Colombia recibirá 170 millones y Guatemala 100 millones en el nuevo plan de injerencia de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) en América latina, anunció el 12 de febrero el ex agente de inteligencia y actual administrador adjunto de la Agencia Mark Feierstein. La controvertida ayuda norteamericana a la “reconstrucción” de Haití, la “seguridad ciudadana” en América Central y la desestabilización de Cuba serán las tres prioridades para la intervención de EE.UU. durante el segundo mandato de Barack Obama, según el funcionario.

EE.UU. invierte mil millones de dólares anualmente en las operaciones “humanitarias” en Latinoamérica y el Caribe de su llamada Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), reveló recientemente el mismo Mark Barry Feierstein, quien fue “jefe de proyectos” en la guerra sucia de EE.UU. contra los Sandinistas nicaragüenses en los años 1990, y asesor “especial” del embajador de William Clinton en la OEA. Además, este neoyorquino fue brazo derecho para estrategias de propaganda política del prófugo de la justicia Gonzalo “Goni” Sánchez de Lozada, ex presidente de Bolivia que ordenó la masacre que causó la muerte de 67 personas e hirió a unas 400 en octubre 2003.

El funcionario comentó a la Associated Press (AP) que “como parte de los esfuerzos por mejorar la seguridad ciudadana y promover el crecimiento económico” –terminología engañosa desarrollada por el Departamento de Estado- USAID ha sellado un acuerdo de 42 millones de dólares con cinco organizaciones no gubernamentales de El Salvador.

Con este plan en el país centroamericano, USAID planea estar presente en 50 municipios. “Es la alianza más grande en la historia de USAID con el sector privado local, y la alianza más grande en Latinoamérica”, destacó Feierstein, justo antes de viajar a El Salvador “para anunciar el convenio”.

Fernstein y su jefe Donald Steinberg viajaron juntos del 12 al 18 de diciembre último por Honduras, Guatemala y México “para conocer el avance de los proyectos que impulsa” el organismo estatal norteamericano que se dedica a la injerencia.

Acerca de Guatemala, que recibirá 100 millones, Feierstein se limitó a decir que los proyectos son similares a los de El Salvador y Honduras, y que en toda Centroamérica se han abierto “más de 100 centros de esparcimiento para jóvenes”, una estrategia orientada a “evitar que se involucren en actividades violentas”.

Las fundaciones financiadas por USAID deberán “entrenar a la población para prevenir la criminalidad” y desarrollar “programas de liderazgo”, una técnica de acercamiento comúnmente desarrollada por la agencia cuando lo necesita para sus maniobras de injerencia política.

En el caso de Colombia, USAID pretende desarrollar programas que “reduzcan la producción de coca” a través de la siembra de “productos alternativos”. Estos mismos programas se implementan ya en Perú.

La agencia estadounidense también trabaja en México para “entrenar a abogados, jueces y fiscales de 11 estados en la transición a un sistema de justicia oral más transparente”, según Feierstein, confirmando la presencia de su personal en las zonas de mayor intervención policiaca y militar norteamericana en la guerra contra el narcotráfico.

Respecto a Cuba, Feierstein se abstuvo de detallar a la AP el contenido de sus múltiples planes, todos agresivamente subversivos, por los cuales un subcontratista de una firma pirata subsidiada por USAID cumple una condena a privación de libertad.

Confirman el carácter subversivo de la misión de Gross en Cuba

Un documento hasta ahora desconocido que acaba de revelar un sitio web norteamericano confirma el carácter secreto y subversivo de la misión del agente de USAID Alan Gross en Cuba, por la cual fue condenado por la justicia cubana. El texto describe la tarea de Gross en términos que lo asimila al trabajo de las agencias de inteligencia, confirmando el papel de USAID como fachada de la CIA.

Representantes oficiales del gobierno norteamericano insistieron sobre el carácter secreto de la tarea confiada a Gross, durante una reunión el 25 de agosto de 2008 con Development Alternatives Inc (DAI), de Bethesda, Maryland, firma escogida poco antes para la realización del proyecto de infiltración tecnológica en territorio cubano.

El contenido de un resumen de esta reunión redactado por la misma DAI fue publicado por el sitio web Along the Malecon, del periodista Tracey Eaton, que se especializa desde varios años en la búsqueda de documentos sobre las controvertidas actividades de USAID en Cuba y su financiamiento. La nota fue presentada por la DAI en una corte federal el 15 de enero como parte de su respuesta a una demanda de 60 millones dólares presentada por la familia de Alan Gross en noviembre de 2012.

Según lo precisado por los representantes de USAID, el contratista llevaría a cabo un atrevido plan para establecer conexiones a Internet por satélite en las propias narices de los agentes de seguridad del Estado cubano. USAID se comprometía entonces a proteger la identidad de los contratistas y sus asociados dentro y fuera de Cuba.

