Boris Bernal Mansilla

Lumpen: Término usado por Karl Marx para designar el estrato social que vive en condiciones muy precarias y que está formado principalmente por obreros ocasionales, vagabundos, delincuentes habituales. No constituye una clase social. La imagen que tenemos del “lumpen” es la de un desarrapado miserable, que vive en los extramuros o arrabales del orden civilizado o de la legalidad.

¿De qué nos sirve ahora esta conceptualización?

Bolivia atraviesa por un periodo de caos y desgobierno donde personajes de patología criminógena son los moradores del Palacio Quemado de la Ciudad de La Paz. Esto no es una apreciación subjetiva solo vean esos rostros, gestos y mañas luego revisen un libro de criminología y se llevarán grandes sorpresas.

La analogía nos servirá de mucho para poder entender el tiempo y el espacio en el que vivimos, para ello les llevo al imaginario la siguiente escena: De pronto en cualquier parte del mundo en una ciudad cualquiera se produce un apagón de luz, la ciudad entera se encuentra en obscuridad y el caos se apodera del lugar, inmediatamente entra en acción el lumpen aprovechando la situación, haciendo del momento propicio para robar, sustraer, violar y cometer todos los actos delincuenciales posibles. Al parecer Bolivia se encuentra en ese momento de obscuridad, caos, crisis y desgobierno. Donde el Lumpen hace y desase de nuestra democracia y libertad.

Ahora comprendemos con precisión la conducta y accionar del actual Gobierno Masista; todos sus planes y estrategias se enmarcan en la lógica del Lumpen delincuencial: violar, matar, robar es su naturaleza; para ello pactará y pedirá el apoyo de mafias mucho mayores y de personajes con la misma patología, Generalmente estos momentos se dan en la historia cuando un nuevo amanecer está por llegar, cuando la luz volverá a iluminar.

La luz volverá a iluminar nuestras tierras con Democracia y Autonomía regional e indígena. Sigamos el sendero luminoso de nuestra libertad.