La Habana, Washington,Ginebra y París (PL).- Dos fenómenos muy conocidos internacionalmente, el desempleo y el subempleo son también formas de morirse de hambre para millones de jóvenes que los sufren en América Latina y El Caribe (ALC), sin menospreciar el flagelo en otras partes del mundo. Según la oficina estadística Eurostat, uno de cada cuatro menores de 25 años en la Unión Europea están fuera del mercado laboral y pertenecen a lo que se ha dado en llamar la “generación ni-ni”, en referencia a aquellos que ni estudian, ni trabajan.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio a conocer un preocupante aumento en el número de jóvenes que ni trabajan ni estudian. En esa posición se encuentra el 21% de los jóvenes que viven en América Central, frente a un 36% en Europa Central y del Este, 28% en África Subsahariana y 15% de las economías industrializadas y de la Unión Europea.

El informe puntualiza que “la juventud ociosa es costosa”. No sólo para el joven, al generar una sensación de vulnerabilidad, inutilidad y de estar de más, sino también a nivel de la economía y las sociedades, tales como la disminución de la tasa de ahorros, la disminución de las inversiones, y los costos sociales que se requieren para prevenir el crimen o las drogas.

El verde subcontinente de ALC está poblado por más de 520 millones de habitantes. Aproximadamente 145 millones forman lo que se conoce como la población económicamente activa (PEA). Para muchos organismos como la OIT, encontrar un empleo en la región no es tarea fácil. Más que nada, si se tiene entre 15 y 24 años de edad.

El famoso clasificado de prensa que profesa “se busca joven con experiencia”, va acompañado de largas colas para un único puesto, y después de pasar semanas de búsqueda constante y sin mucho éxito. Así lo dice el último informe de la OIT sobre el empleo juvenil en el mundo, donde se destaca que uno de cada dos desempleados en ALC son jóvenes de entre 15 y 24 años.

Según datos de este organismo, en 2011 el 18,7% de los jóvenes en el mundo está desempleado, es decir, buscan trabajo pero no lo encuentran. En Latinoamérica, donde vive el 9% de la población joven del planeta, ésta representa el 29% de la población en edad de trabajar. La tasa promedio de desempleo juvenil se ubica en 18,7%, y resulta casi tres veces mayor a la de los adultos.

Para los que sufren la agonía del desempleo, el problema va más allá de no encontrar una actividad física que le reporte dinero para vivir. De acuerdo con datos de la OIT, unos 16,7 millones de jóvenes que han logrado encontrar trabajo en ALC, todavía viven por debajo de la línea de la pobreza de un dólar diario.

Y lo que es más alarmante aún, estos representan el 36% de los jóvenes con empleo en la región, o uno de cada tres jóvenes trabajadores. En pocas palabras, para los jóvenes que han logrado superar la dificultad de obtener un puesto de trabajo, éste no les alcanza para generar los ingresos necesarios a fin de enfrentar sus necesidades de alimento y vivienda.

Por otra parte, las exiguas remuneraciones por desempleo, inexistentes en gran parte de las naciones latinoamericanas, no cubren las necesidades hasta el punto de evitar la más completa miseria para el desempleado y sus familiares. La pobreza, la insalubridad y la desnutrición son endémicas en el campo y en los barrios marginales de Perú, Chile, El Salvador, Costa Rica, México y otros, cuyos indicadores económicos básicos son uno de los más críticos de la región.

Si bien el informe de la OIT señala que el porcentaje de los jóvenes que viven en ALC con menos de uno y dos dólares diarios no ha registrado grandes variaciones en la última década. Según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2011, el 14% de los jóvenes en el mundo está desempleado, es decir, buscan trabajo pero no lo encuentran. Esa tasa de desempleo juvenil también duplica a la tasa general de 9,3%.

En pocas palabras, estos jóvenes han logrado superar la dificultad de obtener un puesto de trabajo pero, aunque lo tienen, éste no les alcanza para generar los ingresos necesarios a fin de enfrentar sus necesidades de alimento y vivienda. A todo esto se le suma que el 13,3% de los jóvenes de la región que trabajan, viven en condiciones de extrema pobreza, es decir, sobreviven a duras penas.

