Moscú y La Habana (PL).- Cuando Europa enfrenta recortes neoliberales en medio de la crisis, Rusia asume un papel protagónico dentro del programa de Naciones Unidas “Deudas para el desarrollo”. Moscú condonó miles de millones de dólares de deuda a países africanos y a la República Popular Democrática de Corea, y desarrolla decenas de programas de cooperación con Brasil, Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador y otros Estados de América Latina.

Hasta el 18 de octubre de 2012 el gobierno ruso canceló la deuda de estados africanos por más de 20 mil millones de dólares, certificó el director del Departamento de organismos internacionales, del Ministerio de Exteriores, Vladimir Sergueev, y destacó la activa participación de Rusia en los programas internacionales de ayuda al desarrollo de África y a través de la condonación de los adeudos a algunos estados del continente.

A instancias del programa de Naciones Unidas “las Deudas para el desarrollo”, Rusia suscribió convenios bilaterales con Zambia y Tanzania con el fin de destinar los montos de las obligaciones contraídas al financiamiento de proyectos en la agricultura, educación y medicina. Están encaminados acuerdos similares con Benin, Mozambique y Etiopia, abundó Sergueev.

Rusia además desembolsó 50 millones de dólares al fondo del Banco Mundial destinado a ayudar a los países más vulnerables, por ejemplo, en la lucha contra el hambre, en la región al sur del Sahara. Como estado donante ante la ONU, contribuye al financiamiento del Programa Mundial de Alimentos, en particular con recursos a Etiopia, Somalia, República de Guinea, Kenia y Djibuti.

Rusia colabora estrechamente con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dentro de los programas de apoyo a la educación y en la lucha contra las enfermedades, como el VIH/sida, la tuberculosis y la malaria. Como resultado de convenios bilaterales con algunos estados del continente, en instituciones universitarias rusas estudian más de ocho mil jóvenes africanos, de los cuales, casi la mitad en condiciones subvencionadas, ilustró la Cancillería.

En abril de 2008, Moscú canceló la deuda a Libia, y entre 2005 y 2012 se flexibilizaron los pagos con estados africanos, por más de 11 mil millones de dólares, casi todos contraídos con la extinta Unión Soviética.

Por otro lado, el viceministro de Asuntos Exteriores Serguei Ryabkov informó de forma oficial que la Federación de Rusia no renovará el tratado Nunn-Lugar de Reducción Cooperativa de Amenazas, firmado con Estados Unidos en 1991 y el cual expira en 2013. Con esa decisión, Moscú renuncia a seguir recibiendo donativos del país del norte para financiar el desmantelamiento de los arsenales nucleares y químicos en territorios de la desintegrada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Ryabkov argumentó que el acuerdo, renovado en dos ocasiones por el Kremlin -la última vez en 2006-, ya no satisface a Rusia debido a las nuevas realidades. Explicó que, a diferencia de hace 21 años, Moscú cuenta ahora con suficiente capacidad económica para desarrollar programas propios y que, al mismo tiempo, ha decidido incrementar las alianzas con terceros países.

Las nuevas realidades

Un papel importante en la recuperación de una economía que llegó al borde de la quiebra con la imposición de las más irracionales privatizaciones después de 1991, ha desempeñado la política nacionalista liderada por el presidente Vladimir Putin, con el gas y el petróleo como pivotes. Esos dos recursos, la industria cósmica y el suministro de técnica militar -todas de fuerte impacto multidisciplinario en la vida económica- permitieron al país más extenso del planeta rescatar en los 12 primeros años del siglo XXI el papel protagónico que Moscú pareció perder.

Sin dejar de ser sobre todo un suministrador de materia prima -característica de los países en vías de desarrollo- y sin resolver aún serias deudas en el plano social, el gigante ruso se ha erguido y vislumbra horizontes que hoy parecen perdidos en la Unión Europea. En sentido general, la Federación de Rusia rescató el orden interno, y en el escenario internacional es nuevamente un protagonista de voz respetada no solo por su indiscutible capacidad militar, sino también por su influencia política en todos los continentes.

