La Habana (PL).- Atrapados en un contexto de enfrentamiento que caracteriza las relaciones cubano-estadounidenses por más de medio siglo, académicos de ambos países elaboraron una ruta para el cercamiento, cuya primera fase sería la sustitución de la desconfianza por el consenso. Sin pretensiones de solucionar con un ejercicio intelectual una pugna sumamente compleja, los integrantes de los Talleres Académicos Cuba Estados Unidos (TACE) elaboraron algo más de 20 recomendaciones, resultado del consenso entre 18 estudiosos de diversos signos políticos.

Aunque no es la primera experiencia de su tipo, participantes de TACE explicaron en entrevistas con Prensa Latina que esperan aportar su grano de arena para la construcción de un puente sobre un mar borrascoso, para lo cual estiman existen hoy mejores condiciones que durante los últimos años. En encuentros desde 2009 en varios países, incluyendo Cuba y Estados Unidos, fueron buscando, descartando y analizando temas hasta identificar aquellos que cuentan con el consenso de los académicos para ser presentados el 30 de mayo próximo en Washington y luego en Cuba.

La idea es hacer llegar a los dos gobiernos estas recomendaciones para su estudio y la eventual implementación de aquellos que se consideren, si hay voluntad política y las condiciones lo permiten. A su favor cuentan con la participación entre ellos de personas que fueron allegadas a gobiernos de ambos países, la creciente aspiración regional a ver terminado el conflicto y un clima más favorable que en anteriores administraciones norteamericanas.

Para los doctores Milagros Martínez y Carlos Alzugaray, ambos académicos cubanos, se trata de un esfuerzo por crear espacios de confianza a partir de recomendaciones que pudieran ser implementadas por ambos gobiernos. Martínez explica que empezaron por una lista de 27 o 28 recomendaciones que quedaron en unas 24 luego del trabajo de los académicos estadounidense y cubanos que viven en Cuba, lo cual en su criterio ayudó a tratar de tener más racionalidad en las propuestas finales.

Otra característica, dice, es que varios de ellos fueron diplomáticos o tuvieron acceso a ambas cancillerías y de alguna forma pudieran interactuar con los gobiernos pues, aunque es un ejercicio académico, no es ocioso decir que interesa llegar a instancias gubernamentales y puedan decidir cuales implementar.

El proyecto comenzó cuando en junio de 2008, el profesor de American University Philip Brenner se acercó a los cubanos en un evento en Montreal. Su propuesta, recuerda Martínez, tuvo un largo camino y finalmente en 2009 empezamos a trabajar en Sao Paulo, reunión seguida por otras siete y dos de coordinación.

“Ya estamos preparando el libro en inglés y español con las recomendaciones. Ha sido un trabajo difícil porque lógicamente ha habido muchas diferencias entre los puntos de vista entre los cubanos, entre los estadounidenses y entre cubanos y estadounidenses”, apuntó. En su opinión, la clave fue tratar de identificar cómo consensuar, dónde están los espacios para trabajar de manera común, de establecer confianza y en los que hay viabilidad y racionalidad para que no sean propuestas a implementar en 10 años.

Abordamos el factor tiempo, dice, porque pensamos que tiene un peso importante. El proyecto es presentar el libro en el XXI Congreso de la Asociación de Estudios latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés) el jueves 30 de mayo y después en La Habana, en junio o julio de este año. Las recomendaciones, explica, están divididas en áreas temáticas: medio ambiente, intercambios académicos, seguridad y terrorismo, comercio y desarrollo y libertad de viaje.

Interrogada sobre las principales propuestas, Martínez resalta dos, la primera es la coincidencia de que Cuba debe salir de la lista de países que apoyan el terrorismo. TACE identifica eso como una necesidad y es un absurdo tener a Cuba en una lista en la cual nunca tuvo que estar. Ahora justamente mucho menos, afirma.

“Lo otro es que como TACE es un ejercicio académico, y estoy convencida que la diplomacia académica es muy importante cuando hay conflictos tan tensos entre dos países, toda recomendación que implique mayor fluidez entre académicos y estudiantes universitarios puede ayudar mucho porque hay que entenderse y para entenderse hay que conocerse”.

Martínez precisa que en TACE participaron tres instituciones: American University, la Universidad de La Habana y como facilitador la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), presidida por el doctor Andrés Servín, conocedor de temas de Estados Unidos y América Latina.

