El año 2012 se incluyó en la lista de los 10 años más calurosos desde que se iniciaran registros en 1850, asegura un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Mayo de 2013 resultó el tercero más cálido del mundo en 134 años, según la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOOA en inglés) de Estados Unidos. Diversos estudios confirman que el nivel de los mares del mundo aumenta más de tres milímetros por año.

Durante todo el año 2012 la temperatura global de la superficie de los océanos y de los continentes sobrepasó en 0,45 grados Celsius el promedio de 14,0 grados observado entre 1961-1990, destaca el estudio de la OMM, que señala al pasado año como el vigésimo séptimo que de manera consecutiva alcanzó una temperatura superior a la registrada entre 1961 y 1990.

El estudio constató además una gran disminución de la masa de hielo en el Océano Ártico, menos 18 por ciento entre agosto y diciembre de 2012, así como situaciones climáticas extremas de sequía o de inundaciones y una gran violencia en los ciclones y tormentas. Destaca que el aumento mayor de la temperatura fueron al sur de Europa, América del Norte, el oeste de Rusia, zonas del norte de África y de las regiones más al sur de Suramérica.

Por otra parte, el frío se intensificó en Alaska, en algunas zonas del norte y del este de Australia y en Asia central. En cuanto a precipitaciones, el documento resalta las situaciones de gran sequía en las regiones del centro de Estados Unidos, norte de México, noreste de Brasil, Rusia central, sur y centro de Australia, norte de Europa y China y la parte central y norte de Argentina. También se recuerda las afectaciones ocasionadas por el huracán Sandy en gran parte del Caribe y Estados Unidos.

“El cambio climático se está agravando de manera constante y se convierte en una fuente de incertidumbre para las sectores económicos sensibles al clima como son la agricultura y la energía, por lo que es vital que continúen las observaciones para mejorar nuestro conocimiento sobre variabilidad y cambio climático”, indicó Michel Jarraud, director de OMM.

“Aunque la proporción del calentamiento varía de un año a otro debido a las variaciones climáticas causadas por el fenómeno de El Niño, por las erupciones volcánicas y otros episodios meteorológicos, el calentamiento sostenido de la zona inferior de la atmósfera es un fenómeno preocupante que confirma la teoría del cambio climático”, manifestó el experto.

“Es importante entender cuál es la cantidad de calor que los gases llamados de invernadero están almacenando en los océanos y sus consecuencias en el clima, investigar sobre el enfriamiento temporal de la atmósfera causado por la contaminación y por el uso de aerosoles y estudiar los cambios de comportamiento debidos al calentamiento del planeta”, expresó Jarraud.

Mayo 2013 infernal

Tras combinar las temperaturas de la superficie terrestre y los océanos ocurridas en mayo de 2013, los investigadores de la NOOA hallaron un aumento de 0,66 grados centígrados por encima del promedio del siglo XX, que fue de 14,8. Este mayo empató los registros de 1998 y 2005 como el tercero más cálido de la historia, de acuerdo con el reporte del centro de datos climáticos de NOOA.

Los estudiosos señalan que la temperatura global de la superficie terrestre estuvo 1,11 grados centígrados por encima de la media del siglo pasado, que resultó de 11,1. Mientras tanto, en los océanos, la temperatura superficial del mar fue globalmente 0,49 grados centígrados más alta de lo que se promedió en el siglo XX, de 16,3. En lo que va de 2013, la temperatura global combinada entre territorios y océanos es 0,59 grados centígrados superior al promedio de aquella época, que marcó 13,1; siendo el período de enero a mayo el octavo de su tipo más caluroso desde que se llevan registros.

Varias regiones del mundo tuvieron récord de calor, incluyendo el centronorte de Siberia, centro del occidente de Australia, partes del norte y este de Europa, zonas de Libia y Argelia, en el norte de África, regiones del noreste de China, Filipinas, y el norte de Sudamérica. El promedio de temperatura de la tierra en el hemisferio norte fue el quinto más caluroso de la historia, y en el hemisferio sur, con mucha menos área de superficie, fue el segundo de más calor.

