El 4 de mayo el parlamentario Javier Diez Canseco falleció de una grave enfermedad a los 65 años de edad. En los homenajes póstumos lo presentaron como un ejemplo de hombre político, honorable, que dedicó su vida a la democracia y a la justicia social. A su sepelio acudió la crema y nata de las clases políticas del país. Izquierda y derecha se abrazaban desconsoladas. Hasta el archirreaccionario cardenal peruano y fujimorista, pidió a sus feligreses orar por el alma del prestigioso muerto.

En Perú existe una metamorfosis curiosa, los héroes de la izquierda son héroes de la derecha, y los honorables muertos de la derecha son honorables también para la izquierda. Este sui géneris fenómeno típicamente peruano, resulta de la comunidad política entre derecha e izquierda. Así Lourdes Flores Nano, lidereza del ultraconservador Partido Popular Cristiano (PPC), dijo que su amigo Javier Diez Canseco tuvo “una trayectoria de consecuencia”. Ollanta Humala, Toledo, Alan García y otros personajes del medio oficial se sintieron afectados y conmovidos por la pérdida irreparable. El féretro con sus restos mortales recibió un homenaje de héroe en la simbólica Plaza Bolívar.

“Se fue un hombre íntegro. Se fue el político que toda su vida luchó contra las injusticias. Adiós Javier”, escribió Alejandro Toledo ex presidente del Perú y actualmente enjuiciado por actos de corrupción durante su gobierno. “Javier Diez Canseco, un hombre que dio toda su vida al servicio del país”, dijo Pedro Pablo Kuczynski, un ultrarreaccionario peruano-norteamericano, quien apoyó la campaña electoral de Keiko Fujimori. “Diez Canseco siempre ha sido un ejemplo de consecuencia, de lealtad y de permanencia en su trayectoria, es un ejemplo real para las nuevas generaciones”, dijoRaúl Castro Stagnaro, presidente del ultraconservador Partido Popular Cristiano (PPC).

“Las diferencias políticas nunca pueden pesar más que la magnanimidad ante el dolor por un ser humano que se va. Descanse en paz Javier Diez Canseco”, anotó Kenji Fujimori, el hijo del criminal Fujimori. “Un peruano consecuente, un político de principios. El país pierde a un peruano vital para la democracia, para la lucha social y vital para la inclusión”, expresó Juan Jiménez Mayor, presidente del Consejo de Ministros de Ollanta Humala. “Honor al adversario que se va. Solidaridad con sus familiares y amigos. Descanse en paz, Javier Diez Canseco”, escribió el congresista y aprista Mauricio Mulder.

¿Héroe de la derecha o de la izquierda?

Cualquier evocación política sobre Javier Diez Canseco tiene que relacionarse a la historia más reciente del parlamentarismo peruano y a la trayectoria de la izquierda legal de este país. Una izquierda que se ha mimetizado en la derecha, cuyo rol en la política es apoyar los planes de la derecha y el imperialismo. Esta izquierda ha girado tanto a la derecha que ningún gobernante de las últimas décadas pudo llegar a la presidencia sin el apoyo de la izquierda. Un ejemplo es el caso Fujimori, este personaje nunca fue de izquierda ni siquiera medianamente progresista, pero sin embargo contó con los votos de la izquierda para llegar a la presidencia. Lo mismo ocurrió con Alan García, Toledo y Ollanta Humala. Habría que tomar en serio la constatación de que la izquierda peruana es una agrupación que parasita al interior de la propia derecha, algo así como los parásitos que viven en los intestinos de los animales enfermos.

Javier Diez Canseco ha sido personaje del sistema político peruano decadente y corrupto. Un sistema controlado por las fuerzas armadas. Los militares con golpe militar o con el “sistema democrático” están presentes en el gobierno y en casi todas las instituciones del Estado. En este sistema cualquier personaje de los cuarteles militares y de los bajos fondos se convierte en parlamentario, alcalde, ministro y hasta presidente de la República. Sus inicios como “padre de la patria” fue en 1978. De ahí para adelante y durante 35 años fue miembro de un parlamento que los peruanos consideran una de las instituciones más corruptas, inservibles y desprestigiadas del Perú.