Junto a Brasil, India, China y Sudáfrica, integra el grupo BRICS, y propugna el fin del mundo unipolar que Washington proclamó después de 1991. En términos cuantitativos, la economía de Rusia cerró 2012 con un incremento del 3,4 al 4%. Según el viceministro de Desarrollo Económico Andrei Belousov, la inversión en activos fijos aumentó en 10,2% en los seis primeros meses de 2012, con una previsión anual de 6,6 a 7,9%. El Ministerio de Finanzas reportó que el Fondo de Reserva de Rusia creció en agosto en 1,3% hasta los 60,48 mil millones de dólares.

En estas circunstancias, el viceministro de Finanzas Serguei Storchak confirmó la rúbrica de un acuerdo entre Moscú y Pyongyang, según el cual Rusia condona el 90% de la deuda de 11 mil millones de dólares contraída por Corea del Norte en la era soviética. Un esquema de “deuda a cambio de ayuda” se aplicará para amortizar el resto en proyectos conjuntos que beneficien a la educación, la salud y el desarrollo de fuentes energéticas, según el vicetitular.

Los mil millones de dólares restantes serán pagados en dos décadas por medio de abonos semestrales en montos iguales, explicó el banco ruso Vneshkonombank. Esos desembolsos comenzarán un año después de la entrada en vigor del acuerdo firmado.

De manera general Rusia incrementó en los últimos años su aporte financiero al desarrollo de los países pobres, con la entrega en 2011 de 514 millones de dólares, un 8,8% más que en 2010. Un 28% de la ayuda rusa llega a los estados africanos, al sur del Sahara, en tanto América Latina recibe un 20%, según datos recopilados por la agencia Ria Novosti.

Catalogan de estratégicos nexos de Rusia con América Latina

Los nexos con América Latina y el Caribe, catalogados de estratégicos, y el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, que consideró anacrónico, fueron algunos de los diversos tópicos tratados por el primer ministro de Rusia Dimitri Medvedev en conversación con Prensa Latina. En medio de una intensa agenda de su visita de dos días a La Habana en octubre de 2012, Medvedev aceptó brindar declaraciones exclusivas sobre un breve y al mismo tiempo abarcador cuestionario.

De forma sosegada y a la vez profunda, el dirigente ruso respondió a interrogantes que fueron también desde las tensas relaciones con Washington hasta las interioridades de las políticas internas dirigidas a mejorar la calidad de vida de su pueblo.

P. Primer ministro, muchas gracias por haber concedido este tiempo, pese a su intensa agenda en La Habana, para una entrevista exclusiva con Prensa Latina. Comenzaremos con nuestra primera pregunta de este cuestionario, con lo siguiente: conocemos que los nexos de Rusia con América Latina están en un proceso ascendente. Sin embargo, apreciamos que no han llegado a su momento pico. ¿Usted cree que esta relación de Rusia con América Latina es estratégica o es coyuntural, temporal, atendiendo a la influencia que está teniendo también en la región o a la concurrencia con EE.UU.?

R. Nuestras relaciones con los países de América Latina y el Caribe no son de coyuntura y no tienen nada que ver con nuestras relaciones con otros países, ya sea EE.UU. u otras naciones. Simplemente creemos que aquí tenemos varios países amistosos con los que estamos desarrollando una colaboración a todo nivel. Es una región que se desarrolla rápidamente, con muy buenas oportunidades económicas, aunque al mismo tiempo tiene problemas, que nosotros podríamos resolver juntos. Por eso es una zona de nuestro interés estratégico y de aliado. Precisamente por estos motivos, mantenemos excelentes relaciones diplomáticas y económico-comerciales con los países de la región. Es cierto que Rusia ha pasado por distintos momentos.

Si comparamos la vida de ahora con los años 90 (del pasado siglo), vemos que antes nuestras relaciones con las naciones latinoamericanas eran mucho menos intensas. Eso estaba relacionado con nuestros problemas internos, nos faltaban fuerzas para nuestro propio desarrollo y, seamos sinceros, las relaciones con otros países requieren un potencial económico, mucha voluntad y actividad. Pero eso ha quedado en el pasado. Han llegado otros tiempos y nuestros contactos ahora tienen un carácter sistemático. Sin hablar de Cuba, que está en el corazón de cada ruso, los otros países también mantienen ahora relaciones fuertes con nosotros.