Un tiempo inestable se desató desde el mediodía del 13 de mayo en El Cairo, caracterizado por vientos ululantes que batían con violencia las ventanas, mecían las antenas de televisión y arrojaban sobre todos, transeúntes y enclaustrados, cientos de toneladas de arena. La Oficina Meteorológica egipcia advirtió que las adversas condiciones climáticas están caracterizadas por vientos de hasta 27 nudos y temperaturas de 34 grados Celsius a la sombra que barrerían las zonas entre esta capital y el delta del Nilo, en el extremo norte.

El 2 de junio, tras un invierno glacial, de temperaturas inferiores a los cinco grados Celsius, el verano recordó que El Cairo es una capital casi en el desierto y como tal, calurosa en extremo. Quienes añoraban la llegada del verano, olvidadizos que somos los humanos, fueron castigados por una ola de calor que llevó los termómetros a los 45 grados en zonas del sur y a 44 en esta capital, según los termómetros en las oficinas de Prensa Latina. En el Alto Egipto, sur del país, se registraron 45 grados, es decir una temperatura muy superior a la de una fiebre capaz de provocar delirio.

En Nicaragua, el azote de las altas temperaturas y la retardación de la temporada lluviosa comenzaron a preocupar el 21 de mayo a quienes dependen de la tierra para generar riquezas y alimentos en su beneficio y de la sociedad nicaragüense. Sobre todo en los últimos días, los termómetros llegaron a registrar de 36 a 38 grados en la zona occidental de este país y la sequía empezó a mostrar su rostro con la consecuente merma de la producción de carne y leche.

Para dirigentes de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), aunque resulta prematuro hablar de cifras, es evidente que la extensión del período seco comenzó a provocar pérdidas en el sector. “Este año el período seco se ha prolongado tanto que las reservas de alimentos se han comenzado a agotarse y ya se registran muertes de animales”, afirmó el presidente de esa organización, Solón Guerrero, y precisó que los primeros decesos de reses ocurrieron en el departamento central de Chontales.

Por otro lado, el 31 de mayo pasado la India boqueaba bajo una ola de calor que ya había matado a más de 500 personas, principalmente en el sur y este del país. En todo el territorio nacional las temperaturas superaban los 45 grados centígrados y la resequedad del aire es tal que agrietaba la piel y los labios, mientras en algunas zonas las tormentas de arena contribuían a configurar un ambiente asfixiante.

Aunque no se han ofrecido cifras oficiales sobre el número de decesos a causa de las altas temperaturas, un alto funcionario del Andhra Pradesh dijo que solo en ese sureño estado han muerto más de 500 personas. El calor también se ha cobrado 62 vidas en el norteño territorio de Uttar Pradesh y 35 en el noroccidental de Rajastán. Otros estados también han reportado fallecidos, pero de modo irregular, lo que ha impedido consolidar cifras regionales o a nivel de país.

Antes del comienzo de la temporada de huracanes en el Atlántico el pasado 1 de junio, la temperatura superficial del mar en la región principal de esta cuenca era mucho más cálida que la media reportada. Por lo general, temperaturas superiores en esa región son de los factores que proporcionan condiciones ideales para el desarrollo de los huracanes. Asimismo, se observó un récord de temperaturas superficiales marinas cálidas en parte del noreste del Pacífico, Pacífico ecuatorial occidental, cerca de Filipinas, secciones del océano Índico frente a la costa sur de Australia y el mar Mediterráneo oriental.

