Ottawa, Washington, Moscú, Ankara y Damasco (PL y Bolpress).- Mientras el presidente Barack Obama alega que mantiene su firme compromiso de librar una “guerra global contra el terrorismo” (GWOT), su administración apoya abiertamente a bandas armadas en Siria que forman parte de la red al-Qaeda, denunció la publicación canadiense Global Research.

En diciembre de 2012 el Departamento de Estado anunció la inclusión del Frente al Nusra (Yabhat al Nusra), uno de los grupos armados rebeldes más activos de Siria, en la lista de grupos terroristas extranjeros. Varios informes evidenciaron que dicha organización, una rama de la red al-Qaeda, es la mejor armada entre los mercenarios que desestabilizan Siria y favorecen una intervención militar externa.

Tras la inclusión de al Nusra en la lista negra del Departamento de Estado, supuestamente la Casa Blanca debía congelar los bienes del grupo terrorista e impedir el suministro de ayuda material, pero ha hecho exactamente lo contrario. En realidad, Estados Unidos apoya abiertamente a los terroristas en Siria y avanza en una importante transición en su política en este campo.

Global Research asegura que el frente al-Nusra, grupo mercenario y terrorista, según las autoridades de Damasco, está siendo apoyado abiertamente por Obama, en lugar de recibir el tradicional respaldo encubierto de la CIA. Este apoyo, que también proviene de Reino Unido, Francia y Alemania, entre otras naciones occidentales, es también parte del discurso diplomático de Estados Unidos y evidencia que una transición importante en la doctrina de Washington contra el terrorismo está en desarrollo.

Aunque no se menciona explícitamente y se habla de “apoyo a los rebeldes sirios”, los occidentales discutieron en la cumbre del G8 en Irlanda del Norte la ayuda a las bandas armadas que tratan de derrocar al gobierno constitucional en Siria. Según Global Research, ya esa política no es parte de una empresa secreta; forma parte de la política exterior de la Casa Blanca y al parecer alejada de los criterios bajo los cuales el Departamento de Estado fabrica cada año una lista de naciones que presuntamente apoyan el terrorismo.

La publicación canadiense considera que la política antiterrorista norteamericana tiene una “lógica retorcida”, pues mientras el Congreso pretende legislar para evitar un auge extremista en Siria, el Gobierno apoya a una formación terrorista con reconocidos vínculos con al-Qaeda. El Frente al Nusra reconoció el pasado 10 de abril sus vínculos con esa red extremista responsabilizada de varios atentados dinamiteros de los últimos meses.

La decisión de Obama no solo socava la legitimidad de la llamada “guerra global contra el terrorismo” acuñada bajo el Gobierno de George W. Bush, sino que también pone en duda la tesis de que éste retrocede. La publicación canadiense Global Research lanza una pregunta embarazosa: ¿Por qué Obama apoya a al-Nusra, que está en la lista estatal de organizaciones terroristas del Departamento de Estado? El frente Al-Nusra es financiado por Turquía, Catar, Arabia Saudita e Israel en estrecha consulta con la OTAN y el Pentágono, y esos países no están en la lista que confeccionan los diplomáticos estadounidenses, deplora Global Research.

El 6 de abril el ministro del Interior sirio, mayor general Mohammed Ibrahim al-Shaar, acusó a Estados Unidos e Israel de ser los impulsores de la guerra global en Siria, con la complicidad de varios aliados, y aseveró que Washington pretende, mediante lo que llamó la puerta siria, implementar el proyecto del nuevo Medio Oriente, tras sus fracasos de la ocupación de Irak y de fragmentar Líbano, además de tratar de liquidar la causa palestina. Insistió en que Occidente financia y arma a los grupos irregulares y fuerzas extremistas que perpetran crímenes y agresiones contra el pueblo sirio, además de los sabotajes dirigidos a destruir la infraestructura nacional.