Por su parte, Alzugaray considera que hoy se vive un momento más favorable que durante años anteriores, aunque “no sea perfectamente favorable”. El ex diplomático cubano recuerda que estos ejercicios comenzaron en la década del 70 y acompañaron un intento de normalización por ambos gobiernos durante la administración de James Carter, pero después lamentablemente perdió vigencia porque los gobiernos posteriores, incluso el de William Clinton, no ofrecían un clima favorable.

“Creo que las condiciones son favorables, al menos durante los próximos cuatro años de Barack Obama, porque hay una cosa que debemos reconocer, aún cuando el presidente no ha hecho todo lo que podría hacer en el tema cubano, hay una actitud distinta”. Alzugaray estima que ello se reflejó en la última campaña electoral, cuando el presidente Obama no adoptó una posición dura contra Cuba, más bien ignoró el tema o adoptó una posición más constructiva.

Precisa que además dijo en 2008 que no hay problemas en negociar con adversarios de Estados Unidos y en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago habló de un “nuevo comienzo”. Aunque algunos puedan pensar que eso ha quedado como mera retórica, considera el académico cubano, no es menos cierto que en algunos temas se ha avanzado, como el de los viajes de cubano-americanos a Cuba, que es una situación nueva y se han ampliado los viajes de estadounidenses con las regulaciones establecidas por Obama, si bien sigue siendo una cifra pequeña.

Por otra parte, añade, hay un creciente ambiente político interno de las fuerzas que están a favor de la normalización de las relaciones. Tienen mejores posiciones. Si uno analiza lo que los “tanques pensantes” norteamericanos han venido diciendo sobre Cuba, verá que son más constructivos. Otro elemento considerado positivo por el estudioso cubano es el escenario internacional, marcado por la posición de América Latina y el Caribe que exige y demanda levantar el bloqueo y normalizar las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Esos son, agrega, los que llamaría elementos de contexto que nos permiten abrir un espacio a un ejercicio como este, sin hacernos falsas ilusiones, porque están también los adversarios de la normalización y el peso histórico de los problemas entre ambos países.

La realidad concreta hace la búsqueda de consenso en las relaciones de Cuba y Estados Unidos un ejercicio complicado, en opinión de 16 académicos de ambos países, que aún así concuerdan en proponer a sus gobiernos vías de acercamiento. En opinión del doctor Carlos Alzugaray, uno de los ocho cubanos que junto a ocho estadounidenses elaboraron algo más de 20 recomendaciones a los dos gobiernos, el proyecto conocido como Talleres Académicos Cuba Estados Unidos (TACE) es un aporte positivo al demostrar como fueron capaces de sentarse sobre una base de confianza mutua.

Estas recomendaciones, recogidas en un libro que abarca lo logrado en varios encuentros desde 2009, serán presentadas el próximo 30 de mayo en Washington, en el XXXI Congreso de la LASA. El consenso fue logrado más allá de las diferencias, a partir de la comprensión de estas, lo cual saca un poco el tema de Cuba del ambiente confrontacional de siempre: es así en la política estadounidense y también en Cuba donde existe, por sobradas razones, una desconfianza, apunta Alzugaray.

Para el ex diplomático, visto en una perspectiva de largo plazo Estados Unidos debería estar pensando primero que en Cuba se está dando un proceso de cambios muy importante sobre la base de la actualización del modelo económico. En su opinión, eso tiene una serie de implicaciones políticas después de las medidas tomadas por el Congreso del Partido Comunista y su Conferencia y los últimos análisis del presidente Raúl Castro y del Consejo de Ministros pues, agrega, “es obvio que en Cuba se va a dar una nueva generación de líderes cubanos”.

Esa generación, recuerda, ha nacido y vivido prácticamente en una relación de confrontación con Estados Unidos y obviamente es importante que se superen los problemas producto de la desconfianza. De acuerdo con su opinión, las condiciones están dadas para trabajar con temas nobles como la cooperación medioambiental y climatológica, sobre los cuales ya existen ejemplos como cuando hay un huracán en el Caribe y el Instituto de Meteorología de Cuba y el Centro de Huracanes de Miami trabajan aunadamente para hacer los pronósticos.

Hay incluso ocasiones, dice, en que Estados Unidos debe reconocer la cooperación cubana como la reciente devolución de una pareja que secuestró unos niños o la posibilidad, luego no materializada, de cooperar en la ayuda al pueblo haitiano después del terremoto, cuando la epidemia de cólera. Según el académico, una recomendación importante de TACE es sacar a Cuba de la lista estadounidense de países que cooperan con el terrorismo. “Es imprescindible una solución porque la mayor parte de los observadores coincide en que la lista se desprestigia por sí misma por la injusticia de incluir a Cuba”.