El parlamento del cual fue inquilino permanente Javier Diez Canseco siempre ha sido una carga parasitaria para la sociedad. Sus integrantes, de izquierda o de derecha, son personajes que subsisten en las sombras del poder. Reciben jugosos sueldos, gratificaciones y viven en el confort de un sistema que margina y somete a la miseria a más del 70% de la población. Medran en leyes nefastas y en constituciones redactadas para legalizar el robo, el crimen y la conducta mafiosa de políticos y gobernantes. Prueba de ello es que desde 1978 casi todos los presidentes peruanos han terminado su periodo de gobierno envueltos en escándalos de corrupción, pero ninguno ha sido sancionado por la justicia. Un caso excepcional a medias es Fujimori quien está recluido en una prisión dorada. Tiene todas las comodidades, y desde ahí controlar y dirigir su partido político. Próximamente Ollanta Humala lo dejara libre.

Una revista peruana (Perú 21) publicó en noviembre de 2009 (“La Radiografía de un Congreso”), donde anota que de los 120 miembros que actualmente integran el congreso, 60 han estado involucrados en algún hecho delincuencial y escandaloso. Señaló así mismo que ningún partido político, llámese, APRA, Partido Nacionalista (Ollanta Humala), la izquierda oficial, Acción Popular, y otros que infectan el congreso escapan al desprestigio y a la corrupción de sus representantes.

Los regímenes civiles o militares tuvieron en el parlamento una institución corrompida que les ha servido exclusivamente para encubrir sus fechorías, robos y asesinatos contra la población. Para cada hecho de corrupción y crímenes cometidos desde el Estado siempre hubo una “comisión de investigación parlamentaria”, para encubrir los peores delitos. Este tipo de parlamento, junto con el sistema político, ha transfigurado el carácter moral del país. El Perú es una nación caricaturesca con presidentes delincuentes, parlamentarios prontuariados, narcotraficantes, violadores, jueces corrompidos, y políticos que son una verdadera lacra para la sociedad.

El pueblo, principalmente los trabajadores, aparte que fueron estafados en cada proceso electoral, no han ganado absolutamente nada con sus “representantes parlamentarios”. Al contrario, en estos últimos 35 años de parlamentarismo, la clase obrera y los pobres han perdido sus más eleméntales derechos sociales y económicos. Ahora no existe ni la estabilidad laboral ni el derecho a la sindicalización. Los representante de “izquierda” hablaban de utilizar el parlamento para logras grandes reivindicaciones para los trabajadores, pero en la actualidad más de la mitad de los asalariados no tienen ingresos fijos, al mismo tiempo que ha crecido la miseria extrema. En este parlamento poblado de apristas, fujimoristas, ex militares, socialistas, ex marxistas y ladrones se excluye la ética, la moral y la decencia política. Aquí no puede haber hombres ejemplares y honorables. Javier Diez Canseco hizo parte de este parlamento.

Javier Diez Canseco, su historia verdadera

La trayectoria política de Javier Diez Canseco no fue tan santa como la presentan. Hacía genuflexiones políticas y saltaba de la izquierda a la derecha con bastante facilidad. Para cada proceso electoral cambiaba de partido o de frente electoral. Su discurso siempre se acomodó, no a los requerimientos de la ética y los principios políticos, sino más bien, a las ambiciones electorales. Su propósito fue ganar un curul en el parlamento.

Se dijo marxista, pero después dijo que ello ya no valía. Dijo viva la lucha armada, pero cuando los maoístas iniciaron la luchar armada en 1980, fue el primero en aliarse al Estado para liquidar la lucha armada en 1980. Se dijo defensor de la libertad, las leyes y la democracia representativa, pero se opuso tenazmente a que el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF) se inscribiera como partido político electoral.