Advierten sobre acelerado calentamiento de los polos terrestres

El deshielo de los polos se disparó a partir de 1992, principalmente en la isla de Groenlandia. La mayor estimación sobre la pérdida de hielo desde la década del 90 evidencia que este fenómeno ocurre tres veces más rápido que en esos años y provocó un aumento del nivel de los mares de 1,25 centímetros, advirtieron científicos de la Universidad británica de Leeds y del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

A partir de imágenes satelitales, los investigadores calcularon que dos tercios de los deshielos ocurrieron en Groenlandia y el resto en la Antártica. Esta estimación se encuentra dentro de la escala establecida por el Grupo de Expertos sobre la Evolución del Clima (Giec) en un informe difundido en 2007. Aunque la cifra puede parecer despreciable, posiblemente ello agravó las inundaciones causadas por el huracán Sandy, el mes de octubre de 2012, señaló Eric Ivins, uno de los coautores del más texto.

Una investigación difundida en la revista Nature Geoscience advirtió de un calentamiento en la capa de hielo de la Antártida Occidental dos veces más rápido de lo normal. Esto contribuye a un incremento del 10 por ciento del nivel de los mares lo que pone en peligro a ciudades costeras e islas pequeñas. De acuerdo con el estudio realizado por expertos del Byrd Polar Research Center, la temperatura en esa región del planeta se elevó 2,4 grados desde 1958. Los científicos analizaron y completaron los datos que abarcaban desde 1957 hasta 2011. Dicho calentamiento estival en la Antártida Occidental puede alterar el equilibrio en la masa helada, lo que contribuiría a un aumento del nivel de los mares.

A pesar de la intensificación del frío en Alaska, norte y este de Australia y Asia central, el deshielo soltó la alarma a causa del calentamiento global, según un informe divulgado en mayo de 2012 por la OMM. En Groenlandia se estima que el 97 por ciento de la capa de hielo se derritió. Y aunque en esta región durante el verano se produce normalmente el deshielo de casi la mitad del área congelada de forma natural, sobre todo en las elevaciones más bajas, se trata de la mayor superficie de hielo que se haya fundido desde que empezaran los registros satelitales hace 34 años.

Ante la preocupante señal del cambio climático, los expertos creen que un sistema de altas presiones propició el año pasado condiciones más cálidas de lo normal en Groenlandia, a las cuales se atribuye el rápido deshielo. Asimismo, otra evidencia para la alarma del organismo especializado en meteorología de Naciones Unidas es que la extensión del hielo marino en el Ártico alcanzó el nivel más bajo sin precedentes de su ciclo anual el 16 de septiembre, a saber, 3,41 millones de kilómetros cuadrados. Cifra inferior en 49 por ciento al promedio mínimo del período de 1979 al 2000.

La diferencia entre la máxima extensión del hielo marino en el Ártico el 20 de marzo y la más baja del 16 de septiembre del año pasado fue de 11,83 millones de kilómetros cuadrados, que constituyó la mayor reducción estacional de la extensión de hielo marino en los 34 años últimos. Sin embargo, en la Antártica durante la temporada de expansión la extensión del hielo alcanzó su máxima superficie desde que empezaran los registros en septiembre de 1979, con 19,4 millones de kilómetros cuadrados.

Expertos de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA) aseguran que mientras el hielo del Ártico se reduce, en la Antártida aumenta, en alrededor de 17 mil kilómetros cuadrados cada año. Claire Parkinson, científica del clima del Centro Goddard de la NASA y autora principal del estudio, explica que los polos de la Tierra tienen una geografía muy diferente, el norte rodeado de masas de tierra, el sur de aguas abiertas.

Destacó que los cambios ocurridos en los últimos años fueron diferentes para cada región, y aún cuando se ha visto un incremento importante de la superficie helada Antártida, no es comparable con el descenso en el Ártico. El clima no cambia de manera uniforme: La Tierra es muy grande y la expectativa, sin duda, sería que hubiera cambios diferentes en las distintas regiones del mundo, señala Parkinson. El hecho de que se estén enfriando algunas zonas del Océano Antártico y produzca más hielo no desaprueba la teoría del cambio climático. La extensión de la capa de hielo del Océano Ártico en septiembre de 2012 era de 3,40 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media calculada entre septiembre de 1979 a 2000.

