No a las drogas es en Indonesia un slogan que describe la lucha contra los estupefacientes y el narcotráfico; sin embargo, el degradante fenómeno continúa en ascenso en el país. Australia, principal consumidor mundial de marihuana, analiza la legalización de la yerba y del éxtasis.

La drogadicción y el comercio ilícito de alucinógenos son una amenaza para Indonesia. Y aunque hemos trabajado por acabar con ese tipo de crimen, la lucha es aún insuficiente, reconoció el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono. Entre las vías para paliar ese mal, Indonesia estableció una Agencia Nacional de Narcóticos (BNN en inglés) que lanza campañas contra el uso y abuso de las drogas y el tráfico ilegal con el objetivo de liberar al país de ese problema para 2015.

En contraste, Gories Mere, director del BNN, aseguró que la drogadicción ha alcanzado los cinco millones de personas en 2011 y, de ellos, 1,5 millones son adolescentes. Gories comparó que en 2009 existían en el territorio 3,6 millones de adictos a los estupefacientes, con edades comprendidas entre los 10 y 59 años, mientras que en 2010 la cifra se incrementó 2,21%. Alertó que tanto el abuso de sustancias alucinógenas como el contrabando de ellas constituyen un mal precedente para estudiantes y jóvenes generaciones. También, millones de drogadictos proceden de esferas sociales y profesionales, incluidos artistas, músicos, políticos y hasta de la policía.

El experto criticó que redes internacionales de Irán, Nigeria, India, China y Malasia operan ilegalmente en la nación y promueven la circulación de narcóticos de forma ilegal y encubierta. Especialistas, al igual que el mandatario Susilo, coinciden en que el auge de ese tipo de delito empaña la competitividad de Indonesia al instar a las personas involucradas a cometer otras violaciones como robo, lavado de dinero y actos de terrorismo.

La administración se ha planteado la cooperación regional e internacional como una iniciativa para proteger al país contra organizaciones de narcotraficantes. El Gobierno llama reiteradamente a maestros, padres y líderes religiosos a inculcar a las jóvenes generaciones la peligrosidad y violencia que implica el consumo de drogas. Asimismo, instaura programas de prevención a través de la enseñanza, el papel de los medios de comunicación en la reinserción social de los drogadictos y los métodos para curarlos.

La erradicación de los campos ilegales de amapola, el desmantelamiento de las principales redes del tráfico y la cooperación jurídica entre los países, figuran además en las acciones prácticas implementadas por el gabinete. Indonesia, el cuarto país en población en el mundo, con predominio musulmán, enfrenta fuertes puntos de vista sobre el tema de la droga y las personas con el VIH/Sida.

Al estar constituido por más de 17 mil islas, este archipiélago se torna geográficamente permeable al narcotráfico y, por consiguiente, a una de las más explosivas y riesgosas epidemias de los últimos años. Desde fines de 1990, Indonesia se convirtió en un gran mercado para la heroína y en la actualidad encara también un creciente mercado de las anfetaminas. La marihuana resulta la droga por excelencia de uso indebido en esta nación, seguida por la heroína, estimulantes de tipo anfetamina, el hachís (ojo), la cocaína y el éxtasis.

Ante el auge del comercio ilícito de esos alucinógenos, el Gobierno adopta una de las más drásticas leyes internacionalmente y contempla la pena de muerte para los traficantes de estupefacientes, amparada por el Tribunal Constitucional de este país. Sin embargo, instituciones y organizaciones internacionales urgen a menudo a países como Indonesia, a eliminar de su legislación nacional las disposiciones que establecen la pena de muerte por delitos relacionados con las drogas.

Por otro lado, el consumo de cigarros presenta niveles epidémicos en Indonesia, con más de 65 millones de fumadores en el país. Según la Comisión Nacional para el Control del Tabaquismo, dos de cada tres adultos indonesios fuman, mientras la cifra de mujeres consumidoras de cigarros se triplicó en los últimos 10 años. El informe advierte sobre el incremento de esa adicción entre personas de bajos ingresos y en niños de entre 10 y 14 años de edad. De acuerdo con la investigación, el 60% de los ciudadanos en situación de pobreza consumen tabaco, mientras el total de adolescentes fumadores se duplicó durante la última década.

La ministra de Sanidad Nafsiah Mboi aseguró que el tabaquismo es la primera causa de enfermedades evitables no contagiosas en el país del sudeste asiático, donde el 67,4% de los hombres fuma. Las cifras de adultos masculinos fumadores han pasado del 53,9% en 1995 a más dos tercios en la actualidad, aseveró la titular en una nota publicada en Antara News y The Jakarta Post.

