Moscú (PL).- La trágica muerte en 1968 del primer cosmonauta del mundo, el soviético Yuri Gagarín, originó durante años todo tipo de versiones y hasta investigaciones que se dieron como irrebatibles. Casi medio siglo después, protagonistas de otras hazañas espaciales desvelan secretos sobre el tema. La soviética Valentina Tereshkova también reveló un secreto bien guardado hasta ahora, y quizás por azar decidió contarlo a la prensa.

Quizás el filme biográfico recién estrenado en las salas moscovitas: Gagarin. El primero al cosmos, catalogado como cine sobre titanes, no solo despertó sentimientos de reconocimiento entre la juventud rusa acerca del liderazgo de la extinta Unión Soviética en la conquista del cosmos, sino que impulsó la revelación de acontecimientos nunca antes develados.

En la sala de prensa de la Ciudad Estelar, en la provincia de Moscú, el veterano cosmonauta Alexéi Leónov aseguró que Yuri Gagarín murió en el accidente con el avión caza MIG-15 por imprudencias de otro piloto, cuya identidad no revelará por un compromiso ético. Aclaró que no es una hipótesis, sino “la auténtica verdad sobre esa tragedia”, que pudo revelar gracias a la desclasificación de datos, sobre la investigación llevada a cabo entonces por una comisión gubernamental.

Primero en realizar una caminata espacial el 18 de marzo de 1965, como tripulante de la nave Vosjod-2, de 23 minutos y 41 segundos, Leónov invalidó la versión oficial conocida hasta entonces, la cual sostiene que el MIG-15 con Gagarin y el instructor de vuelo Vladimir Serioguin, se estrelló al realizar un drástico giro que lo empujó en barrena. En la misma zona penetró sin autorización, otra nave de combate SU-15, cuyo piloto infringió el reglamento al descender a una altura de 450 metros, relató.

Tras recuperar el nivel de vuelo con poscombustión, y al pasar a unos 10-15 metros del avión de Gagarín lo puso en barrera, o sea, “en una profunda espiral de velocidad de 750 kilómetros por hora”. La nave dio una vuelta y media y se estrelló, detalló Leónov. El también Héroe de la Unión Soviética y protagonista de la misión conjunta Soyuz-Apollo, con Estados Unidos, en 1975, expresó su deseo de que los familiares de Gagarin conozcan las causas de la tragedia.

Su exitoso vuelo de 108 minutos alrededor de la órbita terrestre, en la nave Vostok, pasó a la historia como la apertura de una nueva era de la humanidad, con la presencia del hombre en el cosmos. Dos años más tarde, la primera mujer en viajar al espacio extraterrestre fue la soviética Valentina Tereshkova, quien despegó el 15 de junio de 1963 en la nave Vostok-6, y permaneció casi tres días en la ingravidez.

Al cumplirse medio siglo de su vuelo, Tereshkova también reveló un secreto bien guardado hasta ahora, y quizás por azar decidió contarlo a la prensa. “Fue una situación extraordinaria, me di cuenta desde las primeras horas. El fallo del programa consistió en que en el momento de descenso, la nave en vez de bajar, giraba en sentido contrario”. Existió el peligro de que el ingenio se descontrolara, sin un retorno posible a la Tierra, confesó.

Dijo que lo comunicó al centro de vuelos, al constructor y científico Serguei Koroliov, quien le pidió guardar el secreto sobre el incidente. Recibió un nuevo programa y lo incorporó al sistema automático. A su juicio, los fallos técnicos que en ocasiones ocurrían y eran causa de muertes entre los cosmonautas, podría ser la razón por la cual solo tres mujeres soviéticas o de Rusia han logrado su sueño de viajar a la órbita.

Diecinueve años más tarde voló Svetlana Savitskaya, como única tripulante de la nave Soyuz T-7, en 1982, y en 1994 Elena Kondakova protagonizó el primer vuelo espacial de larga duración para una mujer, de cinco meses en la estación MIR. La próxima fémina rusa podría ser Elena Serova, cuyo vuelo está programado para otoño de 2014. Sin embargo, la astronauta pionera, Valentina Tereshkova, con 76 años sueña en otro reencuentro con las estrellas, pero esta vez, en Marte, su planeta querido.