Hasta el 15 de abril de 2013, el deshielo en la península Antártica durante la estación veraniega alcanzaba el nivel más alto del último milenio, publicó la revista Nature Geoscience. El artículo explica que el deshielo aumentó durante la segunda mitad del siglo XX en esta península helada situada en el punto más septentrional del continente antártico, en la Antártida Occidental.

El estudio forma parte de una investigación realizada por científicos australianos, quienes buscaban entender las causas de los cambios ambientales en la Antártida y calcular el impacto del deshielo en el aumento del nivel del mar. Según Nerilie Abram, autora principal del estudio, las condiciones climáticas más frías se dieron hace 600 años y en la actualidad el hielo se derrite hasta 10 veces más en esa región.

“Hace 600 años las temperaturas eran de 1,6 grados centígrados menos que las registradas en el siglo XX y la cantidad anual de nieve que se derritió y se volvió a congelar fue del 0,5 por ciento”, informa Abram en un comunicado. “Hoy se derrite hasta 10 veces más de la nieve que cae anualmente”, agregó la experta y refirió además que “esto tiene implicaciones importantes para la estabilidad del hielo y los niveles del mar en medio del calentamiento climático”.

Debido al calentamiento registrado en la península Antártica, un pequeño aumento de la temperatura podría desencadenar una notable alza de la descongelación del hielo durante el verano, sugiere la investigación. Para promediar la temperatura de los últimos mil años los especialistas perforaron un núcleo de hielo de más de 300 metros en la isla de James Ross, en el norte de ese territorio. El equipo examinó las diferentes capas de hielo durante los periodos de deshielo y congelación en esa región, porque durante el último medio siglo se ha calentado más rápido que cualquier otra en el hemisferio sur.

Según mediciones hechas entre 2003 y 2009, cuyos resultados difundió la revista Science el pasado 16 de mayo, los pequeños glaciares perdieron alrededor de 260 mil millones de toneladas métricas de hielo por año. Esto provocó una elevación de 0,7 milímetros por año en los niveles oceánicos, señalaron expertos de la Universidad Clark, en Worcester, Massachussets, quienes estudiaron los glaciares del Artico canadiense, Alaska, los Andes y los montes Himalayas.

“Por primera vez hemos podido determinar con mucha precisión cuánto contribuyen estos glaciares al aumento del nivel marino. Estos cuerpos más pequeños de glaciares pierden, actualmente, tanta masa como los mantos helados”, indicó Alex Gardner, principal autor del estudio. Según los pronósticos, si el hielo de los glaciares se derritiera el nivel del mar aumentaría aproximadamente 60 centímetros, pero si se perdiera el de Groenlandia se incrementaría unos seis metros. Peor sería en caso de que se fundiera el de la Antártida pues el nivel del mar se acrecentaría alrededor de 60 metros.

El cambio climático incrementará inundaciones en el mundo

Un estudio presentado en septiembre de 2012 durante un simposio en Venecia, Italia, confirma que los mares del mundo aumentan más de tres milímetros por año, aunque existen regiones donde el incremento es mucho mayor. Mediante observaciones satelitales y la reevaluación de datos recogidos por 18 años, un equipo de expertos realizó un mapa detallado de las variaciones del nivel del mar, el cual ayudará a comprender mejor las variaciones anuales e interanuales que pueden ocurrir.

El mapa de tendencias es realmente una forma de ver en el terreno los cambios promedio ocurridos en los últimos 20 años, explicó Steven Nerem de la Universidad de Colorado, Estados Unidos. Por su parte, Paolo Cipollini del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido, señaló que la investigación indica cambios en el almacenamiento de calor y corresponden a variaciones de largo plazo en las corrientes oceánicas.