Vamos a ver: casi con todas las naciones mantenemos relaciones a todo nivel y de alto desarrollo, algo que no existía siquiera en la época soviética. Acabo de venir de Brasil, el país más grande de la región, la quinta economía del mundo, forma parte del BRICS, y con el que mantenemos vínculos muy variados. Lo mismo se puede decir sobre Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador y otros Estados con los que mantenemos relaciones muy avanzadas. Por eso estamos aquí con fines serios y por mucho tiempo, y queremos que nuestros nexos con todos los países de la región sean muy buenos.

P. Desde su punto de vista ya en particular sobre Cuba, que usted ha sido un impulsor grande de oxigenar esta relación para que tenga un mayor auge. ¿Cómo aprecia usted en qué momento están? ¿Qué perspectiva tienen de ampliarlas con Cuba? Y creo que se impone que nos comente un poco los encuentros que ha tenido con nuestros principales dirigentes en esta estancia.

R. Soy optimista respecto a nuestras relaciones por toda una serie de motivos. Ahora estoy realizando una visita a Cuba, que incluye todos los principales componentes de nuestras relaciones, buenas, tradicionales y avanzadas. En los últimos años hemos conseguido restablecer un alto nivel de las relaciones de la colaboración cubano-soviética y ruso-cubana. En esta visita hemos mantenido negociaciones sobre todos los aspectos de nuestra cooperación, ya sea económica, humanitaria y de política exterior.

Ahora no tenemos ningún tema problemático, capaz de empeorar nuestras relaciones. Por el contrario, avanzamos en todas las direcciones. De igual manera, hemos sido testigos de la firma de 10 documentos muy importantes, cada uno de los cuales incluye oportunidades económicas y soluciones estatales. Mantuvimos negociaciones amistosas y de confianza con el presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Raúl Castro Ruz. Ha sido nuestro segundo encuentro en lo que va de año, ya que nuestro colega cubano visitó Rusia hace poco, ahora es mi turno. Recordaré que en 2009 firmamos con Raúl Castro el memorándum sobre relaciones estratégicas entre Cuba y la Federación de Rusia, y ahora el desarrollo de las relaciones entre nuestros países se rige por ese plan.

Colaboramos en muchas esferas, tanto tradicionales como nuevas. No voy a hablar mucho sobre proyectos energéticos: una parte de ellos ya está realizada, otra será realizada. Me gustan mucho nuestros proyectos en el ámbito de las altas tecnologías, ya sea la medicina, el espacio o algunos planes industriales en los que hemos avanzado mucho. Y esperamos que sigan desarrollándose. Probablemente ahora el intercambio comercial no es como debería ser entre Cuba y Rusia, algo más de 200 millones de dólares no es mucho. Los planes de inversión son buenos y están creciendo, pero la circulación de mercancías no es muy grande. Pero estoy seguro de que es un asunto cambiante y de que este índice irá subiendo y adquiriendo nuevas formas de colaboración.

Hemos recuperado en gran parte los contactos de circulación de personas. El año pasado, unos 90 mil turistas rusos visitaron Cuba, aunque recordemos que la distancia entre nuestros países es muy grande, no es lo mismo que viajar a Crimea o a algún otro lugar no tan lejano de Rusia. Nuestra gente conscientemente elige Cuba como destino para descanso y turismo. Lo quieren, se sienten cómodos aquí y tienen sentimientos amistosos hacia los cubanos, les gusta descansar aquí. Tenemos un fundamento muy sólido creado en otro periodo histórico y creo que es sumamente importante para nosotros no solo conservar lo que está hecho, sino también fortalecerlo.

Después de la reunión con Raúl Castro tuve una conversación nocturna con el comandante Fidel (Castro), de carácter informal, como siempre. Ya es mi segundo encuentro de ese tipo con él, el primero fue en 2008. Ha sido muy interesante hablar con Fidel, escuchar sus sensaciones de lo que está pasando, está muy bien informado sobre todos los acontecimientos internacionales. Hablamos de distintos asuntos como el desarrollo de la economía cubana y problemas mundiales. En general, hablamos de las cosas más diversas y hasta de algunos hechos extraordinarios como la explosión de un meteorito en el cielo sobre Rusia o el problema del gas de esquisto.