Kerry evidenció doble rasero de la política de EE.UU. hacia Siria

Tras cerca de dos años de crisis, el gobierno estadounidense se abstuvo de reconocer públicamente su apoyo logístico a las bandas armadas, algo denunciado incluso por la prensa occidental. Turquía, Jordania, las monarquías del Golfo, entre otros, fueron países usados por la Casa Blanca para llevar a los opositores sirios lo que no querían hacer pública ni abiertamente.

Armas de la crisis en Libia y de los Balcanes, por citar solo dos ejemplos, pasaron la frontera siria para incrementar la letalidad de un conflicto aupado y financiado por Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, aliados europeos y del Medio Oriente. Los ejemplos aparecieron en los últimos meses en diferentes órganos de prensa occidentales como The New York Times y The Guardian, sin contar medios de Turquía y de naciones árabes.

En Jordania, por ejemplo, actúa una unidad especial del Ejército estadounidense en la frontera con Siria encargada de entrenar y dar asesoramiento a los llamados opositores contra Damasco, la mayoría de las veces mercenarios procedentes de naciones árabes y de los propios países occidentales. (1) Esto no es de ahora, cuando Washington habla de ayuda “no letal”, se remonta a varios meses y en algún momento se escondió bajo el argumento de que esa unidad especial protegía a la familia real jordana y sus propiedades.

Lo mismo sucedió con la participación de la CIA en Turquía supervisando los entrenamientos de las bandas en los que llaman “Campos de refugiados”, en la distribución de equipos bélicos, para lo que no faltó la presencia del ex director de la CIA David Petraeus, y otros funcionarios en “visitas de trabajo”. (2)

Este jueves el diario estadounidense The Washington Times, de tendencia conservadora, reveló que más de seis mil terroristas viajaron a Siria en los últimos meses para apoyar a los grupos armados antigubernamentales, procedentes de Arabia Saudita, Irak, Libia y Túnez. Un funcionario no identificado del gobierno de Estados Unidos con acceso a este tipo de información informó al Times que la oposición armada siria se beneficia de un flujo estable de combatientes extranjeros que conforman brigadas u otras unidades según las nacionalidades de sus integrantes.

De acuerdo con el Times, los gobiernos de Arabia Saudita, Catar y Turquía son los principales proveedores de armamentos a quienes intentan derrocar por la fuerza al gobierno de Damasco. Los suministros incluyen misiles antitanques y antiaéreos, mientras Francia envía cohetes superficie aire y otros armamentos al llamado Ejército Libre Sirio.

Las evidencias confirman ampliamente que la inteligencia estadounidense respalda a varias organizaciones terroristas que están en la lista negra del Departamento de Estado. En ese sentido, el soporte prestado secretamente a las organizaciones terroristas yihadistas en un gran número de países (por ejemplo, la antigua Yugoslavia, Afganistán, Irak, Somalia, Yemen, Libia, Siria, Níger, Malí, Argelia, Egipto, entre otros) es utilizado para desestabilizar a los Estados soberanos que no responden a los intereses de Washington.

El secretario de Estado John Kerry evidenció el doble rasero de la política estadounidense con respecto a la crisis siria, de acuerdo con sus pronunciamientos durante su primera gira internacional en la primera semana de marzo. Durante una conferencia internacional en Roma ratificó su respaldo a la oposición siria, lejos de los acuerdos de Ginebra en junio pasado para un arreglo negociado. El secretario de Estado parecía dar la bienvenida a algunos esfuerzos externos para prestar apoyo militar a los rebeldes en Siria, a pesar de que la administración Obama presuntamente ha decidido limitarse a lo que denomina ayuda no letal.

En una conferencia de prensa con su par de Arabia Saudita el príncipe Saud al -Faisal, el jefe de la diplomacia del gobierno del presidente Barack Obama criticó a Rusia e Irán por el cumplimiento de compromisos contraídos con las autoridades de Damasco antes de la crisis, y justificó las posiciones de su país hacia la nación levantina alegando que Washington ha tratado de obtener la cooperación de Moscú para una solución política a la guerra en Siria, precisó un artículo del diario The New York Times.