Nuevas investigaciones divulgadas en junio de 2013 confirmaron que para el año 2100 el nivel del mar aumentará debido al derretimiento de los casquetes polares. El estudio desarrollado por el Consejo Nacional de Investigaciones de Estados Unidos (NRC) indica, sin embargo, que el incremento podría ser de entre 50 y 140 centímetros, es decir, de dos a tres veces mayor de lo esperado.

La investigación, basada en las últimas estimaciones de Naciones Unidas, actualizadas con datos recientes, anuncia una subida del nivel del mar global de ocho a 23 centímetros para 2030 (por encima del nivel de 2000), y de 18 a 48 centímetros para 2050. Robert Dalrymple, presidente del comité de expertos y profesor de la Universidad Johns Hopkins, manifestó que “al elevarse el nivel promedio del mar, el número y la duración de las tormentas extremas y de las mareas altas se espera que aumente, y esto incrementa el riesgo de inundaciones, erosión costera y pérdida de humedales”.

Un gran aumento de la frecuencia de las inundaciones en algunas partes de Asia, África y América del Sur, debido a las condiciones futuras del calentamiento global, prevén varios investigadores internacionales. De acuerdo con un estudio de las universidades de Tokio y Bristol, entre otras instituciones, divulgado por la revista Nature Climate Change, a pesar de que un clima más cálido podría aumentar el riesgo de inundaciones, en otras zonas del mundo, sin embargo, se prevé que la frecuencia de diluvios disminuirá.

Hasta ahora, solo unos pocos estudios habían previsto cambios en las inundaciones en una escala global, pero ninguno de ellos se basó en varios modelos climáticos ni tampoco un clima futuro más caliente, agregó el artículo publicado en Nature. El trabajo presenta el riesgo global de inundación para el final de este siglo sobre la base de los resultados de 11 modelos climáticos. Un conjunto de proyecciones en virtud de un nuevo escenario demuestra un gran aumento en la frecuencia de las inundaciones en el sudeste de Asia, India, la parte este de África y la zona norte de los Andes.

Otro grupo grande de proyecciones revela que la exposición global a las inundaciones podría incrementarse en función del grado del calentamiento. Zonas costeras y pequeñas islas están en riesgo de desaparecer hacia 2100 debido a la elevación del nivel del mar, indicaron expertos en un congreso que sesionó en la ciudad noruega de Tromso el 23 de enero de este año. Según los estimados, para esa fecha el deshielo del Ártico habrá provocado un aumento del mar de 0,9 a 1,6 metros, y decenas de miles de personas se verán afectadas por la pérdida de su territorio.

En el informe titulado “El clima del Ártico: cambios en la nieve, el agua, el hielo y el permafrost”, los investigadores señalan que el aumento de temperatura en esa región, sobre todo durante otoño e invierno, debe continuar en los próximos años, aún si se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Los termómetros subirán de tres a seis grados, respecto a los niveles de 1990, lo que provocaría una mayor evaporación de agua y, por tanto, más tormentas, y nevadas, aunque la nieve se retiraría antes en primavera.

El documento resalta que la capa helada experimentó un aumento de temperaturas de dos grados en las últimas dos décadas, y que los mayores retrocesos tuvieron lugar en la zona cercana a Quebec (Canadá), y en Rusia. La publicación resume las conclusiones de las investigaciones sobre el Ártico que han llevado a cabo más de 230 científicos en los últimos seis años. Con esta síntesis queremos acercar a la sociedad civil la última ciencia y predicciones de futuro sobre el Ártico para que sea consciente de los cambios tan acelerados que están ocurriendo y de sus implicaciones, explicó Lars-Otto Reirsen, secretario ejecutivo del Grupo de Seguimiento y Evaluación del Consejo Ártico.

Con reportes de las corresponsalías de Prensa Latina en Ginebra, Londres, Washington, Oslo, El Cairo y Centroamérica.