En 2012 Javier Diez Canseco era aún congresista del partido de Humala (Gana Perú) y llamaba a movilizarse para impedir que el MOVADEF sea aceptado por el Jurado Nacional de Elecciones, sin considerar que esta organización entregó más de 300 mil firmas de adherentes para su reconocimiento. “Rechazo la pretendida inscripción de MOVADEF, expresión política del terror senderista responsable de infames y cobardes crímenes”, dijo Javier Diez Canseco en enero de 2012.

Diez Canseco se inició en la política como marxista-leninista y partidario de la lucha armada. Después renunció marxismo porque según él pretendía ser una ciencia, pero que no lo era. En sus inicios decía que había que destruir el Estado y sistema de opresión, pero cuando se enroló al parlamentarismo, fue un defensor del Estado y del sistema que antes quiso destruir.

Proclamaba abajo las elecciones y el parlamentarismo burgués, pero después fue vedette y héroe de ese mismo parlamentarismo. Llamaba a liquidar la propiedad privada, pero después se convirtió en defensor de la propiedad privada “bajo nuevas reglas”, decía. Convocaba a “incendiar la pradera” y preparase para la toma del poder y destruir las fuerzas armadas. Pero se alió con un militar (Ollanta Humala) para fortalecer aún más el poder militar en Perú.

Renegó de la dictadura del proletariado, y se adhirió al “socialismo” burgués de la socialdemocracia europea. Copió hasta el símbolo de los partidos “socialistas” de Europa. Renunció a la hoz y el martillo de los comunistas para reemplazarlo por “el puño de una mano izquierda con una rosa” de los socialistas de la burguesía. En 2005 fundo el Partido Socialista del Perú (PSP), cuyo objetivo dijo era luchar por un “socialismo democrático y de liberalismo social”, sin oposición a la inversión privada (nacional o extranjera) y al desarrollo capitalista.

Estas ideas provienen de la socialdemocracia europea y fueron expuestas en los años 60 y 70 como planteamiento para oponerse al desarrollo de las ideas socialistas y comunistas. Al final de 2012 cuando ya se había alejado de Ollanta Humala quien le sirvió de trampolín para llegar al parlamento, creo un frente parlamentario con el partido Acción Popular (AP), una de las organizaciones de la gran burguesía que desde 1990 hasta 2000 apoyó al régimen fujimorista.

Cuando se inició al parlamentarismo fue un entusiasta seguidor de Hugo Blanco, quien fue el candidato de izquierda que más votos logro para las elecciones a la Asamblea Constituyente de 1978. Después se olvidó de Hugo Blanco y se convirtió en correligionario de Alfonso Barrantes Lingan, un ex militante aprista y líder de Izquierda Unida (IU). En 1985, desde Izquierda Unida (IU) apoyó la candidatura presidencial de Alan García Pérez. En 1990 siguió el liderazgo de Henry Pease, un socialdemócrata y patrón de una ONG, candidato presidencial de IU. Desde ahí sostuvo la campaña electoral (segunda vuelta) de Alberto Fujimori.

En 1994 se alío Javier Pérez de Cuellar ex secretario general de la ONU y personaje ligado al gobierno de los Estados Unidos. El año 2000 fue uno de los promotores de la presidencia de Valentín Paniagua un dirigente del reaccionario partido Acción Popular (AP). En 2001 sostuvo el gobierno de Alejandro Toledo, y en 2011 se subió al carro electoral del comandante Ollanta Humala. En el 2012, después que se alejó de Ollanta Humala se integró al grupo parlamentario denominado “alianza AP-Frente Amplio”, cuya mayoría son representantes de derecha provenientes del partido Acción Popular (AP).