Me parece que conversaciones como estas demuestran que el potencial de nuestras relaciones no solo tiene mucha historia, sino también un futuro maravilloso, si los líderes de los Estados cuidan tanto las relaciones con nuestro país. Para mí personalmente es muy interesante.

P. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está en su segundo periodo. ¿Cree usted que hay posibilidades o existen posibilidades que hayan evaluado de mejorar las relaciones entre Rusia y EE. UU. atendiendo a la solución de algunos problemas o algunas inquietudes que han surgido, que han dividido en algún momento a Moscú y Washington, sobre todo en los temas de desarme, los temas de la intromisión en los asuntos internos de Rusia (ha habido también su denuncia), el tema de derechos humanos, entre otros? ¿Cómo usted ve que podría Rusia contribuir a partir de los recientes acontecimientos y pasos inamistosos que ha tenido EE.UU. con Rusia?

R. En realidad, de las relaciones entre Rusia y EE.UU. mucho depende, aunque sólo sea porque somos las mayores potencias nucleares. Hemos pasado por diferentes periodos en nuestras relaciones. Hay que reconocer que en general en los últimos años nuestras relaciones no se han desarrollado tan mal, porque hemos conseguido preparar y firmar documentos muy importantes, incluido el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas y algunos acuerdos comerciales. Nuestros colegas estadounidenses favorecieron nuestro ingreso en la Organización Mundial de Comercio (OMC). Son hechos positivos. Estoy seguro de que tanto Vladímir Putin como yo, nos sentimos cómodos negociando con la administración de EE.UU.

Sin embargo, nuestras actitudes respecto a algunos asuntos se diferencian seriamente. Uno de ellos es el armamento, incluida la defensa antimisil. Pese a todos nuestros intentos de explicar a los estadounidenses que vemos la defensa antimisil europea en su estado propuesto como un sistema dirigido contra la Federación de Rusia y nuestro potencial atómico (con el que ahora se mantiene una paridad nuclear en el mundo), [pese a esos intentos], no obstante, nuestros argumentos no los quieren en EE.UU. ni en la OTAN. Tratan de tranquilizarnos diciendo que “no va contra ustedes sino contra otros países”. Por desgracia, estos razonamientos no nos parecen convincentes. Hemos comunicado todos nuestros argumentos pero la situación no cambia.

Con cada mes que pasa queda menos tiempo para lograr un acuerdo. Siendo presidente, marcaba el fin de esta década, incluso un poco antes, como límite para la toma de esa decisión. Si no conseguimos llegar a ningún acuerdo las consecuencias para las relaciones internacionales podrían ser muy desagradables, porque tendríamos que tomar medidas de respuesta, las tendría que tomar cualquier Gobierno ruso, cualquier dirigente de Rusia, simplemente porque así son nuestros intereses estratégicos.

Existen también otros factores agravantes. De hecho, después de nuestro ingreso en la OMC y de una aparente normalización de las relaciones económico-comerciales y la abolición de ciertas enmiendas discriminatorias muy conocidas… a EE.UU. le gusta aprobarlas y algunas iban dirigidas contra nuestro país; mencionaremos también el bloqueo económico de Cuba y por cierto, quiero destacar que no cambiamos nuestra posición y consideramos que es una medida indignante, un anacronismo y cuanto antes se elimine mejor será para todos, no solo para los cubanos, sino para los estadounidenses en primer lugar. Volviendo a nuestras relaciones con EE.UU., simultáneamente con la derogación de la llamada enmienda Jackson-Vanik, aprobaron un documento claramente anti-ruso, la llamada “Ley Magnitski”.

En reiteradas ocasiones di mi visión sobre la naturaleza de este documento y considero que se trata de la politización de un caso muy triste que ocurrió con un ciudadano de Rusia. Pero algunas fuerzas políticas, no digo que sea la Administración de EE.UU. en el sentido estricto de la palabra, hicieron aprobar este documento, con el apoyo de los legisladores. Tuvimos que responder. Yo había hablado de eso siendo yo presidente y el mandatario actual, Vladímir Putin, también había avisado a EE.UU. Pero tuvimos que tomar medidas en respuesta como la ley sobre la responsabilidad de las personas que violan los derechos humanos e intereses de los ciudadanos rusos. ¿Es este un camino bueno? Es un camino malo y cuantos menos motivos surjan, mejor será para las relaciones ruso-americanas en particular y las relaciones internacionales en general.