Recordó que Indonesia fue la nación con más fumadores según la Encuesta Global de Tabaco en Adultos, realizada además en Rusia, Brasil, China, Egipto, India, México, Filipinas, Bangladesh, Polonia, Tailandia, Turquía, Ucrania, Uruguay y Vietnam. El sondeo también mostró que los fumadores pasivos ascienden en este país al 85,4%, con el 74,4% expuesto en sus hogares y el 51,3% en los centros de trabajo.

Las drogas en Australia

Australia, la llamada Isla-Continente, enfrenta el controvertido tema de las drogas con opiniones dispares y la débil posición de las autoridades sobre un cuestionado proyecto de ley que convertiría en legal el consumo, sobre todo de marihuana y éxtasis.

Estudios oficiales que abarcaron desde junio de 2011 a igual mes de 2012, precisaron que la incautación de estupefacientes aumentó en un 164% y los de productos químicos destinados a su elaboración, 264%, aspectos que causan expectación entre los cerca de 25 millones de habitantes. En los dos últimos dos años fueron detenidas 839 personas, entre ellas, ciudadanos españoles y de otras nacionalidades y se reportaron 69.595 casos, los mayores de la última década.

En Australia y Nueva Zelanda se concentra el mayor per cápita de consumidores de marihuana del mundo, según un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd) basado en datos recopilados en 2010. Ese nivel de marihuaneros oscila entre el 9,1 y el 14,6% de la población en los dos países. El promedio en el planeta oscila entre el dos y el cinco por ciento, con aumentos significativos en el uso de drogas como la cocaína.

La propuesta de ley, apenas discutida a nivel parlamentario y sin fecha fija para aprobarse, contempla que tanto la marihuana como el éxtasis deben autorizarse solamente a ciudadanos mayores de 16 años, acompañado de asesoramiento y tratamientos adecuados, tomándose en cuenta que diversas fuentes estiman cerca de 200 mil los consumidores de esas dos drogas.

Las opiniones al respecto son incluso sustentadas por el profesor universitario Robert Douglas porque “la prohibición de las drogas no es un sistema que funcione”, además de abogar por la legalización de éstas para un mejor control a nivel de gobierno, criterios hasta ahora no rebatidos por las autoridades.

El tema, manejado una y otra vez por grupos de especialistas y sociales, tiene amplia repercusión en los medios de comunicación. Pero parece tomar actualmente otro camino al revelarse escándalos de dopaje en la Liga de Fútbol Australiano y las apuestas ilegales que han tomado en cuenta el rendimiento en los atletas por el consumo de sustancias prohibidas como hormonas y péptidos, entre otras.

Un informe de la Comisión Australiana del Crimen documentó con hechos y ejemplos concretos que mafias de narcotraficantes con sede en las ciudades de Sinaloa, México y Chicago, Estados Unidos, transportaban hacia Australia cargamentos de cocaína valorados en millones de dólares, según testimonios a partir de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA).

Para las autoridades de Canberra, los australianos están entre los mayores consumidores per cápita de drogas ilícitas en el mundo y un kilogramo puede valer hasta 100 veces más que en cualquier otro lugar. Argumentan que casi el 80% de esos alijos proceden de Suramérica, específicamente Colombia y Perú, con el empleo de aviones privados.

Jason Clare, ministro australiano de Justicia, precisó en un informe que los hallazgos, en particular relacionados con el fútbol, un deporte nacional de gran arraigo, 2son estremecedores y van a indignar a los aficionados en el país”. Un estudio al respecto, presentado por el funcionario -denominado Crimen organizado y drogas en el deporte-, denuncia el dopaje habitual entre los deportistas de elite, individuales y de equipo, con ramificaciones aún sin precisar en otros segmentos de la sociedad de la nación oceánica.

Es una nueva generación de productos prohibidos para el consumo humano, aseguró por su parte Aurora Andruska, directora ejecutiva de la Autoridad Deportiva Australiana Antidopaje. Datos recientes apuntan que la Policía, por ejemplo en Sidney, decomisó cargamentos de drogas evaluados en 245 millones de dólares, tras más de dos años de investigaciones y que dieron por resultado la detención hasta ahora de dos personas, una de origen estadounidense y otra canadiense.

Fuentes diversas, entre ellas de Naciones Unidas, indicaron que un gramo de cocaína puede costar en Australia, sobre todo en los estados de Victoria y del Norte, entre 250 y 500 dólares, con una pureza de entre el tres y el 64%. A tales elementos se suma el hecho de que los incrementos de consumo están dados señaladamente en productos elaborados químicamente como las metanfetaminas.

Un reconocido experto, Gary Reid, del Instituto Burne de Recursos Médicos y Salud Pública de Australia, subraya que “es difícil realizar estimaciones fiables del número de consumidores de drogas ilegales… pero existe el consenso de que en las últimas décadas ha amentado”.

* Damy A. Vales es periodista y Blas García, jefe de la redacción Asia y Oceanía de Prensa Latina.