Naciones Unidas y Montevideo.- Un Grupo de Alto Nivel (GAN) presidido por el primer ministro británico David Cameron sugirió a Naciones Unidas nuevas metas para el desarrollo post 2015 en reemplazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Las sugerencias ignoran principios ya acordados, tales como los Principios Rectores sobre derechos humanos y la extrema pobreza, y hacen énfasis en “crear un entorno propicio para las empresas e impulsar el espíritu empresarial”, reveló con profunda decepción Social Watch, una red de organizaciones de la sociedad civil en más de 80 países que vigilan el cumplimiento de los gobiernos con sus compromisos internacionales.

Naciones Unidas recibió una agenda para erradicar la pobreza extrema en el año 2030 consignada en el documento “La nueva alianza mundial: erradicar la pobreza y transformar las economías por medio del desarrollo sostenible”, elaborado por un grupo de personalidades de alto nivel para la Agenda de Desarrollo Post-2015.

El grupo de personalidades fue creado en julio del año pasado pasado y está copresidido por los mandatarios Susilo Bambang Yudhoyono (Indonesia), Ellen Johnson Sirleaf (Liberia) y el primer ministro británico David Cameron. Entre los autores de la propuesta están la ministra de Medio Ambiente de Brasil Izabella Teixeira; la ministra colombiana de Relaciones Exteriores María Ángela Holguín; la presidenta de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba Gisela Alonso, y la ex titular del Exterior de México Patricia Espinosa. (1)

El texto propone trabajar para lograr “cinco grandes cambios transformadores”, entre ellos pasar “de reducir la pobreza extrema a terminar con ella en todos sus aspectos”. Esa meta pretende que “a ninguna persona, independientemente de su origen étnico, género, posición geográfica, discapacidad, raza u otro estado, se le niegue las oportunidades económicas y derechos humanos básicos”. También indica la necesidad de integrar los patrones sostenibles de producción y consumo y trabajar por aminorar el alarmante ritmo del cambio climático y la degradación ambiental “que representan una amenaza sin precedentes para la humanidad”. Otro reto radica en una transformación económica profunda para “terminar con la pobreza extrema y mejorar el sustento al promover la innovación, la tecnología y el potencial comercial”. (2)

El GAN asegura que en la preparación del documento “hemos escuchado voces (…) de más de 5.000 organizaciones de la sociedad civil que trabajan en aproximadamente 120 países” y “también consultamos a los directores generales de 250 empresas en 30 países, con ingresos anuales de más de 8 billones de dólares” (trillions en inglés, o sea 8 millones de millones).

“El dinero sin duda habló más fuerte”, comentó Roberto Bissio, coordinador del Secretariado de Social Watch, que contabilizó en el documento 30 menciones a la “sociedad civil” y 120 ocurrencias de los términos “negocios”, “corporaciones” o “empresas”. “Sindicatos” y “trabajadores” se mencionan sólo tres veces cada uno y aun los “gobiernos” tienen menos referencias que los “negocios”, ya que se mencionan 80 veces.

“La erradicación de la extrema pobreza de la faz de la tierra para el año 2030” debe ser “central” de una nueva agenda de desarrollo, recomienda el GAN, que fue copresidido por el primer ministro británico David Cameron, y los presidentes Ellen Johnson Sirleaf de Liberia y Susilo Bambang Yudhoyono de Indonesia.

El compromiso de erradicación de la pobreza adopta el muy bajo índice de referencia de $ 1,25/día y se hace eco de un compromiso similar aprobado por el Banco Mundial en su reunión de primavera en abril pasado. El GAN reconoce en sus notas técnicas que “de continuar las tendencias actuales de crecimiento, alrededor del 5% de las personas estarán en la pobreza extrema para el año 2030”. Puesto que el margen de error de las estimaciones es muy superior al 5%, la promesa de “pobreza cero en una generación” no es realmente un compromiso, sino sólo una predicción de lo que está destinado a suceder de todos modos, y en sí mismo no requiere ninguna acción de los gobiernos ni de la comunidad internacional.

