El agente británico con licencia para matar está suelto. Lo mandaron a inspeccionar a los asistentes a la reunión en Rusia y el muy viejo, se equivocó, informó que el agente amigo suyo, ahora caído en desgracia, Edward Snowden, estaba en el avión del presidente de Bolivia.

Esta información corrió por los corredores de los gobiernos de Francia, Italia, Portugal y España. Todos los cuchillos se afilaron y los servicios secretos empezaron a moverse. Llamaron por teléfono se pusieron de acuerdo y decidieron cerrar cielos a un presidente de un país insignificante.

Mandaron a sus serviles gobiernos a repetir la copla. Cerrar cielo y obligar al avión a aterrizar de emergencia en Viena. Pensaron que así podían amedrentar y abusar intervenir y revisar, lo amigo, el avión presidencial.

Menuda metida de pata. Menudo abuso a la diplomacia internacional y menudo atropello a la libertad de un país.

Nadie dijo nada. Me parece increíble que el gobierno francés haya dicho que cerraba espacio aéreo. De los italianos y los portugueses se podía entender puesto que están aterrorizados por su crisis y dicen amén a todo lo que el FMI y sus gerentes dicen, cagaditos de susto quieren impresionar a los dueños del dinero. Pero los franceses? Hasta ahora por lo menos se sabía que eran los menos lame botas de los gringos. Tienen un gobierno disque socialista, dijeron no a la OTAN muchas veces, pero ahora claro que. no. Y se nota, en la saga de espionaje están metidos todos. Los alemanes, los británicos, los españoles, los italianos, los portugueses, todos con sus temores y sus justificaciones están sirviendo a este gran hermano, que es capaz de hacer que violen leyes y acuerdos internacionales.

No se justifica ni perdona, las violaciones de la diplomacia y las leyes internacionales tiene que tener una sanción. Es más, la investigación de este hecho criminal tiene que ser investigado por un equipo totalmente imparcial de las NNUU.

El documento de la OEA es tibio, piden que los países involucrados digan que lo sienten mucho, pedroncito. No, no es asunto de disculpas. Para empezar el embajador de España en Viena debe ser destituido, no fue ni diplomático ni amigo, fue un grosero portador de una encomienda y un encargo. Revisar el avión presidencial, es una violación territorial y el emisario al sugerir está siendo parte del plan de violación. Los portugueses tienen que aclarar como se prestaron a este abuso, lo mismo que los italianos y los franceses deben lavar su cara con hechos tan claros como abriendo sus puertas a los investigadores del abuso.

El presidente Evo Morales, ha dado una muestra clara de defensor de la dignidad nacional. Ha hablado por todos los bolivianos y por toda la región americana.

Este hecho comprueba fehacientemente que los poderes políticos en los países dominados por economías capitalistas han dado de baja a la democracia.

Los países libres del mundo deben levantar la voz y demandar una investigación de lo mas profunda y seria. No vale la pena solo pedir disculpas es necesaria la acción conjunta para desenmascarar a los serviles de una política que en el fondo es la mas antidemocrática.

Cuando se deja el poder en manos de los servicios de seguridad es abrir la puerta a la ignominia y al chantaje.

Bolivia, en su tamaño de país, ha dado una muestra de grandeza. El crimen organizado es un crimen que esconde de la ley sus verdaderos manejos.

La seguridad nacional no es un tema de agentes es un tema de parlamentos.