Diez Canseco y el voto por Alan García Pérez

En 1985 Javier Diez Canseco junto con la Izquierda Unida (IU) llamó a luchar por la justicia social y la democracia, pero respaldaba la candidatura electoral (segunda vuelta) de Alan García Pérez, militante aprista y uno de los personajes más torvos, corrupto y reaccionario del Perú. Alfonso Barrantes Lingan, fundador y líder de esta agrupación ilegalmente renunció a una segunda vuelta electoral para favorecer al aprista Alan García Pérez, quien desde la presidencia del Perú, impuso un régimen que privilegio el crimen, los grupos paramilitares, el robo y el beneficio para los grupos de poder.

En defensa de Javier Diez Canseco y de Izquierda Unida (IU) se podría decir que el apoyo electoral a García fue un error, y punto. Pero eso no fue así. El apoyo al gobierno aprista continuo más allá del voto electoral. Javier Diez Canseco era uno de los líderes de IU en junio de 1986, cuando este grupo político aprobó el plan del presidente Alan García Pérez para exterminar prisioneros de guerra acusados de pertenecer a la guerrilla maoísta del Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso).

El 18 y 19 de junio de 1986, Alan García ejecutó su plan contrainsurgente para “golpear a la guerrilla maoísta”. Ello consistió en asesinar la mayor cantidad de prisioneros de guerra, en especial a los que el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) consideraba dirigentes de la guerrilla. Una semana antes de la matanza García Pérez consultó su plan con los representantes de las organizaciones políticas. Alfonso Barrantes Lindan, jefe de IU y en nombre de todas las organizaciones de este grupo dio su aprobación y se comprometió a defender al presidente. Así por orden de García, las fuerzas armadas y fuerzas policiales bombardearon las prisiones de Lurigancho, Santa Bárbara y El Frontón. Más de 300 prisioneros de guerra fueron asesinados, muchos de ellos cuando ya se habían rendido o cuando se encontraban gravemente heridos.

Pero el rol de IU no se limitó a sostener el plan criminal para exterminar prisioneros. Su tarea después de la matanza, fue encubrir la responsabilidad penal de García Pérez en estos hechos. Así el semanario Amauta vocero del Partido Unificado Mariateguista (PUM) que lideraba Javier Canseco publicó un editorial. En el texto se culpaba a los prisioneros de ser los causantes de sus propias muertes. Esta matanza, dijo la revista Amauta, fue una “provocación de Sendero Luminoso”. Vil bajeza, ¿así se sirve al pueblo o la reacción”?, dijo el Partido Comunista del Perú (SL) respondiendo a la revista Amauta. Por su parte desde Izquierda Unida (IU), se dijo que el gobierno y García Pérez habían caído en la trampa que le tendió SL para “desprestigiar la democracia”.

La dirección de IU emitió un comunicado público, en el cual uno de los firmantes era Javier Diez Canseco (Pronunciamiento del Comité Directivo Nacional. Izquierda Unida, 26 de junio 1986). En dicho pronunciamiento, se pedía la formación de una “comisión de investigación del parlamento”. En efecto, se formó la “Comisión Investigadora” parlamentaria. Su presidente fue Rolando Ames Cobian, un cristiano y militante de IU que la propaganda gubernamental lo calificó de ser “uno de los representantes más destacados de Izquierda Unida”. En dicha comisión participó también Jorge del Prado, secretario general del PCP pro soviético y Agustín Haya de la Torres, un diputado de IU.

En una de las conclusiones de esta comisión se dijo que fue un error entregar los “penales a los militares” y repitió la versión oficial respecto a que Sendero Luminoso pretendió aprovechar la reunión en Lima del Congreso de la Internacional Socialista que reunía a representantes de más de 70 países, como una ocasión propicia para alcanzar sus objetivos de publicidad y caos. Rolando Ames y su comisión, acusaron a García Pérez de hechos colaterales pero no fundamentales referidos a su responsabilidad directa en este exterminio de prisioneros. No se dijo nada sobre los planes anticipados que Alan García y los militares habían estructurado para llevar a la práctica el asesinato masivo de prisioneros acusados de ser parte de la guerrilla maoísta. “¿Qué pasaría si nos tiramos a todos los senderistas?”, había dicho el presidente García semanas antes de la matanza.