Ya en 1973 el presidente del Banco Mundial Robert McNamara había prometido erradicar la pobreza absoluta a finales de siglo, y pidió más ayuda y mejores términos de intercambio para hacer eso posible. Ahora el GAN reitera las promesas de 0,7% de la AOD a los países en desarrollo y de lograr un “sistema de comercio abierto, justo y favorable al desarrollo”, sin explicar por qué esto no se ha hecho en 40 años, o por qué sería diferente ahora, ya que los compromisos de los países desarrollados son igualmente no vinculantes.

Escuchar a los ciudadanos y las voces de la sociedad civil no es lo mismo que atender (¿o hacerles caso?). Por ejemplo, el Grupo de Alto Nivel propone en el objetivo 1b bajo el encabezado “acabar con la pobreza”, “aumentar la proporción de mujeres y hombres, comunidades y empresas con derechos seguros de propiedad sobre la tierra”. “Equiparar el acceso a la tierra y los derechos de las mujeres, los hombres y las comunidades con ‘derechos’ de negocio a la tierra sólo sirve para legitimar el acaparamiento masivo de tierras por parte de las corporaciones que está sucediendo en todo el mundo”, dijo Tanya Dawkins, co-presidenta del Comité Coordinador de Social Watch y directora del Global-Local Links Project.

“Los ciudadanos con completo acceso a sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales son más que capaces de generar negocios sostenibles, emprendimientos. La sociedad civil y los ciudadanos de todo el mundo exigen que aseguren sus derechos humanos y que reciban el mismo tipo de urgencia, ambición y movilización de recursos que moviliza miles de millones de dólares para rescatar a los bancos en un tiempo récord”, concluyó.

En el objetivo de la igualdad de género, los únicos derechos de las mujeres que se mencionan explícitamente son los derechos a heredar propiedades, firmar un contrato, registrar una empresa y abrir una cuenta bancaria. Los derechos sexuales y reproductivos son mencionados, pero bajo el objetivo de salud y esta es la única mención a los “derechos” en relación con la salud o la educación.

En el objetivo de “empleo” se incluye como una de las metas “crear un entorno propicio para las empresas e impulsar el espíritu empresarial”, pero no se mencionan las fallas del mercado, mientras que el objetivo de “buena gobernanza” incluye “asegurar que los funcionarios pueden ser considerados responsables” con el fin de reducir la corrupción y el soborno, pero no dice nada acerca de la rendición de cuentas de las empresas que pagan sobornos.

Las sugerencias del GAN ignoran principios ya acordados, tales como los Principios Rectores sobre derechos humanos y la extrema pobreza, adoptada por la Asamblea General de la ONU por unanimidad en septiembre de 2012, donde como parte de la cooperación internacional “Los Estados se comprometen a llevar a cabo evaluaciones de los efectos extraterritoriales de leyes, políticas y prácticas y se establece que las empresas tienen, como mínimo, (…) que evitar causar impactos negativos sobre los derechos humanos a través de sus actividades, productos o servicios, y hacer frente a estos impactos cuando se produzcan”.

Flujos fiscales ilícitos y la evasión de impuestos han de ser “reducidos”, en proporción no especificada, pero las únicas reformas previstas en el sistema financiero mundial son las destinadas a “garantizar la estabilidad” y “fomentar la inversión privada extranjera estable, a largo plazo”. El Impuesto a las Transacciones Financieras o Robin Hood Tax que podría garantizar la estabilidad financiera y recaudar miles de millones para que las personas salgan de la pobreza no es ni siquiera considerado como una posibilidad.

El Objetivo 8, sobre “alianza mundial” de los ODM actuales, que capturan las responsabilidades de los países desarrollados, ahora se titula “la creación de un entorno global propicio para catalizar el financiamiento a largo plazo”.

La nueva formulación excluye toda mención a los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares y los países sin litoral, que están actualmente incluidas. También cae la promesa de “hacer frente de manera general a los problemas de la deuda de los países en desarrollo”. La meta propuesta de “entorno propicio” menciona el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 2⁰ C, pero el objetivo en materia de energía, que promete “duplicar la cuota de las energías renovables en el mix energético global” (probablemente en 2030) asciende en la práctica a sólo el 30% de las energías renovables a nivel mundial y es menos de lo que se requiere para lograr el objetivo climático.

