Washington, Madrid, Santiago de Chile y Brasilia (PL).- El sitio Wikileaks publicó casi dos millones de cables confidenciales de inteligencia de Estados Unidos que aportan nuevas evidencias sobre la política injerencista norteamericana en los años 70 del siglo pasado. Los documentos revelan que el rey Juan Carlos fungió como informante de Estados Unidos en los últimos años de la dictadura del general Francisco Franco, mientras que el Vaticano colaboró con Washington durante el golpe de estado del general Augusto Pinochet en septiembre de 1973.

Los nuevos documentos clasificados fueron presentados este lunes en una rueda de prensa en Washington en la que participó el fundador del sitio digital Julian Assange, a través de una videoconferencia desde la Embajada de Ecuador en Londres, donde está refugiado desde junio de 2012. (1)

Wikileaks combinó en esta ocasión sus últimos archivos con los cables e informes secretos publicados desde 2010, e incluye correspondencia con el Congreso y reportes de espionaje que revelan la intromisión de Washington en los asuntos internos de otros países y el doble rasero de su política exterior. Ni representantes de la Casa Blanca o el Departamento de Estado han expresado sus criterios sobre las últimas revelaciones de Wikileaks.

El periodista de origen australiano afirmó que las nuevas informaciones revelan la gran extensión y amplitud de las actividades de la Casa Blanca en el mundo durante el período en que Henry Kissinger era secretario de Estado o consejero de seguridad nacional de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, entre 1973 y 1976.

Los documentos recién publicados reflejan aspectos de la política exterior de Washington en una época turbulenta, en la que se desarrolló una parte de la agresión contra Vietnam, el escándalo Watergate y la dinámica compleja de la Guerra Fría, entre otros eventos donde la Casa Blanca tuvo un papel protagónico.

La nueva hornada de textos revela la responsabilidad de Washington en la Operación Cóndor, destinada a hacer desaparecer centenares de personas progresistas en América Latina. En uno de los textos revelados aparece una expresión de Kissinger en una reunión con funcionarios turcos en la cual señala que Estados Unidos hace las operaciones ilegales en breves plazos, mientras las misiones que son contrarias a la Constitución del país norteño llevan un poco más de tiempo.

Según Assange, los documentos revelan que para Estados Unidos resulta una prioridad tener informantes dentro de los movimientos opositores a los gobiernos que no se pliegan a sus intereses, en parte para corromperlos pero también para tener opciones en ambos bandos en caso de que exista un cambio en el país en cuestión.

El Rey de España fue informante de Estados Unidos

El rey Juan Carlos se convirtió en el mejor confidente de Estados Unidos en los últimos años de la dictadura del general Francisco Franco (1936-1975) y durante la transición española, informó el diario Público, basándose en los cables compilados por Wikileaks. Los nuevos documentos develados por la organización fundada por Assange y analizados por Público cubren el período 1973-1976, e incluyen misivas enviadas o recibidas por el secretario de Estado Henry Kissinger.

Juan Carlos de Borbón informó a la potencia norteña con todo lujo de detalles de la crisis cardíaca que sufrió el dictador Francisco Franco el 16 de octubre de 1975 y que lo puso al borde de la muerte. Al mismo tiempo, solicitó entonces ayuda a Wells Stabler, embajador de Estados Unidos en Madrid de 1975 a 1978, para conseguir que el dictador firmara la renuncia antes de fallecer, pese a que en 1969 lo había designado como su sucesor.

En 1975, año de la muerte de Franco, hay documentadas más de 10 conversaciones entre el rey y Stabler, en las cuales le habló de las fuerzas armadas, del entonces presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro, y de sus perspectivas de ascenso al trono. También le informó sobre el Partido Comunista, las relaciones con países vecinos y de sus viajes al Medio Oriente en busca de acuerdos petroleros.

El futuro soberano llegó a pedir incluso ayuda al diplomático estadounidense para que convenciera a Arias Navarro de que el general debía traspasarle todos los poderes antes de morir, pero Kissinger prohibió a su embajador interceder en el asunto.

Los cables muestran, además, que Washington estaba dispuesto a apoyar al heredero del dictador en el camino hacia la democratización para evitar que “los comunistas y los extremistas de todos los colores jugaran un papel determinante”. “El interés de EE.UU. reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización. Debemos darle el apoyo que él claramente está pidiendo”, expresó Stabler, a lo que Kissinger respondió que Washington “jugará un papel estabilizador y de apoyo”.

No obstante, el diario Público sugiere que dicho sostén no era gratuito. Si Juan Carlos pensó en algún momento que Washington estaría de su lado porque le preocupaba la democratización de España pecaba de ingenuo, destaca el diario español y recuerda que a finales de 1975 vencía el acuerdo sobre las bases militares estadounidenses en esta nación ibérica.

Si España no formaba parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a lo que se oponía la mayor parte de los países precisamente por ser una dictadura, entonces los marines tendrían que hacer las maletas. Madrid y Washington firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación en 1976 ya con Juan Carlos como rey, renovando el acuerdo sobre las bases. España no entraría en la OTAN hasta 1982.

El Vaticano apoyó al golpe de Estado contra Salvador Allende

Otros documentos publicados por Wikileaks se refieren a la supuesta colaboración de autoridades del Vaticano de esa época con Estados Unidos en apoyo al golpe de estado del general Augusto Pinochet en septiembre de 1973, que provocó la muerte del presidente constitucional Salvador Allende.