Cuando le preguntaron si existía el peligro de que las armas enviadas por Arabia Saudita pudieran caer en las manos equivocadas, Kerry dijo que eran importantes para ejercer presión sobre el gobierno del presidente Bashar al-Assad. A su lado, el ministro de Exteriores saudita sostuvo que “moralmente, tenemos un deber”, en alusión a los esfuerzos para proporcionar apoyo militar.

En ese marco, el uso de armas químicas en Siria fue centro de una amplia campaña de prensa occidental desde el inicio de la crisis para justificar una intervención externa contra el gobierno de Bashar al-Assad. Luego se conoció que en realidad Estados Unidos y la OTAN favorecieron que las bandas armadas sirias posean armas químicas.

Occidente proporcionó armas químicas a terroristas sirios

Al menos 25 muertos fueron reportados en las filas militares sirias después de un ataque con esas armas perpetrado por bandas apoyadas por la OTAN, denunció la publicación canadiense Global Research y describió cómo esos artefactos fueron llevados al país desde Libia “ante la mirada negligente de Washington y sus aliados”.

Llama la atención que el hecho fue reportado en Alepo, en el norte de Siria y cerca de la frontera con Turquía, por donde, según el artículo, pasaron parte de los arsenales químicos ocupados en Libia y que pueden estar en manos de miles de terroristas libios que operan dentro de territorio sirio. Según un artículo publicado por The Guardian en noviembre de 2011, inspectores occidentales certificaron que los arsenales de armas químicas en Libia estaban intactos y advirtieron que esos depósitos podrían caer en manos de extremistas islámicos.

Según Global Research, las armas químicas trasladadas a la nación levantina implicaría a la OTAN ya sea directamente o por negligencia grave, ya que llegaron pasando por un miembro de ese bloque militar, Turquía, y bajo la supervisión de agentes de la CIA que operan a lo largo de la frontera como parte del apoyo occidental a los terroristas. Global Research recalcó que el propio gobierno libio admitió que está involucrado en el envío de combatientes y armas a Siria.

La publicación canadiense citó un artículo del periódico británico The Daily Telegraph, el cual aborda encuentros entre extremistas libios y dirigentes del llamado Ejercito Libre Sirio, y otro donde “los nuevos gobernantes de Libia ofrecen armas a los rebeldes sirios”. Otros medios como The Washington Post y The Guardian tocaron el tema de las armas en Libia y su exportación a la crisis siria, en especial misiles tierra-aire, entre ellos SAM-7 de fabricación rusa.

Por si fuera poco, el pasado 9 de mayo Global Research reveló que contratistas privados que trabajan para el Pentágono entrenaron a grupos armados sirios en Jordania y Turquía en el uso de armas químicas. El entrenamiento incluyó cómo monitorear y garantizar la seguridad de dichos armamentos, su manipulación y transportación, e incluso dentro de Siria los empleados estadounidenses monitorean en el terreno algunos de los sitios de almacenaje de esas sustancias.

El plan del Pentágono era que una vez que las bandas armadas recibieran el debido adiestramiento se acusara al Gobierno de Damasco de emplear esos medios contra la población del país árabe. La operación no estuvo precisamente dirigida a entrenar a los irregulares sirios en temas de no proliferación, sino en el empleo de esas sustancias, precisó Global Research.

La fuente recuerda que recientemente una Comisión Independiente de la ONU sobre Siria confirmó que los grupos armados apoyados por Estados Unidos y sus aliados utilizan gas sarín en la lucha contra las fuerzas gubernamentales y la población sirias. Por su parte, la ex jueza del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia Carla del Ponte reconoció que existen elementos para confirmar el empleo del gas sarín por formaciones armadas radicales.

