El llamado rey del pop Michael Jackson gastó más de 35 millones de dólares para esconder sus agresiones sexuales a por lo menos 24 menores de edad, según un reporte del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Jackson contrató a un investigador privado de extrema confianza para que se encargara de pagar millones de dólares a los familiares de los niños a cambio de su silencio, reportó el diario New York Daily News.

Jackson nació en agosto de 1958 en Gary, Indiana, y murió a la edad de 50 años en Los Angeles, California, en circunstancias aún investigadas. Durante años autoridades sospecharon del músico afroamericano, quien en varias ocasiones entre 1993 y 2003 fue acusado de pedofilia, y se presentó voluntariamente ante la policía, pero jamás pasó un tiempo largo en prisión.

Los diarios británicos Sunday People y el Mirror revelaron que Jackson era fanático de la pornografía infantil, y le gustaba observar ese tipo de producciones visuales acompañado de jóvenes del sexo masculino. Según estas fuentes, que citan los informes del FBI, el cantante estadounidense fallecido en 2009 solía llevar niños abandonados a su rancho NeverLand, en Santa Ynez, California, para inducirlos hacia su morboso mundo de fantasías sexuales.

El detective privado autor de todas las revelaciones es Anthony Pellicano, quien cumple varias condenas de cárcel con cargos de extorsión, chantaje, crimen organizado, e intervención ilegal de líneas telefónicas. Los archivos de Pellicano identifican a 17 menores de edad aspirantes a cantantes o bailarines a quienes Jackson molestó de manera íntima y a muchos de ellos se les pagó indemnizaciones para que guardaran silencio.

De otra parte, el forense Christopher Rogers, ayudante médico de la Oficina del Forense del condado de Los Ángeles, reveló durante el juicio civil de la madre del artista contra una compañía promotora de conciertos que el cantante y bailarín estadounidense sufría artritis lumbar y en sus dedos. Según Katherine Jackson, la empresa AEG Live no supervisó la salud del Rey del Pop y permitió que lo atendiera el doctor Conrad Murray, condenado a cuatro años de prisión por la muerte del músico.

En su declaración, Rogers dijo que los rayos X evidenciaron que Jackson sufría artritis lumbar, una enfermedad degenerativa de las articulaciones que también afectaba a sus dedos. Un síntoma común de dicha artritis es el dolor asociado con los movimientos, pérdida de flexibilidad y molestias que empeoran en la noche y al despertar, pues el cuerpo permanece inmóvil mucho tiempo.

El forense reiteró que Jackson sufría también una despigmetación de su piel, algo ya sabido, y que se había tatuado de rosa los labios y de negro las cejas, así como lo alto de su frente.

El rey del pop murió de una intoxicación medicamentosa aguda, sobre todo por propofol, un anestésico de uso exclusivo en hospitales que le suministraba con regularidad su médico personal Conrad Murray.