Un hito de la cosmonáutica mundial

La piloto cosmonauta soviética Valentina Tereshkova fue la primera mujer en la historia, en viajar a la ingravidez en un vuelo como única tripulante de la nave Vostok-6, el 16 de junio de 1963, después de Yuri Gagarin. Tereshkova recuerda hoy cómo hace medio siglo en el ascenso hacia las estrellas, a casi dos millones de kilómetros, pronunció su nombre en clave “Chaika” (gaviota), al ingresar a la órbita extraterrestre y permanecer allí dos días, 22 horas y 50 minutos, hasta su descenso exitoso.

En el cincuentenario de su vuelo, la también Heroína de la Unión Soviética compartió por primera vez con la prensa detalles del entrenamiento de las cinco mujeres candidatas al vuelo, para el cual fue finalmente ella la elegida, y de la enorme responsabilidad que ello significa. Un vuelo espacial lleva a la preparación de un gran número de personas, y siempre hay que tener presente que su trabajo está implícito en nuestro vuelo, por eso “no tienes derecho a defraudarlos”, enfatizó.

Así evocó detalles de su estancia en el cosmos, nunca antes desvelados con profundidad, como los errores técnicos detectados por ella en las primeras horas, que pusieron en peligro la posibilidad de regresar a la Tierra. Un error de cálculo programó la nave, no para salir de la órbita y descender, sino para adentrarse más arriba, reveló Tereshkova en días pasados, cuando confesó además que soñaba todavía en volar a Marte, su planeta preferido.

A sus 76 años y consciente de las limitaciones tecnológicas existentes aun en la cosmonáutica moderna para viajar al planeta rojo, aseguró estar lista en un viaje sin regreso. El cosmonauta Alexéi Leónov, primero en realizar una caminata espacial el 18 de marzo de 1965, rememoró cómo la prensa se agitaba y ansiaba ver quién era ella.

Fue un ascenso extraordinario para las mujeres, observó. “Demostramos que nosotras también podemos”, se animaron a decir las féminas, en el ejemplo de Tereshkova, significó el dos veces Héroe de la Unión Soviética. La primera mujer cosmonauta ha sido merecedora de un sinnúmero de medallas y premios a lo largo de 50 años, y víspera del jubileo recibió de manos del presidente ruso, Vladimir Putin, la orden Alexander Nevski, esta vez, por los aportes al desarrollo del parlamentarismo en Rusia.

Cuando ocurre un acontecimiento de esa naturaleza, cuando una mujer protagoniza hechos y actos que cualquier persona no puede permitirse, sin duda se convierte en un hito histórico, afirmó Putin durante la ceremonia de condecoración, en el Kremlin. “Estamos muy contentos, aseveró, que fue precisamente una ciudadana de nuestro país, una ciudadana de la Unión Soviética, la primera mujer cosmonauta”.

Nacida en la provincia de Yaroslavl en 1937, es diputada por su ciudad natal en la Duma estatal, por el partido Rusia Unida. Se despeña como vicetitular del Comité para Asuntos Internacionales.

Recuerdan viaje de cubano al cosmos hace más de 32 años

Cubanos de varias generaciones recuerdan cada 18 de septiembre unos de los sucesos más notorios de la etapa revolucionaria: el viaje realizado al cosmos hace más de 32 años por el primer cosmonauta de América Latina, Arnaldo Tamayo. En 1980 el actual general de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias partió al espacio como parte de una tripulación conjunta cubano-soviética.

El cohete portador que colocaría en órbita la nave Soyuz 38 comenzó su trayectoria desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajastán, y esta realizó el vuelo hacia el complejo orbital Saliut 6. En ese punto, Tamayo y su colega de misión, Yuri V Romanenko, se reunieron con la tripulación residente de esa estación, integrada por los cosmonautas Leonid Popov y Valeri Riumin.

Gran parte del programa de investigaciones de la misión fue preparado por la Academia de Ciencias de Cuba y comprendía tareas científicas como el cultivo de los primeros monocristales orgánicos en microgravedad, utilizando azúcar cubano. También fueron efectuados experimentos médico-biológicos, algunos de ellos sobre las causas del síndrome de adaptación al espacio, además de la exploración de la isla caribeña desde el espacio y su plataforma continental en la búsqueda de minerales y posibles yacimientos petrolíferos.

