Las turbulencias provocadas por la crisis económica mundial y el cambio climático también golpean al transporte aéreo. Los problemas de deuda en la Eurozona y las persistentes dificultades en otras regiones están entre los principales obstáculos para el avance de esta industria, caracterizada por su alta concentración en 300 súper rutas internacionales. La fusión entre American Airlines y US Airways parece coronar un período turbulento de bancarrotas en la aviación estadounidense, cuyos cielos estarán ahora bajo dominio de cuatro aerolíneas.

Algunos pronósticos son poco favorables para una industria muy vinculada al comercio internacional y al turismo. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) alerta del lastre que representa la crisis en la Eurozona para el mercado global del transporte aéreo de carga, mercado que extenderá su desaceleración a menos de que se produzca una recuperación de la confianza en el bloque monetario.

La IATA precisa que aunque se espera un alza de la demanda a medida que avance el año, la mejoría no está garantizada porque la situación en Chipre evidenció que la crisis en el grupo está lejos de terminar. Los sondeos de confianza empresarial sugieren que la demanda de transporte aéreo de carga se beneficiará con un aumento de la actividad manufacturera en los próximos meses, aunque predicciones similares de 2011 y 2012 quedaron en la nada al intensificarse los problemas en la zona, y esos mismos riesgos persisten.

Estudios especializados pronostican una ligera mejoría en 2013 para la actividad de las aerolíneas del mundo ayudadas por el incremento de la demanda de pasajeros. La industria global del sector generará una ganancia de 10.600 millones de dólares, superior a los 8.400 millones previstos con anterioridad. Parte del mejor desempeño es atribuido a un mayor crecimiento de los mercados de transporte de carga, lo cual refleja el buen desempeño financiero de las empresas.

La actividad de carga, vista como un medidor del comercio mundial, subirá 2,7% y el tránsito de pasajeros 5,4%. Los ingresos se comportarán al alza, lo que se traducirá en mayores ganancias. Los títulos de las aerolíneas han trepado alrededor de siete puntos en lo que va de 2013, a pesar de un aumento del 5% en el precio del combustible de aviones.

El transporte aéreo, en principio se pensó y desarrolló únicamente para pasajeros, destacan expertos en la materia. El uso de contenedores aéreos y al diseño de nuevos aviones destinados a carga posibilitó cada año el incremento del volumen de mercancías trasladado por este medio. Los adelantos de la navegación aérea, de las telecomunicaciones y de las facilidades electrónicas han permitido que la aviación haya progresado de forma asombrosa.

Tiene la ventaja de que el ambiente en el que se desarrolla se extiende por tierra y mar, pero está limitada por la necesidad de costosas infraestructuras y mayor valor económico. Asimismo, es considerada una de las modalidades de transporte más reguladas en el mundo. La rapidez y la seguridad están entre sus características más reconocidas, por ser el medio de transporte más veloz en largas distancias e imprescindible para envíos urgentes de mercancías perecederas o de alto valor monetario. Sin embargo, tiene en su contra el coste elevado y la carga limitada debido a la capacidad de carga por peso o por volumen del avión y las medidas de las puertas y accesos.

Los expertos apuntan que dentro del ámbito civil, el servicio de transporte aéreo incluye dos grandes categorías: la aviación comercial y la general. La primera puede ser regular (líneas aéreas) y no regular (vuelo chárter). Las líneas aéreas se caracterizan por estar sujetas a itinerarios, horarios y frecuencias, independientemente de la demanda que posean. Los servicios no regulares son también conocidos como “a demanda”. El sector que presta servicios de transporte de pasajeros o carga es conocido en su conjunto como industria aerocomercial.

La segunda categoría comprende el resto de vuelos tanto comerciales como privados (escuelas de pilotos, fotografía aérea, ambulancia aérea, tratamientos agrícolas, extinción de incendios, entre otros). El desarrollo de múltiples modalidades en el transporte ha obligado al aéreo a disponer de equipos que reduzcan los tiempos de carga y descarga con el fin de disminuir el coste.

El transporte aéreo es considerado una de las formas de transporte moderno que más rápidamente se desarrolló, aunque no fue hasta después de la Primera Guerra Mundial cuando alcanzó un lugar destacado en todos los países. En América Latina, ha tenido un gran crecimiento en las últimas décadas con una evolución especialmente favorable en Argentina, Brasil, Colombia, México y Venezuela.

Los entendidos insisten en la importancia de seguir trabajando en la modernización de las infraestructuras vinculadas con esa actividad en el orbe, en aras de la mejor movilización de las aeronaves y las mercancías. Además estiman necesario buscar soluciones tendientes a la modernización y automatización de los organismos públicos vinculados con los transportes aéreos en las aduanas y realizar mantenimientos preventivos a las aeronaves antes de cada vuelo, para evitar posibles accidentes.

