las nuevas tecnologías y ciencias exactas como la matemática y la física.

Los orígenes se remontan a 1984 con un filme titulado La venganza de los Nerds (Revenge of nerds). A partir de esa pieza cinematográfica se entendía una negativa a ser Nerd, evidenciada por uno de los protagonistas al rechazar esa pertenencia. Tal obra puso sobre el tapete que ser Nerd simbolizaba ser inepto, o socialmente inferior, frente a los muchachos exitosos en deportes o populares entre las féminas.

Sin embargo, con el tiempo la denominación cambió, también de manos de la filmografía, sobre la base del largometraje La Red (Social Network) de 2010 cuando la ejecutoria de este tipo de personas generó uno de los fenómenos tecnológicos más significativos como es el caso de Facebook.

Es el caso que hasta las presencias de los nerd tiene una huella y una representación aceptada en la actualidad, identificada con personajes como Bill Gates, de espejuelos, sonrisa perdida, exitoso no solo como técnico, sino como empresario al frente de Microsoft. Otro ejemplo a favor de los nerds, lo trae el desaparecido Steve Jobs, fundador de Apple, o Mark Zuckerberg, personas cuyas habilidades técnicas los colocan entre los mitos de la era moderna.

Tal es la transformación del término que incluso algunos deportistas se autodenominan de esa manera para ejemplificar su éxito, aunque tal vez en ese caso sobren fibras musculares y falten neuronas, al menos según la definición clásica del término. Aunque algunos de los protagonistas de la serie televisiva estadounidense The Big Bang Theory presenten rasgos no generalmente aceptados por todos los jóvenes, sus seguidores los consideran héroes por el dominio del conocimiento y los diálogos inteligentes que caracterizan ese producto de masas.

No solo pasan a los deportistas el término, sino a celebridades cinematográficas como Natalie Portman, Tim Burton o Helena Bonham Carter, dignificados como tales en blogs, y la red de redes, por algunos de sus seguidores. Incluso en los filmes de James Bond, el inventor de tecnologías excéntricas de cada entrega es considerado un excelso cerebro y por lo tanto un Nerd. Hablamos no de un término destinado solamente a hombres, sino también a las mujeres, que cada año destacan con más frecuencia entre las ciencias.

Pero más allá de la cinematografía, la expresión fue empleada en 1950 en el Massachussets Institute of Technology (MIT), aunque algunos estudiosos piensan que la palabra deriva de Northern Electtric Research and Development (Desarrollo e Investigación de la compañía Northern Electric de Canadá, conocida como Nortel).

Sobre todo del caso de Nortel se generaliza para atribuir cualidades e intereses comunes con quienes trabajan en un laboratorio de tecnología, con noches en vela laborando en algún estudio, tal y como lo ve la enciclopedia colaborativa Wikipedia. Fue entonces en 1960 que se difundió la connotación negativa del término para describir a personas con mayor inteligencia, pero marginados, tímidos, solitarios.

Otro de los posibles orígenes los aportó el comediante inglés Simon John Pegg que recuerda una expresión: Neer-do-well (bueno para nada); de cualquier manera esos apartados personajes ahora son héroes, sobre todo en una era de la informática y la computación, cuando todo lo que huela a futuro e inteligencia atrae y enriquece.

El ciberespacio más allá de Facebook

Es un hecho que gran parte de la vida y el desarrollo de la civilización humana en el siglo XXI está teniendo lugar en entornos digitales, tanto en el ámbito colectivo como en el personal. Por solo citar el caso de Facebook, la mayor red social en Internet, acumula a casi mil millones de usuarios, lo cual la convertiría en el tercer país más grande del planeta, solo superado por China e India.

El intelectual franco-español Ignacio Ramonet señaló en una conferencia ofrecida en La Habana que otra red social, Twitter, involucra a 600 millones de usuarios, y añadió que diariamente se crean cien mil blogs nuevos y más de mil millones de personas se conectan a Google. Es lo que él define “el fin de la Era Gutenberg, y el inicio de la Era Web”, con estadísticas elocuentes que indican que el volumen de información digital es cada día diez veces superior a la impresa tradicional.

Mas lógicamente, como todos los proceso históricos conocidos, la Era Web no ha llegado al mismo tiempo a todos los sitios del planeta, lo cual se maneja en círculos académicos como brecha tecnológica: una nueva brecha impulsada por, y a la vez favorecedora de, las ya existentes brechas económica, social, científica y cultural.

Por ejemplo, según estadísticas recientes, de esos casi mil millones usuarios de Facebook, unos 265 millones son cibernautas de Estados Unidos (169), la India (51) y Brasil (45). Eso significa que aproximadamente la cuarta parte de la red está conformada por personas de sólo tres países: ¿qué queda entonces para las otras casi 200 naciones, las cuales se repartirían el Facebook restante, por supuesto, en caso de tener acceso?

El panorama apenas esbozado es una de las trazas de la asimetría que existe a nivel internacional en cuanto al desarrollo económico, social, científico y tecnológico, una asimetría que se produce también en lo intranacional, pues los ciudadanos de un solo país acceden a ese desarrollo de acuerdo a la clase o sector al que pertenezcan.

Mientras la parte favorecida de la repartición utiliza las muchas vías de que dispone para perpetuar ese orden de cosas, en el bando de los perjudicados agarran cualquier herramienta que caiga en las manos para luchar por subvertir la situación. Y uno de los instrumentos que llegó para convertirse en tribuna de protestas, movilizaciones y denuncias fue, precisamente, el ciberespacio.