En un momento en que, en palabras de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, “el aumento de la desigualdad de ingresos es una preocupación creciente para los responsables políticos de todo el mundo”, el GAN ignora en gran medida el problema. Recientes estudios del FMI, explicó Madame Lagarde el pasado 15 de mayo “han demostrado que el aumento constante de la producción por períodos prolongados se asocian a una mayor igualdad en la distribución del ingreso. En otras palabras, las sociedades más igualitarias son más propensas a lograr un crecimiento duradero”. Sin embargo, lo que el Grupo de Alto Nivel sugiere va a la zaga del nuevo discurso de Washington y sólo habla de “igualdad de oportunidades” y no menciona la distribución o redistribución.

Además el informe ignora principios fundamentales de las Naciones Unidas, que la Declaración del Milenio reafirmó en 2000, como “la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el respeto de la igualdad de derechos de todos, sin distinciones por motivo de raza, sexo, idioma o religión”.

Los derechos humanos se reducen en la práctica a los derechos civiles y políticos, haciendo caso omiso de la Declaración de Viena de 1993, que especifica claramente que los derechos económicos, sociales y culturales son una parte indivisible de la arquitectura de los derechos humanos. El informe también reduce la paz, uno de los pilares de la ONU, a los conflictos internos en los países en desarrollo, sin mencionar al desarme o la regulación del comercio de armas y los miles de millones de dólares en gastos militares que podrían ser desviados al desarrollo sostenible.

La sostenibilidad se ha mencionado varias veces, pero la idea de respetar los límites planetarios sólo aparece en relación con el cambio climático e incluso no hay ningún indicio de responsabilidades históricas (de los países desarrollados) o de una distribución equitativa del peso de la carga.

En suma, Social Watch considera que en lugar de promover una nueva agenda de desarrollo este informe baja el estándar de referencia, tanto en términos de los objetivos propuestos, como en los conceptos. Ni siquiera es una expresión del mínimo común denominador, puesto que en la mayoría de los temas que trata ya existe un lenguaje acordado en la ONU que va más allá de las recomendaciones del informe.

En vez de ser leal a los 8 mil millones de personas que habitarán la tierra en 2030, el informe parece ser la voz de las 250 corporaciones -y de sus 8.000.000.000.000 de dólares en ingresos. Los movimientos ciudadanos y redes de la sociedad civil, como Social Watch, continuarán exigiendo la rendición de cuentas y realmente ambicioso. El mundo no puede seguir esperando 15 años más.

Notas:

1. También integran el GAN Graca Machel (Mozambique), Elvira Nabiullina (Rusia), Ngozi Okonjo-Iweala (Nigeria), Andris Piebalgs (Letonia), Emilia Pires (Timor-Leste), John Podesta (Estados Unidos), Paul Polman (Holanda), Jean-Michel Severino (Francia), Kadir Topbas (Turquía) y Yingfan Wang (China). La lista incluye a la reina Rania de Jordania, Fulbert Amoussoga Gero (Benin), Abhijit Banerjee (India), Gunilla Carlsson (Suecia), Naoto Kan (Japón), Tawakkol Karman (Yemen), Sung-Hwan Kim (Sudcorea), Horst Köhler (Alemania) y Betty Maina (Kenya).

2. La agenda post-2015 buscará además eliminar los conflictos y la violencia como derecho más fundamental del ser humano y base esencial para construir sociedades pacíficas y prósperas. En ese sentido, reclama sinceridad y responsabilidad a los gobiernos y respuestas a las necesidades de las poblaciones, así como el reconocimiento de que la paz y la buena administración son elementos centrales del bienestar. Por último, el panel impulsa la formación de una “nueva alianza mundial”, a través de “un nuevo espíritu de solidaridad, cooperación y responsabilidad mutua” como base de la agenda post-2015. Al respecto, aclara que esa colaboración debe fundamentarse en un entendimiento común de la humanidad que compartimos y en el respeto mutuo y el beneficio mutuo. “Debe estar centrada alrededor de la gente e incluir a los afectados por la pobreza y exclusión, las mujeres, los jóvenes, los ancianos, las personas discapacidades y las personas indígenas”.