Nadie con un mínimo afán aventurero y vocación de turista puede dejar a Río de Janeiro fuera de su itinerario de lujo. Sin embargo, los exorbitantes precios, que hacen de esta una de las ciudades más caras del mundo, pueden complicar a Brasil en su afán de hacer un buen Mundial de fútbol en 2014. En el carnaval de 2013 los turistas pagaron unos dos mil dólares por una habitación de cuatro estrellas y hasta siete mil dólares por noche en un hotel cinco estrellas.

En el caso de mi generación y la inmediatamente anterior quizás la primera referencia a la Ciudad Maravillosa fue una mediocre película de Hollywood titulada Échale la culpa a Río. Esa de cuando Demi Moore era solamente la amiga de la protagonista y no estaba ni remotamente cerca del superestrellato que alcanzaría gracias a Ghost, ese clásico del cine romántico contemporáneo.

Los años pasaron y la capital carioca fue convirtiéndose ante mis ojos en un lugar al que tendría que ir sí o sí, y por mi profesión algo me decía que tarde o temprano lo lograría. Llegué a esta geografía, donde el sol se pone a las 17:00 hora local con gran ilusión, pero la inflación y las protestas populares empañaron mi idílica imagen.

Adquirir cualquier producto aquí es peor que hacerlo en Europa, y ni siquiera se encuentran cambios significativos al buscar un barrio periférico; es sencillamente traumatizante. Lo que sí no tiene precio es el calor de su gente, tan amistosa que me hizo sentir como si no hubiera abandonado las cálidas aguas del Caribe para aterrizar en una urbe que va de lleno hacia el invierno.

Desde el que te encuentra en la calle y te ayuda a encontrar una dirección, hasta el funcionario público y la chica que agradece un piropo, todos son adorables. Por cierto, las chicas no andan en topless en Copacabana como en aquella película, pero igual resultan insoslayables por su belleza.

Así es muy difícil no encariñarse con esta gigantesca metrópoli. En fin, ¿a quién voy a engañar? La culpa no es de Río, sino mía.

Río de Janeiro, Salvador y Recife son los destinos preferidos por brasileños

Río de Janeiro, Salvador de Bahía y Recife fueron los destinos nacionales más procurados por brasileños y extranjeros para pasar el fin de año. La ciudad de Río de Janeiro, ubicada en el sureste de Brasil, ocupó en el primer puesto de las preferencias de los ciudadanos de este país y su playa de Copacabana figuró como la más deseada para esperar la llegada de 2013, según el estudio realizado por Viajnet.

Río, capital del estado de igual nombre, Salvador, principal ciudad de Bahía y Recife, la capital de Pernambuco, se ubican en la zona costera de Brasil y constituyen importantes destinos turísticos por sus atractivas playas. El Ministerio do Turismo señaló que los estados más visitados en 2011 año fueron Santa Catarina, Rio de Janeiro, Paraná y Sao Paulo- ubicados en sur y sureste del país-, así como Bahía.

Por otro lado, la ciudad de Río de Janeiro esperaba acoger a seis millones de turistas durante los festejos del Carnaval 2013, la fiesta más popular de Brasil. Este número representa 700 mil visitantes más que el pasado año cuando se reunieron en esta ciudad 5,3 millones de vacacionistas, señalaron autoridades de la prefectura de Río. La cifra de grupos artísticos también sería mayor en esta ocasión, de 425 registradas en 2012 este año habrían desfilado 492, lo cual constituye otra nueva marca para esta afamada urbe.

La terminal portuaria de Pier Mauá anunció que llegarían ocho cruceros, con 36 mil turistas extranjeros, lo cual significa una inyección monetaria de unos 11 millones de dólares. Además, se estimaba el arribo por Pier Mauá de 66,5 mil vacacionistas, todos para participar en el Carnaval. Para recibir esta avalancha de personas, se reforzó el personal y la seguridad, así como se estableció un cronograma para el desembarque, con miras a evitar la aglomeración de miles de ciudadanos.

La Prefectura municipal distribuyó 16.200 baños químicos, 1,5 mil más que el pasado año, así como se instalaron 140 colectores de basura para garantizar la limpieza en la festividad. La empresa de Turismo de Río de Janeiro (Riotur) informó por su parte que el 95% de las habitaciones de los hoteles fueron reservadas con antelación.

El presidente de Riotur Antonio Pedro Figueira de Mello señaló que quien busque una habitación de cuatro estrellas en Río debería pagar unos dos mil dólares por noche. Si el visitante quiere algo más exclusivo, un hotel cinco estrellas con transporte incluido al Sambódromo (conjunto arquitectónico destinado a los desfiles de las escuelas de Samba) el valor llegaría a los siete mil dólares.

Figueira de Mello reconoció que existe una excesiva alza de los precios, pero aclaró que la alta demanda de habitaciones genera esta situación, la cual -dijo- volvería a la normalidad tras el carnaval.

Lo cierto es que los exorbitantes precios, que hacen de esta una de las ciudades más caras del mundo, pueden complicar a Brasil en su afán de hacer un buen Mundial de fútbol en 2014 y unos buenos Juegos Olímpicos en 2016. Además de encarecer vuelos, alojamientos y movilidad interna (léase metro, autobuses y taxis), crece el clima de inconformidad popular que ya tuvo su primer estallido con la Copa Confederaciones, y no se ha apagado.

* Periodista de Prensa Latina.