Desde que la Web arribó a su periodo 2.0, el cual trajo consigo la posibilidad de que cualquier cibernauta pueda generar contenidos, los ciudadanos adquirieron una capacidad inédita en la historia, la de convertirse en emisores de mensajes para un medio de comunicación masiva: Internet. Esa capacidad se utiliza con fines de la más diversa índole: de entretenimiento, de promoción del conocimiento y la información, de intercambio científico, y también de insurgencia.

En los países centrales la lucha tiene lugar partiendo de un mayor acceso, mientras que en los periféricos es necesario superar constantemente las barreras tecnológicas; pero en definitiva el resultado final es uno: las luchas eran de una forma antes de Internet, y ahora son de otra muy distinta. Sin embargo, aunque la presencia en la red de redes se ha convertido en asunto prioritario para los movimientos sociales y políticos en muchas partes del mundo, expertos en el tema alertan sobre los riesgos que entrañan estos procesos.

Durante el II Taller Internacional de Redes Sociales y Medios Alternativos, celebrado del 11 al 13 de febrero de este año en La Habana para intercambiar en torno a los nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital, Prensa Latina conversó al respecto con el especialista Pascual Serrano.

El periodista y ensayista español llamó la atención en torno a fenómenos peligrosos que pueden causar las redes, como simplificar mensajes que por su naturaleza son complejos, o hacerlos demasiado triunfalistas. Pero quizás lo más peligroso es que la movilización y la lucha se trasladen a escenarios puramente virtuales, afirmó el autor de libros entre los que sobresale Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo (2009).

“Los recortes en Europa son físicos y los muertos en las guerras son físicos, por eso nuestras luchas tienen que ser físicas, en la calle, mientras que la virtualidad debe servir para convocarnos o para movilizarnos”. Se trata de un llamado a desarrollar de manera tangible, en la calle, esas luchas dirigidas a transformar el mundo real, y a utilizar el ciberespacio como plataforma de divulgación, socialización y convocatoria.

“Las manifestaciones del 15 de febrero de 2003, las más grandes que ha vivido el mundo, fueron posibles gracias a Internet. En este momento se habló de una nueva superpotencia en el mundo que es la Opinión Pública, el activismo real y no virtual”, recordó el bloguero español Paco Arnau.

Los ciberescenarios no son exclusivos de la alternatividad y la insurgencia. Notablemente se utilizan por las grandes potencias para reproducir su poder y dominio, con la ventaja técnica de disponer niveles de accesibilidad privilegiados. Ante el foro ya citado, que reunió a unos 240 delegados de alrededor de 30 países, compareció el consejero de la Embajada de Palestina en Cuba, Majed Abu Al-Hawa, quien se refirió a la cuestión tecnológica como parte de las agresiones del sionismo israelí contra su nación.

“Israel no ha cesado ni un solo instante en su intento de manipular y tergiversar la opinión pública en contra de mi país”, afirmó Abu Al-Hawa, quien además expuso cómo Tel Aviv intenta por todos los medios bloquear el acceso del pueblo palestino a Internet.

Por otro lado, el ciberespacio muestra otras posibilidades favorables a las potencias: su condición de plataforma tecnológica que facilita controlar y rastrear el tráfico de informaciones. En la de las sesiones del Taller, la editora jefe del sitio web Cubadebate, Rosa Miriam Elizalde, explicó al respecto que el ciento por ciento de las comunicaciones que establece América Latina con otros continentes pasa por algún nodo administrado directa o indirectamente por Estados Unidos, principalmente por el llamado NAP de las Américas, en Miami.

A ello se añade que alrededor del 80% de las informaciones que se intercambian internamente entre los países latinoamericanos, también van a Miami y a otras ciudades estadounidenses, señaló la especialista. “En otras palabras, todas nuestras naciones son periféricas y dependientes de Estados Unidos en esta cibergeografía”, afirmó.

La situación descrita indica que el continente está entregando los datos, hábitos y sueños de sus ciudadanos, manifestó Elizalde, quien recordó además la frase del filósofo Jean Bodin: No es posible perder un poquito de soberanía sin perder toda la soberanía.

Cientos de activistas sociales, cibernautas, expertos, intelectuales y políticos que se reunieron en el foro coincidieron en la necesidad de promover políticas públicas y líneas de acción concretas que permitan contribuir a crear y consolidar un modelo de conectividad distinto. Con vistas a avanzar en ese camino, calificaron de favorable la situación actual de América Latina y el Caribe, caracterizada por la acción de varios gobiernos con tendencias progresistas así como la emergencia de iniciativas integracionistas.

El II Taller Internacional sobre Redes Sociales y Medios Alternativos concluyó con un llamado a utilizar las tecnologías de la comunicación para contrarrestar la hegemonía de los grande monopolios mediáticos, y aprobó una declaración final en la cual se acordó contribuir desde las redes sociales a la democratización de la gobernanza global de Internet.

Leído por la viceministra de Relaciones exteriores de Cuba, Ana Teresita González, el documento instó a socializar informaciones, contactos y experiencias para potenciar el trabajo en el ciberespacio, sobre la base de políticas intencionadas y consensuadas. Asimismo, se refirió al papel de los jóvenes, cuyo aporte debe promoverse partiendo de la premisa de que son una fuerza activa progresista. También se acordó solicitar a gobiernos progresistas que promuevan acciones concretas encaminadas a avanzar en una ofensiva comunicativa liberadora, así como propiciar la participación en la red de personas procedentes de todos los sectores sociales.

* Periodistas de la Redacción Nacional de Prensa Latina.