La guerra contra las drogas ha matado a 10 personas por cada vida que ha salvado. Ha colaborado a la formación de sociedades hipócritas y llenas de tabúes. Los índices de consumo demuestran que su efecto en la prevención de adicciones y el aumento de usuarios ha sido inútil.

Un diplomado y un seminario internacional trajeron a La Paz el debate continental sobre qué caminos seguir para cambiar el paradigma fracasado de la guerra frontal contra las drogas. Los dos eventos, organizados por la Escuela de Actualización Profesional de la Universidad Franz Tamayo, cuentan con el apoyo de organismos internacionales especializados en la problemática como la Asociación Civil Intercambios (Argentina) y el Centro de Investigación en Drogas y Derechos Humanos (Perú). El programa académico y el seminario, en Bolivia, cuentan con el respaldo de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la Fundación Comunidad.

La guerra contra las drogas ha matado a 10 personas por cada vida que ha salvado. Ha colaborado a la formación de sociedades hipócritas y llenas de tabúes. Los índices de consumo demuestran que su efecto en la prevención de adicciones y el aumento de usuarios ha sido inútil. Trajo criminalización, prejuicio, el colapso de los sistemas penitenciarios y corrupción en la justicia. Destruyó familias. Casi siempre se ensaño con los más pobres. Y como último gran logro, abrió las puertas a la violencia de cárteles y organizaciones poderosas y millonarias.

Todas estas realidades son pruebas de que el paradigma impuesto de guerra frontal contra las drogas ha fracasado estrepitosamente en América Latina y el resto del mundo. Es por eso que líderes mundiales, investigadores, activistas, usuarios y víctimas del flagelo, en todos los continentes, plantean la necesidad de construir nuevas soluciones.

Bajo estas premisas fue que hace dos semanas se organizó el seminario internacional “Perspectivas después del fracaso de la guerra contra las drogas”. El mismo contó con la participación del ex presidente de Bolivia Carlos Mesa; Ricardo Soberón ex zar antidrogas del Perú, y de la presidenta de Intercambios Graciela Touzé. En representación del gobierno boliviano estuvo presenta Patricia Dalence, miembro del Conaltid. El simposio fue abierto por Cecilia Chacón, ex ministra de Defensa y directora de la Escuela de Actualización Profesional de la Universidad Franz Tamayo.

El encuentro sirvió para que el ex mandatario boliviano plantee las consecuencias de las acciones estatales contra el narcotráfico y las drogas en las últimas décadas y abra la posibilidad para un nuevo enfoque que descriminalice este fenómeno.

Soberón, por su parte, hizo una exposición respecto al panorama continental y los futuros conflictos geopolíticos cuando el narcotráfico y la drogadicción se consoliden como un problema “sur-sur”.

El seminario fue una actividad que abrió el diplomado internacional en Derechos Humanos y Políticas Públicas sobre Drogas que actualmente se desarrolla en La Paz. Es la primera vez que un programa académico con estas características se realiza en el país y es el primer acercamiento para la sociedad civil a un debate que se conoce intenso en toda América Latina.

En Bolivia todavía la discusión respecto a una nueva política de drogas es incipiente. Con los proyectos de coca y sustancias controladas todavía sin tratamiento en la Asamblea Legislativa Plurinacional, los partidos hacen pocos esfuerzos por sumarse al debate. Ante esta situación, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad académica ha optado por impulsar el tema.

* Periodista independiente.