Medios noticiosos en Chile detallaron cómo el cardenal italiano Giovanni Benelli, a nombre del papa Pablo VI, respaldó la conspiración para derrocar al Gobierno de la Unidad Popular. El entonces secretario de Estado del Vaticano salió en defensa de los golpistas ante el cuerpo diplomático en Estados Unidos, incluso calificó de propaganda comunista las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“Benelli tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista, y subrayó el hecho de que incluso los círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena”, señala un cable del Departamento de Estado.

En otro párrafo, el mensaje -divulgado por los diarios Público de España y La República de Italia- precisa que el cardenal dijo que las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, en vez de a los fallos de su propia gestión política.

Según la comunicación, “la Nunciatura en Santiago, el cardenal (Raúl) Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento”.

De acuerdo con el diario Público, tan grande era la influencia de Benelli en la Santa Sede que fue él quien recibió el ex presidente estadounidense Richard Nixon al descender éste de un helicóptero en la Plaza de San Pedro en 1969, para sellar la alianza anticomunista entre la Casa Blanca y el Vaticano.

Las secuelas de la dictadura de Pinochet son harto conocidas. El informe Retting, realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación en 1991 y que solo contabilizó ejecuciones y desapariciones, en total reconoció 2.279 muertes en manos de las fuerzas castrenses durante la época Pinochet (1973-1990).

En tanto, la Comisión Valech, denominada así en honor al ex obispo de Santiago Sergio Valech, amplió las pesquisa sobre la represión y en 2004 presentó su reporte, el cual enumeró más de 30 mil víctimas, de ellas más de 28 mil por detenciones ilegales, tortura, ejecuciones y desapariciones. Empero, el segundo informe de esa comisión, entregado en agosto de 2011 al presidente Sebastián Piñera, reconoce más de 40 mil víctimas, a pesar de que unas 22 mil denuncias de organizaciones de derechos humanos fueron rechazadas por el equipo investigador.

Por otro lado, el diario brasilero Folha de Sao Paulo tuvo acceso a documentos confidenciales de la Cancillería que evidencian que la dictadura militar brasilera financió la compra de equipos militares para Chile, tras el derrocamiento de Allende en 1973. (2)

El régimen de facto en Brasil (1964-1985) suministró al golpista general Augusto Pinochet 115 millones de dólares para la adquisición de pertrechos bélicos por concepto de préstamo con intereses muy favorables. Según un informe elaborado en 1978 por el entonces secretario general del Consejo brasilero de Seguridad Nacional, el general Gustavo Moraes Rego Reis, el gobierno de ese entonces autorizó un crédito en noviembre de 1974 “en condiciones excepcionales para los modelos brasileños de financiamiento oficial”.

El reembolso de ese dinero sería en un periodo de hasta 10 años y de acuerdo con el rotativo, ese monto equivaldría hoy a 1.300 millones de dólares. Otro documento refleja que en 1975 el crédito fue incrementado en 25 millones de dólares. Brasil vendió también a Pinochet un sistema de telecomunicaciones, integrado por 910 equipos de radio, a un costo de 3,3 millones de dólares.

Notas:

1. Assange se refugió en la sede diplomática ecuatoriana en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, país que lo reclama desde 2010 por un caso de supuesto abuso sexual a dos mujeres de esa nacionalidad, pero el acusado niega las denuncias porque dice que son por motivaciones políticas. Wikileaks generó mucha atención mundial en 2010 tras haber publicado más de 250 mil cables diplomáticos norteamericanos.

El soldado del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning, de 22 años, está preso desde 2010, acusado de facilitar miles de documentos secretos sobre Irak y Afganistán y más de 250 mil cables diplomáticos clasificados al sitio Wikileaks. Desde que comenzaron hace más de un año las audiencias previas al juicio en Fort Meade, estado de Maryland, la defensa de Manning no trató de negar que el ex analista militar en Irak filtrara información, sino que el alcance de los hechos es menos grave de lo que asegura el Gobierno de Estados Unidos. Además, denunció en varias ocasiones las duras condiciones en que permaneció detenido Manning el primer año tras su arresto en Irak en mayo de 2010, en una celda de poco menos de nueve metros cuadrados, así como los abusos cometidos contra él durante su reclusión de casi un año en la prisión de Quantico, estado de Virginia.

2. El 2 de abril el gobierno de Dilma Rousseff publicó en Internet un millón de documentos secretos de la dictadura brasilera (1964-1985) con informes de personalidades políticas, deportistas y hasta cantantes. El titular de la Comisión de la Verdad de Sao Paulo Adriano Diogo destacó que parte de los informes del Departamento Estadual de Orden Político y Social de Sao Paulo (Deops) fueron publicados en el ciberespacio con miras a lograr que se conozcan las violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen militar impuesto en esta nación.

La labor de ordenamiento y digitalización de los papeles se extendió por tres años y se estima que constituyen apenas el 10% de total de escritos secretos de la dictadura en Sao Paulo. Aunque no aparecen los nombres de los torturadores y verdugos, sí figuran las actividades realizadas, los de nombres de detenidos desaparecidos, las misiones cumplidas y acciones emprendidas para mantener el régimen de terror. En esta primera etapa serán dados a conocer informes sobre averiguaciones e investigaciones efectuadas, así como más de 12 mil fichas con la historia de vida de ciudadanos calificados de peligrosos o posibles transgresores de la ley y la seguridad nacional. Entre los investigados aparece el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en esa época líder sindicalista y promotor de huelgas durante la dictadura. También figuran fichas del cantante Chico Buarque y del afamado futbolista Edson Arantes do Nascimiento (Pelé), cuyas actividades eran vigiladas por los militares.