Por otro lado, según un artículo de la revista Nature Climate Change, la aviación civil, responsable de grandes emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, sufrirá directamente las consecuencias del cambio climático en los próximos años. Mientras más concentración se registre de ese gas que contribuye al calentamiento global, las turbulencias atmosféricas que sufren los aviones serán más frecuentes, intensas, y abarcarían un mayor espacio aéreo, precisa la publicación y sugiere que los vuelos a través del océano Atlántico norte podrían experimentar un creciente número de turbulencias a mediados de siglo XXI.

Científicos británicos elaboraron un modelo matemático para simular los cambios previstos en las corrientes de chorro, gigantescas masas de aire que se desplazan por la atmósfera, al duplicar la cantidad de CO2 presente. Los expertos usaron un supercomputador para simular posibles cambios en las corrientes de aire por encima de 10 kilómetros de altura y centraron el estudio en el corredor del Atlántico norte, que registra unos 600 vuelos al día entre América y Europa.

Los investigadores mostraron cambios significativos en las turbulencias en cielos despejados, en la zona que atraviesan los vuelos transatlánticos a una altitud de crucero, cuando se doblaba la concentración del dióxido de carbono. Este tipo de turbulencias son difíciles de evitar porque ni los satélites ni los radares que llevan a bordo los aviones pueden localizarlas y están vinculadas a las corrientes de chorro.

Si los vaticinios del cambio climático se cumplen, la amplitud de la zona del Atlántico Norte afectada por el calentamiento global también podría aumentar, provocando daños financieros e incomodidad en los aviones, estima el estudio. “Cuando los vuelos se desvíen para volar alrededor de la turbulencia en lugar de atravesarla, la cantidad de combustible consumido aumentará y también el costo de los pasajes”, declaró Paul Williams, científico de la Universidad de Reading.

Rutas aéreas del mundo, concentración y tráfico

El desarrollo del transporte mundial incide de manera directa en industrias como la turística, que pese a la crisis económica y financiera prevalece como sector de paz y desarrollo. Una mayor demanda de los viajes influye notablemente en los medios de transporte, pese al aumento de los precios del carburante y a alzas en los costos de los billetes tanto de avión como de paquetes para visitar otras naciones.

Las oficinas Amadeus de venta de boletos Online señalaron recientemente que la quinta parte de los vuelos se concentra en 300 súper rutas internacionales. El entramado global de los movimientos aéreos subraya que el 40% de ese tráfico aéreo mundial se concentra en mil rutas o corredores.

Algunos elementos aparecen en las carpetas de los economistas como el tráfico mundial de aviones, la alta competitividad de mercados como los de Asia y Medio Oriente, y el establecimiento de centros de conexión que crecen con rapidez, además de la impactante penetración de los Low cost (bajo costo). Este último impacta sobre todo en Europa y Norteamérica, tal y como lo refleja el análisis de Amadeus.

Dicho reporte condimenta un tráfico aéreo internacional con alza del 5% de 2011 a 2012, con eje en Asia, mayor mercado, considerado el de más rápido crecimiento y la nota de un aumento del 9% el año pasado, por delante de Latinoamérica, que logró el 6%, más competitivo. De acuerdo con estimados internacionales, el 22% de los vuelos internacionales se apunta a las mencionadas súper rutas, cada una con una media anual por encima del millón de pasajeros.

Los expertos consideran al Medio Oriente como un enclave o hub aéreo destacado debido sobre todo a tres aeropuertos de relevancia: Doha, Abu Dhabi y Dubai. De manera conjunta, esas tres terminales operan alrededor del 15% del tráfico de Asia y Europa, y de Europa y el Pacífico sudoeste. Estos aeropuertos muestran un significativo crecimiento con el 10% anual, además de registrar la conexión de alrededor del 50 por ciento de su propio tráfico y referente a vuelos de enlace.

Amadeus y otras fuentes insisten en que el volumen entre Europa y Asia aumenta a un ritmo interanual del 7%, a la par de que los trasiegos entre esas dos regiones, con enlace en el Medio Oriente, subieron 20% de 2011 a 2012. Por tanto, las consideraciones apuntan a Asia como el mercado con mayor grado de competencia entre las compañías aéreas, con el 75% del tráfico aéreo de la región en manos de tres aerolíneas y el 27% al alcance de a lo sumo cinco empresas transportistas de este tipo.

Así, las rutas asiáticas son las más ocupadas con un volumen de pasajeros de siete de las 10 rutas más transitadas en todo el mundo. Para el Top de Amadeus, las rutas más empleadas del orbe son Jeju-Seúl (Asia), Sapporo-Tokio (Asia), Río de Janeiro-Sao Paulo (Latinoamérica), Beijing-Shanghái (Asia), Melbourne-Sídney (Pacífico sudoeste), Osaka-Tokio (Asia), Fukuoka-Tokio (Asia), Okinawa-Tokio (Asia) y Ciudad del Cabo-Johannesburgo (África).