P. Hoy los planes, digamos, de desarrollo económico y social de Rusia avanzan en medio de un telón de crisis mundial también, que afecta sin duda a un grupo de países. Me refiero a los planes de desarrollo a largo plazo, por supuesto. ¿Cree usted que esa crisis o ese telón de fondo pudiera afectar ya en el orden nacional o minimizar los ánimos de la dirección de la Federación Rusa en materia de temas sociales, por ejemplo algunas prioridades que tienen, como el tema de la vivienda, los niños huérfanos, los planes que ustedes tienen, o hay medidas concretas, estrategias, para enfrentar estos temas sociales?

R. Las crisis son siempre un llamado y de ellas se generan cosas incómodas, molestas. Pero una crisis puede al mismo tiempo incentivar a un Gobierno para trabajar de una manera más activa y de esta forma, crear un impulso adicional para el desarrollo. Esto es aplicable a nuestra situación también. Efectivamente a nadie le gustan las crisis, para todos son incómodas. En Rusia en los años 2008 y 2009 enfrentamos una caída de la producción, la disminución del volumen del producto interno bruto (PIB), estuvimos obligados a tomar medidas para contrarrestar esta situación, tuvimos que congelar algunos planes, aunque todos los programas y proyectos sociales los mantuvimos. No disminuimos los salarios, sino más bien lo contrario, los continuamos acrecentando e indizando. Sin embargo, la situación fue muy complicada.

Ahora mismo la economía de Rusia, en términos generales, se encuentra en una situación relativamente buena, si la comparamos con la situación a nivel mundial. Nuestro crecimiento económico durante el año anterior fue más alto que el crecimiento internacional, alrededor del 3,6% del PIB. Tenemos una inflación relativamente baja para Rusia, aunque ésta es por supuesto más alta que la de ciertas economías poderosas tradicionales. No obstante es baja para nuestro país y tenemos que mantenerla así.

Tenemos el porcentaje más bajo de desempleo entre todos los países desarrollados. Durante 15 años la crisis no ha afectado a la situación del mercado laboral, y esto es muy importante porque en los años 2008 y 2009 hubo un crecimiento del nivel de desempleo. Ahora todo lo hemos solucionado gracias a los programas sociales que funcionaron muy bien. Tenemos porcentajes muy bajos de deuda interna y externa tomando en cuenta el producto interno bruto. Y este es un índice muy importante porque la mayor parte de la economía de Europa, y sin querer referirme a la economía de Estados Unidos, está fuertemente agobiada por créditos. Y no pueden tomar decisiones responsables justamente porque este tiempo de deudas afecta a la economía.

En este sentido, podría decir que Rusia está bien, y que en este aspecto nada estorba nuestro desarrollo. Pero en la economía rusa existen un gran grupo de “desafíos”, por denominar así a los problemas económicos, a los que aún no hemos dado una respuesta. En primer lugar, nuestra economía depende bastante del precio de la materia prima. Esto es algo negativo. Debemos buscar la manera de diversificarla. Casi el 50 por ciento de los ingresos del presupuesto general del país proviene de la exportación de hidrocarburos -gas y petróleo. Si es cierto, es un asunto muy importante para nosotros, pero sin embargo, tenemos un gran potencial científico y tecnológico.

Tenemos las condiciones necesarias para crear una economía basada en la gran tecnología. Crear, como la denominan, la “economía inteligente”. Por eso necesitamos tomar todas las medidas necesarias para disminuir el porcentaje de aquellas ramas dependientes de la materia prima, a cambio de un aumento de otras en base a las altas tecnologías y la industria, incluyendo obviamente también la refinación de la misma materia prima, porque su procesamiento también puede estar basado en la utilización de las más altas tecnologías. Pero solamente exportar petróleo y gas ya no genera los mismos ingresos que podía generar antes. Este problema existe, y también existen otros no menos importantes.