Independiente de ello, agrega, personalmente me cuestiono si Estados Unidos debe tener una lista de estados terroristas porque no creo que unilateralmente ningún país tenga que decir quien es terrorista o no. Otro elemento favorable apuntado por Alzugaray es el incremento de los contactos entre ciudadanos cubanos y norteamericanos, el cual ya se está dando de manera muy favorable.

En el caso de la nueva ley migratoria cubana, afirma que favorece mayor apertura de intercambio y parte de una base totalmente distinta. “La ley migratoria cubana no parte de una idea de fortaleza sitiada y protección de la frontera, sino de facilitar los intercambios y por otra parte todo hace indicar que la administración Obama seguirá con este proceso de ampliación de los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba”.

En una visita, un norteamericano bien intencionado comprueba que la isla no es la terrible dictadura que se plantea y contribuye a que haya más gente que diga: tenemos que hablar con nuestros congresistas para cambiar la política hacia Cuba.

Esos son logros a los cuales desde el punto de vista académico podemos hacer una modesta contribución, pues podemos hallar fórmulas que los gobiernos después encuentren viables y de alguna forma abrimos un camino de confianza mutua y cooperación. Interrogada sobre las posiciones de la comunidad académica estadounidense, la doctora Milagros Martínez recuerda que en TACE participan republicanos y demócratas… pero todos tenían como punto de partida la necesidad de dar un cambio en las relaciones.

Yo no veo en ellos una evolución para más o para menos. Parto de que estaban desde el principio a favor de un cambio en las relaciones. Ahora creo que al hacerse una de las reuniones en Cuba, muchos de ellos conocieron la realidad cubana. Ver la rama de la Biotecnología, el proceso de urbanización de la Habana Vieja o el capital humano les hizo conocer cuan distinta es la Cuba real a la representación mediática que hay en Estados Unidos.

Ese sería uno de los principales aportes de este ejercicio académico. Cuando usted conoce mejor una realidad, está en mejor posición para hacer una propuesta mucho más atinada. En opinión de Alzugaray, hay un elemento importante sobre todo en lo referido al panorama económico cubano pues algunos norteamericanos llegaron con una disposición no negativa pero sí escéptica.

“Cuando vieron y constataron como marcha la actualización del modelo económico, la apertura al sector no estatal, el proyecto para construir en el Mariel (oeste de Cuba) una súper terminal de contenedores, se fortaleció en algunos de ellos la idea de la seriedad de la estrategia económica nueva”.

Apreciaron, como insisten los dirigentes cubanos, en que se trata de lograr una sociedad próspera y sustentable, palabras -precisa- que usualmente no se usaban en el discurso político cubano. Eso motivó, recuerda, un producto colateral del proyecto: el estudio de un académico muy respetado y serio que trabajó en la Casa Blanca acerca del tema de como viabilizar el acceso de Cuba a las instituciones financieras internacionales.

Algo muy importante en su opinión es que mientras hablábamos de la importancia de ampliar la libertad de viajes, el gobierno cubano dio a conocer la nueva ley migratoria que descoloca a los de posición más dura con argumentos de que Cuba no dejaba viajar libremente, algo no totalmente así, aunque había limitantes. Todo esto facilitó, añade, el camino para que académicos sin una posición negativa, se movieran a otra claramente positiva. Esperamos eventualmente esto se expanda a sectores que no veían bien un cambio en la política hacia Cuba.

De acuerdo con su criterio, de todas formas es un proceso largo, complejo, con numerosos obstáculos pero considera que el mundo académico ha puesto su granito de arena. Para Alzugaray existe una masa crítica en el mundo académico favorable a la normalización de las relaciones. El mundo político es más complicado, menos dúctil hacia esta experiencia, pero -pronostica- de alguna forma se va a ir ganando terreno.

En relación con el congreso de LASA en Washington, donde se presentarán las recomendaciones, recordó que estos encuentros llegaron a retirarse de Estados Unidos por las dificultades de llevar a cabo intercambios académicos entre cubanos y norteamericanos. El último congreso fue el de 2001 precisamente en Washington (hasta la realización de uno en San Francisco en 2012) y ahora volvemos 12 años después en condiciones distintas.

Aquel congreso de Washington tuvo lugar unos días antes de los atentados terroristas a las Torres Gemelas y a partir de ahí las cosas cambiaron, aunque la administración Bush venía con una marcada intención de cortar todo contacto entre Cuba y Estados Unidos… Esa no es la situación hoy.

* Vicepresidente para la Información de Prensa Latina.