Pero ese es solo una punta del iceberg en un mundo sumamente competitivo, y con el deseo de los directivos aéreos de captar la mayor cantidad de mercados posibles y establecer las alianzas con el turismo que les posibiliten las mejores ganancias. Asia, por ejemplo, verifica el mayor grado de competencia, pues el 75% del volumen de tráfico aéreo es operado por tres o más aerolíneas y sólo el 25% de ese tráfico aéreo se concentra en una o dos aerolíneas.

En Europa el 45% de ese tráfico es cubierto por una o dos compañías y en Medio Oriente el 50% lo operan solo una o dos empresas. El viejo continente se lleva las palmas con la mayor concentración de tráfico de las compañías de bajo costo, hasta el 38 por ciento del total de este tipo de vuelos el año pasado. Para dicho registro, le sigue a Europa el Pacífico Sudoeste y Norteamérica con una alta penetración de dicho estilo low cost, a razón del 37 y el 30%, respectivamente.

De la bancarrota a la fusión, una manera de sobrevivir

La anunciada fusión entre American Airlines y US Airways parece destinada a coronar un período turbulento de bancarrotas y uniones en el sector de la aviación estadounidense, cuyos cielos estarán ahora bajo dominio de cuatro aerolíneas. De los transportistas que han sobrevivido a la crisis del sector, Delta se fusionó con Northwest, Soutwest con AirTran y United con Continental, que sumadas a la nueva alianza, controlarían alrededor de las tres cuartas partes del tránsito aéreo en Estados Unidos.

Para llegar hasta la situación actual, American Airlines pasó por acogerse en 2011 al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en la nación norteña, a fin de reestructurar una deuda de casi 30 mil millones de dólares. Asimismo, en enero de 2012 redujo su fuerza laboral en un 16%, lo que se traduce en 13 mil trabajadores despedidos, mientras en el primer semestre de ese año sus pérdidas ascendieron a 1.900 millones de dólares, el doble en relación con similar lapso del ejercicio anterior.

Ahora, su adquisición por la más pequeña US Airways -como parte de un acuerdo valorado en 11 mil millones de dólares- creará una de las aerolíneas más grandes del mundo en términos de capacidad. Este proceso se estuvo negociando de manera privada desde agosto del pasado año, cuando los acreedores presionaron a American a considerar una fusión en lugar de continuar por su cuenta.

Según trascendidos, dichos acreedores poseerán 72% de las acciones y los inversionistas de Airways tendrán el resto. En tanto, la nueva aerolínea combinada conservará el nombre de American y contará con una facturación cercana a los 40 mil millones de dólares anuales, 107 mil empleados, alrededor de 1.500 aviones y 6.700 vuelos diarios a 336 destinos en 56 países.

Sin embargo, los cambios tardarán en llegar a los pasajeros, sin que se traduzcan en mejoras para sus bolsillos o en los servicios que recibirán, según la opinión de expertos del sector. Al respecto, varias consultoras advierten que si bien en años anteriores los precios de los pasajes disminuyeron cerca de una tercera parte en términos reales, en la actualidad la tendencia es a que aumenten. Esto, según explican, obedece al elevado costo del combustible en el mercado internacional, al tiempo que la creciente concentración de la industria propicia que este incremento de precios de los tiquetes se mantenga.

A su vez, las demoras y las cancelaciones aún persisten en la industria aérea estadounidense. Apenas un pequeño porcentaje de los vuelos llegan a tiempo y todo apunta a que esto no cambiará con la nueva alianza hasta que al menos se unifiquen los sistemas de ambas compañías, lo cual podría tardar -en el mejor de los casos- varios meses, acorde con experiencias anteriores. Otro factor desfavorable está relacionado con el confort y la confiabilidad, al punto que el calificador influyente de aerolíneas Skytrax solo otorgó tres estrellas de cinco a las principales aerolíneas estadounidenses.

Por otra parte, economistas advierten que las fusiones entre compañías aéreas ocurren sobre el conveniente terreno de las alianzas globales, agrupadas en tres bloques comerciales que rigen la industria aérea del mundo; One World, Star Alliance y Sky Team. Sobre este tema los especialistas presumen que la nueva fusión beneficiaría a One World, de la cual forma parte American y a la que es casi seguro que la aerolínea resultante de la unión pertenezca. US Airways abandonaría Star Alliance.

Algunos analistas consideran que el mercado parece encaminarse hacia tres grandes aerolíneas globales, e incluso no descartan que One World se convierta en una bajo su marca, y algo similar ocurra con las otras dos alianzas. Dichas alianzas mueven alrededor de 1.500 millones de pasajeros cada año en 59 aerolíneas, a través redes conectadas y códigos compartidos.

Lo cierto es que todos los transportistas más importantes de Estados Unidos han pasado por la bancarrota, tras la cual han optado por la fusión como una manera de sobrevivir ante los vaivenes del sector, que tiende a concentrarse bajo dichas alianzas globales.

* Periodistas de la redacción de Economía de Prensa Latina.