Para la CEPAL el porcentaje de los jóvenes que viven en ALC con menos de uno y dos dólares diarios no ha registrado grandes variaciones en la última década -13,8 y 35,6% respectivamente-, éstas tasas están muy por debajo de la media mundial de 2005.

Según el experto de la CEPAL, Jorge Guerra, el sector de la economía que capta el mayor porcentaje de los jóvenes trabajadores es el de los servicios -el 62%-; el área agrícola, que alcanza el 18%, todavía sigue siendo importante a la hora de usarlo como estrategia para generar empleo juvenil y reducir los niveles de pobreza en los países de la región.

Muchos de los jóvenes de la región no trabajan, pero estudian. La CEPAL llamó “inactivos” al grupo de jóvenes que ni trabajan, ni buscan trabajo. Entre ellos se encuentran los estudiantes. La tasa de inactividad juvenil ha aumentado en un 5% en la última década. En este grupo, las mujeres ejercen el peso más grande. El 60,1% de las jóvenes de entre 15 y 24 años en la región ni trabajan, ni buscan trabajo.

En Estados Unidos, casi la mitad de los graduados universitarios desde 2010 han tenido que aceptar trabajos de menor categoría profesional como taxistas, vendedores al detalle o empleados de mantenimiento, confirmó un reporte del centro College Affordability and Productivity. El estudio precisa que el inventario de licenciados aumentó de forma desequilibrada durante los últimos dos años hasta conformar un remanente laboral de 41 millones de individuos, para unos 28 millones de vacantes disponibles.

Tal tendencia provocó que el 15% de los chóferes de taxi hoy día tienen diploma de nivel superior (por el uno por ciento en 1970), y entre los vendedores, el 25% son licenciados. Acorde con el autor de la investigación, el profesor de la Universidad de Ohio Richard Vedder, las estadísticas negativas continuarán durante la próxima década y perjudicarán significativamente a futuros graduados universitarios.

Infortunadamente, veremos a una importante cantidad de personas licenciadas que podrían terminar como conserjes, mozos de limpieza, porteros o ujieres. En 2010, el por ciento en este acápite era de cinco, o 115.520 trabajadores, señaló Vedder. La recesión ha perjudicado más a los hombres estadounidenses y en el camino hacia la recuperación económica están acaparando puestos antes ocupados por mujeres, reveló otro estudio de Bloomberg y The Washington Post.

Con la merma de posiciones laborales en la construcción y la industria manufacturera, los hombres se mueven hacia campos tradicionalmente dominados por las féminas como la educación privada, el sector de la salud o la rama farmacéutica. Al mismo tiempo, de acuerdo con la investigación social, las mujeres están perdiendo presencia en las gobernaciones estaduales y municipales, entre otros departamentos donde se solicita un alto nivel de experiencia profesional o recomendaciones específicas.

En Estados Unidos, la crisis financiera -cuya peor etapa fue entre 2007 y 2009- destruyó 3,6 millones de puestos de trabajo. El total de desocupados quedó en 11,6 millones luego que consorcios como Microsoft, Boeing, Caterpilar o Home Depot despidieran a 200 mil asalariados en 2009.

La generación “ni-ni” europea

La crisis económica y social de los últimos años en la Unión Europea (UE) ha destruido las aspiraciones de muchos jóvenes de encontrar un empleo, desarrollar sus potencialidades y contribuir al progreso local. Según la oficina estadística Eurostat, uno de cada cuatro menores de 25 años en la UE están fuera del mercado laboral y pertenecen a lo que se ha dado en llamar la “generación ni-ni”.

“Nosotros somos la mano de obra barata, los invisibles del tiempo parcial, los que hacemos los trabajos más difíciles”, afirmó el secretario general del Movimiento de Jóvenes Comunistas de Francia Nordine Idir. De ascendencia argelina, Idir se graduó de máster en Ciencias Políticas de la Universidad París 8, de Saint-Denis, gracias a que sus padres hicieron muchos esfuerzos para mantenerlo. “No ha sido fácil, pero lo logré. Yo soy un poco la gloria de la familia”, dijo.

En una conversación con Prensa Latina, Idir consideró como el principal problema hoy en la UE la falta de trabajo, que se ha incrementado a la par de las medidas de austeridad. “Esto es una realidad: el desempleo golpea muy fuerte a nuestra generación”, afirmó Idir y añadió que muchos jóvenes están en contratos temporales, en adiestramiento gratuito o, en el mejor de los casos, en puestos mal pagados.