En 1987, un año después de este crimen masivo en los penales, Rolando Ames anunció en una revista de Lima, que Alan García Pérez, no tenía ninguna responsabilidad política en dicha matanza, y que su única falta en estos hechos fue “haber arriesgado, con algún grado de conciencia, muertes que no eran necesaria para debelar los motines de los penales… Este es el mínimo grado de responsabilidad que tiene Alan García. No estamos señalando que dio orden de ejecución de rendidos; no tenemos para ello una evidencia que nos permita señalarlo. Quiero creer, por el contrario, que cuando el presidente de la República denunció en Lurigancho estas ejecuciones fue, precisamente, porque nada tenía que ver con ellas”, dijo Ames. Así Alan García protegido por la izquierda legal, sigue libre sin pagar haber sido juzgado por la matanza de los penales.

Diez Canseco y el voto para Fujimori

En 1990 Izquierda Unida (IU) en la cual Javier Diez Canseco era uno de sus líderes, convocaba a luchar y “cerrarle el paso a la derecha y al imperialismo”, pero pedía a los electores de la izquierda respaldar la candidatura electoral de Alberto Fujimori, que desde su campaña presidencial ya se vinculaba con la CIA americana y las fuerzas armadas.

“El partido votó por Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones generales”, decía Javier Diez Canseco en la primera Conferencia Política Nacional del Partido Unificado Mariateguista (PUM), setiembre de 1991. En el mismo evento Javier Diez Canseco, hace un “balance autocrítico” de su voto por Fujimori y la crisis de IU, y señala: “…el partido votó por Fujmori en la segunda vuelta de las elecciones generales…gran parte de la izquierda legal se mantiene paralizada después del grave error de haber autorizado a sus militantes a participar en el co-gobierno con Fujimori…”.

Sin el voto de la izquierda legal encabezada por un lado Henry Pease (Izquierda Unida) y por otro lado Alfonso Barrantes (Izquierda Socialista) Alberto Fujimori no habría ganado las elecciones en 1990. Ricardo Letts, uno de los dirigentes de IU y del PUM que dirigía Javier Diez Canseco, señalaba que “había que cerrar filas en el seno del pueblo” en torno al candidato Fujmori “para derrotar electoralmente al Frente Democrático (Vargas Llosa) en la segunda vuelta”. (Junio de 1990). “Alberto Fujimori fue identificado como la alternativa del cambio en 1990…expresó el cambio deseado” (Henry Pease, líder y candidato presidencial de IU. Diciembre 1990).

Si Izquierda Unida, incluido Javier Díez Canseco, fue un aliado de Fujimori en la campaña presidencial, ello no concluyo ahí. Varios personajes vinculados a IU fueron ministro y altos funcionarios del régimen fujimorista. Esta misma izquierda se involucró en la guerra contrainsurgente que dirigía el Estado para detener la guerrilla maoísta del Partido Comunista del Perú (PCP). Por ejemplo en diciembre de 1990, Javier Diez Canseco a través de su organización el Partido Unificado Mariateguista (PUM) hacia un llamado público de “rechazo y derrota del terrorismo senderista”. La “derrota del terrorismo senderista” era la propaganda fundamental de las fuerzas armadas y del gobierno.

Para cumplir este objetivo Izquierda Unida (IU), en particular el PUM se involucraron en la formación de rondas urbanas y rondas campesinas que durante el fujimorismo eran controladas y dirigidas por el ejército y el Servicio de Inteligencia Nacional. Estas rondas integradas por cerca de 400 mil personas, reclutadas a la fuerza o mediante incentivos materiales, constituyeron parte del gigantesco aparato contrainsurgente que el Estado utilizó en la contienda contra la guerrilla maoísta.

