Bulgaria enfrenta un marcado decrecimiento demográfico a la par del envejecimiento poblacional que afecta a esa nación balcánica, junto a un fuerte flujo migratorio y una economía golpeada por la crisis de deuda en la Eurozona. En los últimos 20 años, más de un millón de búlgaros salieron de su país en busca de mejores salarios y condiciones de vida, situación que apenas ha variado en el presente contexto de crisis económica.

Con los sueldos y pensiones más bajos en Europa, y su consecuente encogimiento del consumo, la pobreza que afecta a un 25% de los búlgaros y mueve a los jóvenes a poner la mirada en países extranjeros con un nivel de vida muy superior. Si en 1992 Bulgaria poseía una población de ocho millones 500 mil habitantes, dos décadas más tarde el país conserva apenas a unos siete millones 300 mil viviendo dentro de sus fronteras.

Conforme a datos oficiales de la Comisión Europea (CE), unos 500 mil búlgaros residen en la Eurozona, de ellos un 32% en España, 15% en Reino Unido y 13% en Alemania. A los dígitos negativos de población se suma también la cuestión del envejecimiento demográfico: el porcentaje de personas mayores de 65 años de edad aumentó a un 18,5% en 2011, si bien hace una década tal índice era del 16,8%. Al mismo tiempo el número de menores de 15 años cayó de 15,3% a un 13,2%.

La tendencia positiva al aumento de la natalidad en los últimos años ha sufrido el impacto negativo de la crisis, reconoce la directora del Instituto Nacional de Estadísticas Mariana Kótseva. De hecho, en 2010 y 2011 ya se comenzó a notar un descenso de la natalidad.

Por ahora, el país más pobre y vulnerable de la Eurozona, según la CE, afronta el escenario de una Europa llena de deudas bajo el temor de un efecto dominó o de contagio que emana de la frontera sur con la vecina Grecia. Actualmente, la nación helénica está bajo la bota del crédito europeo, condicionada a leoninos recortes presupuestarios, despidos masivos y aumento de impuestos, como requisito indispensable de acceso a auxilios financieros que le eviten a Atenas una situación de impago.

Para el caso de Bulgaria, las tasas de paro constituyen en el presente la principal preocupación económica del país, con un desempleo galopante del 11,4% que afecta a unos 380 mil trabajadores y una desocupación juvenil en aumento con un índice actual de 28,9%. En consecuencia, si en 1990 las búlgaras en edad de procrear sumaban poco más de dos millones, en 2010 disminuyeron a un millón 757 mil.

Otro indicador que incide en el envejecimiento es el incremento de la edad a la que una mujer da a luz a su primer hijo. En la actualidad, esto ocurre en Bulgaria a los 26 años como promedio, sin lugar a dudas, una cifra notablemente superior a la media de 22 años registrada en 1995. “Son estremecedoras las cifras relativas a nuestro desarrollo demográfico, los jóvenes no tienen prisa por casarse y posponen el nacimiento de hijos”, señala el experto en medicina social Totiu Naidenov, redactor jefe del periódico Médico búlgaro.

Conforme a datos oficiales, una cuarta parte de las mujeres, de 30 a 34 años de edad y poco más del 16% de las comprendidas en el rango de 35 a 39 años jamás han dado a luz. “Desde hace mucho tiempo me siento asustado. Ya en 1988 publiqué uno de mis libros titulado Los hijos de los que no podemos prescindir, en el cual llegaba a demostrar que dentro de 300 años habrá muerto el último búlgaro”, indicó Naidenov.

A finales de los 80 del siglo pasado, los indicadores demográficos eran relativamente buenos, la natalidad de 2,1 por mil, con signo más. O sea, aumentábamos en más de dos habitantes por cada mil. Ahora, sin embargo, el indicador es de 5,2 por mil pero con signo menos. Así cada año que pasa la población búlgara se reduce en 40 mil personas, advirtió el especialista.

Esto quiere decir que mueren unas 120 mil personas y nacen unos 80 mil bebés, pero en 2011 los pronósticos apuntaban a 70 mil neonatos. Así que la población disminuirá cada año en unos 40 a 45 mil habitantes, dijo el experto a la radio búlgara.

Si en 2001 por cada 100 personas que salían de la edad de trabajar el relevo generacional era de 124 personas jóvenes, en la actualidad tal cifra de entrantes a edad laboral cayó a 74, como parte de un fenómeno que puede desestabilizar las finanzas públicas y dificultar el crecimiento económico de la nación. No hay otro país del mundo con un envejecimiento tan rápido de su población. Tristemente es así, lamentó Naidenov.

Durante las primeras nueve décadas del siglo XX, Bulgaria sólo había perdido población en 1913, cuando enfrentó las Guerras Balcánicas y en 1917-18, años finales de la Primera Guerra Mundial, en la que el Estado del este europeo resultó derrotado. Pero en 1990 el país volvió a retomar irremediablemente la pendiente demográfica negativa, la cual mantiene desde ese entonces.

En ello también influye el hecho de que Bulgaria sigue secundando el casillero negativo referente a mortalidad infantil, sólo superada por Rumanía en el seno de la Unión Europea (UE), según datos del Instituto Nacional de Estadísticas. Sobre ese tema, en 2010 el coeficiente de mortalidad infantil búlgaro fue de 9,4 decesos por cada mil nacidos vivos, más del doble que el promedio de la UE (4,3 por cada mil nacidos vivos).

Hoy día Bulgaria posee la misma población que tenía en la década de los 50. Pero eso no es todo: según los pronósticos, en 2015 los menores de 14 años de edad se contabilizarán en apenas 994 mil, como parte de una tendencia que, de persistir para 2050, verá reducido drásticamente ese número a 720 mil, en tanto la población habrá descendido a cinco millones 500 mil.

En la actualidad, el Gobierno estudia la implementación de estrategias para frenar la emigración y aumentar la natalidad, pero queda todavía mucho por hacer, mientras tanto el decrecimiento poblacional se alza hoy como el gran desafío búlgaro de estos tiempos.

* Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.