Al respecto, el pasado 30 mayo las autoridades turcas detuvieron en Ankara a dos miembros de la organización radical islámica siria Frente al Nusra, portadores de dos kilogramos de gas sarín. Los arrestados pretendían emplear esa mortífera sustancia, considerada desde 1991 por la ONU como un arma de destrucción masiva, ese mismo fin de semana, destacó el diario Zaman. De acuerdo con el rotativo Taref, los implicados se disponían a realizar un ataque terrorista como parte de las acciones violentas practicadas por grupos armados contra el gobierno sirio, en las que la mayoría de las víctimas son civiles. (3)

Estados Unidos dará más apoyo militar a bandas en Siria

Estados Unidos apoya la decisión de la Unión Europea (UE) para armar a las bandas mercenarias en Siria, admitió el 28 de mayo el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney. Damos la bienvenida a la decisión de los europeos, dijo el funcionario, pero a la vez criticó a Moscú por cumplir con compromisos anteriores con el gobierno sirio para la venta de misiles, algo interpretado por comentaristas políticos como muestra del doble rasero de la política de Washington.

Presuntamente la decisión de la UE entraría en vigor a finales del mes de agosto, después de conversaciones para la solución de la crisis siria que se celebrarán en Ginebra durante ese mes y a la que los opositores se niegan a concurrir. El embargo de armas a los grupos insurgentes sirios es una medida simbólica, atendiendo a denuncias de grupos pacifistas y de las propias autoridades de Damasco sobre un amplio tráfico de pertrechos bélicos desde naciones europeas a mano de los grupos calificados por las autoridades de Siria como terroristas y mercenarios.

Carney reconoció, además, que el gobierno de Obama tuvo conocimiento de un viaje ilegal realizado a Siria por el senador estadounidense John McCain y que esperaban por su regreso para conocer información de primera mano sobre la situación. McCain, junto al jefe del Consejo Militar Supremo del llamado Ejército Libre Sirio (ELS) Salem Idris, estuvo en la nación árabe, donde presuntamente se reunió con dirigentes de las fuerzas que tratan de derrocar al gobierno constitucional sirio.

La visita del senador se produjo en momentos en que las bandas retrocedían ante la ofensiva del Ejército Árabe Sirio y coincidió con un llamado de la premio Nobel de la Paz Mairead Maguire para que la comunidad internacional apoye un proceso de diálogo y reconciliación entre su pueblo y el gobierno sirio y rechace la intervención externa y la guerra.

El 13 de junio la cadena de televisión CNN, citando a la Casa Blanca, reconfirmó que Estados Unidos proporcionará apoyo militar a las bandas armadas en Siria. El informe se produjo a pocas horas de que una nota interna que circuló dentro del gobierno aseguró que el Ejército Árabe Sirio presuntamente utilizó gas sarín contra las bandas armadas que apoyan occidente y algunos países del Medio Oriente.

Asimismo, la revelación coincidió con el avance de fuerzas gubernamentales sirias contra las bandas armadas, calificadas por las autoridades de Damasco de terroristas y mercenarias, y con una ola de escándalos que sacuden al gobierno de Estados Unidos y a sus servicios de inteligencia.

En Moscú el presidente Vladimir Putin reconoció entre los escollos de las relaciones de Rusia y Estados Unidos la ayuda financiera del Departamento norteamericano de Estado a la oposición rusa, según el periódico Kommersant, el de mayor tirada en el país. Nuestro servicio diplomático no colabora con el movimiento Occupy Wall Street, mientras que el de los estadounidense interactúa de manera muy activa con los opositores y en directo los respalda, citó el diario declaraciones de Putin a la prensa desde los estudios del canal internacional Russia Today.

El mandatario ruso consideró incorrecto ese proceder de las autoridades estadounidenses, pues los servicios diplomáticos de los países están llamados a fomentar los vínculos entre los estados, y no a involucrarse en los asuntos políticos internos. En cuanto a la situación en Siria, el gobernante reiteró la posición de Moscú de que solo el pueblo sirio debe determinar el destino del país y el futuro político, en un proceso de transición basado en acuerdos sobre la constitución del poder y las garantías de los derechos de todos los ciudadanos.

