Al menos 23 muertes, 54 violaciones sexuales (de 41 niñas y adolescentes) y 25 brutales agresiones físicas a mujeres se reportaron en Bolivia en el primer semestre de 2013, lo que significa un aumento de 20% de casos respecto a igual período de 2012, revela un informe de la Defensoría del Pueblo.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 87% de las ciudadanas bolivianas sufre algún tipo de maltrato, principalmente intrafamiliar. En 2012 la Policía reportó 3.602 denuncias por violencia sexual, 33% más que en 2011. Los casos reportados en el primer semestre de 2013 no son definitivos, pues existe un gran número de casos desconocido, al existir el temor de denunciarlos en las instancias correspondientes, aclaró la Defensoría del Pueblo.

“Las cantidades reales son obviamente mayores si consideramos los casos que no llegan a la prensa, los que se quedan en los escritorios de los administradores de justicia o los que no son siquiera denunciados”, aseguró el defensor del Pueblo Rolando Villena y alertó que “esta violencia que se está afectando a toda la sociedad se ensaña con mayor dureza y frecuencia contra las mujeres, especialmente las niñas y adolescentes; de igual manera se evidencian en todas las regiones, las clases y los espacios sociales”.

Ante el alarmante número de ataques sexuales y físicos, el Defensor del Pueblo pidió a los medios televisivos un mayor control sobre los programas que ensalzan la violencia contra las mujeres y los niños. “Deben ejercer un mayor control sobre los contenidos de los programas, normalmente extranjeros, que ensalzan y naturalizan la violencia como forma de comportamiento habitual e incluso aceptable”, lamentó.

“A los publicistas, a los empresarios del marketing y a los medios televisivos que son permisivos con esta práctica, les exhortamos a pensar seriamente en la forma en que se utiliza el cuerpo de la mujer como instrumento de venta, reforzando hasta lo intolerable los niveles de machismo”, declaró Villena y pidió a los municipios que prohiban la venta libre de pornografía en las calles.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Bolivia se registra el mayor índice de violencia de género en América Latina y el segundo de violencia sexual, después de Haití. De los 25 Estados con mayor tasa de muertes violentas de mujeres en el mundo, 14 son latinoamericanos. En la lista negra figuran El Salvador, Venezuela, Jamaica, Guatemala, México, Honduras, Colombia, Bolivia, Belice, Ecuador, Brasil, República Dominicana y Bahamas.

Luego del asesinato de la periodista Hanali Huaycho por su esposo, el teniente de la policía Jorge Clavijo, en febrero pasado el gobierno boliviano impulsó la promulgación de la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una vida libre de violencia que, entre otros aspectos, tipifica el delito de feminicidio.

La norma fue promulgada por el Presidente Evo Morales el 9 de marzo y contempla tres ámbitos de acción: la prevención, protección y sanción de ese delito, y contempla hasta 30 años de privación de libertad sin derecho a indulto, la pena máxima en Bolivia, para los asesinos de mujeres.

La Ley Integral Contra la Violencia establece un plazo de tres meses para que el Consejo de la Magistratura implemente juzgados y tribunales públicos que atiendan denuncias de violencia y para que la Policía conforme una fuerza especial de lucha contra la violencia doméstica, incluida la Dirección Especial de Medicina Forense.

El pasado 5 de marzo representantes de Bolivia presentaron los avances legislativos sobre la lucha contra la violencia hacia la mujer en la LVII Sesión de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer de la ONU en Nueva York. En la oportunidad se presentó también a Ley Contra la Trata y Tráfico de Personas, la Ley contra el Acoso y Violencia Política en razón de géneros y la Ley contra toda forma de discriminación.

Violencia femenina, un problema de salud

Según datos de la entidad ONU-Mujeres, siete de cada 10 mujeres en el mundo sufren golpes, violaciones, abusos o mutilaciones a lo largo de sus vidas. Se trata de un fenómeno universal que prevalece en todos los países, pese a que 187 naciones han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1979 y en vigencia desde 1981.

El informe “Feminicidio: Un Problema Global” de la organización Small Arms Survey revela que alrededor de 66 mil mujeres son asesinadas cada año, 17% de ellas víctimas de homicidios intencionados. En algunos países siete de cada 10 mujeres sufren violencia sexual o física durante su vida y la agresión es el patrón principal de entre 40 y 70% de los asesinatos de mujeres en Australia, Canadá, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos.

La violencia femenina ejercida tanto por la pareja como por otras personas afecta hoy a más de un tercio de las mujeres en el mundo, agrega un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe “Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud”, realizado por la OMS con la colaboración de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, precisa que cerca del 35% de las mujeres experimenta algún hecho violento a lo largo de su vida.

El documento resalta que la violencia de pareja es el tipo más común de violencia contra la mujer, ya que afecta al 30% de las compañeras a nivel global. Además la violencia impacta de manera directa en la salud física y mental de las afectadas, que van desde fracturas óseas, hasta complicaciones vinculadas a embarazos, problemas mentales y un deterioro en el funcionamiento social.

“Estos hallazgos envían un mensaje poderoso: que la violencia contra las mujeres es un problema de salud mundial de proporciones epidémicas”, señaló la directora general de la OMS doctora Margaret Chan. Por su parte, Charlotte Watts, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, destacó que la violencia contra las mujeres es extremadamente frecuente, razón por la cual “necesitamos invertir de manera urgente en la prevención para hacer frente a las causas subyacentes de este problema mundial de la salud de la mujer”.