Volando aparece un flamenco, llega justo al lado de una bolita acorazada. El silencio del salar vuelve a retornar después del agitado aterrizaje del flamenco. La bolita acorazada saca la cara y la cola, se despereza y dice buenos días al flamenco. Éste con aire de gran señor responde con una especie de buenos gruñido.

Flamenco, dice el quirquincho. Usted que ve todo desde arriba y que sabe de todo me puede decir que es lo que pasa que cada vez veo más gente por aquí. Estoy un poco cansado de vivir encerrándome todo el tiempo, fíjese usted que al oír solo su aleteo ya me asuste y me metí en mí mismo.

Señor quirquincho, tienes usted razón hay mas movimiento y habrá mucho más de lo que jamás estos salares ha visto. Ha llegado una delegación de hombres de Paris, muy importantes, solo tenían secretarias, ni una ejecutiva, mayor razón para su importancia. Ellos venían a comprobar si por estas blancas y estériles tierras podían pasar unos coches a toda velocidad. Y así poder hacer que estas tierras sean conocidas por el mundo y hacer llegar a estas yermas tierras todo tipo de desarrollo.

¿Cómo dice? ¿Tierras yermas y estériles? Señor flamenco déjeme usted decirle que estas tierras no son yermas, su fertilidad y riqueza esta en sus gusanos, lagartos, etc. solo en su laguna hay variedades de aves y de plantas únicas en la tierra. Nosotros mismos señor flamenco somos parte activa de estas tierras y somos criaturas que apenas nos estamos recuperando de ser asesinadas para hacernos caja de charango, ustedes señor flamenco con el ruido de los camiones abandonan sus nidos y sus huevos no incuban por lo que hay menos flamencos. La población de su especie eta decayendo a consecuencia de tanta gente que viene. No señor flamenco estas tierras no son yermas ni estériles son tierras con una naturaleza rica pero muy frágil y un balance ecológico muy sensible. Fíjese usted si solo con su aleteo ya tengo los nervios de punta ¿se imagina usted con el ruido de un coche o de un tractor?

Señor quirquincho, usted por supuesto no entiende nada del desarrollo. Piense usted en todo lo que ganaremos siendo objeto de visitas de millones de gentes de todo el mundo, Piense usted lo que ganará el salar al ser puesto en la geografía global como un lugar digno de verse. Piense usted en los hoteles que construirán, en el agua potable, la electricidad. Piense usted que ya no podemos seguir como hasta ahora. Es nuestra oportunidad señor quirquincho y si usted se asusta no le tema al desarrollo. Bueno perdone que continúo mi viaje.

¿Dónde se va don flamenco? Me voy en busca de una señora flamenca por aquí ya no quedan flamencas y yo soy de los pocos que quedamos.

Y entonces… El señor flamenco tomo vuelo y no se lo vio más perdido entre el horizonte de la sal y el cielo.

¿Y dónde estará doña quirquincha?, tantos kilómetros tengo que andar, antes era solo un ratito de caminata ahora son días y sin garantía de encontrarla. Yo también quisiera volar.