Este 4 de julio la Federación de Ulemas Islámicos del Levante condenó toda injerencia en los asuntos internos de Siria, en particular de Estados Unidos y la UE, y exigió a gobiernos árabes abstenerse de suministrar dinero y armas a los grupos opositores. La entidad abogó asimismo por poner fin a la destrucción sistemática de esta nación levantina y el asesinato de su población por parte de los grupos radicales que pretenden derrocar al Ejecutivo.

Lo anterior fue suscrito en la declaración final de la Conferencia Internacional de Ulemas que culminó la víspera en Beirut. Los líderes religiosos subrayaron que debe ser el pueblo sirio el que decida su destino a través de elecciones libres y democráticas, donde exprese su voluntad de forma independiente, sin imposiciones foráneas.

Notas:

1. La prensa de Siria informó que unos 700 ciudadanos europeos combaten como mercenarios, según estimaciones del ministro del Interior de Alemania Hans Peter Friedrich. La agencia de noticias SANA destacó que este es el primer reconocimiento de los servicios de inteligencia de uno de los gobiernos occidentales sobre la presencia de terroristas en la nación levantina. Por otro lado, en marzo de este año el periódico tunecino Tanit Presse publicó una lista de más de 130 insurgentes armados de aquel país que se unieron a las bandas de insurgentes, en especial al Frente al-Nusra, y que fueron abatidos por el Ejército Árabe Sirio en la ciudad de Alepo. El rotativo calificó el hecho como “nuevo episodio de la Serie del Holocausto de la Juventud Tunecina” debido a la existencia de redes que pagan e incentivan a jóvenes pobres de la nación norteafricana para que combatan en Siria, en medio del silencio oficial de las autoridades del país.

Otro reporte del diario al-Yarida de la nación norteafricana informó que los combatientes son en su mayoría jóvenes, algunos de ellos estudiantes, trabajadores o desempleados. De acuerdo con el testimonio de uno de los combatientes que desertó de las filas de la llamada insurgencia, existe una línea directa para el envío de los irregulares a través de la ciudad libia de Bengasi. Integró las denominadas Brigada de Darna y el Batallón Libres del Sham Islamista, y denunció que los jóvenes venidos de Túnez son tratados como esclavos y prisioneros en los grupos mercenarios siros.

El 6 de abril la agencia SANA reprodujo un reporte del periódico de Túnez al-tuneciehno, que confirmó la muerte de dos ciudadanos tunecinos en la nororiental provincia de Deir Ezzor. Uno era conocido como “Abu Sami el Tunecino”, mientras el otro, “Abu Marian el Tunecino”, era el Muftí (máximo líder religioso) del denominado Frente al-Nusra. Abu Sami confirmó el 21 de marzo en una entrevista con un canal privado tunecino que cerca de 3.500 hombres de aquella nación se encuentran en Siria para propiciar la caída de al-Assad.

2. Un diplomático ruso que pidió anonimato consideró que la causa principal de los atentados en la localidad turca de Reyhanli es la gran concentración de paramilitares pertenecientes a agrupaciones opositoras sirias. En las cercanías de Reyhanli se ubica un campamento de entrenamiento de militares contrarios al Gobierno de Bashar al Assad. El diplomático declaró a la radioemisora La Voz de Rusia que las autoridades de Ankara afrontan la misma situación a la cual se enfrentó con anterioridad Estados Unidos, en alusión a los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas. Estados Unidos apoyaba a la oposición armada en Afganistán, y después, el 11 de septiembre de 2001 los terroristas que pertenecían a ella atacaron Nueva York.

3. La periodista e investigadora turca Banu Avar responsabilizó al Gobierno de su país de la situación de violencia y derramamiento de sangre en Siria. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan se ha convertido en un instrumento en manos del proyecto estadounidense-israelí en la región y es responsable de manera directa de cuanto ocurre en esta nación del Levante, aseguró Avar en una entrevista con la televisión estatal.