Ollanta Humala es una persona que llego a ser presidente debido a condiciones políticas excepcionales de crisis del modelo neoliberal, de crisis de dirección de la izquierda, y para ser justos, de cualidades como su astucia para dirigir una “rebelión soft” en Locumba y conquistar a la izquierda y los “garantes Vargas Llosa y Toledo” para la victoria electoral del 5 de junio del 2011.

Es así como luego desde el poder político se desvincula de la izquierda (y ésta se deja chotear al caer en el juego del sistema y no organizarse como corriente con identidad propia dentro del PNP), y ahora, frente al intento de fortalecer y modernizar Petroperú, “chotea” a los Vargas Llosa y Toledo, conllevándonos a un escenario político delicado.

Y en efecto, Perú Posible (PP), está discutiendo su posible paso a la oposición, y Álvaro Vargas Llosa declaro que, “…hay que temer un viraje populista…” (Correo, 30-04-13). Y para completar el reparto, el presidente de la CONFIEP, Alfonso García Miró, dijò, “…Ahora sí es clarísima y explícita la intención del gobierno. Nacionalizar un sector competitivo es la primera gran señal de que el Gobierno va contra el desarrollo de la economía del Perú…” (diario Perú 21, 29-04-13).

Así pues, el intento de Ollanta de retornar a su origen nacionalista progresista, se da en un contexto muy complejo, contradictorio y polarizado.

Por un lado, entre nacionalismo y oposición light, por el tema de Venezuela, la candidatura de Nadine, el indulto a Fujimori y los narcoindultos del gobierno García. Y por otro, entre nacionalismo y sectores populares, que el jueves 26 salieron a marchar por decenas de miles contra la Ley del Servidor Público, que según ellos, amenaza con quitarles sus derechos laborales.

A esta cuestión hay que agregar que después de casi dos años de administración, con la excepción de algunos programas sociales como Jóvenes a la Obra, Pensión 65, Becas 18, pues, las medidas políticas más importantes como el impuesto a las sobreganancias mineras, la ley de consulta previa, el gasoducto del sur, etc. no han sido implementadas o si lo han hecho (como en el caso del gasoducto), pues, ha sido con varios zigzags, tanto así, que hasta ahora no se sabe en qué consiste exactamente el GANSUR.

No obstante, el intento de Ollanta de fortalecer Petroperú ha sido recibido con optimismo por algunos de sus críticos demócratas y de izquierda. “…que Ud. Recupere algo de su identidad es solo una mala noticia para quienes lo han visto como el mayordomo (siempre culpable) de una novela mala de Agatha Christie…”, escribió César Hildebrant (En sus trece, 26-04-13). “…El problema es que ellos mismos asumieron que con controlar al presidente lo controlaban todo. Y ahora están empezando a preocuparse porque en algunos puntos sensibles su creación se le está empezando a escapar de las manos…”, escribió Raúl Wiener (Las viudas de la Hoja de Ruta, La Primera, 29-04-13).

Y en verdad, el intento de retorno de Ollanta, responde no solo tal vez al hartazgo de éste con un sistema que le tiene atados de manos al ver como sus políticas principales de gobierno hacen agua sino que hay un cálculo político de por medio de afianzar la candidatura de Nadine para el 2016 y la de él mismo para el 2021.

El asunto está en que si bien es cierto es correcta la política de Ollanta de fortalecer Petroperú, pues, en vez de motivar a los de abajo a movilizarse por Petroperú, quiere sacar adelante esta política nacionalista negociando en las alturas, con sus detractores políticos, quienes quieren incendiar la pradera, interpelando a sus ministros, y que le van exigir componendas para que la fiesta quede en paz.

“…Lo que señaló el presidente (Ollanta Humala) es una intención, un interés,pero si eso no se puede demostrar en los números, que es beneficioso para el país, simplemente no va…”, declaró la primera dama Nadine Heredia (Perù21, 30-04-13).

Así las cosas, Ollanta, pareciera estar destinado a quedarse aislado en algún cuarto en Palacio, en su intento de retornar a su origen rebelde. Algo similar sucedió cuando quiso cambiar a su hermano Antauro a un mejor penal, para al final retroceder.