Ayer las papas y los tomates. Hoy la quinua y el amaranto, Incas, Mayas y Aztecas siguen alimentando al mundo con sus propiedades nutricionales. Son alimentos usados normalmente por las poblaciones precolombianas y que ahora han sido descubiertos por los países occidentales.

El alimento por excelencia es la quinua, que es un cereal que por siglos ha sido una fuente importante de alimentación para los pueblos y las civilizacionees andinas,. Junto a la papa ha sido el principal alimento de los pueblos preincaicos e incaicos . Puede ser cultivada en terrenos pobres y con alta salinidad, desde el nivel del mar hasta cuatro mil metros de altura, con temperaturas que van desde -8°C hasta 38°C . Hoy, este “grano sagrado” de los incas se ha convertido en un ingrediente especial de la cocina creativa de medio mundo debido a sus exclusivas características nutricionales y que se está exportando a medio mundo. Sus semillas pueden ser tostadas y molidas para confeccionar varias calidades de pan y galletas. Se puede utilizar en lugar del arroz para la “paella española” o el “risotto italiano” e incluso fermentado para producir cerveza o “chicha” la bebida tradicional de los Andes. La FAO ha proclamado el 2013 como “Año Internacional de la Quinua” porque es un nuevo aliado en la lucha contra el hambre.

En la Universidad de Florencia, (Italia) se habla en estos días del “amaranto” como uno de los alimentos del futuro. Este pseudocereal que se cultiva principalmente en México y en los Andes ha sido estudiado por el Departamento de Ciencias y de las Producciones Agroalimentarias de la Universidad donde se ha descubierto sus propiedades nutricionales y se ha verificado la posibilidad de cultivarlo también en la región Toscana de la peninsula italiana. De este cereal, se puede comer las hojas y las semillas por su elevado contenido de proteínas, calcio y lisina. La ausencia total de gluten hace que sea apto en la dieta de personas con enfermedad celíaca. De modo particular el contenido de la lisina, elemento esencial de la alimentación humana, es superior a algunos productos de origen vegetal como los cereales, soya y frijoles y animal como los huevos, carne y leche. La completa ausencia de azúcares y el elevado contenido de amilopectina permite su uso en dietas para obesos y diabéticos. La leche de amaranto por su excelente balance de aminoácidos y su alto contenido de calcio, es muy indicado para la alimentación de niños, ancianos e intolerantes al lactosio.