Uno de ellos para nosotros es el de mejorar la calidad de vida en el país. Hemos recorrido un largo camino desde el año 1991, sin embargo, tenemos aún complicaciones en este aspecto. Consideramos que los ingresos de varios grupos y categorías de nuestros ciudadanos no corresponden a los actuales índices de desarrollo de Rusia, se trata de especialistas empleados públicos. Por eso decidimos aumentar los salarios a los médicos, maestros y catedráticos universitarios. Ahora estamos dedicados por completo al perfeccionamiento de este sistema y al pago definitivo del trabajo de estos especialistas.

Existe un problema adicional y muy serio que también debemos resolver, y es la vivienda. Nosotros construimos muchas viviendas, construimos alrededor de 70 millones de metros cuadrados al año. Debemos llegar al menos, a superar los 100 millones. Sólo entonces podremos resolver esta tarea. Y si bien es cierto que la vivienda no tiene por qué ser de élite, pero debe ser posible adquirirla por un precio razonable para nuestros ciudadanos. Estas son las tareas que tenemos que resolver en un futuro cercano y yo estoy convencido que contamos con las condiciones para hacerlo.

P. Rusia se ha propuesto, como hemos visto en diferentes escenarios, llegar a un lugar donde pueda ser el líder de la economía mundial. Y para esto tiene amplias y varias potencialidades. Ahora, ¿cómo lograr este objetivo ante algunas dificultades en el orden de la competitividad de la economía, de la producción, de la intensificación y la diversificación de la productividad? ¿Qué planes tiene Rusia en el sector de desarrollo de la ciencia, en particular, de la nanotecnología, la biotecnología y del espacio?

R. Bueno yo ya he respondido en parte a esta pregunta, sin embargo, para nosotros es muy importante el cambio hacia una nueva economía, manteniendo por supuesto al mismo tiempo las posibilidades que brinda la economía tradicional, incluyendo los suministros de materia prima -algo de lo que ya he hablado- y el procesamiento de la materia prima. ¿Qué es necesario hacer para lograrlo? Para lograrlo es necesario crear un nuevo sistema producción, y los denominados puestos de trabajos de alta productividad, que son muy bien remunerados.

Usted ha mencionado una lista de programas. Éstos se están realizando y se pretende gastar en ellos una cantidad considerable de fondos presupuestarios y no presupuestarios. En aquellas áreas de las que usted ha hablado, nanotecnología, biotecnología, incluida la medicina biotecnológica, nosotros tenemos muy buenas condiciones para una cooperación con Cuba. Porque en estas áreas Cuba ha alcanzado numerosos logros, y nosotros con gusto estamos dispuestos a cooperar bilateralmente, ofrecer nuestro dinero, nuestras posibilidades científicas y llegar así a la creación o elaboración de productos de manera conjunta. Nosotros tenemos experiencia en la preparación de varios medicamentos, que ya de un modo efectivo se elaboran conjuntamente.

Así que si hablamos de los gastos relacionados con el desarrollo de estas áreas, éstos son relativamente altos. He visto la cantidad de proyectos en la esfera de la nanotecnología, y los costos de su realización rodean los 20 mil millones de dólares. Esta ya es una participación significativa de la economía de la Federación de Rusia. Y la nanotecnología hoy en día traspasa los logros que se han dado en la humanidad, empezando por el desarrollo espacial, y terminando con las cosas comunes y corrientes, y la gran cantidad de métodos que buscan mejorar la calidad de vida del ser humano.

Si hablamos del espacio sideral, pues en este aspecto Rusia es un país único. Fuimos los primeros en estar en el cosmos, consideramos que esta es una ventaja con respecto a la competencia, pero es imposible no invertir dinero en el espacio. Si sólo nos vamos a sentir orgullosos del envío del primer satélite, y del vuelo de Yuri Gagarin, simplemente nos quedaremos relegados. El espacio hoy en día no es sólo objeto de estudios científicos, sino también es un mercado de servicios que genera dinero. Hace poco nosotros aprobamos un programa de investigaciones espaciales hasta el año 2020, en el cual tenemos pensado gastar cantidades de dinero, si hablamos en dólares, aproximadamente el equivalente a 60 mil millones de dólares. Son fondos muy altos obviamente. Nosotros también quisiéramos participar en programas internacionales de viajes espaciales con motivos investigativos. Vamos a incrementar nuestros satélites de gran manera durante este período de años.