María Elena Moyano, militante del PUM y de izquierda Unida fue una conocida “heroína” de la lucha contrainsurgente. Ella desde el puesto de teniente alcaldesa de Villa El Salvador y como dirigente de diversas instituciones ligadas a la izquierda emprendió la tarea de organizar rondas urbanas para luchar contra la guerrilla maoísta. La prensa peruana la llamó “heroína” y “general” de la lucha anti Sendero Luminoso. En febrero de 1992 fue eliminada por un comando de la guerrilla maoísta. La revista Caretas (una publicación de la burguesía peruana) le otorgó en 1991 el calificativo de “Madre Coraje”. En abril de 1999 Martha Hildebrandt, una parlamentaria y militante del partido de Fujimori, propuso en el parlamento, declarar a María Elena Moyano, “heroína nacional”.

Javier Diez Canseco, Paniagua, Toledo y Ollanta Humala

En 2000 salió huyendo Alberto Fujimori. Se formó un gobierno provisional bajo la dirección de Valentín Paniagua, un congresista y representante del partido Acción Popular (AP), una organización de la derecha “blanca” del Perú. AP había gobernado el país entre 1980 y 1985 cuyo régimen antipopular agudizo aún más la crisis del Perú, y convocó a las fuerzas armadas para intervenir en la lucha contrainsurgente. Javier Diez Canseco, se subió al palco para anunciar que Valentín Paniagua, era el “Gobierno Provisional que reclamamos millones de peruanos”. (28/11/ 2000).

En 2001 Javier Diez Canseco volvió a convocar a las “masas para cerrarle el paso a la derecha y al imperialismo”, pero respaldó al gobierno de Alejandro Toledo, cuya campaña electoral fue financiada por el húngaro-americano George Soros, un magnate y propietario de grandes transnacionales quien entregó un millón de dólares a Toledo. Por ello Isaac Humala, el padre del actual presidente lo calificó de “Felipillo” (el indio traidor de la época de la conquista española). Dijo también que Perú Posible, el partido de Toledo, “era “delincuencial”, recordando que en 1998 había falsificado miles de firmas falsas para inscribirse como partido electoral.

Diez Canseco tenía otra opinión y señaló que “Toledo expresa un sector de la población históricamente marginada que puede ser reivindicado si muestra capacidad para conducir los destinos del país. En el toledismo existe un sector de ciudadanos vinculados a la izquierda que puede ayudar a dar contenido a una gobernabilidad diferente del país.” (“El día después”, Javier Diez Canseco, 06/12/2001). El gobierno de Toledo, que Diez Canseco había sostenido, rápidamente se hundió en la corrupción, y no hizo otra cosa que seguir aplicando la política fujimorista. Actualmente Toledo, su esposa y su suegra han sido acusados penalmente por enriquecimiento ilícito y robo en el Estado.

En 2011 Javier Diez Canseco propagandizaba que había que buscar la “unidad de todas las sangres”, en torno a Ollanta Humala “para que gane el Perú”. Pero lo cierto era que Humala, desde 2006 había sido acusado penalmente de crímenes de guerra en el periodo 1991 y 1992 (bajo el fujimorismo) cuando era jefe militar en Madre Mía (Alto Huallaga). “La victoria de Gana Perú (GP) y el gobierno de Ollanta Humala son factores centrales para implementar los cambios que las mayorías reclaman: construir un Perú para Todos, con justicia social, equidad e igualdad de oportunidades, soberanía, latinoamericanismo y devolver ética a la política”, dijo Javier Diez Canseco, 2011-09-19).

