Ramallah, Damasco y Naciones Unidas (PL).- Se estima que casi cinco mil palestinos están presos en las cárceles israelíes, de los cuales 235 son menores de edad y 10 mujeres. Unos 169 permanecen encerrados bajo el régimen de detención administrativa, sin cargos ni juicios, denunció Naciones Unidas.

Un decreto del gobierno de Israel ordena que cualquier sospechoso de actividades nacionalistas sea detenido por tiempo indefinido, aislado y sin derecho a un abogado. Se estima que más de 1.500 palestinos presos en cárceles israelíes no han sido instruidos de cargos ni conocen las razones de su detención.

Hasta fines de febrero de 2013 casi cinco mil palestinos estaban presos en las cárceles israelíes, 169 bajo el régimen de detención administrativa, sin cargos ni juicios, denunció el comité sobre el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino de Naciones Unidas en ocasión del Día de los presos palestinos, el 17 de abril.

Las estadísticas indican que desde el inicio de la ocupación israelí de los territorios palestinos en 1967 más de 750 mil oriundos de esas tierras han pasado por las cárceles de Tel Aviv. Según el Fondo de la ONU para la infancia, cada año unos 700 niños palestinos de entre 12 y 17 años son arrestados, interrogados y detenidos por el ejército, la policía y los agentes de seguridad de Israel, cifra que sumó siete mil casos en la pasada década.

La agencia especializada de la ONU indicó que esos menores fueron sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes, prácticas sistemáticas e institucionalizadas dentro del sistema carcelario israelí. También denunció los arrestos arbitrarios, hostigamientos e intimidaciones que realizan las fuerzas de Israel y recordó que la ley militar de ese país criminaliza la protesta legítima contra la ocupación de los territorios palestinos.

Al mismo tiempo, el Comité de Naciones Unidas que vela por los derechos del pueblo palestino alertó que la situación de los presos y detenidos incrementa las tensiones. Destacó el caso de los reclusos en huelga de hambre para protestar contra los abusos y violaciones de sus derechos humanos fundamentales.

“La actual crisis demanda la atención urgente y la intervención de la comunidad internacional”, puntualizó el Comité y reiteró que los prisioneros viven en instalaciones sobrepobladas e insalubres, sin acceso a servicios de salud, abusados, golpeados y humillados por los custodios, amenazados por el confinamiento solitario y con fuertes restricciones de las visitas familiares.

También exigió que autoridades independientes investiguen la muerte de prisioneros palestinos bajo dudosas circunstancias, y reclamó a Tel Aviv que cumpla la ley internacional humanitaria y las normas sobre el tratamiento a los presos y detenidos.

En marzo de este año murió en una prisión israelí el dirigente de la organización Al Fatah, Maysara Abu Hamdiyeh, y el Ministerio de Exteriores y Emigrantes de Siria responsabilizó a Tel Aviv “por la negativa de prestarle tratamiento médico al detenido, que tenía degradada su salud por el cáncer que padecía”. El abogado de la víctima reveló que los médicos del penal donde estaba internado sólo le prescribían analgésicos y antibióticos.

La Cancillería siria calificó el hecho como un nuevo capítulo que se suma al historial criminal de Israel, lleno de violaciones al Derecho Internacional y los derechos humanos en los territorios árabes ocupados, y exigió además a Naciones Unidas asumir sus responsabilidades y poner límite a estas violaciones.

La muerte de Abu Hamdiyeh provocó una huelga general de tres días en Cisjordania y la declaración de igual lapso de luto por parte de la Autoridad Nacional Palestina, cuyo presidente Mahmoud Abbas acusó a Israel de negligencia médica de los detenidos. El 4 de abril fue abatido a balazos un palestino de 17 años, el segundo en dos días, durante las protestas por la muerte del dirigente de Al Fatah.

Las tropas ocupantes fueron autorizadas a utilizar munición de guerra contra los manifestantes luego de violentas protestas por la muerte de otro preso palestino, Arafat Jaradat, un padre de tres niños y víctima de torturas profundas, según el dictamen de los patólogos que practicaron la autopsia.

El 18 de octubre de 2012, palestinos presos en cárceles israelíes cumplieron un ayuno de 24 horas decretado para observar el Día de los Prisioneros, mientras en los territorios ocupados se registraban protestas. En una plaza cercana a la prisión de Ofer 600 personas iniciaron una vigilia en demanda de la liberación de sus familiares encarcelados bajo el régimen de detención administrativa.

Las autoridades de la prisión de Ofer han sido acusadas de torturar a los reclusos, lo que movió a Organizaciones no Gubernamentales árabes a convocar a un boicot contra una empresa danesa que provee servicios y equipos a esos centros. En Gaza, cientos de personas marcharon hasta las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja en Nablus para protestar por los maltratos a los prisioneros.

En Hebron, sur de Cisjordania, cientos de manifestantes se concentraron frente a la casa de Jaradat, muerto mientras estaba detenido. La reunión frente a la residencia de Jaradat fue evento simbólico para enviar sendos mensajes, a los ocupantes israelíes y a la comunidad internacional: es intolerable continuar recibiendo los cadáveres de nuestros presos, dijo a la emisora Voz de Palestina el portavoz Amjad al-Najjar, citado por la agencia Maan.

Por su parte, el presidente palestino Mahmoud Abbas reiteró que la excarcelación de los presos palestinos es una de las precondiciones para el reinicio de conversaciones de paz con Israel, junto al congelamiento de las construcciones de asentamientos paramilitares para inmigrantes judíos en Cisjordania.