Los trascendidos de prensa de la Cumbre de Mujeres convocada por la Ministra de Justicia que, dicho de paso, no debiera ser nominada “primera” porque, hasta donde recuerdo, este mismo gobierno ha convocado a al menos tres “cumbres” previas, dan cuenta de que las conclusiones a las que arribaron en las mesas de trabajo no hacen otra cosa que reiterar lo que se viene diciendo desde hacen varios años atrás, tal vez, incluso décadas. En esta reunión la “ley integral para garantizar a las mujeres una vida sin violencia” abrió las puertas del debate.

Si se revisan las conclusiones de las “cumbres” previas, se concluirá que lo manifestado por las mujeres en esta oportunidad es “más de lo mismo”. Con ello, no pretendo restar importancia al trabajo realizado, sino remarcar que persisten los problemas identificados hace tantos años sin que, al parecer, se encuentren vías expeditas de solución.

En 2007, el entonces “Viceministerio de Género y Asuntos Generacionales” emprendió la tarea de elaborar un nuevo “Plan de las Mujeres”, que terminó siendo aprobado mediante decreto supremo número 29580 en fecha 10 de diciembre de 2008 bajo el título “Plan Nacional Para la Igualdad de Oportunidades: Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia Para Vivir Bien”. El plan señala que el principal problema que aqueja a las mujeres en su dependencia económica y propone desarrollar políticas públicas orientadas fundamentalmente al propósito de su autonomía económica. En torno a este eje se plantean políticas en los ámbitos de educación, salud, violencia basada en género, y ciudadanía y participación política. Para desarrollarlas se plantea, además, mejorar y fortalecer la institucionalidad pública a través de instancias –en los tres niveles de gestión– responsables de tomar a cargo la ejecución de dichas políticas concordadas con los derechos reconocidos a las mujeres en la Constitución Política del Estado, cuyo texto ya se conocía y que fue aprobada mediante referendo nacional apenas un mes y medio después.

Sin embargo, una semana después de la presentación del plan, la viceministra de entonces fue sorpresivamente sustituida por una “más joven” a quien poco o nada le interesaban los “asuntos de mujeres” porque se había propuesto atender con prioridad los “asuntos generacionales” (de la juventud, claro, segmento poblacional del que se consideraba representante genuina), y el plan quedó archivado en alguna parte. Desde entonces han transcurrido casi cinco años de gestión del mismo gobierno y lo que hemos podido constatar es que, frente a los problemas identificados, los avances han sido demasiado lentos e, incluso, ha habido retrocesos considerables, fundamentalmente en lo que corresponde a la institucionalidad pública que, hoy por hoy, muestra una absoluta debilidad e incapacidad para asumir las responsabilidades anotadas.

En esta oportunidad, además de la norma señalada, la única novedad es que la ministra es relativamente nueva (lleva poco más de un año a cargo de la cartera de justicia) y recién se entera de cuáles son las demandas de las mujeres ¿Para qué? Me pregunto ¿Acaso tendrá tiempo para “hacer algo” con relación a las conclusiones de la “Cumbre” antes de ser sustituida en el cargo como ya pasó tantas veces?

Y es que ese es uno de los aberrantes problemas que enfrenta este país, no existen políticas de Estado, ni siquiera de gobierno, lo que una autoridad firma y sella queda obsoleto el mismo día que deja el cargo, porque la persona que la sustituye considera que nadie podrá hacerlo mejor que ella y vuelve a empezar de cero, hasta que finalmente se concluye con el diagnóstico de situación que encarga a “otra gente” y que viene a decir lo mismo que el anterior. Por cierto, éste no es un problema atribuible con exclusividad a este gobierno, pero lo que sorprende y molesta es que en el periodo de un mismo gobierno se repita con tanta frecuencia lo que antes sucedía con cada cambio de gestión gubernamental.

En fin, parafraseando a Marcos Loayza, “es cuestión de fe”. Personalmente, hace mucho tiempo que he perdido la confianza en que este gobierno “haga algo” efectivo a favor de las mujeres ¡¡a ver si nos sorprendan!!

* Psicóloga y activista social.