Nosotros ofrecemos nuestros servicios a otros países y queremos que la participación rusa en las actividades del desarrollo espacial aumente del 10 al 15%. Queremos ser no solo un gobierno que lidere estos avances científicos o un gobierno investigador en el espacio cósmico, sino también un participante del mercado de servicios espaciales. Esta tarea ya ha sido puesta de antemano porque repito, hoy el espacio ya no es sólo para fines científicos, sino es un negocio. Y así hay que comenzar a verlo desde todo punto. Por eso yo considero que tenemos todas las posibilidades de realizar una diversificación plena de la economía, y ocupar el lugar debido en el sistema mundial de la división del empleo. El lugar que a Rusia le había sido designado desde un principio.

P. Y una última pregunta: Queremos saber su opinión de qué papel debe desempeñar Rusia en el proceso de transformación de la arquitectura financiera internacional y sobre todo en este mundo actual en el que hay una transición, en la que se aprecia un modelo policentrista de economía. ¿Qué papel Ud. cree que debe desempeñar?

R. El más activo. Porque si nosotros no jugamos este papel activo, alguien lo hará por nosotros. Y no estoy seguro de que sea un buen papel. La arquitectura del mundo contemporáneo está formada de tal manera que, como bien lo ha dicho Usted, el modelo internacional de cooperación, incluido el modelo de colaboración económica, debe ser policéntrico. No hay ni un sólo estado, por muy fuerte y poderoso económicamente que sea, que pueda pretender ser el principal estado o la principal economía del planeta. Aunque esté emitiendo moneda de libre convertibilidad, una divisa de reserva, sea dólar o alguna otra.

El mundo es muy diverso. Y la crisis del 2008 demostró que cualquier economía puede resultar afectada: la de Estados Unidos, de la Unión Europea, sin mencionar la de otros países. Por eso debemos tomar decisiones ponderadas y coordinadas. Veamos cuál era la arquitectura del mundo no hace mucho. Regía el sistema clásico, los denominados acuerdos de Bretton Woods, que seguramente en cierto periodo fue provechoso y hasta progresivo para toda una fila de estados. Pero la situación en el mundo de ahora es diferente.

Otros estados quieren formar parte en la toma de decisiones clave. Y no teníamos esta posibilidad. Incluidas, por ejemplo, las nuevas economías que están en un rápido crecimiento. Como son los países del BRICS, que ahora tienen el 25 por ciento del PIB del planeta. Nuestra participación no era considerable en la toma de decisiones en el marco del FMI y el Banco Internacional.

Como resultado de las acciones coordinadas de Rusia, China, India, Brasil, República Sudafricana, y muchos otros países con los cuales colaboramos en torno a este tema, logramos cambiar esta situación. Y hoy este equilibrio se ha desplazado hacia estados que no tenían representación en el campo internacional para la toma de decisiones financieras. Pero si me pregunta si es justo el orden mundial financiero hoy día, le diré que no. Exige seguir con el trabajo sistemático que deben realizar todos los estados.

Quiero subrayar que no sólo se trata del G8, G20, sino todos los estados que existen en este planeta. Porque si la voz de por lo menos un estado no se oye, eso significa que los intereses de sus ciudadanos no están protegidos. Y en este ámbito estamos dispuestos a seguir cooperando en adelante con nuestros amigos cubanos, con nuestros socios de Latinoamérica, con otros estados para establecer un orden financiero más justo, más moderno en nuestro planeta. Es una tarea difícil. Sin embargo, estoy seguro de que juntos podremos con ella porque con los esfuerzos mancomunados logramos superar las consecuencias de la crisis surgida en el 2008. Así que seguiremos trabajando y esperamos que tengamos éxito.

Me gustaría desear a todos los ciudadanos de nuestro país amigo, Cuba, que conserven su buen humor, porque Cuba es la isla de libertad, un lugar muy bonito. Vuelvo a repetir que a los ciudadanos rusos les gusta mucho este país. Pero, además del buen humor, me gustaría desearles éxitos en el desarrollo de su país, en la transformación de su economía. Estamos con ustedes y trabajaremos juntos para conseguir los mejores resultados.

* Jorge Petinaud es corresponsal de Prensa Latina en Rusia y Mario Hubert Garrido, editor Jefe de Prensa Latina Televisión.