Washington (PL).- La huelga de hambre que mantienen numerosos reclusos contra los castigos en la controvertida base estadounidense de Guantánamo, enclavada en territorio de Cuba, cumplió el 22 de marzo 45 días y amenaza con extenderse ante los intentos de Washington de minimizarla. La acción de protesta comenzó el pasado 6 de febrero con seis prisioneros del bloque denominado Campo seis, pero con el paso de los días se radicalizó y sumó 25 participantes.

El territorio de Guantánamo se mantiene arbitrariamente ocupado por Estados Unidos desde junio de 1901. La base naval que la potencia norteña mantiene en territorio cubano contra la voluntad de las autoridades y la población de ese país caribeño fue convertida en una cárcel en 2001 para encerrar allí sin previo proceso judicial a toda persona considerada sospechosa de terrorismo. Se estima que 166 personas están confinadas en esa instalación, después que fueron capturados en el extranjero y casi todos llevan 11 años encarcelados sin enfrentar cargos concretos.

De acuerdo con Omah Farah, abogado de algunos huelguistas, la protesta surgió en rechazo a la aplicación de severas medidas disciplinarias como el confinamiento por tiempo indefinido, los continuos registros a sus pertenencias y confiscación de copias del Corán, el libro sagrado de los musulmanes. El jurista denunció que la usurpación de esos textos se considera una profanación a la fe religiosa de los presos, en su mayoría procedente de naciones árabes.

Farah también calificó de irresponsable la insistencia de las autoridades militares de Estados Unidos de subestimar el incidente y alertó que esa actitud solo pondrá en peligro las vidas y la salud de los detenidos. “Los prisioneros saben que los militares de la base minimizan la magnitud de la protesta pacífica, por eso las intensifican”, aseveró el letrado. En una carta al Congreso estadounidense, abogados defensores de los reos señalaron que temen un desenlace fatal de la protesta de sus clientes, de los cuales al menos dos docenas están inconscientes.

Según el portavoz del centro, el capitán Robert Durand, dos huelguistas continúan hospitalizados por deshidratación severa, mientras otros ocho reciben una mezcla de nutrientes líquidos para evitar un agravamiento de la salud por la pérdida excesiva de peso. Por otro lado, el jefe del comando estadounidense desplegado en la base-prisión admitió que los reclusos iniciaron el ayuno porque están frustrados por el fallo de la Casa Blanca en clausurar ese centro.

El presidente Barack Obama se comprometió durante la campaña electoral de 2008 en cerrar dicha instalación, pero no cumplió la promesa en su primera gestión ni tampoco tocó el tema tras ser reelecto el año pasado para un segundo periodo de mandato. El centro es considerado por organizaciones humanitarias como un moderno campo de concentración donde a la población penitenciaria se les aplica diversas modalidades de torturas, como el aislamiento en celdas con temperaturas extremas o les mantienen amarrados en posición fetal por más de 24 horas sin alimentos.

Hasta el 18 de marzo al menos 21 prisioneros se mantenían en huelga de hambre en la cárcel estadounidense. Funcionarios militares confirmaron que 25 presos ayunaban el miércoles 20 de marzo; a ocho de ellos los alimentan a la fuerza.

El 21 de marzo el Pentágono anunció inversiones para modernizar los campamentos militares en la ilegal base naval de Guantánamo, sin incluir mejoras en las condiciones de los prisioneros que allí radican. El abogado David Remes, uno de los representantes de los detenidos, dijo que la Casa Blanca no escatima gastos para mantener allí a estas personas privadas de libertad, en lugar de llevarlas a territorio estadounidense.

Remes añadió que los planes de reparación y ampliación de la infraestructura de los militares en Guantánamo siguen adelante, a pesar de los recortes que sufre el presupuesto del Pentágono por más de 46 mil millones de dólares. El Departamento de Defensa prevé asignar cerca de 150 millones de dólares para dicha instalación, incluida la construcción de un comedor y dormitorios para los 848 guardias estacionados allí, informó la televisora NBC.

Guantánamo se considera la cárcel más cara de Estados Unidos, con un presupuesto operacional este año cercano a los 177 millones de dólares, lo que significa el gasto de casi un millón de dólares para la vigilancia y protección de cada uno de los 166 prisioneros, agregó la NBC.

El jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos, general John Allen, aclaró la víspera en una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que las inversiones en la base no están dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los detenidos. El militar dijo que los reclusos declararon la huelga de hambre porque quedaron devastados cuando el presidente Barack Obama retrocedió en la decisión de cerrar la cárcel de Guantánamo.