Concluido el programa de investigaciones, los cosmonautas trasladaron al módulo de descenso los materiales de los experimentos e investigaciones y regresaron a la tierra el 26 de septiembre de 1980. A su regreso fue condecorado con la primera medalla honorífica de Héroe de la República de Cuba y en Moscú recibió la Orden de Lenin y la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, condecoración otorgada por el gobierno soviético.

En una oportunidad, el primer cosmonauta latinoamericano declaró a Prensa Latina que los que tuvieron el privilegio de contemplar la pequeña Tierra desde el espacio están conscientes de la necesidad de su cuidado. Aseguró que la Tierra es una nave espacial que lleva a bordo a millones de habitantes, y de no protegerla desapareceremos como especie.

Subrayó que el vuelo espacial a bordo de la Sayuz-38 con su colega Romanenko -promovido por el programa Intercosmos- no fue una hazaña personal, sino un triunfo de la mayor de las Antillas y de América Latina. El 18 de septiembre de 1980 Cuba se convirtió en el noveno país en enviar una persona al cosmos desde el cosmódromo de Baikonur en la extinta Unión Soviética.

Rusia moderniza y reequipa industria espacial

La industria espacial rusa ejecuta un programa de reequipamiento y modernización que le permitirá incrementar su participación en el mercado mundial desde el 10,7% actual hasta los 16 puntos porcentuales en 2020, aseguró Roscosmos. El informe publicado por la agencia espacial de Rusia ratifica el programa que prevé para el próximo septenio la creación del nuevo misil del tipo Angara-A5 y la construcción de la primera y segunda parte del polígono de lanzamientos cósmicos de Vostochni.

Confirma, asimismo, que el número de satélites y sondas rusas en la ingravidez llegará a 113 unidades, y esto permitirá incrementar hasta 0,6 metros la precisión del sistema de navegación satelital ruso Glonass.

El primer ministro ruso Dmitri Medvedev informó a inicios de 2012 que este programa contará con un financiamiento público de casi 825 mil millones de dólares. Pero los reiterados fracasos del sector provocaron que a fines de noviembre él mismo encabezara una conferencia con funcionarios de alta jerarquía y especialistas para debatir los problemas de la industria coheteril espacial.

La lista de participantes en el foro confirmó la voluntad de Moscú de resolver los entuertos de una rama vital de la economía y la defensa, orgullo nacional desde los tiempos de la Unión Soviética. Esa relación incluyó al vicejefe de gabinete Dmitry Rogozin, responsable de la modernización del sector estratégico industrial vinculado a la defensa, el titular de Industria y Comercio, Denis Manturov, y el de Finanzas, Anton Siluanov.

Participaron, asimismo, el ministro de Trabajo y Protección Social, Maxin Topilin, el de Defensa, Serguei Shoigu, el jefe de la Agencia Federal Espacial (Roscosmos), Vladimir Popovkin, y representantes de relevantes corporaciones y organizaciones científicas y económicas. Reiterados lanzamientos fallidos hacia la ingravidez, de una parte, y escándalos de corrupción de la otra, pusieron en entredicho el prestigio de una de las grandes herencias legadas por el socialismo a la Rusia actual.

De manera coincidente con la reunión fue relevado Yuri Urlichich de su responsabilidad como diseñador general del sistema de navegación global satelital Glonass (proyecto ruso similar al GPS estadounidense y al Galileo de la Unión Europea). Urlichich presentó también su renuncia como director general de la corporación Sistemas Espaciales rusos (OAO).

Unos seis mil 500 millones de rublos (más de 217 millones de dólares al cambio actual) fueron desviados durante el desarrollo del Glonass, según los investigadores. Esa cifra equivale a un tercio del costo de la dotación de satélites operativos del proyecto en estos momentos. Como resultado de la reunión encabezada por Medvedev, se creó una comisión presidida por Rogozin, que en el primer trimestre del año en curso debe presentar un informe con proposiciones para resolver los problemas detectados.

* La autora es corresponsal de Prensa Latina en Moscú.