De acuerdo con la Comisión Europea, en 12 de los 27 Estados del bloque el paro juvenil supera el 25% y hay otros países enfrentados a una verdadera emergencia social, como España y Grecia, donde este indicador sobrepasa el 50%. En el caso de Francia, el 24,2% de las personas comprendidas entre los 15 y 25 años no tienen trabajo, el índice más alto registrado en este país durante las últimas décadas.

El 70% de los jóvenes que trabajan hoy en la UE lo hace por contratos temporales, en comparación con el 20% de los adultos empleados, afirmó el director de tendencias del empleo de la OIT Ekkehard Ernst, y llamó la atención sobre el incremento de esa modalidad en los países más afectados por la crisis del euro, la cual se ha duplicado y convertido en una opción de último recurso.

El trabajo temporal puede ser una buena vía para que los jóvenes adquieran experiencia laboral, pero las naciones en crisis registran un aumento más rápido del empleo temporal, como son los casos de hasta 13% en Irlanda y cerca de 2,5% en España. Ernest explicó que la desocupación juvenil es tan grave que los contratos temporales son objeto de una competencia feroz, situación que continuará por algún tiempo y no se revertirá, ya que la recuperación no se consolida con firmeza.

En estos tiempos las empresas solo se interesan en emplear a trabajadores por un tiempo, debido a las incertidumbres que enfrentan sobre sus ingresos y situación de la demanda. Además esas personas tienen menos cobertura de seguridad social y menor acceso a la formación, lo cual los hace menos costosos para las empresas, añadió el experto.

Por otra parte, recordó Idir, hay unos 120 mil adolescentes que abandonan cada año el sistema escolar sin terminar su formación, lo cual constituye un obstáculo para encontrar un puesto bien remunerado. Para revertir la curva del paro, el gobierno del presidente Francois Hollande, que asumió el poder en mayo pasado, comenzó a implementar dos programas: los Empleos del Futuro y los Contratos de Generación.

El primero de ellos consiste en crear unos 150 mil puestos temporales para jóvenes con baja calificación de las áreas menos favorecidas del país, incluyendo los departamentos de ultramar. Durante la duración de su empleo recibirán facilidades para completar su preparación e insertarse con más ventajas de manera definitiva en el mercado laboral. Mientras, el contrato de generación otorgará beneficios fiscales a las empresas que incorporen personal joven, pero mantengan a sus antiguos trabajadores para utilizarlos como instructores.

Tras admitir que el paro conlleva riesgos de explosión, el presidente ha insistido en su voluntad de hacer de las políticas hacia la juventud una prioridad y dijo estar dispuesto a evitar que se instale en la sociedad “una fractura entre generaciones y entre quienes tienen y no tienen trabajo”. Sin embargo, Idir considera que los programas gubernamentales no son suficientes para resolver la magnitud del problema y además no garantizan una buena calificación, ni puestos estables.

De acuerdo con el dirigente juvenil, una de las premisas para comenzar a revertir estos indicadores es abandonar las políticas de ajuste aplicadas en el continente que lo único que han hecho, dijo, es agravar la crisis, disminuir la producción y aumentar las desigualdades sociales. “Buscar alternativas a la austeridad es una cuestión de supervivencia. Es vital para los jóvenes de Grecia, España, Portugal, Italia y también para los de Francia”, declaró.

Muchos economistas coinciden en que Europa está atrapada en un círculo vicioso porque las medidas de austeridad aplicadas para reducir el déficit y la deuda contraen la economía y, si no hay crecimiento, es imposible generar empleos. De hecho, los recientes pronósticos de la Comisión Europea (CE) así lo corroboran: la recesión continuará este año en el Viejo Continente; Francia, España y Portugal no llegarán a cumplir sus metas fiscales y el Producto Interno Bruto en la Eurozona se contraerá un 0,3%.

En cuanto al desempleo, la CE prevé un incremento en el grupo de 17 países, hasta afectar al 12,2% de la población económicamente activa, es decir, a unos 20 millones de personas.

* Rafael Contreras es editor de la redacción Servicios Especiales y Carmen Esquivel, corresponsal de Prensa Latina en Francia.