Llorar desde la derecha y la izquierda

Las personas pueden llorar a sus muertos como mejor le parezca, pero lo que no pueden hacer es tergiversar la historia para santificar a dicho muerto. En general todos los muertos son buena gente, santos e inolvidables. La muerte santifica y hace olvidar todos los pecados del querido difunto. En política es peor, se llega fácilmente a la exageración y hasta el ridículo. La magnificación del muerto va junto con intereses políticos que en vida el difunto defendió. Si un revolucionario muere, ya sea en combate o de enfermedad, este va a la fosa común y se dirá “murió un terrorista” y enemigo de la democracia. En algunos casos, como ha ocurrido en Perú, se secuestra el cadáver y se le entierra clandestinamente. Pero si el muerto hace parte del sistema y defiende los grupos de poder, entonces será enterrado en santidad y le lloverán los homenajes póstumos. Todos los políticos del medio oficial, que pasan a mejor vida, son justos, honrados y hasta mártires de la lucha por la democracia, la libertad y la justicia social.

Los homenajes a Javier Diez Canseco han sido semejantes a las romerías que ya se han usado para alabar otros difuntos de la política peruana. Las clases políticas del país, en crisis y decadencia moral, fabriquen sus hombres honorables, sus grandes hombres del sistema. Para este fin se sirven de la mentira y la falsificación de los hechos. Es por ello que ha devenido una fiesta oficial homenajear y rendir honores a sátrapas y políticos que fallecen de vejez o de enfermedad. Para este propósito no importa que el muerto sea de la izquierda oficial (que sirve a sus intereses) o de la derecha más recalcitrante. Lo importante es presentarlo como honorable y destacado hombre político.

Así ocurrió en el año 2000 cuando falleció de enfermedad Alfonso Barrantes Lingan, fundador de izquierda unida (IU). Oficialmente se dijo: “Murió el líder del pueblo, un socialista y demócrata”, un “mariateguista y socialista”. Ocultaron que Barrantes desde 1985 había renunciado a fu filiación de izquierda para convertirse en un pobre servidor del gobierno de Alan García Pérez. Hasta la misma izquierda oficial lo repudio y lo dejó a un lado.

El mes de abril (2013) murió Armando Villanueva del Campo, un aprista de renombre y famoso por usar el balazo por la espalda y la cachiporra contra sus contrincantes políticos. La “izquierda” y la derecha lloraron juntas la muerte por vejez de este aprista, pero no dijeron nada sobre su abominable historia política.

Ocultaron la verdadera trayectoria política de este honorable muerto y de su partido el APRA. Esta es una organización de derecha que tiene mucha similitud política con las organizaciones nazis neofascistas de Europa. Tanto Villanueva del Campo como el APRA fueron peones políticos de los peores regímenes militares y civiles del Perú. En los inicios de la década del 60, el APRA y entre ello Armando Villanueva del Campo, desde el parlamento promovió la pena de muerte contra los guerrilleros a quienes se calificó de “traidores a la patria”. Armando Villanueva fue brazo derecho del anticomunista y farsante Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del APRA y defensor de las transnacionales norteamericanas y del capitalismo. Villanueva del Campo junto con Haya de la Torre fueron los modelos más cercanos en la vida política de Alan García Pérez quien para desgracia de los peruanos estuvo dos veces en la presidencia del Perú.

Después de leer el texto que aquí se ha entregado, se puede ver que la trayectoria política de Javier Diez Canseco no es diferente a los otros y actuales dirigentes actuales de la izquierda que desde diferentes puestos colaboran con los regímenes de turno. Activos o jubilados siguen siendo peones de la derecha y los grupos de poder. Defienden el sistema actual y son cómplices de la pobreza y miseria del pueblo peruano.

Desde el parlamento, desde los procesos electorales, los municipios, los sindicatos, centrales y federaciones de trabajadores, estos “honorables” políticos de izquierda esperan su hora para ser declarados héroes, y prohombres de la libertad. Seguro que habrá romerías y grandes titulares para sus cadáveres, pero ello no vendrá de los trabajadores y los oprimidos, sino más bien de los grupos de poder y de los gobiernos sátrapas que turnan en el poder.