DAI terminó reclutando a Gross, un veterano de este tipo de tarea “humanitaria” en países como Afganistán, para introducir secretamente “nuevos medios” –varios de uso militar– descritos como “componentes más sensibles en un proyecto muy sensible”. Durante cuatro viajes a Cuba, Gross estableció tres conexiones ilegales de Internet, con sofisticada tecnología satelital, una en La Habana y dos en las afueras de la capital.

DAI pagó 258.274 dólares a Gross, quien pidió más dinero para continuar con el proyecto. Se le prometió 332.334 dólares, lo que hubiera aumentado su subcontrato a 590.608 dólares si la Seguridad cubana no interrumpía su incursión, el 3 de diciembre de 2009.

Durante sus primeros viajes a Cuba, Gross suministró a sus contactos cubanos equipos Broadband Global Area Network (BGAN), un costoso aparato de comunicación satelital de última generación. El equipo, que cabe en una mochila, se puede utilizar para establecer una conexión de banda ancha a Internet desde cualquier lugar del mundo. Los usuarios también pueden hacer llamadas telefónicas, enviar mensajes de correo electrónico y configurar una red Wi-Fi.

Sin embargo, en sus notas a sus jefes, Gross señaló algunas inquietudes. Consideraba “altamente probable” que los agentes de seguridad del Estado detectarán las conexiones por satélite en las provincias. Los técnicos del gobierno cubano rutinariamente buscan con dispositivos portátiles las señales ilegales: “El descubrimiento del uso de BGAN sería catastrófico”, escribió Gross.

Durante los últimos tres de los seis viajes que Gross planeó, el contratista se proponía suministrar “hasta un máximo de tres posibles nuevos sitios” con lo que describió como unos “Telco-in-a-Bag”. Cada uno de estos “bags” se componía, entre otras cosas, de SmartPhones, un iPod de 120 GB, un BGAN, un router Wifi, un MacBook y varias tarjetas de memoria. Todo para constituir una potente red de informantes bajo el pretexto, propio de la USAID, de la “ayuda humanitaria”.

El contratista norteamericano de USAID, preso en Cuba y sentenciado en marzo a 15 años de cárcel por crímenes contra el Estado, considera que EE.UU. pudiera canjearlo con los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos, de la misma forma que Israel canjeó hace poco al israelí Gilad Shalit por prisioneros palestinos. Así lo reporta el rabbi estadounidense David Shneyer en una carta a su comunidad, al regreso de una estancia en La Habana durante la cual fue autorizado a visitar a su correligionario.

“Después de haber aprendido sobre el canje reciente de Gilad Shalit por más de 1.000 prisioneros palestinos, (Gross) consideró que los EE.UU. y Cuba podría hacer lo mismo para él y para los Cinco Cubanos”, que cumplen condenas en los EE.UU., escribe Rabbi Schreyer en el documento publicado en Washington por el boletín de la comunidad Am Kolel, que fundó y dirige.

USAID investigada por corrupción

Omnipresente en los planes de derrocamiento del Gobierno bolivariano en Venezuela; denunciada por sus actividades eminentemente sospechosas en Ecuador; expulsada de Rusia por injerencia hace muy poco, e invitada a salir de Bolivia, USAID tiene una reputación bien establecida de colaboradora activa en los planes más sucios del gobierno imperial.

Nunca se podrá borrar de la historia de la agencia “de desarrollo” el caso de Dan Anthony Mitrione, un instructor norteamericano en técnicas de tortura. Mitrione apareció en Uruguay con credencial de la USAID a finales de los año 70 para adiestrar a represores, en un programa secreto de destrucción de las fuerzas de izquierda en toda América Latina.

Si en Honduras se comprobó que USAID colaboró con los autores del golpe de Estado, se sospecha que en el caso más reciente de Paraguay el personal de Feierstein estuvo presente detrás de los acontecimientos que permitieron a los nostálgicos del régimen Stroessner de retomar el control de la nación.

Mientras la controvertida agencia sigue repartiendo millones de dólares para operaciones “humanitarias” en Latinoamérica y el Caribe, el Departamento de Justicia estadounidense está investigando una posible manipulación de las licitaciones de USAID. Por ejemplo, el dinero “destinado a Cuba” ha sido objeto de diversión de parte de los administradores de USAID, quienes han engrasado escandalosamente sus amistades políticas de la fauna mafiosa cubanoamericana de Miami.

Revelaciones de auditoria oficiales han demostrado en el curso de los años la complicidad de USAID con auténticos estafadores que siguen inscritos permanentemente en su lista de beneficiarios.

Se sospecha que existe una red de corrupción que implica a los más altos cuadros de la agencia, denunciada por su papel de fachada de la inteligencia norteamericana. Jefes de la USAID habrían intentado obstruir esa investigación, según documentos publicados, y entre los sospechosos se menciona al “número dos” del organismo estatal, Donald Steinberg, amigo personal y jefe de Feierstein.